LOS DOS OLIVOS

 LA FE DE JESÚS Y LOS MANDAMIENTOS DE DIOS

 © Carlos Padilla – Enero 2003

 

Tantas veces se hacen interpretaciones sobre los Mandamientos del Señor, y tantas veces muchos se justifican en que los cumplen, otros se justifican en que no hay que cumplirlos, y entramos en la espiral de la auto justificación. El Señor, cuando enseñaba al pueblo con esas enseñanzas que son vigentes hoy y siempre, mostró con contundencia y claridad que Él buscaba, y busca, el corazón del hombre, que seamos limpios de corazón. El objetivo de Dios es que vivamos siendo piadosos, amorosos, con respecto al prójimo, que Le amemos a Él y a los demás. Esto quedó patente cuando pidió que tirase la primera piedra aquel que estuviera libre de pecado, o cuando hizo referencia a aquél que tan solo había mirado a otra mujer codiciándola en su corazón, para enseñar que ya había adulterado. Del corazón salen, por lo tanto, las buenas o las malas cosas del hombre.

Si hemos visto que el fin que busca el Señor es el amor desde nuestro corazón, y para ello debemos recibir una unción de lo alto, para cambiarnos, en los dos olivos de la fe y los Mandamientos veremos que son herramientas para esculpir ese corazón de piedra y cambiarlo en uno de carne, que emane del Espíritu. La historia de Moisés y Elías nos llevará a ver como el Señor los ha enviado para preparar un pueblo bien dispuesto.

 

TEXTO BÍBLICO

EVANGELIO SEGÚN SAN MARCOS: CAPÍTULO  9

LA TRANSFIGURACIÓN

2Seis días después, Jesús tomó a Pedro, a Jacobo y a Juan, y los llevó aparte solos a un monte alto; y se transfiguró delante de ellos.

El Señor escoge a sus más fieles discípulos y les da revelación de la esencia de la Deidad, de la región celestial de Dios. 

3Y sus vestidos se volvieron resplandecientes, muy blancos, como la nieve, tanto que ningún lavador en la tierra los puede hacer tan blancos.

Se muestra, pues, Cristo como es en la apariencia espiritual demostrándonos que Él está abierto a enseñarnos la intimidad de Dios, si Le amamos de verdad.

4Y les apareció Elías con Moisés, que hablaban con Jesús.

Aparecen Elías y Moisés. He aquí la clave de la composición espiritual del hombre de Dios, y que Cristo quiere enseñarnos, y que durante el Evangelio nos pide con total claridad. Veamos: El espíritu de Elías (Léase ELÍAS) representa la revolución espiritual en el interior del hombre, ya que su mensaje es: No te salvarás por la religión, ni por las prácticas, sino por el oír con fe y por arrepentirte, o sea, que cambiemos la mente por la de Cristo, como nos enseña Juan Bautista, a quien Cristo identifica con Elías. Es, por lo tanto, Elías simboliza la unción del espíritu de Dios, enviado para que podamos conseguir cambiar en nuestro interior, y seguir a Cristo para hacernos sacerdotes de Dios y amigos de Dios.

Moisés, por su parte, simboliza la unción del espíritu que representa la Ley. Estos son los dos pactos, los dos testamentos que hay en la Escritura, y los que tenemos que asimilar en nosotros. Moisés queda por lo tanto como los Mandamientos de Dios para nosotros, esos 10 Mandamientos que el mismo Cristo nos pide que guardemos porque no son gravosos.  (Léase MOISÉS). 

5Entonces Pedro dijo a Jesús: Maestro, bueno es para nosotros que estemos aquí; y hagamos tres enramadas, una para ti, otra para Moisés, y otra para Elías. 6Porque no sabía lo que hablaba, pues estaban espantados. 7Entonces vino una nube que les hizo sombra, y desde la nube una voz que decía: Este es mi Hijo amado; a él oíd.

