¡ES VIERNES; PERO VIENE EL DOMINGO!

 © Carlos Padilla – Pascua – Semana Santa – Abril 2025

 

El mundo vive como si estuviera en su propio Viernes Santo. Aquel primer Viernes Santo de la pasión de Cristo, cuando parecía que las maquinaciones contra Jesucristo estaban venciendo, no se daban cuenta de que venía el Domingo de Resurrección. Hoy, el mundo está en una situación comparable, no se dan cuenta de que viene el Reino de Dios, el día de fin, el día del juicio como en los días de Noé antes del diluvio, viene la Segunda Venida de Cristo, y todo porque Jesús venció en la Cruz.

Este es un paralelismo profético y espiritual que debemos aprender los cristianos y compartir con el mundo, porque el tiempo se acerca, y aunque estemos en un momento de oscuridad social y que el mundo va de mal en peor, como en el Viernes Santo, la esperanza de la Resurrección prevalece, porque Cristo resucitó y esperamos Su venida prometida al final. Del mismo modo, cada uno de nosotros puede que esté viviendo como si estuviera en el viernes de su vida, que parece que todo va en su contra, que no queda esperanza, pero no olvidemos que para cada uno de nosotros, gracias a Jesús, viene un nuevo día lleno de vida, un domingo liberador durante nuestras vidas, y luego, al final el  domingo de la humanidad creyente en Cristo. ¿Quieres entrar en el domingo de tu vida y en el de Dios de la mano de Jesucristo? Seguir leyendo…

 

LA HISTORIA DE UN FAMOSO SERMÓN

Muchos de vosotros conoceréis el que yo calificaría como uno de los mejores y más profundos sermones del siglo XX, conocido como: Its Friday; but Sunday’s coming! que puede traducirse como ¡Es viernes; pero viene el Domingo! Parece que se remonta al ministerio del pastor bautista de California, Dr. S.M. Lockridge. Narra la Pasión de Cristo haciendo énfasis en que según nos cuentan la historia del  Vía Crucis, o Camino de la Cruz los apóstoles, al principio parecía que era el diablo quien iba ganando la batalla al conseguir que Jesús fuese traicionado por Judas, entregado a Sus enemigos del Sanedrín, negado por Pedro, el gran apóstol, condenado a muerte por crucifixión tras un juicio injusto de Poncio Pilatos, por la acusación y complot de los líderes religiosos de Israel, menospreciado por Herodes, torturado por los soldados romanos, y rechazado por los judíos y los romanos, crucificado junto a dos ladrones, y traspasado Su costado. Describiendo la situación hasta el Calvario, la crucifixión y muerte del Señor, y Su sepultura; todo parecía, a primera vista, perdido. Pero sólo era viernes, venía el domingo. (Mateo 26 y 27 – Marcos 14 y 15 – Lucas 22 y 23 – Juan 18 y 19).

Cada evento del Vía Crucis lo iniciaba Lockridge con la exclamación «es Viernes» y lo terminaba con la otra «pero viene el Domingo». Al finalizar la narración, entra la segunda parte del título del sermón haciendo énfasis en «pero llega el Domingo», el Domingo de Resurrección, cuando el mundo cambia para siempre, donde la humanidad comenzaría a saber que desde ese día la puerta al Paraíso está abierta por la fe en la gracia de Dios en Cristo. En una parte del sermón dice «¿…se dan cuenta? ellos solo saben que es Viernes, es decir, creen que han vencido, pero no saben que viene el Domingo», ellos creen que viene un primer día de la semana cualquiera, pero desde aquel, sería el primer domingo del calendario de la historia, en referencia a lo que significaría aquel Domingo de Resurrección, el cual cambiaría la historia para siempre, lo cambiaría todo.

El sermón termina de forma magistral con la exclamación del centurión romano que estaba al pie de la Cruz de Cristo: ¡Verdaderamente este Hombre era Hijo de Dios! Marcos 15:39. Este militar romano era experimentado en ver hombres morir en cruces y en tratar a los reos de forma despiadada y cruel. Para él ver que un hombre podía entregar Su vida a Dios y morir en un momento determinado por Él, tras haber perdonado a sus verdugos, era una situación nueva e impactante, pues nunca, ni antes, ni después de Jesús, nadie moriría de esa forma, demostrando tener control de Su propia vida. Este ha sido un sermón predicado por años por muchos pastores, y he creído que esta Semana Santa, en un mundo que atraviesa situaciones de tribulación que podríamos llamar el final de viernes del mundo, nos recordaría de otra forma que estemos gozosos en la esperanza y sufridos en la tribulación (Romanos 12:12), porque viene el domingo del mundo, el Reino de Dios, la Segunda Venida de Cristo. ¡Es viernes; pero viene el domingo!

