GRECIA
HISTORIA BÍBLICA Y TEOLÓGICA – EL LOGOS Y LA LENGUA DEL NUEVO TESTAMENTO
© Carlos Padilla – Junio 2024
Grecia, el imperio que lo cambiaría todo a nivel cultural en la historia, no solo por sus famosos filósofos, sino que su influencia en el arte, desde la escultura a la arquitectura, la literatura, la Ilíada o la Odisea, su mayor refinamiento social, así como por sus leyes, por el primer parlamento casi democrático, pues las mujeres y los extranjeros no tenían derecho a voto, sus matemáticos, Tales de Mileto, la geometría, Pitágoras, o el teatro, son algunas de sus influencias que contribuyeron a cimentar las bases de la civilización moderna. Pero su idolatría choca frontalmente con su filosofía y conocimiento, desde la Acrópolis de Atenas y sus grandes templos. Sería el Areópago, el centro neurálgico de la historia de Grecia con el Evangelio, a través de la predicación del apóstol Pablo, que veremos en detalle. Incluso la aportación del concepto “Logos” con el que Juan Evangelista inicia el Evangelio que lleva su nombre, concepto con el que describe a Jesucristo, el Hijo de Dios, procede del griego, el idioma que Dios escogió para revelar el Nuevo Testamento. Y veremos qué simboliza Grecia a nivel espiritual en el cristiano. Seguir leyendo…
GRECIA Y EL ORIGEN DE EUROPA – SU RELACIÓN CON ISRAEL
Alejandro Magno invadió Tierra Santa en el 339 a.C. llevando consigo a Macedonios y Partos. Grecia es el siguiente imperio de la profecía de Daniel, tras Babilonia y Persia. A Grecia seguirá Roma para concluir esa profecía. Persia fue invadida por Roma, pero en el siglo IV d.C. serían expulsados. Finalmente, los musulmanes la conquistarían en el siglo VII d.C. Para finalizar esta serie, tras Grecia vendrá Roma, el Imperio Romano será el próximo Estudio Bíblico, en dos partes: desde su conquista del mundo, a Tierra Santa, y la destrucción del Templo de Jerusalén en el 70 d.C. por el general romano Tito, cuyo arco del triunfo está en Roma, junto al arco del triunfo de Constantino, ambos frente al Coliseo. Y la segunda parte de Roma, al final de los tiempos, la semana 70 de la profecía de Daniel.
Sabemos que en la mitología griega, Europa era una bellísima princesa, hija de los reyes de la ciudad fenicia de Tiro, de la cual el dios Zeus se enamoró perdidamente y la secuestró. La mayoría de eruditos cree que el alfabeto hebreo procede del fenicio, otros, que es al revés, pero aquí no estamos hablando de la escritura, sino de un sistema organizado de letras como alfabeto, porque la escritura ya existía en los sumerios, en el valle de Mesopotamia. Pero lo más interesante es, que el alfabeto griego procede del fenicio, solo que con 24 caracteres que se escribían de izquierda a derecha, mientras el fenicio, al igual que el hebreo, se escribe de derecha a izquierda, y cuenta con 22 caracteres. De hecho, la palabra alfabeto viene del griego, y Jesús dijo que Él era el Alfa y la Omega en Apocalipsis 22:13. Así pues es relevante que ambos Testamentos de la Biblia están escritos en lenguas de común alfabeto, el hebreo y el griego, ambos procedentes del fenicio, y cuyos caracteres son de origen consonante y con valor numérico, lo que llevó a descubrir el Código Secreto de la Biblia, que el periodista Michael Drosnin, y best seller del New York Times hizo famoso, en el cual, y desde un programa informático, encontró en el Texto original de la Biblia hebrea, acontecimientos históricos relevantes que cambiaron el mundo, y se corresponden con las profecías Bíblicas. Otros también indican que en el Texto griego hay código profético.