Pedro, que simboliza a la persona de fe, enseguida está dispuesto a batallar por el Reino de Dios, pero no comprende que esto es una batalla espiritual y no de aquí, sino que se libra en el Cielo. Aclara pues Dios que no se debe oír a espíritus, sino a Cristo que es su hijo amado. Estos espíritus nos dejan el legado de la enseñanza espiritual, pero Cristo es nuestro maestro y es a Él a quien debemos seguir. Nos enseña pues, el Padre a comparar toda enseñanza con las de Cristo para ver si son verdaderas. Por lo tanto «a Él oíd».

8Y luego, cuando miraron, no vieron más a nadie consigo, sino a Jesús solo.

Confirmación ésta, la de que Dios, ya no envía a otros, porque Jesús es el cumplimiento de la profecía de Dios para todo tiempo y persona.

9Y descendiendo ellos del monte, les mandó que a nadie dijesen lo que habían visto, sino cuando el Hijo del Hombre hubiese resucitado de los muertos.

Cuando Cristo resucita de los muertos es cuando los apóstoles comienzan a comprender, por el Espíritu de Dios, el significado de los acontecimientos y de la resurrección. Es entonces cuando se entiende la enseñanza de los ángeles o espíritus de Elías y Moisés, que son los dos olivos, de los cuales fluye: el aceite de la unción del Espíritu para los que guardan los Mandamientos de Dios, y la fe de Jesús.

10Y guardaron la palabra entre sí, discutiendo qué sería aquello de resucitar de los muertos. 11Y le preguntaron, diciendo: ¿Por qué dicen los escribas que es necesario que Elías venga primero? 12Respondiendo él, les dijo: Elías a la verdad vendrá primero, y restaurará todas las cosas; ¿y cómo está escrito del Hijo del Hombre, que padezca mucho y sea tenido en nada? 13Pero os digo que Elías ya vino, y le hicieron todo lo que quisieron, como está escrito de él.

 

REFERENCIAS BÍBLICAS SOBRE LA FE Y LOS MANDAMIENTOS

…Y hago misericordia a los que me aman y guardan mis mandamientos. Éxodo 20:6.

…Los mandamientos de Yahweh son rectos, que alegran el corazón. Salmos 19:8 y Capítulo 119.

…Guarda mis mandamientos y vivirás. Proverbios 7:2.

…El sabio de corazón recibirá los mandamientos; Mas el necio de labios caerá. Proverbios 10:8.

…Mas el justo por la fe vivirá.  Habacuc 2:4.

…De manera que cualquiera que quebrante uno de estos mandamientos muy pequeños, y así enseñe a los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos; más cualquiera que los haga y los enseñe, éste será llamado grande en el reino de los cielos. Mateo 5:19.

…Mas si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos. Mateo 19:17.

Si me amáis, guardad mis mandamientos. Juan 14:15.

…El que tiene mis mandamientos y los guarda, ése es el que me ama. Juan 14:21.

…Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor. Juan 15:10.

…Mas el justo por la fe vivirá.  Romanos 1:17.

…Concluimos pues que el hombre es justificado por la fe sin las obras de la ley.  Romanos 3:28.

…Esto quiero saber de vosotros: ¿Recibisteis el Espíritu por las obras de la Ley o por el oír con fe? Gálatas 3:2.

…Pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús. Gálatas 3:26.

…Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan. Hebreos 11:6.

…Hermanos míos, ¿de qué aprovechará si alguno dice que tiene fe, y no tiene obras? ¿Podrá la fe salvarle? Santiago 2:14.

…Pero alguno dirá: Tú tienes fe, y yo tengo obras. Muéstrame tu fe sin obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras. …¿Mas quieres saber hombre vano que la fe sin obras es muerta? Santiago 18 y 20.

…Obteniendo el fin de vuestra fe, que es la salvación de vuestras almas. 1 Pedro 1:9.

…Y en esto sabemos que nosotros le conocemos, si guardamos sus mandamientos. 1 Juan 2:3. 

