|
LA FIESTA DE LOS TABERNÁCULOS
EL
AGRADO DE CRISTO
La fiesta de los Tabernáculos es
la tercera y última de las tres Santas Convocaciones que el Señor
pide al discípulo. Como podemos ver en
La Pascua que inicia la fiesta de los Panes sin levadura y en la
fiesta de
Pentecostés,
culminando con los Tabernáculos tras el día de la Expiación, Dios
nos enseña la construcción espiritual de nuestra persona al completo
y la simbología que hay en Sus Fiestas Santas para que podamos
celebrarlas de forma viva y espiritual en nuestras almas. En la
Fiesta de los Tabernáculos se cierra el ciclo anual de las Fiestas
del Señor, por eso la he llamado El Agrado de Cristo.
LEVÍTICO 23
LAS
FIESTA DE LOS TABERNÁCULOS
23Y habló
Yahweh a Moisés, diciendo:
24Habla
a los hijos de Israel y diles: En el mes séptimo, al primero del mes tendréis
día de reposo, una conmemoración al son de trompetas, y una santa convocación.
El primer día después de estos siete meses
y quince días, se celebra un día de santa convocación; este día es el
día en que una persona ya sabe que ama a Dios y que va a servir en su vida
para llevar la Palabra de Dios a los demás y que andará con Cristo
compartiendo el yugo por amor a Jesús y a sus
hermanos.
A partir de este día de santa convocación o
Sábado, se viven siete días de ofrenda encendida a Dios; estos son los
días de vida a partir de ese momento de solidaridad con Cristo, hasta el
último día de vida de ese hijo de Dios en la Tierra. El octavo día será el día de reposo
en que vendrá Jesucristo en el fin del tiempo, y se alegrarán Dios y los
suyos de toda la bendición que ha venido a las almas por el Amor de Aquél
que es nuestra fuente de Vida.
25Ningún trabajo de siervos haréis; y ofreceréis
ofrenda encendida a
Yahweh.
Ningún trabajo de siervos haréis: ...ya no os llamaré
siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os he llamado
amigos porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las he dado a conocer...
Juan 15:15.
26También habló
Yahweh a Moisés, diciendo: 27A
los diez días de este mes séptimo será el día de expiación; tendréis santa
convocación, y afligiréis vuestras almas, y ofreceréis ofrenda encendida a
Yahweh. 28Ningún trabajo haréis en este día; porque es día de
expiación, para reconciliaros delante de
Yahweh vuestro Dios. 29Porque
toda persona que no se afligiere en este mismo día, será cortada de su pueblo.
30Y cualquiera persona que hiciere trabajo alguno en este día, yo
destruiré a la tal persona de entre su pueblo. 31Ningún trabajo
haréis; estatuto perpetuo es por vuestras generaciones en dondequiera que
habitéis. 32Día de reposo será a vosotros, y afligiréis vuestras
almas, comenzando a los nueve días del mes en la tarde; de tarde a tarde
guardaréis vuestro reposo.
Esta es la tercera y última de las grandes
fiestas anuales de Israel. En el contexto espiritual que es el que tenemos
que aprender de parte de Dios, encontramos que esta fiesta se celebra en el
mes séptimo, o sea en el séptimo tiempo espiritual del año, o de la vida
del creyente, porque estas fiestas del Señor son de aplicación a aquellos
que ya han conocido a Dios.
Por lo tanto, cuando un hijo de Dios ha
decidido caminar con Cristo, ha crecido espiritualmente, se ha preparado para
ser útil a sus vecinos y a los hermanos y a Dios, se encuentra en el mes
séptimo de su vida espiritual. Es entonces cuando en esta fiesta de los
tabernáculos, se recoge
la cosecha del año, es decir de la vida espiritual de un hombre, y se celebra con
Dios que uno vivió dispuesto a dar frutos del alma por amor al
prójimo y a Dios.
33Y habló
Yahweh a Moisés, diciendo: 34Habla
a los hijos de Israel y diles: A los quince días de este mes séptimo
será la
fiesta solemne de los tabernáculos a
Yahweh por siete días.
35El
primer día habrá santa convocación; ningún trabajo de siervos haréis.
El primer día es el día en que uno recibe a
Cristo y se dispone a andar con Él, se celebra santa convocación o sábado,
porque se descansa al pasar de muerte a vida con Cristo, y porque el significado
del sábado viene por aceptar la pascua de Dios que es Cristo. Ver
Estudio Bíblico en
alimento sólido Y
SE RASGÓ EL VELO.
36Siete días ofreceréis ofrenda encendida a
Yahweh; el octavo día
tendréis santa convocación, y ofreceréis ofrenda encendida a
Yahweh; es
fiesta, ningún trabajo de siervos haréis.
Siete días, son otra vez esos siete tiempos
de un hijo de Dios que ha vivido ofreciendo su vida como ofrenda encendida
al Señor, al octavo, aquí es cuando estemos en el reposo del Señor.
