CRUZANDO EL JORDÁN

 © Carlos Padilla – Abril 2000

 

En el principio, cuando miramos al Jordán en La Palabra de Dios, entendemos dos cosas: Que Jesucristo fue bautizado en sus aguas, de donde recibimos el bautismo, y que es el río que tuvo que cruzar el pueblo de Israel para entrar y recibir la tierra prometida. Ahora bien, el hombre o mujer de buena voluntad, en la búsqueda del significado aplicable a su propia vida, encontrará las maravillas del Dios vivo, que, en el caso del Jordán, que ha sido de gran relevancia en la vida del pueblo de Dios, nos llevan a bautizarnos en sus aguas, y a cruzarlo para entrar y recibir la tierra prometida. Desde luego que no me estoy refiriendo a ir al Jordán geográfico para hacerlo, pues la Palabra de Dios es espiritual, además de histórica y los hechos de las profecías se cumplen también literalmente, sino a su aplicación en nuestras vidas para comprender mejor a Dios y a los hombres, para vivir de acuerdo con el amor de Jesucristo.

En el siglo XXI, como entonces, el hombre tiene que cruzar al otro lado de su vida, es decir, tiene que recibir el Evangelio de la Salvación, morir a su hombre viejo y nacer de nuevo del Espíritu de Dios; el río Jordán representa en nosotros el agua del bautismo de la regeneración de la conciencia, el «sí quiero» de la esposa al esposo, y además de un compromiso, el cambio de mente, el arrepentimiento. Los dos acontecimientos del Jordán se convierten en uno mismo, ya que, al bautizarse, uno reconoce que necesita recibir la perfección a través de la sangre y vida espiritual de Jesucristo, perfección que el hombre no puede alcanzar por sí mismo, ni por sus obras de religión, ni por su propia justicia. Cruzarlo significa que recibimos el cambio de mente que hace que seamos amigos de Dios, cuando por naturaleza ni hablamos ni Le preguntamos siquiera a Él.

La tierra prometida es el alma nueva; de esta alma fluye leche y miel (Deuteronomio 32:47). La leche es el Evangelio, y la miel es la dulzura del amor de Dios. Mi tierra prometida es el alma de una persona en la cual reina Jesucristo, de la cual voy a recibir miel y voy a ver que la leche ha dado su crecimiento, o también cualquiera que predica y obra en Jesucristo, traerá para los demás, leche del Evangelio y miel del amor de Dios. Éxodo 3:8 y Josué 1:2.

Hasta ahora se había visto este paso como de una vez por todas, pero en Las Sagradas Escrituras, podemos comprobar como en el hombre, el lavarse en el Jordán, al igual que sucede con la circuncisión, se convierte en algo que, espiritualmente tenemos que hacer de continuo en la negación a uno mismo. En el Jordán hay que sumergirse hasta que uno se limpie en este río simbólico, que prefigura la Sangre de Cristo, la conciencia de enemigo de Dios. No que el hombre se tenga que arrepentir muchas veces, sino que como el Texto dice, hasta siete veces; representando siete el número de lo que está acabado, perfecto espiritualmente y para con Dios, como la creación, que el hombre debe buscar en su interior y madurar espiritualmente durante su vida, para que cada vez que encuentre algo, o sea advertido, o reprendido por otro cristiano, de su error, vaya al Jordán a lavar ese pecado, hasta siete veces, es decir, todas las que haga falta, que pida a Cristo, que por el Evangelio de Su Sangre le de vida nueva, un corazón nuevo, el cambio de mente para renovar su conciencia y echar fuera la actitud del llamado en la Biblia hombre viejo, que es la carne, enemiga de Dios que está en uno mismo, la cual sufrimos, pero que podemos dominar por el Espíritu Santo que habita en el creyente que ha recibido a Jesucristo. El siguiente Texto nos recuerda las palabras del profeta al leproso, que simboliza al pecador:

…Vé y lávate siete veces en el Jordán, y tu carne se te restaurará y serás limpio. 2 Reyes, 5:10.   

SITUACIÓN GEOGRÁFICA DE LA TIERRA PROMETIDA

Al norte encontramos el monte Líbano: nuestro norte debe ser habitar con la mirada puesta en el monte, que es donde habita Dios.

Al sur, el desierto del Sinaí: Donde hemos encontrado la soledad y el tiempo de crecimiento y búsqueda en la religión de la cual hemos de salir para venir del:

Oriente, al este: y cruzar el Jordán que nos sirve de frontera para no salir de ella, mirando al oriente es de donde sale el Sol, que representa la venida del Mesías. Mirando al Jordán para que nuestra mente siempre tenga como patrón que hemos tenido que arrepentirnos por el Evangelio, la frontera de nuestra alma en la búsqueda de Dios.