…Y cualquiera cosa que pidiéremos la recibiremos de Él,  porque guardamos sus mandamientos, y hacemos las cosas que son agradables delante de Él. 1 Juan 3:22. 

…Y este es el amor, que andemos según sus mandamientos.  Este es el mandamiento: que andéis en amor, como vosotros habéis oído desde el principio. 2 Juan 6.

 

TEXTO BÍBLICO

APOCALIPSIS: CAPÍTULO 11

LOS DOS TESTIGOS

1Entonces me fue dada una caña semejante a una vara de medir, y se me dijo: Levántate, y mide el templo de Dios, y el altar, y a los que adoran en él. 2Pero el patio que está fuera del templo déjalo aparte, y no lo midas, porque ha sido entregado a los gentiles; y ellos hollarán la ciudad santa cuarenta y dos meses.

Este patio de afuera representa que Cristo fue crucificado fuera del templo, en lugar de gentiles, ya que los gentiles se salvan por la fe en Jesús al igual que los judíos y Él es la simiente de Abraham. 

42 meses entre 12 meses por año son 3,5 años. Ya hemos comenzado el tercer milenio después de Cristo, representa al amanecer del tercer día en que resucitó Cristo, y Él vendrá al tercer día, porque un día es como mil años y mil años como un día. El otro medio es el día y la hora que nadie sabe, “solo mi Padre que está en los Cielos”.

3Y daré a mis dos testigos que profeticen por mil doscientos sesenta días, vestidos de cilicio.

Daré a los dos testigos, que son los Mandamientos de Dios, y la fe de Jesús que empieza con nuestro arrepentimiento. 

1260 días son 42 meses de 30 días, son otra vez tres años y medio. Hasta nuestra época, vestidos de cilicio, o sea con tribulación es el tiempo de su predicación, lo difícil que nos resulta que la gente del mundo o de la religión quieran seguir al Hijo de Dios en lugar de sus prácticas y creencias.

4Estos testigos son los dos olivos, y los dos candeleros que están en pie delante del Dios de la tierra.

Estos dos candeleros están encendidos para que esté viva la revelación de su mensaje a los hombres mientras predicamos el Evangelio.

5Si alguno quiere dañarlos, sale fuego de la boca de ellos, y devora a sus enemigos; y si alguno quiere hacerles daño, debe morir él de la misma manera. 6Estos tienen poder para cerrar el cielo, a fin de que no llueva en los días de su profecía; y tienen poder sobre las aguas para convertirlas en sangre, y para herir la tierra con toda plaga, cuantas veces quieran.

Desde luego que por Moisés hizo Dios venir las plagas de Egipto (que representa espiritualmente el mundo). También Elías hizo señales en el tiempo de su peregrinación por la Tierra.

7Cuando hayan acabado su testimonio, la bestia que sube del abismo hará guerra contra ellos, y los vencerá y los matará. 8Y sus cadáveres estarán en la plaza de la grande ciudad que en sentido espiritual se llama Sodoma y Egipto, donde también nuestro Señor fue crucificado.

La Sodoma es la religión que siempre está manchada por los mandamientos de los hombres, las tradiciones mundanas, y todas las religiones han matado a Cristo. Egipto (el mundo), o sea fuera del templo de Jerusalén, donde el Señor fue Crucificado, ya que en el mundo también matan a Jesús porque no Le reciben en sus corazones.

9Y los de los pueblos, tribus, lenguas y naciones verán sus cadáveres por tres días y medio, y no permitirán que sean sepultados. 

Es como si estuviesen muertos, ya que el mundo ve sus cadáveres, para ellos está muerto el Evangelio. «Deja que los muertos entierren a sus muertos, y tu ven y sígueme» dijo Cristo (Lucas 9:60).

Tres días y medio es tres años y medio, que es 42 semanas en meses de 30 días. Se repite el mismo tiempo. Es el mismo mensaje, para prueba de que es verdadero.

10Y los moradores de la tierra se regocijarán sobre ellos y se alegrarán, y se enviarán regalos unos a otros; porque estos dos profetas habían atormentado a los moradores de la tierra.

