NICODEMO
EL CREYENTE Y EL RELIGIOSO NECESITA NACER DE NUEVO
© Carlos Padilla – Septiembre 2025
La historia de la vivencia del encuentro de Nicodemo con Jesús es de las más relevantes y privilegiadas de todas las que narran los Evangelios. Una conversación entre el Maestro y el maestro, entre el Mesías de Israel, y un fariseo principal de entre los Judíos. Esa conversación casi es conocida de memoria por la mayoría de Cristianos, al menos por los que leen la Biblia a diario en sus vidas. La inspiración que aporta y la espiritualidad íntima con Dios que emana es de gran profundidad, y de insondable gozo de un alma sedienta de la verdad de Dios, y que quiere conocerle de forma profunda e íntima, gozosa de conocer en persona al Mesías, aunque su mente, la del creyente, todavía dude. La enseñanza de esta conversación sobre la necesidad de nacer de nuevo lleva retumbando en la historia desde hace unos 2000 años, y es la clave para conocer a Dios. Si quieres saber más sobre nacer de nuevo y cómo Nicodemo se relacionó con Jesucristo, si tú también quieres conocer más y mejor a Jesucristo, sigue leyendo…
EL TEXTO: EVANGELIO DE JUAN – CAPÍTULO 3
3Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios.
Nicodemo comienza sus preguntas sobre cómo puede un hombre nacer siendo viejo, cómo podría volver al vientre de su madre para volver a nacer, pero Jesús le responde en el versículo 5 que el nacimiento del que le está hablando es espiritual, porque lo que nace de la carne, carne es, pero lo que nace del Espíritu Santo, espíritu es.
9Respondió Nicodemo y le dijo: ¿Cómo puede hacerse esto? 10Respondió Jesús y le dijo: ¿Eres tú maestro de Israel, y no sabes esto?
Jesús está confrontando a Nicodemo, quien representa el gran conocimiento espiritual de la religión Judía, del pueblo de Dios, pues se le ha calificado, en el versículo 1 del capítulo 3 como: “…un hombre de los fariseos, un principal entre los Judíos, quien vino de noche para hablar con Jesús en privado”. No es que Nicodemo no tuviera gran conocimiento espiritual, o de la tradición religiosa, o teológica de los Judíos, de la Torá y del Tanaj, sino que este conocimiento, el mayor que había, no conoce al Señor de la manera que Dios quiere si no se ha nacido de nuevo del Espíritu de Dios. Ni siquiera por ser fariseo, que creían en la resurrección, la vida eterna, y la existencia del Espíritu Santo, y de los ángeles, los milagros, y las señales, en contraposición a la otra rama, la de los saduceos. Pues, bien, los fariseos principales no conocían a Dios personalmente de la forma que Jesús le ensaña a Nicodemo, porque necesitaban nacer de nuevo, del mismo modo que lo necesitamos todos. Necesitaba conocer el Espíritu, y no la letra de la Palabra de Dios. Y hay más: necesitaba poder oír la voz de Dios en su corazón, para lo cual hay que seguir creciendo en espíritu.
Pero lo que quiero decir, es, que si un fariseo de alto rango, en Jerusalén, con el Templo, y con Jesucristo vivo entre ellos, no podía ver el Reino de Dios, ¿cómo lo van a ver los que no conocen nada del mensaje de Dios, aquellos de otras culturas? Por ello, Jesús encomendó la Gran Comisión. Por lo tanto, Nicodemo representa a todo aquel hombre, o mujer, de fe, de acercamiento real a Dios, pero limitado por su religión, por su iglesia, por su denominación, que no puede llegar a ver el Reino de Dios, o no lo ve con claridad, porque necesita nacer de nuevo del Espíritu.