Al oeste, occidente está el mar Mediterráneo: para que sepamos que esta frontera natural es el mundo, lo contrario de mirar al Jordán es mirar al mar y tener la mente del mundo, sus aguas son abundantes como sus doctrinas, engaños, religiones, proyectos sin Dios.

 

TEXTOS BÍBLICOS COMENTADOS DE REFERENCIA AL JORDÁN

GÉNESIS CAPÍTULO 13

11Entonces Lot escogió para sí toda la llanura del Jordán; y se fue Lot hacia el oriente, y se apartaron el uno del otro.

Lot escoge la llanura del Jordán, que es la vida cerca del Evangelio, pero no culminando su arrepentimiento cruzándolo. Representa la pertenencia a la vida espiritual organizada que buscan los llamados calienta-bancos de las iglesias, sólo buscan la protección de la pertenencia, aquellas almas que no buscan la verdad, ni se preocupan por servir a Dios ni a sus familias, o al prójimo, en el mensaje de Dios.

 

GÉNESIS CAPÍTULO 32

10menor soy que todas las misericordias y que toda la verdad que has usado para con tu siervo; pues con mi cayado pasé este Jordán, y ahora estoy sobre dos campamentos.

Jacob cruza el Jordán obedeciendo al Señor, y a la vuelta es llevado a su tierra y parentela para que traiga el testimonio y las bendiciones de haber caminado con Dios.

DEUTERONOMIO CAPÍTULO 4

22Así que yo voy a morir en esta tierra, y no pasaré el Jordán; más vosotros pasaréis, y poseeréis aquélla buena tierra. 23Guardaos, no os olvidéis del pacto de Yahweh vuestro Dios, que él estableció con vosotros, y no os hagáis escultura o imagen de ninguna cosa que Yahweh tu Dios te ha prohibido. 24Porque Yahweh tu Dios es fuego consumidor, Dios celoso.

Moisés es la Ley, la Ley muere ante el nuevo pacto, no puede entrar en la tierra prometida porque ésta es el fruto de la muerte y resurrección del Mesías, Jesucristo, en Su Sangre y por el arrepentimiento salva el alma del hombre. El hombre no puede cumplir la Ley, ni su propia moral. Nos recuerda antes de su muerte que no olvidemos la condenación que hay sin Cristo si no se cumple toda la Ley.

 

JOSUÉ CAPÍTULO 1

2Mi siervo Moisés ha muerto; ahora, pues, levántate y pasa este Jordán, tú y todo este pueblo, a la tierra que yo les doy a los hijos de Israel. 3Yo os he entregado, como lo había dicho a Moisés, todo lugar que pisare la planta de vuestro pie. 4Desde el desierto y el Líbano hasta el gran río Eufrates, toda la tierra de los heteos hasta el gran mar donde se pone el sol, será vuestro territorio. 5Nadie te podrá hacer frente en todos los días de tu vida; como estuve con Moisés, estaré contigo; no te dejaré, ni te desampararé. 6Esfuérzate y sé valiente; porque tú repartirás a este pueblo por heredad la tierra de la cual juré a sus padres que la daría a ellos. 7Solamente esfuérzate y sé muy valiente…

El mensaje al hombre que pasa el Jordán, es que tenga fe en que Dios estará con Él en su nueva vida, que nos esforcemos y seamos muy valientes, solamente esto.

 

JOSUÉ CAPÍTULO 2

1Josué hijo de Nun envió desde Sitim dos espías secretamente, diciéndoles: Andad, reconoced la tierra, y a Jericó. Y ellos fueron, y entraron en casa de una ramera que se llamaba Rahab, y posaron allí.

Jericó es el alma del hombre donde no reina Cristo y donde habita Rahab, la ramera, el alma que se prostituye espiritualmente, es el estado del alma humana antes de conocer al Señor. Es lo primero que encontramos al entrar en la tierra prometida de un hermano, y en la de uno mismo: cómo luchar y entregarse a la predicación de los espías que entran en mi alma con el Evangelio de Cristo. 

Ver Estudio Bíblico en Alimento Sólido: JOSUÉ.

 

JOSUÉ CAPÍTULO 3

17Mas los sacerdotes que llevaban el arca del pacto de Yahweh, estuvieron en seco, firmes en medio del Jordán, hasta que todo el pueblo hubo acabado de pasar el Jordán; y todo Israel pasó en seco.

