JESÚS EN EGIPTO – NAVIDAD EN EGIPTO
© Carlos Padilla – Navidad 2024
La Navidad en Egipto simboliza compartir el relato del nacimiento de Jesús, el Hijo de Dios, Jesucristo, el Salvador de todos, para los judíos y para todos los pueblos del mundo, los no judíos, los gentiles. Dios se encarnó y nació en Belén, de Judea, en medio del pueblo de Israel que esperaba al Mesías (Miqueas 5:2), pero el resto de la gente no conocía el alcance universal de Su vida, muerte y resurrección. Nosotros que creemos en Jesucristo debemos compartir ese verdadero significado de la Navidad con todos a nuestro alrededor, incluyendo a Israel, lo cual ya hacen los Judíos Mesiánicos que han recibido a Yeshua o Yahshua, en sus corazones, como Señor y Salvador.
“De Egipto llamé a Mi Hijo”. En el libro del profeta Oseas, 11:1b, nos cuenta Mateo, 2:15, en su Evangelio, que el Hijo de Dios sería llamado de Egipto, hecho que se cumpliría al poco tiempo del nacimiento del Niño Jesús, quien llevado allí por Sus padres, siguiendo el aviso en sueños del ángel del Señor, huyeron para preservar Su vida. No solo Jesús ha ido a Egipto, sino que, como sabemos, el patriarca Abraham también estuvo en Egipto, y también Israel, desde José, fue llevado a Egipto para ser luego liberado de la esclavitud por mano de Moisés en el Éxodo. ¿Y cada uno de nosotros, tenemos que ir también a Egipto? ¿Va la Iglesia a Egipto? ¿Qué es Egipto? ¡Feliz Navidad desde Egipto! Seguir leyendo…
EL VIAJE DE JESÚS A EGIPTO – JESÚS EN EGIPTO
Como habíamos leído en Mateo 2:15, Jesús y Su madre fueron llevados por José a Egipto siguiendo el mensaje del ángel del Señor, en sueños a José, de que tomase al Niño y a Su madre y huyeran allí para escapar de Herodes, quien buscaba al Niño para matarlo. El hecho de que los magos se fueran por otro lugar, avisados también por revelación en sueños para no regresar a Herodes e informarle del paradero de Jesús, provocó que ordenara la matanza de los Mártires de Jesús: mandó matar a todos los niños menores de dos años en Belén y en sus alrededores por miedo a perder el trono por Jesús. Herodes había preguntado a los magos el tiempo de la aparición de la estrella (Mateo 2:7) y luego dio la orden de hasta dos años, lo cual nos puede indicar que los magos llegaron cuando Jesús tenía entre meses y dos años aproximadamente. De igual modo hizo el Faraón en el tiempo de Moisés, mandó matar a todos los varones que nacieran, lo cual es una antesala de la historia de Jesús, pues Moisés fue un tipo de salvador del pueblo de Dios en Egipto, Éxodo 1 y 2.
En Mateo 2:22 vemos que José y María tenían previsto volver a Belén y posiblemente quedarse allí, pero de nuevo el ángel del Señor les guía, esta vez a Nazaret, de donde habían salido para el censo en Belén, según Lucas 2. El médico y evangelista Lucas, en 2:39 relata el regreso a Nazaret y omite el viaje a Egipto, pues los dos relatos de Mateo y Lucas son a audiencias distintas, a Judíos el primero, y al excelentísimo Teófilo el segundo, posiblemente un alto cargo, por el trato de la introducción, a los gentiles, pero lo dos evangelios se complementan completando la historia. También es posible que la Familia Santa se quedase en Belén, incluso con miras a vivir allí, y al año, tras venir los magos y viajar a Egipto, sólo a su vuelta de nuevo a Belén fuese cuando el ángel les guiara de nuevo a Nazaret. O que estando en Belén, tras los rituales del Templo en Jerusalén, fuesen a Nazaret y volvieran al año siguiente a Jerusalén, como era la costumbre cada año (Lucas 2:41) y a Belén, a ver a la familia, y estando allí, llegaran entonces los magos. Si esta cronología fuese correcta, sería más lógico que el viaje de Jesús a Egipto fuese cuando ya María estuviera repuesta del parto, y el Niño Jesús prácticamente destetado, con más de un año de edad, y más fuerte para un viaje largo y pesado, al fin y al cabo sería el plan de Dios. También sería comprensible que una vez los magos presentan sus ofrendas, estas les resultarían de recursos para vivir durante el viaje a Egipto. Fuera con un mes o con un año, Jesús fue a Egipto y llevó allí la historia de la Navidad, que forma parte del Evangelio y del Credo de los Apóstoles.