 

APLICACIÓN HISTÓRICA PARA EL MUNDO

Otra forma importante de ver nuestra historia y aprender que podemos vivir un viernes pero tener la esperanza de un domingo en esta Semana Santa, es recordando y aplicando nuestra fe y esperanza al compararlo con los grandes eventos de la historia y las victorias que Dios ha dado a Su pueblo, y oportunidades al mundo, que también parecían momentos sin esperanza, de negrura y juicio, pero que los que tuvieron fe superaron, como pasando del viernes al domingo.

Adán y Eva pecaron, y fueron echados fuera del paraíso; todo estaba perdido, el primer viernes de la humanidad, pero un domingo de restauración ha tenido ya su victoria en la resurrección de Cristo, el segundo Adán, (Romanos 5:12-21 y 1 Corintios 15:45) y los salvos irán al paraíso por la eternidad, (Mateo 25:46). Noé entrando en el arca con su familia y los animales antes del diluvio, dejando atrás a una generación perversa, el paso de una situación de destrucción, de pérdida, como el sufrimiento del Viernes Santo, pero Dios salvó a un remanente, como el Domingo de Resurrección, (Génesis 7). Abraham sacando a su sobrino Lot de Sodoma antes de que Dios la destruyera, (Génesis 19). José en Egipto como sirviente de los presos vivía su viernes particular, pero Dios le hizo gobernador de Egipto, sin duda un domingo del plan de Dios, (Génesis 41:37-45). Israel en Egipto esclavizados es un sufrimiento de viernes, hasta que Moisés es enviado a sacarlos tras 430 años de sufrimiento, a la Tierra Prometida, cruzando el Mar Rojo como un domingo de triunfo para Su pueblo, (Éxodo 14). Job y su prueba de tribulación, del viernes al domingo personal de un creyente, Libro de Job. Jonás en el vientre del gran pez es un relato del que el propio Jesús hace referencia para comparar Su propia vivencia de tres días y tres noches desde el Viernes Santo al Domingo de Resurrección, (Libro de Jonás 2 y Mateo 12:40-42). La persecución a los apóstoles y su victoria, (Mateo 28:16-20, el Libro de los Hechos de los Apóstoles, y las Epístolas del Nuevo Testamento).

Más viernes y domingos encontramos en la historia, como la persecución de Nerón a la Iglesia al principio, y parecía que la arrasaba, pero murió y finalmente el emperador Constantino hizo del cristianismo la religión del Imperio Romano. O el viernes católico, y domingo de luz que trajo la Reforma Protestante, cuando el cristianismo retomó el Camino de la verdad en la Palabra de Dios traducida a lenguas vernáculas para que el pueblo ya no fuese engañado, y que la tradición y corrupción pudieran evitarse en el cristianismo.

El viernes de la esclavitud, la mayoría africanos llevados a occidente, y su domingo de liberación que comenzó con su erradicación por el parlamentario británico William Wilberforce y John Newton, que había sido traficante de esclavos, convertido en cristiano y arrepentido, amigo de Wilberforce. La descomposición occidente en el siglo XVIII como viernes, y una tierra prometida levantada con la Biblia en mente, los Estados Unidos de América como domingo de oportunidad que el hombre se ha encargado de ir arruinando, como todo lo que toca, debido al pecado.  

El Holocausto contra los judíos, su viernes particular, pero en su domingo de liberación recibieron la nación de Israel en 1948 por Naciones Unidas, tras la Segunda Guerra Mundial. Un viernes comunista, y un domingo con la caída de Muro de Berlín en 1989. La guerra fría, que parece volver, y otros eventos, como el mundo actual influenciado a través de la IA y las redes sociales mal usadas, después de Internet, que muestran al hombre que Dios nos da oportunidades y que las desaprovechamos, hasta que venga Su Reino, la única solución para el mundo, para el hombre.

¡El mundo está loco!, dicen muchos estos días, pero en realidad sólo está viviendo las profecías Bíblicas, lo que ya anunciaron los profetas y el propio Señor Jesucristo a los apóstoles y a Juan en el Libro de Apocalipsis. Es un mundo condenado a desaparecer, pero los que amamos y seguimos a Cristo serán llevados al paraíso de Dios: “Pero nosotros esperamos, según Sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia”. 2 Pedro 3:13. ¡Es viernes; pero viene el domingo!

 

APLICACIÓN PERSONAL

Nuestro buen Señor Jesús es el maestro del sufrimiento, quien ha vivido la pasión por amor a nosotros, viniendo desde Su trono junto al Padre para hacerse Hombre y limitarse a nuestra dimensión, fue despreciado al principio por su propia familia, dejado por sus apóstoles en el momento de la prueba, desechado por los escribas y fariseos, y por los líderes de Su pueblo, torturado y crucificado por los romanos, sólo y abandonado para morir en la Cruz. Ayudado a llevar la cruz por SIMÓN DE CIRENE y sepultado por sus seguidores ricos, JOSÉ DE ARIMATEA y Nicodemo.

