Navidad de Jesucristo y el Pesebre

¡ESTE ES MI REY! ¿LE CONOCES?

© Carlos Padilla – Navidad 2023

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En Navidad, hablamos cada año del nacimiento de Jesús, pero este año me centraré en Su figura como Rey. Sí, el Rey de reyes, el Rey de los Judíos, el Rey de Israel, el Rey del universo, y el Rey de cada uno de nosotros que creemos en Su obra en la cruz para salvarnos de la muerte, del pecado, salvarnos de una vida sin propósito en este mundo, y salvarnos, por la resurrección o arrebatamiento en el último día, cuando Él regrese, ha salvarnos del infierno por la eternidad, para llevarnos al Reino de Dios por la eternidad.

Pero a lo que no acostumbramos es a contemplarle como Rey desde antes de Su nacimiento. Los magos de oriente sabían que Él era Rey, y cuando llegaron a Jerusalén siguiendo la estrella, preguntaron al por entonces rey de los Judíos, Herodes: “¿Dónde está el Rey de los Judíos, que ha nacido? Porque Su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle. Oyendo esto, el rey Herodes se turbó, y toda Jerusalén con él…” Mateo 2. Imaginemos la situación, el rey Herodes, estando en su trono, recibe un mensaje de sabios que han viajado de lejos para honrar al Rey que acaba de nacer, lo cual dejaba a Herodes fuera del trono. Pero es que este Rey era eterno, y de esto, y de Sus atributos trata la siguiente historia.

Hace algunos años, escuché por primera vez un famoso sermón de un predicador norteamericano, y pastor de la Calvary Baptist Church, en San Diego, California, el Rev. Dr. Shadrach Meshsach Lockridge, que describía cómo es Jesucristo, y lo tituló: “That’s My King! Do You Know Him?” – ¡Este Es Mi Rey! ¿Le Conoces? Que según varias fuentes fue predicado por primera vez como parte de un evento evangelístico en Detroit, EE.UU. en 1976. Luego comprendí porqué me había impactado tanto aquella predicación, no solo apasionada, sino teológicamente bíblica, y es que era considerado el sermón más famoso del siglo XX, para muchos el más famoso sermón que no está en la Biblia. Un pastor que sirvió, tras su jubilación como profesor en el Seminario de Evangelismo del Dr. Billy Graham, y que fue activo en la defensa de los derechos civiles, y en su iglesia pudieron predicar Martin Luther King Jr. y Jesse Jackson. He tratado de transmitir con mi traducción de la forma más fidedigna el sermón del Rev. Dr. S.M. Lockridge.

 

¡ESTE ES MI REY! ¿LE CONOCES?

¿Quién ha oído alguna vez de un reino sin un rey? ¡Todo el mundo tiene un rey! ¿Quién es tu rey? Si cuándo te pregunto ¿Quién es tu rey? – Me preguntas ¿Quién es el mío? ¿Tienes un minuto? Mi Rey es el Único cualificado para ser Rey. Mi Rey siempre ha sido Rey. Sabes, todos los demás reyes nacieron siendo príncipes, y han tenido que esperar a que su padre o su madre muriesen, si ella era la monarca reinando, esperar a que muriese para convertirse en rey. Pero mi Rey nació siendo Rey. De hecho, la Biblia dice que Él es Rey siete veces. Él es el Rey de los Judíos – este es un Rey étnico. Él es el Rey de Israel – eso es un Rey nacional. Mi Rey te dirá quién es quién, y qué es qué. Mi Rey ha sido siempre Rey y por siempre será Rey. Es Rey de justicia. Es Rey de los tiempos. Es Rey de los Cielos. Es Rey de gloria. Es Rey de reyes. Y es Señor de señores. Así que ¡este es mi Rey!

Bien, me pregunto si Le conoces. ¿Le conoces? No trates de engañarme. ¿Conoces a mi Rey? David dijo que los Cielos declaran la gloria de Dios, y el firmamento muestra la obra de Sus manos. ¡Este es mi Rey!