NACER DE NUEVO
¿Qué es nacer de nuevo del Espíritu? ¿Puede acaso un hombre viejo volver a entrar en su madre y nacer otra vez? La respuesta de Jesús, del verdadero Maestro de Dios hecho Hombre, va por otro lado, y está disponible para todos. Se trata del espíritu, se trata de que recibamos al Espíritu Santo, y el mensaje de Dios, el Evangelio, y si creemos el mensaje de la buena noticia de Jesucristo, si conocemos la cruz, Su muerte y resurrección, si de corazón queremos amar a Dios porque Él nos amó primero y nos dio la vida, entonces Dios está dispuesto a darnos lo que nos falta. Tras el cambio de mente, “metanoia” una palabra griega que se usa en la Biblia para arrepentimiento, y que significa, cambio de mente, nos lleva a entender que, por nuestros méritos, buenas obras, o esfuerzos de religión, no podemos llegar a la justicia divina, a la altura de Dios, porque vemos que nuestra carne, mente, y corazón son del mundo. Es por ello que Dios nos reconcilia con Él por Su Hijo, nos da la salvación por Su gracia a través de la fe en la obra de Cristo. Sólo si aceptamos Su plan de salvación, esto es, la justicia que ha conseguido el “Cordero de Dios que quita el pecado del mundo” dando Su vida en la cruz por nuestros pecados, por el principal que es vivir por nuestra cuenta, sin Dios, lo cual hace toda la humanidad, y luego nos justificamos en nuestra propia justicia, moral, etc. También habla del agua, que nos lleva al bautismo, y no es que este nos haga nacer de nuevo, sino que representa que, al cumplir este ritual declaramos al mundo lo que ha ocurrido antes, que hemos nacido de nuevo, que hemos creído en el Hijo de Dios, que hemos creído en la obra de salvación de Jesucristo en la cruz. Así que ¿cómo van los bebés a nacer de nuevo antes del bautismo en agua?
Hay que renunciar al ego, al yo, y recibir a Dios en Cristo Jesús, para que el Espíritu Santo venga a habitar en nosotros y comience la purificación de templo interior del alma y del cuerpo, pues somos templo de Dios (1 Corintios 3:16-17). Si creemos eso y lo vivimos, hemos nacido de nuevo, y el Espíritu Santo nos irá enseñando el Camino, y haciendo que maduremos como discípulos de Jesucristo. Dependiendo de Él es que podremos vivir una vida cristiana, y perseverar hasta el fin, para recibir la vida eterna en el Reino de Dios.
Hablando del Reino de Dios, este es precisamente el objetivo de Jesús en la conversación con Nicodemo, que pudiera ver y entrar en el Reino de Dios, lo cual no es posible por la religión, ni por el esfuerzo personal, sino sólo por Cristo. Un objetivo claro el que Jesús tiene en mente, que podamos ver el Reino de Dios, pero ¿cómo veremos ese Reino, aquí y ahora, o cuando venga al final de tiempo? Jesús es el Reino de Dios entre nosotros con poder, (Lucas 17:21) y Nicodemo lo tenía delante, pero lo veía, hasta que comprendió por el Espíritu. Por lo tanto, el Reino de Dios está aquí ahora y todavía no ha venido a nivel universal lo cual esperamos para su establecimiento final y permanente.
¿HAS NACIDO DE NUEVO?