Desde luego, desgraciadamente a la humanidad no le agrada la Palabra de Dios, prefiere el hombre seguir empeñado en vivir si Dios.

11Pero después de tres días y medio entró en ellos el espíritu de vida enviado por Dios, y se levantaron sobre sus pies, y cayó gran temor sobre los que los vieron.

Es en el último tiempo cuando el Evangelio del Reino de Dios se proclama a todas las naciones de la Tierra, porque todos los que tengan fe, serán llamados hijos de Abraham, y la promesa que Dios le dio fue Cristo, que Él vendría y nos salvaría Él mismo, porque la humanidad se revela contra Dios por naturaleza caída. Es por lo tanto el cambio de mente o arrepentimiento –metanoia- la aspiración de ser perfecto y volver a los padres de la fe, Abraham, Isaac y Jacob = Israel, lo que quiere Dios que sintamos, aunque no consigamos ser perfectos, Él nos hace perfectos ante Sus ojos, y nos limpia en Cristo con Su sangre derramada en la Cruz. 

Los tres días y medio son otra vez los tres años y medio. Creo que ya es el tiempo para cambiar el mundo; es para Su gloria y salvación de las almas. Cambiemos las vidas de los que crean y se hagan amigos de Dios.

12Y oyeron una gran voz del cielo, que les decía: Subid acá. Y subieron al cielo en una nube; y sus enemigos los vieron. 13En aquélla hora hubo un gran terremoto, y la décima parte de la ciudad se derrumbó, y por el terremoto murieron en número de siete mil hombres; y los demás se aterrorizaron, y dieron gloria al Dios del cielo. 14El segundo ay pasó; he aquí, el tercer ay viene pronto.

 

CONCLUSIÓN

La perfección de Dios en Su pueblo es para gloria Suya. Es de bendición para nosotros cumplir los Diez Mandamientos, pues no son gravosos y seguir la fe de Jesús, porque Él ya ha cumplido toda la Ley por nosotros. Es por amor a Él. Porque el fin de todo es el amor que viene de Dios.

…Y les he dado a conocer tu nombre, y lo daré a conocer aún, para que el amor con que me has amado, esté en ellos, y yo en ellos. Juan 17:26 

…y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy. 1 Corintios 13:2.

Vosotros también, poniendo toda diligencia por esto mismo, añadid a vuestra fe virtud; a la virtud, conocimiento; al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad; a la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor. Porque si estas cosas están en vosotros, y abundan, no os dejarán estar ociosos ni sin fruto en cuanto al conocimiento de nuestro Señor Jesucristo. 2Pedro 1:5 al 8.

Aquí está la paciencia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús. Oí una voz que desde el cielo me decía: Escribe: Bienaventurado de aquí en adelante los muertos que mueren en el Señor. Sí, dice el Espíritu, descansarán de sus trabajos,  porque sus obras con ellos siguen. Apocalipsis 14:12 y 13.

…Si me amáis, guardad mis mandamientos… Dijo el Señor. Por lo tanto, el Señor nos muestra un Camino que incluye los dos olivos, la fe y el amor a Dios que incluye sus Mandamientos, porque no son gravosos. El mundo de hoy no tiene ni fe en Cristo, ni amor a los Mandamientos. Solo el pueblo de Dios, la Iglesia de Jesucristo, ha recibido la fe en la obra redentora de Cristo y sabe que los Mandamientos son para la bendición del hombre en la tierra. Cuando venga lo perfecto, el Reino de Dios, el Señor gobernará y ya no habrá más maldición, ni enfermedad, ni hambre, ni tristeza, sino paz, amor, gozo, junto a Dios y Su justicia se habrá cumplido. A Él sea la gloria hasta el día de la eternidad. Gracias Señor por el don de la fe y por la bendición de Tu justicia, porque has hecho que nuestro corazón sea fuente de aguas vivas, de amor de Dios. Amén.