Nazaret, que puede significar “renuevo – hebreo netser” o “guardiana” era una pequeña población no mencionada con ese nombre en el Antiguo Testamento. Un lugar sin importancia, discreto, aislado de todo, un lugar perfecto para pasar desapercibido hasta que Jesús iniciase Su ministerio, y lugar donde se había criado, Lucas 4:16. En la Nazaret de 1973 había unas 18.000 personas censadas, la mayoría cristianos árabes (Diccionario Bíblico Ilustrado Vilá-Escuain), en 2024 alrededor de 80.000, tanto cristianos, como árabes, como judíos. De los lugares, destaca la fuente de la Virgen como enclave histórico, y algunas iglesias, como la Maronita, cerca de la colina donde los conciudadanos querían despeñar al Señor Jesús al iniciar Su predicación, Lucas 4:29.
Finalmente, sobre el concepto Nazaret, debemos preguntarnos sobre la mención de Mateo de que el hecho de venir de Nazaret cumplía una profecía que decía que el Mesías sería llamado “Nazareno”, Mateo 2:23. Sin embargo en el Antiguo Testamento no hay una profecía específica en referencia a Nazaret, ni, como hemos visto, la ciudad tenía tal nombre, ni es mencionada en el Antiguo Testamento. ¿Qué nos quiere decir Mateo? Si profundizamos algo más, veremos que Nazaret, y Galilea en su conjunto, eran lugares de poca estima, y Nazaret era de total irrelevancia. Isaías 53 sobre el Mesías se refiere a cómo sería depreciado y no tenido en cuenta. Uno de los 12 apóstoles, el discípulo de Jesús, Natanael, cuando su hermano Felipe le dice que han hallado al Mesías, y que era de Nazaret, exclamaría: “¿De Nazaret puedes salir algo bueno?” Juan 1:46. Felipe le respondió: “ven, y ve”. De igual modo, cuando Nicodemo defendía a Jesús, el Sanedrín se mofaba de él diciéndole: “¿Eres tú también galileo? Escudriña que de Galilea nunca se ha levantado profeta”, Juan 7:25, ignorando que Jesús era de Belén, de Judea, de la casa del rey David, por parte de padre y de madre.
La palabra Nazaret y el hebreo de Isaías 11:1 que habla de raíz, el vástago sobre el cuál reposaría el Espíritu de Dios, coincide en las consonantes, a esto debemos añadir que los nazareos (Jueces 13:5 la historia de Sansón que era nazareno), en época de Jesús eran despreciados, pero en el Antiguo Testamento eran consagrados al Señor de gran estima. Ese es el sentido de la profecía que Jesús cumplía al ser llamado Nazareno, un triple sentido: lo que significaba venir de aquella ciudad despreciada, de que muchos despreciaban ser nazareo o apartado para Dios, y de que, siendo el propio Mesías, sería despreciado por Su propio pueblo. De igual modo, todos los cristianos, en un sentido, vamos a Egipto y pasamos por los mismos caminos de fe, persecución, y compartimos los frutos de la cruz de Cristo, de modo que, así, la Iglesia va a Egipto, al mundo, a todo lugar por la obra de misioneros cumpliendo la Gran Comisión, llevando el Evangelio a todos.
NAVIDAD EN EGIPTO
El viaje de Jesús y sus padres, según los estudiosos, tuvo lugar sobre el 5 a.C. ya que las fechas, como sabemos, no coinciden con el calendario actual, siendo que se estima el nacimiento de Jesús entre el 4 y el 6 a.C. Fuentes como la propia Biblia nos relatan reyes y gobernantes con fechas del Imperio Romano, o fuentes externas como el historiador Josefo. El recorrido del viaje a Egipto fue desde Belén en dirección sur por la costa de Gaza, a Ascalón y a la península del Sinaí, según la Iglesia Copta (Egipto) que han ido recabando información, creencias, tradición y arqueología a lo largo de veinte siglos y ha aportado a la historia de este evento 25 lugares por donde pasó la Santa Familia, que componen la ruta de la tradición y que pueden ser visitados contactando a las agencia de viajes de Egipto, o a iglesias que organizan viajes Bíblicos.
Durante años, tras el viaje de Jesús a Egipto, se fueron construyendo iglesias y lugares, como fuentes bendecidas por el Niño Jesús. Un viaje histórico que quienes pueden recorrerlo o alguno de los lugares, acercará el alma a lo que la Santa Familia experimentó, la familia más especial que ha existido y que siendo quienes eran se vieron forzados a emigrar, humildes y desterrados, y viajar de forma precaria, llevando al Hijo de Dios, para preservar Su vida. La especial guía de los ángeles del Señor les llevaría a lugares especiales, y a vivir seguramente con otros judíos en Egipto; sabemos del enclave judío de Alejandría, entre otros. Desde Egipto esperaron para regresar a su pueblo de Nazaret de donde partieron, hasta que el Señor se lo indicó a través del ángel.