Mi Rey es el Único del que no hay forma de medida que pueda definir Su ilimitado amor. Mi Rey es un Rey soberano. Ningún telescopio espacial puede llegar a ver la línea de costa sin remanente de Su provisión. Nadie puede impedirle que me salve. No me importa lo que Le digáis de mi – ¡Él me conoce! Ninguna barrera puede retraerle de derramar Su bendición.

Él es permanentemente fuerte.

Él es enteramente sincero.

Él es eternamente constante.

Él es inmortalmente lleno de gracia.

Él es imperialmente poderoso.

Él es imparcialmente misericordioso.

Él es el mayor fenómeno que jamás ha cruzado el horizonte de este mundo.

 

¡Este es mi Rey!

 

Él es el Hijo de Dios.

Él es el Salvador del pecador.

Él es la piedra angular de la civilización.

 

Lo que me gusta de Él: Él no me necesita, y no te necesita a ti.

 

Él permanece por Sí mismo.

Él es honesto.

Él es único.

Él es incomparable.

Él es sin precedente.

Él es supremo.

Él es preeminente.

Él es la Idea más relevante en literatura.

Él es la personalidad más alta en filosofía.

Él es el Problema supremo en la alta crítica.

Él es la Doctrina fundamental de la verdadera teología.

Él es la Necesidad cardinal de la religión espiritual.

Él es el Único cualificado para ser un completo Salvador.

¡Este es mi Rey!

 

Él es el Milagro de los tiempos.

Él es Superlativo de todo lo bueno que escojas llamarle.

Él es el Único que puede proveer todas nuestras necesidades simultáneamente.

Él puede oír todas nuestras oraciones al mismo tiempo.

Él da fuerzas al débil.

Él está disponible para el tentado y para el probado.

Él simpatiza y Él salva.

Él es el Dios Todopoderoso quien guía y guarda a Su pueblo.

Él sana al enfermo.

Él limpia al leproso.

Él perdona a los pecadores.

Él descarga a los endeudados.

Él libera a los cautivos.

Él defiende al débil.

Él bendice a los jóvenes.

Él sirve al desafortunado.

Él honra a los ancianos.

Él recompensa al diligente, y Él embellece al manso.

 

¡Este es mi Rey! ¡Y ahora ¿Le conoces? ¿Le conoces? ¿Le conoces?

 

Mi Rey es Rey del conocimiento.

Él es el Manantial de la sabiduría.

Él es la Puerta a la libertad.

Él es el Sendero de la paz.

Él es la Carretera a la justicia.

Él es la Autopista a la santidad.

Él es el Portal a la gloria.

Él es el Maestro de los poderosos.

Él es el Capitán de los conquistadores.

Él es la Cabeza de los héroes.

Él es el Líder de los legisladores.

Él es el Supervisor de los victoriosos.

Él es el Gobernador de los gobernadores.

Él es el Príncipe de los príncipes.

Él es el Rey de reyes, y el Señor de señores.

 

¡Este es mi Rey! ¿Es el tuyo?

 

Lo que me gusta de Él…

 

Su mandato multiplica.

Su promesa es segura.

Su luz es incomparable.

Su bondad es ilimitada.

Su misericordia es para siempre.

Su amor nunca cambia.

Su Palabra basta.

Su gracia es suficiente.

Su Reino es justo.

Su yugo es fácil, y ligera Su carga.

 

Me gustaría poder describírtelo… pero Él es indescriptible.

 

¡Este es mi Rey!

 

Él es incomprensible.

Él es invencible.

Él es irresistible.

 

Intento decirte que, los Cielos de los cielos no pueden contenerle, ningún hombre puede explicarle.

 

No puedes sacarle de tu mente.

No puedes soltarte de Su mano.

No puedes sobrevivirle, y no puedes vivir sin Él.

 

Los fariseos no Le soportaban, pero descubrieron que no podían pararle.

Pilatos no pudo hallar ninguna falta en Él.            