Para profundizar más sobre el Código Profético o sobre Europa:
https://www.jesucristo.net/codigoprofetico.htm
https://www.jesucristo.net/europatiro.htm
GRECIA Y SU INFLUENCIA EN LA HISTORIA
La Acrópolis de Atenas y sus grandes templos fueron el centro de culto de aquel mundo, hasta tal punto que si Grecia tuvo el Partenón, Roma le copiaría con el Panteón, y fácilmente podríamos hacer una lista comparativa de los nombres y atribuciones de la lista de divinidades paganas, algo que el sincretismo romano permearía incluso al catolicismo que adoptaría un santoral, fechas y atribuciones a santos y vírgenes, que ha llegado a mezclar o sustituir en las culturas indígenas del mundo.
Las ciudades de Alejandría y de Antioquía de Siria, serían los dos puntos neurálgicos de partida del griego Bíblico a los judíos, primero, y a los gentiles, después. En estas dos ciudades había grandes comunidades judías en los tiempos de Roma, y en ellas se hablaba griego. No hace falta hablar de la famosa biblioteca de Alejandría, en cuyas instalaciones se almacenaban, traducidos al griego, todos los documentos que se hallaban en los barcos que navegaban por esa parte del Mediterráneo, y que eran llevados al puerto de Alejandría, junto al delta del Nilo.
¿Pero, qué pasó con Israel en los 480 años entre el Templo de Esdras llamado de Zorobabel, y la ampliación y reforma del Templo por Herodes, que sería el que recibiría al Mesías en Su primera venida, que cumplía la profecía de Hageo de que una mayor gloria sería para el Templo que la del de Salomón, porque el mismo Hijo de Dios entraría en Él, en lugar del Arca del Pacto o Alianza? En este período de tiempo invadieron la tierra griegos, seléucidas y finalmente romanos. Así pues, ocurrió un anticipo de lo que en la profecía se conoce como “abominación desoladora de que habló el profeta Daniel 11:31” cuando Antíoco Epífanes IV levantó una estatua de Júpiter Olímpico en el Templo y abolió las costumbres judías, instaurando sacrificios paganos en el altar, lo que levantó a los cinco hijos del sacerdote Matatías en la rebelión de los Macabeos, purificando el Templo y restableciendo el sacrifico y el sacerdocio. Antíoco muere en 164 a.C. Purificaron el Templo el 25 de Quisléu, que es Diciembre (esta victoria dio lugar a la fiesta judía de las luces, o Janucá). También el monasterio de Qumrán de los Esenios “La Regla de la Comunidad”. En el 63 a.C. Pompeyo tomaría a Jerusalén e iniciaría la era romana para Israel.
La Biblia está escrita en las dos lenguas de estos dos orígenes, la de un pueblo que Dios escogió para que llevara la Historia del hombre y la Ley de Dios, así como profecías y sabiduría, y la de la cultura más alta de los pueblos del mundo, que ha dado la filosofía y cultura, arte y pensamiento científico. Pero ambas lenguas son solo temporales en este mundo, porque el Logos se revela a toda mente de todo origen que tiene un corazón para Dios en Cristo, salvador nuestro. Grecia nos muestra, que aunque tengamos todos los bienes de este mundo, nada puede asemejarse al amor de Dios, necesitamos la salvación de Cristo, y vivir de la mano de Espíritu Santo para amar el paraíso de Dios que vendrá. Logos, el Verbo de Dios desde la mente de Cristo, una mente que Dios nos da, 1 Corintios 2:16.
La lengua griega koiné fue la escogida por Dios para revelar el Nuevo Testamento y prevaleció durante el Imperio Romano como la lengua del comercio y de la cultura internacional, como lo es hoy el inglés. Lo destacable es, que Dios la escogió para que los Evangelios, las cartas o epístolas de los apóstoles, y las profecías, como Apocalipsis fueran en esa lengua, y no en hebreo o latín, lenguas del pueblo invadido y del pueblo invasor del tiempo del Nuevo Testamento. Estaba claro con ello, por una parte, que el objetivo eran los gentiles, alcanzar a las naciones, en consonancia con la Gran Comisión (Mateo 28), pero por otra parte los judíos de la dispersión que ya no hablaban hebreo ni arameo, recibirían la Versión de los 70 en griego, del Tanac o Antiguo Testamento. Así pues, el griego como lengua del Nuevo Testamento es posterior a que Tolomeo II mandara traducir la Ley por los 72 ancianos eruditos de Israel, dando lugar a la Versión Septuaginta del Antiguo Testamento, o Versión de los Setenta, que se inició en Alejandría.