37Estas son las fiestas solemnes de
Yahweh, a las que
convocaréis santas reuniones, para ofrecer ofrenda encendida a
Yahweh,
holocausto y ofrenda, sacrificio y libaciones, cada cosa en su tiempo, 38además
de los días de reposo de Yahweh, de vuestros dones, de todos vuestros votos,
y de todas vuestras ofrendas voluntarias que acostumbráis dar a
Yahweh. 39Pero a los quince días del mes séptimo, cuando hayáis
recogido el fruto de la tierra, haréis fiesta a
Yahweh por siete días; el
primer día será de reposo, y el octavo día será también día de reposo.
40Y tomaréis el primer día ramas con fruto de árbol hermoso, ramas de
palmeras, ramas de árboles frondosos, y sauces de los arroyos, y os
regocijaréis delante de
Yahweh vuestro Dios por siete días. 41Y le
haréis fiesta a
Yahweh por siete días cada año; será estatuto perpetuo por
vuestras generaciones; en el mes séptimo la haréis. 42En
tabernáculos habitaréis siete días; todo natural de Israel habitará en
tabernáculos, 43para que sepan vuestros descendientes que en
tabernáculos hice yo habitar a los hijos de
Israel cuando los saqué de la
tierra de Egipto. Yo
Yahweh vuestro Dios.
Se conmemora el habitar en tabernáculos,
porque el pueblo Judío, que representa al pueblo de Dios, habitó en ellos
durante su peregrinación por el desierto. Es pues la memoria de que hemos
vivido en desierto espiritual, en la sequía espiritual, en la búsqueda de
Dios y de Su Tierra Prometida, la
cual encontraremos en el corazón de cualquier hombre o mujer que ama a Dios
y conoce y ha recibido al Mesías y camina con Él llevando Su yugo.
Aquellas almas o tabernáculos en los que habita Cristo.
44Así habló Moisés a los hijos de Israel sobre las
fiestas solemnes de
Yahweh.
LEVÍTICO 24
Aceite para las lámparas
1 Habló
Yahweh a Moisés, diciendo:
2Manda a
los hijos de Israel que te traigan para el alumbrado aceite puro de olivas
machacadas, para hacer arder las lámparas continuamente. 3Fuera del
velo del testimonio, en el tabernáculo de reunión, las dispondrá Aarón desde
la tarde hasta la mañana delante de
Yahweh; es estatuto perpetuo por vuestras
generaciones. 4Sobre el candelero limpio pondrá siempre en orden las
lámparas delante de
Yahweh.
Las lámparas son las almas de los que llevan
el yugo con Cristo, y Aarón que representa el sacerdocio y a Cristo ordena
estas almas para que vayan con Él por estatuto perpetuo, llenas de aceite
obtenido por esas almas machacadas por el peso del yugo que representa la
continua intercesión por el Pueblo de Dios: aquellos que le aman y reciben
a su Hijo, el Mesías.
ZACARÍAS 14
16Y todos los que
sobrevivieren de las naciones que vinieron contra Jerusalén, subirán de
año en año para adorar al Rey, a
Yahweh de los ejércitos, y a celebrar la
fiesta de los tabernáculos. 17Y acontecerá que los de las
familias de la tierra que no subieren a Jerusalén para adorar al Rey,
Yahweh de los ejércitos, no vendrá sobre ellos lluvia. 18Y si
la familia de Egipto no subiere y no viniere, sobre ellos no habrá lluvia;
vendrá la plaga con que
Yahweh herirá las naciones que no subieren a
celebrar la fiesta de los tabernáculos. 19Esta será la
pena del pecado de Egipto, y del pecado de todas las naciones que no
subieren para celebrar la fiesta de los tabernáculos.
2
CORINTIOS 5
1Porque sabemos que si
nuestra morada
terrestre, este tabernáculo, se deshiciere, tenemos de Dios un edificio, una
casa no hecha de manos, eterna, en los cielos. 2Y por esto también
gemimos, deseando ser revestidos de aquella nuestra habitación celestial;
Es por lo tanto el tabernáculo, un recipiente
temporal donde habitar en el tiempo, pero que es sustituido por la morada
eterna, La nueva Jerusalén, el templo del Dios vivo, donde mora Él y su pueblo
como hemos visto que dice la Escritura.
3pues así seremos hallados vestidos, y no desnudos. 4Porque
asimismo los que estamos en este tabernáculo gemimos con angustia; porque no
quisiéramos ser desnudados, sino revestidos, para que lo mortal sea absorbido
por la vida. 5Mas el que nos hizo para esto mismo es Dios, quien nos
ha dado las arras del Espíritu. 6Así que vivimos confiados
siempre, y sabiendo que entre tanto que estamos en el cuerpo, estamos ausentes
del Señor 7(porque por fe andamos, no por vista); 8pero
confiamos, y más quisiéramos estar ausentes del cuerpo, y presentes al Señor.