¿Cuánto tiempo pasó Jesús con sus padres en Egipto: meses, años? La Navidad en Egipto sería un viaje que habrían hecho tan pronto terminaron con los ritos de la Ley, al octavo día cuando Le trajeron para ser circuncidado, y partirán tras la purificación de ellos, en especial de la madre por 33 días, según Levítico 12, a lo que apunta Lucas 2:22-24, y ofrecieron 2 tórtolas o 2 palominos, porque es lo que Levítico prevé para las familias de pocos recursos que no pueden comprar un cordero, aunque ellos guardaban al Cordero de Dios.
También se ha considerado la posibilidad de que partieran uno o dos años más tarde, como hemos comentado, que podría coincidir con la visita de los magos, que no es en el mismo momento que los pastores que visitan al Niño en el pesebre. Tras pasar el tiempo que estuvieron en Egipto, el Evangelio de Mateo nos informa de que tras la muerte de Herodes el Grande, y siendo Hedores Arquelao, su hijo, quien reinaba y lo hizo desde el año 4 a.C. hasta el 6 d.C. era el periodo durante el cual regresaron. Por lo tanto la Santa Familia pasó el primer tiempo de la primera Navidad en Belén, pero es posible que pasaran una o dos navidades en Egipto, aunque todavía no había conciencia de esa celebración en el mundo. La Iglesia Copta (Egipto), que ha seguido la tradición de la historia de la Santa Familia, asegura que fueron tres años y medio.
El Evangelio de Mateo, capítulo 2, nos relata que la Santa Familia inicialmente iba a tierra de Israel una vez partieron de regreso desde Egipto, posiblemente a regresar a Belén para vivir allí, donde se cree que tenían familia, pero, de nuevo, el ángel del Señor avisó a José en sueños para que llevase a su familia a Galilea, y regresaron a Nazaret, porque tuvo miedo al saber que Herodes Arquelao reinaba en Jerusalén en lugar de su padre Herodes el Grande. Así, pues, el Señor Jesús vivió su infancia en Nazaret, y cada año iban a Jerusalén, como nos relata el Evangelio de Lucas 2:41-52, y al tener Jesús 12 años se quedó en el Templo con los maestros de la Ley, pero en sus primeros meses o años vivió Jesús en Egipto.
La Navidad en Egipto, además de la que celebran los cristianos Coptos (Egipto) cada año el 7 de enero, quienes tuvieron en Atanasio a uno de los primeros padres de la Iglesia en Alejandría, y quien intervino en el Primer Concilio de Nicea, ¿cómo no iba a llegar el Evangelio a la tierra donde una vez Israel fue esclava y de donde el Señor la liberó en el Éxodo, un símbolo de la liberación de la esclavitud al pecado de la cual Cristo es nuestro libertador, y por supuesto donde el propio Jesús vivió? Pero la Navidad en Egipto también significa que debemos llevar la historia del nacimiento de Jesús, el Salvador del mundo, a todas partes, a todos los niños, familias, y a toda persona de todas las naciones. Falta que los últimos judíos la celebren en su corazón, muchos judíos mesiánicos ya lo hacen, porque ellos son parte de la profecía de todas las naciones en la Carta de Pablo a los Romanos, capítulo 11 completo, y porque es parte del anuncio de que Jesucristo ha venido a salvarnos y ofrecernos el Reino de Dios, como parte del Evangelio y de la Gran Comisión de Mateo 28:16-20.
¿QUÉ ES EGIPTO EN NUESTRA VIDA?
Egipto simboliza el mundo, pero todos estamos en el mundo. La cuestión es, ¿qué es Egipto para el no creyente?, ¿y qué es para el creyente? y ¿cómo forma parte de nuestra vida y transformación espiritual? En el Estudio sobre la Historia Bíblica de Egipto, del que hay un enlace al final de este apartado, y en el Diccionario Espiritual de la Biblia de esta web, y parte del libro “La Mente de Cristo”, Egipto, simboliza el mundo, el mundo gentil, todos los pueblos y naciones que no son Israel, no judíos. Pero al mismo tiempo, la Santa Familia viajó entre el pueblo judío, se quedaban posando con familias judías como es costumbre entre los judíos, y por lo tanto, de algún modo los judíos, el Israel que estaba fuera de Jerusalén, en este caso en Egipto y en los lugares por donde fueron pasando, tendrían testimonio más tarde, de que su Mesías, y de todo el mundo había visitado a Su pueblo en la diáspora; una forma de dejar un testimonio de que el Señor está con ellos, allá donde estén, como lo está con todos nosotros cristianos todos los días, hasta el fin del mundo, Mateo 28:20. Pero hay que incluir entre los gentiles, espiritualmente hablando, a los judíos que no creyeron a Dios no aceptando al Mesías Jesucristo, pues se alejaron de Dios por no obedecerle, y así los considera Dios, como bien el apóstol Pablo enseña en Romanos 11, capítulo completo.