La cruz de Cristo llevó un letrero en tres idiomas, hebreo, griego y latín, que decía: “Jesús Nazareno Rey de los Judíos”, Juan 19:20.
Por último, destacar sobre el idioma griego, que al igual que el hebreo y arameo, no hay vocales y las letras son también números. Así pues, la Biblia está escriba en números, y como sabemos contiene la historia de la humanidad con Dios, y puede estudiarse como historia, y como código profético con un programa informático, como indiqué en la introducción.
El concepto “Logos” que en cristología designa al Verbo de Dios, al Hijo de Dios, a la segunda Persona de la Trinidad, procede de la filosofía griega, y fue usado por Juan magistralmente por revelación del Espíritu Santo, para definir una amalgama de significados que abarcan parte de las características de Jesucristo. Logos, era para Heráclito (600 a.C.) la mente de Dios, creativa y que mantiene el universo bajo control. Si este era el concepto que los griegos tenían, el que tenían los judíos no era menor. Para ellos, el Verbo de Dios significaba que toda palabra que saliera de la boca de Dios se cumplía en el acto, como vemos en Génesis 1: “Y dijo Dios, sea la luz; y fue la luz”. Pues, bien, si el Hijo es el Verbo, de nuevo encontramos que Él es el medio de creación de Dios, y Quien lo sustenta todo, como dice el apóstol Pablo:
“Él es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación. 16 Porque en Él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de Él y para Él. 17 Y Él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en Él subsisten; 18 y Él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, Él que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia; 19 por cuanto agradó al Padre que en Él habitase toda plenitud, 20 y por medio de Él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz”. Colosenses 1.
La arquitectura griega, con sus columnas, sus patios, sus fuentes, cuya influencia se ha visto en el renacimiento y en el neoclásico. Procede y tiene influencia persa y babilónica, y de las culturas de la antigua Mesopotamia. Ciudades como Persépolis, la ciudad de Ciro, rey de Persia son prueba de ello. La arquitectura griega hace más énfasis en la simpleza, las proporciones, la simetría, la belleza, y cuenta con tres órdenes: dórico, jónico y corintio. Su uso mayoritario fue en templos olímpicos, como en la Acrópolis de Atenas, y edificios públicos, como el ágora, y es parte de la arquitectura clásica, junto a la romana. Roma heredaría la arquitectura griega, pero añadiría la robustez de la construcción romana. Todas estas influencias son visibles en las grandes ciudades del mundo occidental de nuestro tiempo, en los edificios y construcciones emblemáticas, palacios, catedrales, etc., como Roma, París, Londres, Washington D.C. o Madrid.
El Templo de Jerusalén fue construido siguiendo el plano que el mismo Dios dio y que está en la Biblia, 1 Reyes 6 y 1 Crónicas 28. Y sabemos que el rey Salomón, siguiendo instrucciones de su padre, el rey David, tuvo ayuda y materiales nobles del Líbano, de Tiro y de Sidón para su construcción. El Templo de Herodes, el que pisó el Señor Jesús, ya tenía la influencia del mundo greco/romano.
