JOSÍAS

LOS PASOS DEL HOMBRE QUE CAMINA HACIA DIOS

© Carlos Padilla – Marzo 2003

 

La historia del rey Josías (Yahweh sana), nos muestra el orden que el hombre de fe sigue para acercarse a Dios. La interpretación de este Texto nos llevará a los siguientes pasos: Lo primero que le vemos hacer es mandar reconstruir el Templo de Yahweh. Envió al escriba a ordenar que no se controlase el dinero que empleaban los que hacían la obra, ya que procederían honestamente, y el sumo sacerdote, que es el responsable de la obra, al iniciar los trabajos, encontró el libro de la Palabra de Dios, el cual entregó al escriba para que lo entregara el rey.  

La reacción de Josías, rey de Judá, cuando le trajeron el Libro y lo leyeron y comprobó que no habían vivido conforme a la voluntad de Dios, fue la de rasgar sus vestiduras y reunir al pueblo, para que todos, grandes y pequeños, escucharan la Palabra de Dios. 

En el Texto Bíblico expuesto a continuación, veremos cómo, increíblemente, una vez más, la historia de la Biblia nos muestra el camino espiritual de Dios para que lo sigamos. 

 

TEXTO BÍBLICO

2 REYES 22, o 2 CRONICAS 34

EL LIBRO DE LA LEY ES HALLADO

3A los dieciocho años del rey Josías, envió el rey a Safán hijo de Azalía, hijo de Mesulam, escriba…

Josías representa al hombre, el rey de su propia vida como tu y yo. El escriba representa el espíritu de profecía de la Palabra de Dios, y la fe en la Palabra hace que el hombre busque al sumo sacerdote, este representa a Cristo, el «Sumo Sacerdote», de manera que le decimos a Cristo que tenemos fe en Su Palabra y que comenzamos la obra espiritual en nuestras vidas, reconstruyendo el templo interior de nuestra alma para que habite Dios en nosotros: la casa de Yahweh: “…¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?” 1 Corintios 3:16.

…a la casa de Yahweh, diciendo: 4Ve al sumo sacerdote Hilcías (Yahweh es mi parte), y dile que recoja el dinero que han traído a la casa de Yahweh, que han recogido del pueblo los guardianes de la puerta…

Lo mismo que decir: Señor en la fe que me das en Tu Palabra por la inspiración de Tu Espíritu, te pido que aceptes el diezmo de todo lo que me das, y el de tus discípulos allí donde se encuentren, y que nos indiques quienes son los que hacen también la obra de reconstrucción del templo de sus almas para que te lo demos a Ti, Cristo, en ellos; los que han renunciado a ser sus propios reyes y han puesto a Cristo como Rey de reyes y Sumo Sacerdote de sus almas, de sus vidas.

5y que lo pongan en manos de los que hacen la obra, que tienen a su cargo el arreglo de la casa de Yahweh, y que lo entreguen a los que hacen la obra de la casa de Yahweh, para reparar las grietas de la casa; 6a los carpinteros…

Las grietas son la obra del diablo en nuestras vidas, reparadas con el Poder de Dios.

Los carpinteros son los que «entienden» de la madera, los que llevan la cruz con Cristo, el maestro de la madera, el Carpintero espiritual. Hermanos que van en el yugo de Cristo.

…maestros…

Los que enseñan la Palabra de Dios a los que comienzan su andadura, para capacitarlos y que no dependan de nadie, más que de Cristo. Esta es la única manera de formar piedras sólidas, cortadas por Dios, las que forman el edificio de Cristo, la Iglesia, las personas del pueblo de Dios, el cuerpo de Cristo.

…y albañiles…, 

Los que saben construir según los planos (las instrucciones y mandamientos de la Biblia), del Arquitecto de nuestras vidas, Cristo.

…para comprar madera y piedra de cantería…

La madera representa la cruz que llevamos, el yugo en el que Cristo nos espera, donde hay dos que tiran de la carga. Cristo y tú, o yo.

Las piedras de cantería son los hermanos que han recibido la fe, que van a ser labrados fuera del Templo con la circuncisión de sus corazones, negándose a sí mismos, y con la disciplina de Dios, de modo que para construir el Templo ya no hace falta que se les dé con martillo y cincel, así como las instrucciones de la Biblia piden que no se oiga martillo en el Templo, que las piedras ya vengan labradas de la cantera, que simboliza la obra de Dios en nosotros, mientras vivimos en el mundo.