También un sentido espiritual nos puede ayudar a comprender que el cristiano en que ha nacido Cristo en su corazón, tiene una etapa de crecimiento y formación con sus cuidadores, padres espirituales, hasta que llega el tiempo de la madurez espiritual y sirve en su ministerio. Por lo tanto el recorrido y la experiencia espiritual de todo cristiano se asemejan a la historia de nuestro Señor Jesucristo. Primero el viaje a empadronarse, simboliza ser identificados, quienes somos, de dónde venimos, cuál es nuestra cultura y creencias de familia, y desde ese lugar del camino espiritual llamado Belén, viene el nacimiento, nacer de nuevo, Cristo en nuestro corazón por la fe en Su obra, recibir el Evangelio. Seguidamente, el cumplimiento con la tradición del Templo representa la forma religiosa de expresarse de la denominación cristiana donde hemos conocido a Jesús, la de quien nos ha predicado, y si hemos conocido a Jesús por leer la Biblia, nos conectaremos con otros cristianos que tendrán su expresión hasta que nos formemos la nuestra propia en la intimidad de nuestra relación con nuestro Señor.
A partir de ahí viene una persecución, las pruebas, somos probados en nuestra fe, lo cual se refleja en la historia de los Mártires de Jesús, la matanza de los niños menores de dos años, y la huida a Egipto; pasar desapercibido en el mundo y en la Iglesia hasta volver a Nazaret para crecer y formarnos en la fe, con la visita de Jesús a los 12 años (entrada en la madurez “bar mitzvah”, comunión, etc.), a los maestros del Templo, que simboliza el estudio de la Biblia y la comprensión profunda del Evangelio. Desde ahí, y una vez maduros en Cristo, el bautismo, ahora no en agua sino del Espíritu, que inicia nuestro ministerio personal. Este último paso puede tardar poco, incluso recibirse desde el principio de recibir la fe, o mucho, dependiendo de cada cristiano y de su relación con Dios en Cristo a través del Espíritu Santo, pues somos templos de Dios y el Espíritu Santo habita en nosotros, 1 Corintios 3:16-17.
Para profundizar más sobre qué es Egipto en nuestra vida, leer el Estudio Bíblico: Egipto – Historia Bíblica y Teológica: https://www.jesucristo.net/egipto-historia-biblica-y-teologica/
CONCLUSIÓN
Este año 2024 lo inicié escribiendo sobre la Historia Bíblica y Teológica de Egipto, como parte de una saga de viajes sobre los imperios que han tenido directa relación con Israel y la Iglesia a lo largo de la historia. Ahora, también la Navidad de este mismo año la he presentado mirándola desde la perspectiva de la historia del viaje de Jesús en Egipto, y la Navidad en Egipto.
La Navidad en Egipto nos ha llevado a recorrer el viaje de Jesús desde el vientre de María, Su madre, hasta Su nacimiento el Belén de Judá y de Judea, a los rituales en el Templo de Jerusalén, y al viaje de huída a Egipto para que preservaran la vida del Niño Jesús. Y hemos visto cómo la ruta ha sido guardada por la Iglesia Copta (Egipto) en su tradición y lugares donde la Santa Familia vivió, y desde donde regresó a Nazaret pueden visitarse hoy y tienen un significado espiritual. Mateo 1 y 2. Lucas 2. Hemos recorrido la simbología de ese santo viaje que se asemeja, y es espejo de la vida del cristiano, desde que nace de nuevo por la fe en Cristo, hasta su madurez cristiana.
Jesús en Egipto nos pone en perspectiva de cómo Jesús fue perseguido desde Su nacimiento, y cómo nos muestra la vida de un creyente en el mundo, hasta que conoce a Dios en Cristo, por el Espíritu Santo y recibe el don de la fe, que viene por la predicación o lectura del Evangelio, del cual la Navidad es parte de la historia del Salvador del mundo, por eso debemos predicar o dar Biblias o Evangelios. Hoy, en Egipto, y en todo el mundo, se celebra la Navidad, en algunos lugares no se acercan mucho a la Historia del Niño Dios, pero compartamos esta Navidad, desde nuestro particular Egipto, allá donde vivamos, el verdadero Mensaje del Evangelio que incluye la Historia de la Navidad, como incluirá el regreso de Jesucristo para establecer el Reino de Dios por la eternidad, al cual somos llamados por ese Evangelio completo que se inició en la primera Navidad. ¡Feliz Navidad! Amén.
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