Como mencione al inicio, el Areópago es el centro neurálgico de la historia de Grecia con Israel porque allí sería el lugar donde los gentiles, en este caso los griegos, es decir quienes influenciaron al mundo de su tiempo, incluso bajo Roma, el Evangelio les llegaría a través de la predicación del apóstol Pablo en aquel monte, Colina de Marte, para los romanos, o Colina de Ares, para los griegos, frente a la acrópolis, quien dijo lo siguiente llevando a los griegos la culminación de la verdadera doctrina y teología de Dios para con el hombre, la salvación para vida eterna. La historia de lo que Pablo predicó está grabada en una placa conmemorativa al pie de este monte, y fue así:
“16 Mientras Pablo los esperaba en Atenas, su espíritu se enardecía viendo la ciudad entregada a la idolatría. 17 Así que discutía en la sinagoga con los judíos y piadosos, y en la plaza cada día con los que concurrían. 18 Y algunos filósofos de los epicúreos y de los estoicos disputaban con él; y unos decían: ¿Qué querrá decir este palabrero? Y otros: Parece que es predicador de nuevos dioses; porque les predicaba el evangelio de Jesús, y de la resurrección. 19 Y tomándole, le trajeron al Areópago, diciendo: ¿Podremos saber qué es esta nueva enseñanza de que hablas? 20 Pues traes a nuestros oídos cosas extrañas. Queremos, pues, saber qué quiere decir esto. 21 (Porque todos los atenienses y los extranjeros residentes allí, en ninguna otra cosa se interesaban sino en decir o en oír algo nuevo.) 22 Entonces Pablo, puesto en pie en medio del Areópago, dijo: Varones atenienses, en todo observo que sois muy religiosos; 23 porque pasando y mirando vuestros santuarios, hallé también un altar en el cual estaba esta inscripción: AL DIOS NO CONOCIDO. Al que vosotros adoráis, pues, sin conocerle, es a quien yo os anuncio. 24 El Dios que hizo el mundo y todas las cosas que en él hay, siendo Señor del cielo y de la tierra, no habita en templos hechos por manos humanas, 25 ni es honrado por manos de hombres, como si necesitase de algo; pues él es quien da a todos vida y aliento y todas las cosas. 26 Y de una sangre ha hecho todo el linaje de los hombres, para que habiten sobre toda la faz de la tierra; y les ha prefijado el orden de los tiempos, y los límites de su habitación; 27 para que busquen a Dios, si en alguna manera, palpando, puedan hallarle, aunque ciertamente no está lejos de cada uno de nosotros. 28 Porque en él vivimos, y nos movemos, y somos; como algunos de vuestros propios poetas también han dicho: Porque linaje suyo somos. 29 Siendo, pues, linaje de Dios, no debemos pensar que la Divinidad sea semejante a oro, o plata, o piedra, escultura de arte y de imaginación de hombres. 30 Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan; 31 por cuanto ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia, por aquel varón a quien designó, dando fe a todos con haberle levantado de los muertos. 32 Pero cuando oyeron lo de la resurrección de los muertos, unos se burlaban, y otros decían: Ya te oiremos acerca de esto otra vez. 33 Y así Pablo salió de en medio de ellos. 34 Mas algunos creyeron, juntándose con él; entre los cuales estaba Dionisio el areopagita, una mujer llamada Dámaris, y otros con ellos”. Hechos 17.
Es relevante destacar que fuera precisamente el hombre más influyente de aquel lugar, Dionisio, el areopagita, uno de los que se convirtieron a Cristo en aquella predicación. La función del Areópago era la de un Consejo donde se reunían a juzgar leyes, asuntos penales o religiosos. Perduró como el lugar de reunión donde debatir filosofía, política o religión. Sin duda un lugar estratégico y el de mayor influencia para el mundo griego.
Todas las preguntas existenciales hallan respuesta definitiva en Cristo: ¿Quién soy? ¿De dónde vengo? ¿A dónde voy? ¿Por qué estoy aquí? ¿Cuál es el propósito de la vida, y de mi vida en particular? Respuestas en estos Estudios Bíblicos y Filosóficos:
https://www.jesucristo.net/retodeCristo.htm
https://www.jesucristo.net/preguntas-filosoficas-y-existenciales-al-cristianismo/
La cultura griega se dividía básicamente en dos ramas principales: estoicos y epicúreos. Unos luchan a muerte contra su cuerpo, su carne, viven maltratando las necesidades biológicas como la única forma de alcanzar lo elevado y la pureza del alma. Los otros no creen que la vida temporal en este mundo afecte al alma y se entregan a todos los placeres posibles. Ni uno ni otro comprende que la carne es muerta por el pecado, que Cristo ha vencido al pecado, que no se puede hacer ninguna obra estoica para salvarse, y que vivir la sensualidad de forma epicúrea es vivir en pecado y despreciar el señorío de Cristo y la santidad de Dios, pues somos Sus hijos si creemos en Su Palabra, y no meros animales racionales. El Espíritu Santo habita en el creyente, que es hecho templo del Dios vivo. Quedan por lo tanto fuera los templos a divinidades del Olimpo, los cultos paganos y los sacrificios, y lo estoico, sólo en parte, nos ayudará a la santidad, pero no per sé, a vivir en santidad alejados del pecado que Dios aborrece.