Los sacerdotes son los que predican el Evangelio hasta que todos los que son hayan recibido la salvación, según la misericordia de Dios, movida por las oraciones de su pueblo para con su prójimo. Se abren las aguas, es que se abre la Palabra de Dios, que el Espíritu Santo da el conocimiento a Su pueblo para que sean enseñados. Si no es con el conocimiento de La Palabra, no se puede cruzar el río. Que están en lo seco es que la fuerza de La Palabra es tanta como un río que arroya al hombre si no se lee con el Espíritu Santo. …Porque Dios es fuego consumidor… Hebreos 12:29.

 

JOSUÉ CAPÍTULO 4

1Cuando toda la gente hubo acabado de pasar el Jordán, Yahweh habló a Josué, diciendo: 2Tomad del pueblo doce hombres, uno de cada tribu, 3y mandadles, diciendo: Tomad de aquí de en medio del Jordán, del lugar donde están firmes los pies de los sacerdotes, doce piedras, las cuales pasaréis con vosotros, y levantadlas en el lugar donde habéis de pasar la noche…  …¿Qué significan estas piedras? 7les responderéis: Que las aguas del Jordán fueron divididas delante del arca del pacto de Yahweh; cuando ella pasó el Jordán, las aguas del Jordán se dividieron; y estas piedras servirán de monumento conmemorativo a los hijos de Israel para siempre.

Cuando vengan las personas al Jordán, mostradles que las doce tribus son santificadas en los doce apóstoles, y que el nuevo pacto en la Sangre de Cristo, el Evangelio, donde el Jordán hace que las doce piedras, o doce que son de la fe de Cristo, sean las primicias del pueblo de Dios, y que las aguas se pararon para que cruzaran, y se abrieron para que comprendieran y llevaran el mensaje a todas las naciones de la tierra.

 

2 SAMUEL CAPÍTULO 19

14Así inclinó el corazón de todos los varones de Judá, como el de un solo hombre, para que enviasen a decir al rey: Vuelve tú, y todos tus siervos. 15Volvió, pues, el rey, y vino hasta el Jordán. Y Judá vino a Gilgal para recibir al rey y para hacerle pasar el Jordán.

Qué bonito pasaje donde el rey de Israel es recibido por su pueblo al pasar el Jordán, este rey David es Jesucristo, y hace que cuando alguno se bautiza como Él cumpliendo toda justicia, dice Él que es entonces reconocido en esa alma como Rey.

 

2 REYES CAPÍTULO 2

…y ellos dos se pararon junto al Jordán. 8Tomando entonces Elías su manto, lo dobló, y golpeó las aguas, las cuales se apartaron a uno y a otro lado, y pasaron ambos por lo seco. 9Cuando habían pasado, Elías dijo a Eliseo: Pide lo que quieras que haga por ti, antes que yo sea quitado de ti. Y dijo Eliseo: Te ruego que una doble porción de tu espíritu sea sobre mí.

De nuevo vemos abrirse el Jordán debido a la unción de un hombre de Dios, esta apertura es la apertura de Las Sagradas Escrituras para que sean alimento sólido al alma, por la interpretación del Espíritu Santo. Eliseo, que es el discípulo que es fiel a Dios, pide a aquel que le ha instruido, del cual en realidad está tomando a Cristo (si es que el Elías que le toca de verdad se ha circuncidado de corazón) una doble porción espiritual que confirma la unción del Espíritu Santo.

Ver Estudios Bíblicos en Alimento SólidoELÍAS y ELISEO.

 

2 REYES CAPÍTULO 5

10 …Vé y lávate siete veces en el Jordán, y tu carne se te restaurará y serás limpio. 

Comentado en los párrafos del principio.

 

2 REYES CAPÍTULO 6

4Se fue, pues, con ellos; y cuando llegaron al Jordán, cortaron la madera.

Llegados a la comprensión total del Evangelio, a la ancianidad en paciencia y en amor de Dios, cortaron la madera, emplearon la Palabra de Dios para extraer el mensaje de la Cruz de Cristo, Su madera o madero en el que se halla la redención de nuestras almas por el arrepentimiento, por la fe, por la gracia de Dios.

Ver Estudio Bíblico en Alimento Sólido: EL HACHA que hace flotar Eliseo.

 

ISAÍAS CAPÍTULO 9

…pues al fin llenará de gloria el camino del mar, de aquel lado del Jordán, en Galilea de los gentiles. 2El pueblo que andaba en tinieblas vio gran luz; los que moraban en tierra de sombra de muerte, luz resplandeció sobre ellos.