9Por tanto procuramos también, o ausentes o presentes, serle agradables.
10Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de
Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el
cuerpo, sea bueno o sea malo.
HEBREOS 9
11Pero estando ya presente Cristo, sumo
sacerdote de los bienes venideros, por el más amplio y más perfecto
tabernáculo, no hecho de manos, es decir, no de esta creación, 12y
no por sangre de machos cabríos ni de becerros, sino por su propia sangre,
entró una vez para siempre en el Lugar Santísimo, habiendo obtenido eterna
redención. 13Porque si la sangre de los toros y de los machos
cabríos, y las cenizas de la becerra rociadas a los inmundos, santifican
para la purificación de la carne, 14¿cuánto más la sangre de
Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin
mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que
sirváis al Dios vivo?
APOCALIPSIS
7
LA
MULTITUD VESTIDA DE ROPAS BLANCAS
9Después de esto miré, y he
aquí una gran multitud, la cual nadie podía contar, de todas naciones y
tribus y pueblos y lenguas, que estaban delante del trono y en la presencia
del Cordero, vestidos de ropas blancas, y con palmas en las manos;
Las palmas para hacer los tabernáculos, el
agrado de Cristo.
10y clamaban a gran voz,
diciendo: La salvación pertenece a nuestro Dios que está sentado en el
trono, y al Cordero. 11Y todos los ángeles estaban
en pie alrededor del trono, y de los ancianos y de los cuatro seres
vivientes; y se postraron sobre sus rostros delante del trono, y adoraron a
Dios, 12diciendo: Amén. La
bendición y la gloria y la sabiduría y la acción de gracias y la honra y
el poder y la fortaleza, sean a nuestro Dios por los siglos de los siglos.
Amén. 13Entonces uno de
los ancianos habló, diciéndome: Estos que están vestidos de ropas
blancas, ¿quiénes son, y de dónde han venido?
14Yo le dije: Señor, tú lo sabes. Y él me
dijo: Estos son los que han salido de la gran tribulación, y han lavado sus
ropas, y las han emblanquecido en la sangre del Cordero. 15Por esto están delante del trono de Dios,
y le sirven día y noche en su templo; y el que está sentado sobre el
trono extenderá su tabernáculo sobre ellos.
El Señor extenderá su tabernáculo sobre nosotros, Su
corazón, Su unción, Su protección.
16Ya no tendrán hambre ni sed, y el sol no
caerá más sobre ellos, ni calor alguno; 17porque el Cordero que está en medio del
trono los pastoreará, y los guiará a fuentes de aguas de vida; y Dios
enjugará toda lágrima de los ojos de ellos.
APOCALIPSIS 21
Cielo
nuevo y tierra nueva
1Vi un cielo nuevo y una tierra nueva;
porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía
más. 2Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender
del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido. 3Y
oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los
hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará
con ellos como su Dios. 4Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de
ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque
las primeras cosas pasaron.
JUAN 7
2Estaba cerca la fiesta de los judíos,
la de los tabernáculos; 3y le dijeron sus hermanos: Sal de aquí, y vete a
Judea, para que también tus discípulos vean las obras que haces. 4Porque
ninguno que procura darse a conocer hace algo en secreto. Si estas cosas haces,
manifiéstate al mundo. 5Porque ni aun sus hermanos creían en él.
CONCLUSIÓN:
La fiesta de los
Tabernáculos es la tercera y última de las tres Santas Convocaciones que
el Señor pide al discípulo. Como podemos ver en
La Pascua que inicia la fiesta de los Panes sin levadura y en la
fiesta de
Pentecostés,
culminando con los Tabernáculos tras el día de la Expiación, Dios nos
enseña la construcción espiritual de nuestra persona al completo y la
simbología que hay en Sus Fiestas Santas para que podamos celebrarlas de
forma viva y espiritual en nuestras almas. En la Fiesta de los
Tabernáculos se cierra el ciclo anual de las Fiestas del Señor, por eso
la he llamado El Agrado de Cristo, porque simboliza la culminación
espiritual dentro de nuestra alma, de la alabanza y la glorificación de
nuestro Dios en nuestro corazón. Tabernáculos nos uno al Padre en el
Hijo a través del Espíritu, nos une como Iglesia o Cuerpo de Cristo, nos
une en las coyunturas del afecto fraternal y el amor de Dios.
Tabernáculos simboliza la convivencia espiritual, a la que deberíamos
llegar entre aquellos que Le amamos, siempre y cuando veamos a nuestro
hermano/a como templo del Espíritu Santo y al menos como a nosotros
mismos, y parte del Señor. Nos vemos en Tabernáculos. Que la unidad del
Espíritu Santo forje las coyunturas del Espíritu entre vosotros. Con
ósculo santo. Amén. |