El nuevo mensaje, en este caso, el del cristianismo, siendo algo nuevo lo que los griegos buscaban en todo momento, cambió radicalmente la forma de vida de aquellos que abrazaron el Evangelio. No obstante, a Pablo y a sus ayudantes, Timoteo, Tito y otros, les costó varios viajes y epístolas mantenerlos en el camino de Cristo sin volver a las tendencias de su cultura. Así también, hoy tenemos un nuevo mensaje que cambia la vida del post y trans modernismo, que ha sucedido al relativismo. Por una parte, porque ofrece conocer a Dios mismo en Cristo vivo por el Espíritu Santo en nosotros, por Su Palabra, la Biblia, y por las vivencias que nos muestra en nuestras vidas cuando caminamos a Su lado, unas vidas con significado y propósito, y que recibirán la vida eterna en el Reino de Dios.
Finalmente, no podemos dejar fuera los juegos olímpicos, que, desde el siglo octavo a.C. hasta el 4 d.C. fueron celebrados cada cuatro años en honor a las deidades griegas del monte Olimpo, iniciados en una zona llamada Olimpia. Fueron retomados en el siglo XIX. Es claro que los griegos se tomaban en serio su religiosidad, pero era pagana, politeísta, por lo cual idólatra y entregada a la lascivia como forma de culto, alejada de la santidad al verdadero Dios. Hoy, como todos sabemos, las olimpiadas son un mero evento deportivo de orgullo patrio de las naciones que participan, y nada que ver con la religiosidad.
PROFECÍAS SOBRE GRECIA
Las profecías sobre Grecia, y desde Grecia revelan una parte de los planes de Dios, no sólo para Israel, sino para la humanidad. El Apocalipsis de Juan fue la Revelación de Jesucristo a su autor, estando en la isla griega de Patmos, en el Dodecaneso del Mar Egeo, desde donde se dirigió a las siete iglesias, Apocalipsis 2 y 3, en la lengua griega que Dios ha usado para llevar Su mensaje al mundo, de igual forma que ha usado las calzadas romanas para distribuirlo.
Leer un Estudio Bíblico sobre Patmos en: https://www.jesucristo.net/la-isla-de-patmos/
La Biblia utiliza el nombre Javán, hijo de Jafet, y nieto de Noé, que encontramos en el libro de Génesis 10:2, para referirse a Grecia.
Ahora bien, las profecías más relevantes y que han demostrado la exactitud de la revelación y su cumplimiento, son las del profeta Daniel:
“…16Y oí una voz de hombre entre las riberas del Ulai, que gritó y dijo: Gabriel, enseña a éste la visión. 17Vino luego cerca de donde yo estaba; y con su venida me asombré, y me postré sobre mi rostro. Pero él me dijo: Entiende, hijo de hombre, porque la visión es para el tiempo del fin… …21El macho cabrío es el rey de Grecia, y el cuerno grande que tenía entre sus ojos es el rey primero. 22Y en cuanto al cuerno que fue quebrado, y sucedieron cuatro en su lugar, significa que cuatro reinos se levantarán de esa nación, aunque no con la fuerza de él. 23Y al fin del reinado de éstos, cuando los transgresores lleguen al colmo, se levantará un rey altivo de rostro y entendido en enigmas. 24Y su poder se fortalecerá, mas no con fuerza propia; y causará grandes ruinas, y prosperará, y hará arbitrariamente, y destruirá a los fuertes y al pueblo de los santos. 25Con su sagacidad hará prosperar el engaño en su mano; y en su corazón se engrandecerá, y sin aviso destruirá a muchos; y se levantará contra el Príncipe de los príncipes, pero será quebrantado, aunque no por mano humana”. Daniel 8.
