¿NACIÓ JESÚS EN CASA DE SU FAMILIA?

© Carlos Padilla, Diciembre 2019 Navidad

 

La tradición de la historia de la Natividad de Jesucristo nos cuenta que José y María tuvieron que pasar la noche del nacimiento de Jesús en un establo, solos, porque no había lugar en el mesón, y que no había nadie para acogerles ni ayudarles. Pero las costumbres judías de hospitalidad y la Ley de Dios obligan a recibir a extraños, más aun a familiares de un mismo pueblo de nacimiento. ¿Qué es lo que la Biblia nos relata sobre el nacimiento de Jesús en el Evangelio de Lucas 2?

Aconteció en aquellos días, que se promulgó un edicto de parte de Augusto César, que todo el mundo fuese empadronado. Este primer censo se hizo siendo Cirenio gobernador de Siria. E iban todos para ser empadronados, cada uno a su ciudad. Y José subió de Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, que se llama Belén, por cuanto era de la casa y familia de David; para ser empadronado con María su mujer, desposada con él, la cual estaba encinta. Y aconteció que estando ellos allí, se cumplieron los días de su alumbramiento. Y dio a luz a su hijo primogénito, y lo envolvió en pañales, y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón.

¿Realmente podemos pensar que José y María fueron a Belén, de donde procedía su familia, un pueblo pequeño, y no tenían adónde quedarse, conociendo culturalmente la hospitalidad y el mandamiento de la práctica judía de acoger al visitante (Isaías 58:7)?

Primeramente debemos considerar el versículo 6 donde se nos dice que ya estaban allí, que María se puso de parto mientras estaban en Belén, no al llegar, por lo tanto no había urgencia y el nacimiento de Jesús no fue cuando José y María estaban recién llegados, de noche y no había sitio en el mesón. Mesón es la palabra a la que estamos acostumbrados porque es la que ha sido traducida en los idiomas de las culturas occidentales en las traducciones desde el Medievo, pero el Texto original nos enseña que la palabra griega usada por Lucas es katalema que se usa para la habitación o alojamiento de invitados, y se usa también para el aposento alto –como el que usó Jesús con sus discípulos para la Santa Cena– al igual que la palabra hebrea usada en Génesis 42:27 donde habla del asno que come en el mesón de su amo.

Si hacemos un viaje en el tiempo a la cultura de la época del nacimiento de Jesús y recordamos las costumbres judías procedentes del Pentateuco en cuanto a la hospitalidad entre la familia, y aun para con los extranjeros, cuya falta es un pecado contra la Ley de Dios –algo que hoy deberían considerar los gobiernos e instituciones sobre inmigración (Levítico 19:33-34)– vamos a encontrar una narración bajo la lupa de la Biblia, de la historia y de la cultura antropológica un tanto diferente y más enriquecedora para nuestras vidas, pero sobre todo en aras de la verdadera, o al menos más probable historia del nacimiento de Jesús.

Volviendo al Texto y al mesón, cuando dice que “…lo envolvió en pañales, y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón” encontramos dos datos de la historia que se han entendido de forma diferente. El pesebre solía estar junto al salón principal de las casas, que eran de una planta, y abajo en las que eran de dos, de manera que los animales estaban junto a la sala donde la familia vivía, o incluso con ellos, sobre todo los pequeños a modo de mascotas, corderitos, vaquitas, etc. El mesón, ya hemos visto que en realidad es habitación o alojamiento de invitados, que estaba al lado de la sala principal, o arriba. Para una madre que va a dar a luz y donde no había lugar en la habitación de invitados, que serían varios de la familia, solo cabía que se quedasen en la sala principal de la casa, con la familia y con el pesebre a la vista donde ver al Niño. También cabe la posibilidad de una cueva, ya que las casas adyacentes a montañas podían tener excavada una cueva, y de ahí que algunas escenas de Navidad se hallan representado como una cueva. Del mismo modo la iglesia de la Natividad construida por el emperador Constantino y su madre Elena (iglesia de S. Elena) en el siglo IV d.C. contiene una excavación en la roca. No podemos descartar el propio establo que solía estar al lado de la sala principal, o en el nivel inferior, el cual podía usarse como habitación extra, una vez sacados los animales y limpiado, como extensión de la casa cuando venía mucha familia, pero ya hemos leído al principio que llevaban tiempo en Belén cuando llegó el día del nacimiento, y veremos a continuación que se quedaron muchos días.