…para reparar la casa; 7y que no se les tome cuenta del dinero cuyo manejo se les confiare, porque ellos proceden con honradez.

El hombre o mujer de Dios procede con honradez porque vive en la presencia de Dios.

8Entonces dijo el sumo sacerdote Hilcías al escriba Safán: He hallado el libro de la ley en la casa de Yahweh. E Hilcías dio el libro a Safán, y lo leyó.

Eh aquí el Sumo Sacerdote, Cristo: he hallado tu fe en el libro de la ley, la fe en Mi Palabra dentro del templo, dentro de tu alma. Por lo tanto, te la envío con el escriba, el Espíritu de Dios que abre la profecía de la Palabra, para que la comprendas y la utilices para ti y para otros.

9Viniendo luego el escriba Safán al rey, dio cuenta al rey y dijo: Tus siervos han recogido el dinero que se halló en el templo, y lo han entregado en poder de los que hacen la obra, que tienen a su cargo el arreglo de la casa de Yahweh. 10Asimismo el escriba Safán declaró al rey, diciendo: El sacerdote Hilcías me ha dado un libro. Y lo leyó Safán delante del rey.

El hombre de Dios, ahora, siendo inspirado por el Espíritu, ve la profecía de Dios, el escriba, y comprende la Biblia y la asimila en su corazón.

11Y cuando el rey hubo oído las palabras del libro de la ley, rasgó sus vestidos.  

Cuando el hombre de Dios se adentra en la intimidad con Dios, se arrepiente de haber vivido en contra de lo que conviene y se aborrece, rasgando sus vestidos – la vestidura o cobertura del mundo, la fe en las cosas del mundo, que son vanas. Ese vestido del mundo es también las hojas de higuera con las que se vistieron Adán y Eva ante Dios, las cuales el «postrer Adán», el hombre con Cristo, se quita porque ya quiere volver a caminar desnudo, espiritualmente, sin justificarse, delante de Dios por sus propias justicias, sino bajo la sangre de Cristo.

12Luego el rey dio orden al sacerdote Hilcías, a Ahicam hijo de Safán, a Acbor hijo de Micaías, al escriba Safán y a Asaías siervo del rey, diciendo: 13Id y preguntad a Yahweh por mí, y por el pueblo, y por todo Judá, acerca de las palabras de este libro que se ha hallado; porque grande es la ira de Yahweh que se ha encendido contra nosotros, por cuanto nuestros padres no escucharon las palabras de este libro, para hacer conforme a todo lo que nos fue escrito.

El hombre de Dios ora en comunión con el Espíritu y pregunta al Sumo Sacerdote –Cristo– si tendrá misericordia de él, de su familia y del pueblo.

14Entonces fueron el sacerdote Hilcías, y Ahicam, Acbor, Safán y Asaías, a la profetisa Hulda, mujer de Salum hijo de Ticva, hijo de Harhas, guarda de las vestiduras, la cual moraba en Jerusalén en la segunda parte de la ciudad, y hablaron con ella. 15Y ella les dijo: Así ha dicho Yahweh el Dios de Israel: Decid al varón que os envió a mí: 16Así dijo Yahweh: He aquí yo traigo sobre este lugar, y sobre los que en él moran, todo el mal de que habla este libro que ha leído el rey de Judá; 17por cuanto me dejaron a mí, y quemaron incienso a dioses ajenos, provocándome a ira con toda la obra de sus manos; mi ira se ha encendido contra este lugar, y no se apagará. 18Mas al rey de Judá que os ha enviado para que preguntaseis a Yahweh, diréis así: Así ha dicho Yahweh el Dios de Israel: Por cuanto oíste las palabras del libro, 19y tu corazón se enterneció, y te humillaste delante de Yahweh, cuando oíste lo que yo he pronunciado contra este lugar y contra sus moradores, que vendrán a ser asolados y malditos, y rasgaste tus vestidos, y lloraste en mi presencia, también yo te he oído, dice Yahweh. 20Por tanto, he aquí yo te recogeré con tus padres, y serás llevado a tu sepulcro en paz, y no verán tus ojos todo el mal que yo traigo sobre este lugar. Y ellos dieron al rey la respuesta.