Ver también Daniel 10:20 y Daniel 11:2.
En el 168 a.C. ocurrió un cumplimiento parcial de lo que en la profecía Bíblica se conoce como “abominación desoladora de que habló el profeta Daniel 11:31” cuando Antíoco Epífanes IV levantó una estatua de Júpiter Olímpico, en el Templo, y abolió las costumbres judías, instaurando sacrificios paganos en el altar, lo que levantó en su contra a los cinco hijos del sacerdote Matatías, la rebelión de los Macabeos. Pero el Señor Jesús ubica el cumplimiento de esta profecía en el futuro, a partir de cuando Él estaba predicando a los apóstoles, lo que nos lleva a que esta profecía se cumpliría en su totalidad en el tiempo del fin y se relaciona con la Gran Tribulación, Daniel 9:24-27, quien la ubica a la mitad de la última semana de su profecía de las 70 semanas. Otro cumplimiento, que se corresponde con esta profecía, pero ya para nuestro próximo estudio cronológico para el Imperio Romano, fue en el 70 d.C. cuando Tito asedió Jerusalén y los zelotes profanaron el Templo.
Pero la última profecía sobre Grecia está vinculada con Europa como procedencia, y de ahí Roma, en la parte final de un resurgido imperio Romano que estará gobernando y con autoridad sobre Israel, sobre Jerusalén como cumplimiento de la semana 70 de Daniel en el tiempo futuro, pero ya muy cercano, en ciernes. Para que se cumpla esa última semana, Israel debe tener Templo, y Roma ser capital política de un sistema político que tenga las características del Imperio Romano, y que pacte con ellos 7 años de paz y beneficios para ellos, que serán quebrados a la mitad, a los 3.5 años. La mayoría de eruditos en profecía Bíblica piensa que estamos a punto de que esta situación se cumpla. Además este cumplimiento, también está relacionado con el arrebatamiento de la Iglesia, y con la Gran Tribulación. Para profundizar más sobre estas profecías: https://www.jesucristo.net/70Daniel.htm
Las profecías del Nuevo Testamento están escritas en griego, como es obvio, pero es bueno recordar que es, este idioma, el que Dios ha usado para llevar, no sólo el Evangelio, sino las últimas profecías, a todo el mundo.
GRECIA EN LA VIDA ESPIRITUAL DEL CREYENTE
El espíritu de Grecia, o estar en Grecia, espiritualmente hablando, nos muestra que cuando nos basamos en nuestra mente, en nuestra inteligencia y sabiduría, en nuestra forma de sentirnos suficientes con nosotros mismos si somos estoicos en nuestro comportamiento y nos hace sentir santos, o cuando la carne empuja a una sensualidad alejada de la santidad de Dios, es decir que los deseos de la carne que batallan contra el alma, dominan, es cuando estamos bajo el espíritu de Grecia, en Grecia, y así viven los gentiles y los judíos, cuando no siguen a Dios. Por lo tanto, cuando en la Biblia se llama judío al que en verdad lo es, en el sentido espiritual, se refiere al buen creyente, y cuando habla de un comportamiento gentil, puede significar dos cosas, o la gentilidad de un buen trato, o vivir según la carne y la mente sin tener en cuenta a Dios. Aplíquese según el contexto del Texto Bíblico, y cada uno en su vida espiritual delante de Dios en Cristo, por el Espíritu Santo que lo ve todo dentro de nosotros.
Grecia, por lo tanto, representa a los gentiles, como Israel a los judíos. Ambos cubren la totalidad de la humanidad en cuanto a pensamiento, filosofía, y forma de vivir. Y ambos son llamados a seguir a Cristo, y a dejar sus costumbres, sean religiosas o paganas, cuando se oponen a Dios. Unos seguían la Ley, y se justificaban como hijos de Abraham, pero no podían cumplirla; otros seguían el Olimpo y sus deidades, y así vivían de forma pagana y pecaminosa, y creían que hacían bien, porque así les educaron.