Los testigos no podían hacer que sus testimonios coincidieran sobre Él.

Herodes no pudo matarle.

La Muerte no puedo con Él.

Y la tumba no pudo retenerle.

 

¡Este es mi Rey!

 

Él siempre ha existido, y Él siempre será.

Lo que estoy diciendo es que Él no tiene predecesor y no tendrá sucesor.

No hubo nadie antes que Él, y no habrá nadie después de Él.

No puedes destituirle, y Él no va a dimitir.

 

¡Este es mi Rey! ¡Este es mi Rey!

 

Suyo es el reino y el poder y la gloria. Bueno, todo el poder pertenece a mi Rey. Por aquí estamos hablando del poder negro, del poder blanco, de poder verde, pero al final todo lo que importa es el poder de Dios. Suyo es el poder. ¡Sí! Y la gloria. Tratamos de conseguir prestigio y honor y gloria para nosotros mismos, pero la gloria es Suya. ¡Sí! Suyo es el Reino y el poder y la gloria, por siempre y para siempre y siempre. ¿Cuánto tiempo es eso? Por siempre, y para siempre, y siempre… Y cuando hallas terminado con todos los “para siempre”, entonces… ¡Amén!

Fin del sermón.

 

 

CONCLUSIÓN

¿Realmente podemos llagar a describir a nuestro Rey con todas las maravillas de Su Persona, esencia, y virtudes? El predicador de este sermón ya advertía en algunos de sus paréntesis que ¡ojalá pudiera describírtelo! y sin embargo su genial exposición nos deja atónitos de la cantidad de formas de describir a Jesucristo que encontró y que hicieron tan famoso el sermón “Este Es Mi Rey” que también, en español, se podría haber traducido como “Así Es Mi Rey” por la forma en que Le describo. Todas y cada una de esas características de Jesús están apoyadas en la propia Palabra de Dios.

Pero nuestra vida cristiana nos demanda transmitir a los demás cómo es Jesús, qué ha hecho en nuestras vidas, Su salvación en esta vida y para vida eterna por Su promesa de un nuevo Reino eterno del cual Él es el Rey, un Reino de paz y de justicia para siempre. Sin embargo, para mí el sermón que predico nuestro Rey, es el más famoso y profundo de todos los tiempos, el famoso “Sermón del Monte” donde nuestro Señor enumera nueve Bienaventuranzas en Mateo 5, y que está en otro nivel espiritual más profundo, pero también con otro enfoque, pues Jesús ahí se centra en Su labor como nuestro Salvador, mientras que el predicador del sermón de este comentario se centra en exaltar al Salvador.

Un Rey que estando en Su trono junto al Padre, decidió en el seno de la Deidad, venir a este mundo, Se hizo carne y habitó entre nosotros (Juan 1) siendo conocedor de nuestra condición y habiendo escogido una vida humana humilde, lejos de los poderosos, en la que experimentó en Su propio cuerpo humano nuestras debilidades y habiendo sido tentado en todo, no pecó. Luego cumplió el propósito central de Su primera venida, morir por nosotros, pagar por nuestros pecados, sufrir el castigo que nosotros merecemos, y resucitar de la muerte para ascender de nuevo al lado del Padre, de donde vino, demostrando que Él es el Rey de la creación. Este es mi Rey, el Rey de reyes y Señor de señores, el único que es justo, y el único cuya misericordia y perdón proceden desde la eternidad y desde el origen de la humanidad que Él creó. Este es mi Rey. ¿Es también el tuyo? Si aún no es tu Rey, recíbele en tu corazón ahora mismo, porque Su Reino eterno está por venir al final del tiempo, y las profecías de Su Palabra en la Biblia ya llegan a su cumplimiento final. ¡Celebremos, como cada Navidad, que el Rey ha nacido! ¿Lo ha hecho en tu corazón? Como decía el predicador del sermón, y también nuestra web: ¿Le conoces? Si quieres conocer al Rey, lee: ¿Conoces a Jesucristo? ¡Feliz Navidad!