La profetisa es la cualidad del alma del rey Josías de conocer a Dios, aunque él no lo sabe, pero es un alma que habita en Jerusalén, igual que él, o sea en su tierra, en la segunda parte de la ciudad, en su alma, ya que la Jerusalén de la que hablamos espiritualmente es la nueva alma de Josías, la tuya y la mía. Al preguntar a Dios y recibir la respuesta de Su voluntad, en la nueva fe que hemos recibido, debemos escuchar las señales de Dios para nuestra vida.

Cristo le contesta a Josías que tendrá misericordia de él, como no podría ser de otro modo en alguien que se entrega a Dios.

 

CAPITULO 23

JOSÍAS CELEBRA LA PASCUA

21Entonces mandó el rey a todo el pueblo, diciendo: Haced la pascua a Yahweh vuestro Dios, conforme a lo que está escrito en el libro de este pacto.  

El rey, de nuevo el hombre de Dios, inclina su corazón a Él y celebra la Pascua, que representa la fe en el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo, al celebrar el Shabbat espiritual, aceptar que es Dios el que provee la salvación en Su Hijo Jesucristo. La Santa Cena en Su memoria, es la Pascua, y primeramente en el día 14 de Nisán. 

22No había sido hecha tal pascua desde los tiempos en que los jueces gobernaban a Israel, ni en todos los tiempos de los reyes de Israel y de los reyes de Judá. 23A los dieciocho años del rey Josías fue hecha aquella pascua a Yahweh en Jerusalén.

 

MUERTE DE JOSÍAS

28Los demás hechos de Josías, y todo lo que hizo, ¿no está todo escrito en el libro de las crónicas de los reyes de Judá?  

 

CONCLUSIÓN – EL ERROR DE JOSÍAS

Como hombre que fue, y que somos, tenemos aquí un tesoro de enseñanza para que aprendamos de ella, queridos Josías:

29En aquellos días Faraón Necao rey de Egipto subió contra el rey de Asiria al río Eufrates, y salió contra él el rey Josías; pero aquél, así que le vio, lo mató en Meguido.

Faraón representa al rey del mundo, (y que no se molesten los hermanos egipcios porque no es contra su historia o cultura), este sube contra el rey de Asiria, que al estar junto al río Éufrates, representa el río de la simiente de la humanidad, y al luchar entre ellos, el enemigo se destruye a sí mismo, porque como Cristo dice, un reino dividido contra sí mismo no puede permanecer. El maligno va a matar a la humanidad apostata, y Dios no quiere que intervengamos con los métodos del mundo, la falsa paz, que no nos trae más que guerras e impiedad y abominación, la sociedad del todo vale.

Dios sin embargo quiere que prediquemos Su Palabra, que esta es la espada de guerra que debemos usar, y que estemos bien entrenados para usarla con misericordia, por amor a nuestros enemigos. Por supuesto, que ayudemos del pan necesario a todos, pero que abandonemos el apego que tenemos a los que aborrecen a Cristo, pues son AntiCristo, más amémosles, predicándoles, y en lo necesario de la carne de modo que “…ascuas de fuego amontonamos sobre sus cabezas…” (Romanos 12:20-21) con la esperanza de que Dios ablande sus corazones y reciban la fe en la Salvación de la Palabra de Dios, a Jesucristo.

Esta derrota y muerte en Meguido o Armagedón, es el fracaso de la carne que aun viendo que Dios aborrece los caminos de los hombres que no Le aman, nosotros seguimos teniendo apego a las cosas del mundo, por nuestra carne y nuestra mente, y a personas del mundo que aborrecen a Dios, pero que nos agradan en la carne. Dios aborrece este sentimiento, debemos circuncidarnos en esto, es urgente, la ira de Dios se enciende contra toda impiedad.

30Y sus siervos lo pusieron en un carro, y lo trajeron muerto de Meguido a Jerusalén, y lo sepultaron en su sepulcro. Entonces el pueblo de la tierra tomó a Joacaz hijo de Josías, y lo ungieron y lo pusieron por rey en lugar de su padre.

No obstante, aunque cometió este error, Dios le trae a la ciudad santa, a Jerusalén, que representa la nueva Jerusalén de la vida eterna.

Difícil lección la que nos da Dios para aprender en esta historia de nuestro hermano Josías, pero «…todo lo puedo en Cristo que me fortalece…» (Filipenses 4:13) confiemos en Él, a quien están sujetos principados, potestades y poderes de las tinieblas. La gloria y el reconocimiento es de Cristo. Amén.