Pero Dios busca nuestro corazón en Espíritu y la situación es que: “Los judíos piden señales, y los griegos buscan sabiduría” 1 Corintios 1:22. Siendo que el objetivo del Evangelio es que: “Ya no hay judío ni griego…” Colosenses 3:11. Sino que todos los que creen sean templos vivos, donde habite Cristo en Espíritu. Así, pues, Dios nos da las señales en nuestro corazón y sabiduría sin igual cuando creemos y Le amamos.
Estar en Grecia, por lo tanto, espiritualmente y simbólicamente hablando, como he comentado antes, es vivir en adulterio espiritual porque implica dejar de lado la superioridad de la filosofía cristiana, el Evangelio, que está en un nivel más elevado, celestial, que la sabiduría de la filosofía griega, y basar nuestra vida en el pensamiento griego como si fuera la mentalidad más cultivada que la mente del hombre ha podido desarrollar, pero lo ha hecho sin Dios, y esto lleva al punto de partida de Adán y Eva, cuando comieron del árbol del conocimiento del bien y del mal. No que ellos hubiesen llegado al conocimiento griego, sino que ellos prefirieron vivir sin Dios, igual que ha hecho la humanidad desde entonces, basar su vida en sus propios razonamientos y sabiduría, lo cual les dejó muertos al Espíritu de Dios.
Grecia fue el tercer imperio de la profecía de Daniel, y una conquista del mundo conocido muy rápida, como un relámpago, pero también cayó pronto, pues Alejandro Magno murió joven, siendo que sus cuatro generales se repartieron el imperio hasta su caída y final conquista por Roma. Esto simboliza que cuando recibimos la cultura de pensamiento griego, nos atrae rápidamente, por su elegancia, mitología, cultura, arte, etc. pero también caerá rápido como nuestra base de pensamiento, pues necesita una ley y una comunicación e infraestructura más sólidas, las cuales traería Roma, con el derecho romano, las calzadas y los acueductos. Pero también Roma acaecería de la fe y la confianza en el Dios único, siendo imitadora de Grecia en casi toda la base cultural. Es por lo tanto que nuestra mente ha de poner todo este bagaje aparte para dejar lugar a la Palabra de Dios, al Evangelio y los Mandamientos, y finalmente al Reino de Dios que es el estado perfecto. Ni la cultura griega, ni la romana, ni la occidental, ni ninguna, son santas ni perfectas, más bien hemos llegado al colmo y a lo opuesto de una sociedad buena y justa. Ahora, el creyente que en verdad es espiritual, el que tiene una relación personal con Cristo, y es templo del Espíritu Santo, alberga en su corazón el Reino de Dios que vendrá, y vive amando a Dios y a su prójimo como a sí mismo, aun en medio del caos reinante, siempre puede buscar un reducto en el tiempo y un lugar para hablar con el Señor y abrirle el corazón, y seguir ayudando al prójimo y llevándole la esperanza de la Salvación por el Evangelio de Cristo.
Las batallas espirituales del apóstol Pablo, como apóstol a los gentiles, esto es, a los no judíos, a los de pensamiento griego, le dieron grandes dolores de cabeza, como hemos leído de sus vivencias en el Areópago de Atenas, y en otros eventos. Pero, como siempre, debemos alentarnos con los frutos de tantos que se convirtieron a Cristo, de todos los niveles de la sociedad de tiempos de Pablo. Nuestra lucha espiritual es, pues, con Grecia, la mente humana.
Pablo escribió varias epístolas a iglesias de ciudades griegas que visitó y dónde floreció la fe de Cristo: a los Corintios, a los Filipenses, y a los Tesalonicenses. Y visitó, además de Atenas, otras ciudades griegas como Berea, Cencrea, Apolonia, o Neápolis. Y en cada una tuvo que batallar contra las costumbres paganas.