En Galilea de los Gentiles, donde Judíos y Gentiles tienen la salvación por medio de aquel que es el Mesías del mundo. El pueblo que andaba en tinieblas vio gran luz al comprender que en el Jordán se encuentra el agua de la vida, el Evangelio de Jesucristo; repito, para todas las naciones de la tierra. Este Texto de Isaías es la profecía sobre el bautismo de Jesús, la antesala de nuestro propio bautismo, un ritual que simboliza que somos Sus discípulos, y que Él nos ha limpiado, y dado ejemplo de una vida santa que da fruto del Espíritu.

ZACARÍAS CAPÍTULO 11

3Voz de aullido de pastores, porque su magnificencia es asolada; estruendo de rugidos de cachorros de leones, porque la gloria del Jordán es destruida.4Así ha dicho Yahweh mi Dios: Apacienta las ovejas de la matanza, 5a las cuales matan sus compradores, y no se tienen por culpables; y el que las vende, dice: Bendito sea Yahweh, porque he enriquecido; ni sus pastores tienen piedad de ellas. 6Por tanto, no tendré ya más piedad de los moradores de la tierra, dice Yahweh; porque he aquí, yo entregaré los hombres cada cual en mano de su compañero y en mano de su rey; y asolarán la tierra, y yo no los libraré de sus manos.

Hoy, desgraciadamente los pastores de la mayoría de las iglesias, así como los líderes de las religiones que no conocen a Cristo, han destruido la gloria del Jordán, ya no predican el Evangelio a todas las naciones (Lucas 24:47), como instruyó el Gran Pastor y Maestro de las almas, Jesucristo, sino que se usan los razonamientos de moda y de las diferentes épocas para atraer y llenar sus congregaciones por temor a perderlos. Todo lo contrario de lo que Jesús nos pide, que prediquemos la verdad, porque la verdad nos hará libres.

 

MATEO CAPÍTULO 3

5Y salía a él Jerusalén, y toda Judea, y toda la provincia de alrededor del Jordán, 6y eran bautizados por él en el Jordán, confesando sus pecados.

Las naciones vienen al Jordán, al Evangelio y se sumergen en su doctrina.

 

MATEO CAPÍTULO 3

13Entonces Jesús vino de Galilea a Juan al Jordán, para ser bautizado por él. 14Mas Juan se le oponía, diciendo: Yo necesito ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a mí? 15Pero Jesús le respondió: Deja ahora, porque así conviene que cumplamos toda justicia. Entonces le dejó. 16Y Jesús, después que fue bautizado, subió luego del agua; y he aquí los cielos le fueron abiertos, y vio al Espíritu de Dios que descendía como paloma, y venía sobre él. 17Y hubo una voz de los cielos, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia.

Cualquiera de nosotros que recibe a Cristo es: “…mi hijo amado en quien tengo complacencia…” por la obra de Cristo.

 

MATEO CAPÍTULO 19

1Aconteció que cuando Jesús terminó estas palabras, se alejó de Galilea, y fue a las regiones de Judea al otro lado del Jordán. 2Y le siguieron grandes multitudes, y los sanó allí.

Jesús vuelve al otro lado del Jordán, que es la situación de aquellos que aún no le conocen, y dice que allí les sana, porque allí conocen el Evangelio para poder emprender la marcha de cruzar el Jordán y ser bautizados.

 

JUAN CAPÍTULO 3

26Y vinieron a Juan y le dijeron: Rabí, mira que el que estaba contigo al otro lado del Jordán, de quien tú diste testimonio, bautiza, y todos vienen a él. 27Respondió Juan y dijo: No puede el hombre recibir nada, si no le fuere dado del cielo. 28Vosotros mismos me sois testigos de que dije: Yo no soy el Cristo, sino que soy enviado delante de él. 29El que tiene la esposa, es el esposo; más el amigo del esposo, que está a su lado y le oye, se goza grandemente de la voz del esposo; así pues, este mi gozo está cumplido. 30Es necesario que él crezca, pero que yo mengue.

Es necesario que nosotros que predicamos, mengüemos en las vidas de nuestro prójimo, para que sea Jesús el que crezca, porque Él es el esposo, así nuestro gozo ha de estar cumplido.

1Pero Yahweh había dicho a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré.

Debe ponerse el lector en lugar de Abram y aplicar su historia a la de su vida personal.

El Jordán es el Evangelio.  Jordán significa «el que desciende»; es decir el que se hace humilde delante de Dios y acepta a su Hijo Jesucristo. Y tú: ¿has cruzado ya tu Jordán? Amén.