Pero vino el Domingo de Resurrección, el primer domingo de la era cristiana con su significado de nuevo día de reposo para los que creemos en Él y Le esperamos para llevarnos a Su Reino. Entonces fue recibido por todos los que Le vieron resucitado, comieron con Él, Le tocaron y Le vieron ascender al cielo, de donde vendrá al final. Más de 500 hermanos Le vieron resucitado (1 Corintios 15:6-8).

Nosotros también tenemos que pasar por tribulaciones a lo largo de la vida, y aunque no podemos compararlas con la pasión de Cristo, algunas son tan duras como la pérdida de un ser muy amado, otros por enfermedades, por ruinas, por cárceles, por abandono, desprecio, tortura, abuso, y algunos mueren esperando la compasión de otros y de Dios. Pero los que conocen a Cristo, aunque pasen por tribulaciones y desesperación, aunque parezca un viernes de valle de sombrar de muerte, la esperanza de un nuevo día de bendición y gracia, de un nuevo domingo de resurrección está anclada ya en nuestro corazón. Muchas veces somos sacados de tribulación que el Señor conoce y podemos dar gracias, y es ahí donde vemos que Dios sigue haciendo milagros cada día. Quienes han pasado por pruebas imposibles, han clamado y orad a Dios, y han salido de ellas, saben de lo que estoy hablando.

Vemos que las grandes liberaciones de Dios llegan tras grandes tribulaciones. ¿Tienes tribulación en tu vida, pero has confiado en Dios y clamas a Jesucristo, tu Salvador? Espera en Él, porque Él hará, (Salmo 37:5). Situaciones personales, enfermedades, problemas en la familia, económicos, en la iglesia; nunca dejemos de clamar al Señor, porque Él hará, Él libertará a Su pueblo siempre, a todo el que Le ama, aunque parezca que tarda, aunque la paciencia se acabe, la fe nos sustentará para confiar en Dios, porque Jesús estaba llevando Su cruz el Viernes Santo, pero el Domingo de Resurrección estaba por llegar, a tres días y tres noches, y cambiaría la historia del mundo, y de la Iglesia.

Jesús respondió a Pedro cuando era arrestado por la compañía de soldados y alguaciles de los principales sacerdotes y de los fariseos, sacando Pedro la espada y cortando la oreja derecha de Malco, siervo del sumo sacerdote: “Mete tu espada en la vaina; la copa que el Padre me ha dado, ¿no la he de beber?”, Juan 18:1-11. A veces nosotros, también tenemos que beber copas que Dios nos da y pasar por tribulaciones, y sólo Dios sabe el motivo, aunque después, algunas veces lleguemos a comprender por qué, porque el Espíritu Santo que habita en nosotros no nos abandona, y nos enseña todas las cosas, (Juan 14:26). Así que estemos: “…gozosos en la esperanza, sufridos en la tribulación; constantes en la oración, compartiendo para las necesidades de los santos; practicando la hospitalidad. Bendecid a los que os persiguen; bendecid y no maldigáis. Gozaos con los que se gozan, llorad con los que lloran”. Romanos 12:12-17.

Ese gozo es posible porque nuestro Señor, en aquel Viernes Santo derramó Su sangre en la cruz del Calvario para limpiarnos de pecado, se ofreció a Sí mismo como el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo, y por la gracia de Dios nos ha dado la fe en Su obra. Para profundizar más sobre la expiación de Cristo por nosotros, leer LA SANGRE DE CRISTO. ¡Es viernes; pero viene el domingo!

 

CONCLUSIÓN

Es viernes, el mundo está loco, tu vida se complica, las guerras, el hambre, la injusticia, la inmigración, la violencia, el sufrimiento, la expectación de juicio, las profecías del fin del mundo se están cumpliendo, (Mateo 24, Lucas 21, Apocalipsis).

Pero viene el domingo, Jesucristo vuelve según Sus propias promesas, (Apocalipsis 1:7). De igual modo que se cumplió Su primera venida como Mesías sufriente para dar Su vida en nuestro lugar para salvarnos y darnos vida eterna en el Reino de Dios, (Isaías 53).

Jesús dio Su vida por nosotros al Padre y resucitó. La resurrección es real y nos aguarda a todos. La muerte ya no tiene el poder sobre nosotros, que solo es temporal. Todo queda enfocado a la fe, donde el que la recibe sabe que un día resucitará y se encontrará junto a Dios, y vivirá en Su Reino para siempre.

Así pues, si estás pasando un viernes en tu vida, recuerda que pronto llegará un domingo para ti. Pero no solo eso, el domingo del mundo viene, porque viene el Reino de Dios para la eternidad. ¡Es viernes; pero viene el Domingo! Amén.

 

Jesucristo
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