Si has creído este mensaje de Jesucristo a Nicodemo, si de verdad en tu corazón amas a Dios y estás dispuesto/a a vivir la vida cristiana, a buscarle, a querer oír Su voz para seguirle, oras al Padre en el nombre de Jesús para reconciliarte con Dios y vencer tu carne y tu mente, y que Él reine en tu vida, para que Le sirvas como discípulo, y a los demás en toda buena obra, y lo haces para Su gloria, y no para la tuya, Dios es fiel y Su Espíritu te mantendrá hasta la venida de Cristo. Vendrán pruebas, abundancia, tribulación, largas esperas, y Dios te probará en todo, para que aprendas a confiar en tu Dios, y de Él dependas en todo. Ahí sabrás que has nacido de nuevo, del Espíritu, y Él te hablará a tu corazón, por Su Palabra, la Biblia, por sueños, por voz en tu interior, por el mundo, por otros, reconocerás la voz de Dios de distintas formas, pero tendrás una conversación con Dios mientras Le busques. El versículo 3:8 nos aporta la vida del que ha nacido de nuevo, que es movido y llevado por el Espíritu, y es como el viento, no sabe de dónde viene, ni a dónde va. Esto no es que el nacido de nuevo no sepa a dónde va, sino que ya no es su mente carnal del viejo hombre, la que rige sus actos, sino su nueva mente, la mente de Cristo, que hace que su mente sea bendecida y guiada por el amor de Dios a hacer las buenas obras que Dios quiere, a hacer por el prójimo aquello que antes ni pensaba hacer, a llevar el Evangelio de Cristo aun arriesgando su propia vida o a ayudar a otros en sus vidas.
NICODEMO
No sólo en Juan 3, si no en Juan 7:50, y en Juan 19:39, Nicodemo no sólo aparece en la conversación sobre nacer de nuevo para poder ver el Reino de Dios, sino que también lo hace otras dos veces. Una, para defender la causa de Jesús ante el Sanedrín que Le quería condenar sin escucharle antes. También, y de formar muy relevante, en la sepultura del Señor Jesús, junto a José de Arimatea ( https://www.jesucristo.net/jose-de-arimatea/ ), y trajo un compuesto de mirra y de áloes, como cien libras. Tomaron el cuerpo de Jesús y lo envolvieron en lienzos con especias aromáticas, según es costumbre sepultar entre los Judíos. Estos dos ricos, encargados desde antes de los tiempos por la profecía del Espíritu de Dios, para dar sepultura a Su amado Hijo unigénito, (Isaías 53:9 – Mateo 27:57-30) representan la Ley y la tradición de Israel, las cuales, junto a Jesús, son sepultadas para una resurrección espiritual, una nueva forma de vida cristiana, un nuevo corazón que ama como el de Dios, aun siendo pecadores, (Romanos 5:8) nos amó, desde antes de la fundación del mundo.
CONCLUSIÓN
Nicodemo nos ha llevado a una historia fascinante de un hombre de fe, un principal de la religión establecida que se encuentra con el reto de Cristo, que tiene el privilegio de conocer al Mesías en Su primera venida al mundo para ofrecerse como el Cordero de Dios, para cumplir la Ley y para ofrecernos por la fe el perdón de los pecados, y la vida eterna. Todo un mensaje que impactaba a todo aquel que esperaba al profetizado Mesías, el enviado de Dios, por eso Nicodemo no podía dejar pasar la oportunidad de tener un encuentro personal con Él.
Para profundizar más sobre Nacer de Nuevo: https://www.jesucristo.net/nacer-de-nuevo/ y https://www.jesucristo.net/preguntas-basicas-del-cristianismo/
Nacer de nuevo es el mensaje clave que nos enseña este encuentro crucial de todo creyente con Cristo, fuera del espacio-tiempo, en lo íntimo, donde comprendemos con una nueva mente, la de Cristo en nosotros, que nuestro ser natural no puede ver el Reino de Dios, no puede recibir a Jesucristo como salvador, porque busca justificarse por su propia justicia y moral personal, por sus propios méritos y obras ante Dios, lo cual es imposible, porque no podemos cumplir la moral de Dios, la Ley de Dios de 613 Mandamientos y preceptos, por lo que todos somos hallados faltos, pecadores, injustos, pero Dios no amó antes y busca un corazón arrepentido, abierto a recibir Su gracia para conocer al Padre, por Aquel que es el Camino, y la Verdad, y la Vida. El Reino de Dios está entre nosotros porque Jesús está vivo. ¿Puedes ver el Reino de Dios ahora? Amén.