Nosotros, hoy, al igual que Pablo, enfrentamos oposición al Evangelio desde el mundo gentil, pero también del judío. El gentil de hoy, incluye desde ateos a sectas, desde islámicos a indígenas, pero en occidente, la mayoría que se considera espiritual, de los que no conocen a Dios, lo hacen desde el punto de vista pagano, oriental, de las prácticas egocéntricas de la relajación, la meditación, etc. todas las cuales son opuestas a “nacer de nuevo” Juan 3:3 porque este nuevo nacer es del Espíritu Santo por la fe en Cristo y Su obra salvadora, muerte expiatoria, resurrección victoriosa, y ascensión al trono de gloria, de donde volverá a establecer, al final del tiempo de la humanidad, Su Reino eterno, pero además es la puerta a una relación personal espiritual con Dios, a conocer a Jesucristo de forma personal.
CONCLUSIÓN
Grecia ha dejado tal huella en la cultura que en primer lugar influyó a Roma, que adoptaría la influencia del helenismo en todo el territorio que conquistó, y la imitó y le sirvió de base en la arquitectura, en el arte, en la religión por el culto pagano a dioses mitológicos o astros, o el teatro, la literatura, pero en filosofía, Grecia seguía siendo la fuente. Israel y Europa están directamente vinculados al mundo griego, por la lengua del Nuevo Testamento y que usaban los judíos de Alejandría y de Antioquía, y para el comercio, así como Europa en su propio nombre que es griego, en el renacimiento de los juegos olímpicos, de la cultura, el pensamiento, la arquitectura, el arte, las matemáticas, la geometría, y sobre todo en la filosofía, que sigue perdurando hoy.
Las profecías nos han enseñado que estamos cerca de la venida de Jesucristo, por lo tanto debemos conocerle personalmente, en Espíritu, antes que vuelva, y Grecia es la antesala que se cumplió antes del último imperio, de una profecía que cubre la historia de la humanidad y que termina con el cuarto imperio, el romano, tras el griego, en la Profecía de las 70 Semanas del profeta Daniel. Grecia invadió Jerusalén y Tierra Santa, dejando una lengua de comercio y de cultura. Y también desde Grecia, en la Isla de Patmos, Juan recibió la Revelación, del griego Apocalipsis, para todo el mundo, en una consecución de 7 mensajes a las 7 iglesias que están en Asia, hoy Turquía, y que además de históricas, simbolizan cada tiempo y carácter del cristianismo en la historia, lo cual es para nosotros una llamada de atención profética, por ser el último tiempo, el de la iglesia tibia de Laodicea, la que se cree rica, pero es pobre, la que ha de comprar del propio Jesús oro refinado en fuego y vestiduras blancas que cubran la vergüenza de la desnudez religiosa, y colirio para unos ojos que no ven a Dios.
Finalmente, vemos que el espíritu de Grecia afecta al hombre de dos formas: la primera, si sólo mira a lo material o sensorial, desde la mente que quiere conocimiento sin tener en cuenta a Dios, esa mente que lleva a idolatría, al extremo sensual de los epicúreos o al extremo del orgullo del estoicismo. La segunda es en su beneficio si mira la historia y aportación del helenismo desde los ojos de Cristo, desde la lengua que Dios escogió para que se redactara el Nuevo Testamento en origen, las profecías de Apocalipsis para que esté prevenido espiritualmente en toda dimensión, y el bagaje cultural que nos ayuda a entender el pensamiento del hombre moderno para acercarle a Dios, para que se dé cuenta de que es la mente de Cristo la que le hará libre y completo, y que necesita la salvación de ese sistema, como de todos los que el hombre hace. “Mas nosotros tenemos la mente de Cristo”, 1 Corintios 2:16. Y el mensaje de Jesucristo a la Iglesia del fin, a Laocidea en Apocalipsis 3:20-22 termina diciendo: “He aquí, Yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye Mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo. Al que venciere, le daré que se siente conmigo en Mi trono, así como Yo he vencido, y me he sentado con Mi Padre en Su trono. El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias”. Amén.