Otra parte de la historia que podemos deducir, es que José venía a su tierra, de donde era, donde tendría familia y amigos, donde su padre y su abuelo eran conocidos, y en todo caso solo tendría que recitar los nombres de su genealogía para ser recibido, si fuera que no conociese recientemente a los familiares, por lo que no es razonable pensar que no pudieran quedarse en casa de alguno de ellos, aunque la Biblia no nos da ese dato, pero contextualmente es lo más lógico, como tampoco nos dice que lo contrario, que es lo menos lógico. El versículo 3 dice que iban todos para ser empadronados, de lo que podemos deducir que los que eran de Belén irían juntos desde Nazaret, o se encontrarían por el camino con los de otras aldeas, o se encontrarían allí con los demás que eran de Belén e iban a ser empadronados. Y todos necesitaban alojamiento, lo cual por costumbre era con parientes o amigos, no en mesones, donde iban los extranjeros. Otro dato es el versículo 44, también del capítulo 2, donde Lucas nos dice que cada año iban a Jerusalén a la fiesta de la Pascua con familiares y amigos, lo cual nos presenta una relación familiar.

Una última opción podría ser que debido a que María concibió antes de juntarse con José, las familias rechazaran acogerles, y sea el motivo por el cual no tenemos datos de sus familiares donde se quedaron, pero el versículo 44 nos dice que iban con familiares y amigos. O bien al principio no fueron aceptados y luego sí, o fueron acogidos desde el principio y/o el hecho de la concepción virginal de María previa a juntarse con José no fue conocido por los demás, al principio. También hay que considerar que Jesús fue circuncidado a los 8 días de nacer, y guardaron los 40 días de la purificación de ellos para venir al templo para presentar al Niño, que era el primogénito, al Señor y cumplir la Ley de Moisés, ofreciendo un par de tórtolas o dos palominos, lo cual nos hace deducir que se quedaron con la familia o amigos en la casa de acogida durante ese tiempo, no en un mesón, que como dice el Texto original de Lucas se refería al alojamiento de invitados de casas particulares. Además sabemos por la historia que los mesones se ubicaban en los caminos principales.

Entonces, podemos concluir que Jesús nació en una casa familiar, la misma que hallarían los pastores, algo a lo que todos estaban acostumbrados, no fueron enviados a un mesón de forasteros, lo que hoy conocemos como moteles u hoteles, sino a una escena que les sería familiar, ya que el Mesías procedería de Belén de Judá, su casa. La sagrada familia fue, pues, acogida en una casa particular y el parto atendido por mujeres, madres matronas, y quienes apoyarían a María y a José proveyendo todo lo necesario para el Niño y su madre.

¿Recibió Jesús reconocimiento como el Mesías al nacer? La visita de los magos (Mateo 2), la de los pastores y las palabras del anciano del templo Simeón y de la anciana profetisa Ana desde luego dieron buena cuenta de que aquel Niño era el Rey de reyes, el Mesías esperado, el Cristo.

Concluimos pues, que Jesús nació entre la familia, como cualquier niño querido y recibido por sus familiares y amigos de sus padres, de los que muchos le rechazarían como Mesías, pero también de la que algunos Le recibirían como el Salvador. La Biblia y la historia nos han vuelto a sorprender para bien con la guía del Espíritu Santo, el que nos enseña todas las cosas siempre (Juan 14:26). Celebremos que Jesús nació entre la familia y recibámosle entre nuestra familia, no solo con regalos, luces, comida y buenas obras en Navidad, sino que nuestra vida sea un reflejo de que hemos recibido a Jesús en Su nacimiento, en Su muerte en la Cruz y resucitado, y entre la Iglesia esperemos Su venida, en Su reino. ¡Amén! ¡Feliz Navidad entre la familia!