DAVID Y ABIGAIL

EL ALMA QUE VENDE A LA CARNE

 © Carlos Padilla – Junio 2000

 

Cada día en esta vida, multitud de personas son visitadas por soldados de Jesucristo, que, como a modo de ángeles, aunque son personas normales que han recibido la unción para llevar el mensaje que transformará sus vidas para siempre, y así, si lo aceptan, pueden recibir la salvación de sus almas para la eternidad. En esta porción de la preciosa Palabra de Dios, viva y rica en esencia espiritual para nuestras vidas diarias, encontramos la historia de un hombre rico que en un principio rechaza a Dios, pero que por Su misericordia es llevado a reconocer a su Creador y Dador de la vida, y eso que como dijo el Señor: “…Es más fácil pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios…” Mateo 19:24.

 

TEXTO BÍBLICO

1 SAMUEL: CAPÍTULO 25

1Murió Samuel, y se juntó todo Israel, y lo lloraron, y lo sepultaron en su casa en Ramá. Y se levantó David y se fue al desierto de Parán.

Lo primero que encontramos en este relato es la situación del Mesías antes de comenzar Su ministerio con una persona: David se queda solo, sin el profeta, igual que Cristo al comenzar Su ministerio se queda solo, sin el profeta, cuando matan a su primo, Juan el Bautista, el que anunciaba Su venida con aquel famoso: ¡arrepentíos! Entonces acude al desierto, a la búsqueda de la intimidad con el Espíritu Santo.

2Y en Maón había un hombre que tenía su hacienda en Carmel, el cual era muy rico, y tenía tres mil ovejas y mil cabras. Y aconteció que estaba esquilando sus ovejas en Carmel. 

El hombre rico representa a aquellos que no aceptan la predicación, o el consejo, de parte de aquellos que envía el Señor. Este hombre rico no es humilde de corazón, (…bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos… Mateo 5), pues éste era muy rico. Esta alegoría la podemos aplicar a cualquier persona, pero en especial en este pasaje podemos ver a un pastor insensato, a un líder de religión que piensa que lo que tiene es por sus esfuerzos y no reconoce la obra de Dios. Este tenía tres mil ovejas y mil cabras, estos son los miembros de una congregación a los que despoja de su cobertura mediante el esquilado, y sus pieles se las queda él. Estos ya no pueden hacer uso de la cobertura espiritual que Dios da porque les es quitada por su congregación, para hacerse más fuerte y hacer que ellos dependan de ésta. 

Podemos ver representado en este Nabal a cualquier hermano de cualquier iglesia o religión que no acepta que la doctrina que le han dado en su congregación es contraria a Dios, y aunque sea hermano/a, no recibe porque no quiere romper con la tradición, pero se pierde la verdad.

También son las ovejas y demás, las bendiciones materiales, la prosperidad que da Dios, la cual un hombre o mujer rica, no reconocen como de parte de Dios. Desde luego que hay que trabajar tanto en lo espiritual como en lo material para obtener beneficios, pero es Dios el que nos prospera, ya que algo tan simple como una enfermedad nos puede dejar improductivos. Aquellos que no temen al Señor y no reconocen Su mano en sus bendiciones, les serán quitadas; no obstante nada hemos de llevarnos de aquí a la eternidad, todo es del Señor.

3Y aquel varón se llamaba Nabal, y su mujer, Abigail. Era aquella mujer de buen entendimiento y de hermosa apariencia, pero el hombre era duro y de malas obras; y era del linaje de Caleb. 4Y oyó David en el desierto que Nabal esquilaba sus ovejas.

Nabal, significa insensato, nos representa a cualquiera de nosotros cuando no queremos escuchar y obedecer a Dios. Pero Abigail, su esposa, simboliza su alma, que sí conoce al Señor y por eso es hermosa y de buen entendimiento, tiene la capacidad de recibir a Dios, y esta es nuestra semejanza con Dios, esa capacidad, un don de Dios.

5Entonces envió David diez jóvenes y les dijo: Subid a Carmel e id a Nabal, y saludadle en mi nombre, 6y decidle así: Sea paz a ti, y paz a tu familia, y paz a todo cuanto tienes.  

El Señor Jesús, aquí representado por David, envía discípulos a visitar a Nabal, cualquier hombre o mujer, para ver si Le recibe, si recibe Su Palabra, si reconoce Su Palabra, aunque venga de mensajeros desconocidos, y para ver si ama a su prójimo, si comparte las bendiciones que Dios da, con aquellos que vienen a Nabal. O para ver si reconoce la obra espiritual como obra de Dios, en el caso de un líder espiritual o pastor. Y al igual que Jesús, nos enseña sobre la paz, así instruye David a sus enviados: …al entrar en la casa (alma) vuestra paz vendrá sobre ella, más si no fuere digna, vuestra paz se volverá a vosotros… Mateo 10:13.

7He sabido que tienes esquiladores. Ahora, tus pastores han estado con nosotros; no les tratamos mal, ni les faltó nada en todo el tiempo que han estado en Carmel. 8Pregunta a tus criados, y ellos te lo dirán. Hallen, por tanto, estos jóvenes gracia en tus ojos, porque hemos venido en buen día; te ruego que des lo que tuvieres a mano a tus siervos, y a tu hijo David. 9Cuando llegaron los jóvenes enviados por David, dijeron a Nabal todas estas palabras en nombre de David, y callaron. 10Y Nabal respondió a los jóvenes enviados por David, y dijo: ¿Quién es David, y quién es el hijo de Isaí? Muchos siervos hay hoy que huyen de sus señores.

Los esquiladores y los pastores simbolizan a los miembros de una congregación, a los que los hijos de Dios y seguidores de Cristo reciben de buena gana. Pero Nabal contesta que muchos predicadores hay por el mundo, y para qué voy yo a reconocer la obra de Dios en aquellos que no son reconocidos como de una gran institución religiosa denominacional, si yo ya soy miembro de una gran iglesia o religión con todo el reconocimiento, o tengo mi propia concepción de la vida y la moral. No aceptaré compartir la Palabra de Dios con los que usa el Señor, si no traen la bendición de los líderes de la religión, de la tradición, o son de mi misma opinión. La necedad del soberbio.

11¿He de tomar yo ahora mi pan, mi agua, y la carne que he preparado para mis esquiladores, y darla a hombres que no sé de dónde son?  

¿He de dar yo de mi pan, mi agua y la carne: mi propio evangelio o la doctrina de mi religión, el agua de la que bebo y por la que siempre tengo sed porque no es agua viva, pero es la que me han enseñado en la tradición, y he de dar también mi carne, mi hombre viejo, he de cambiar y aborrecer mi vida ante el evangelio de Cristo? Esto es lo que doy a mis esquiladores, mis colaboradores que me han ayudado en mi vida, o en la obra de fe personal y han sacado la cobertura a mis beneficios para que yo los use. Dice el hombre insensato: ¿Lo que tengo me lo ha dado la suma de la tradición y de todo el esfuerzo, y lo que tengo espiritual es fruto de mi cultura, cómo voy a entregarlo todo, quedarme sin nada y reconocer que lo que me traen ahora es el verdadero mensaje de Dios, y empezar de nuevo, morir a mi hombre viejo, nacer de nuevo y aborrecer hasta mi propia vida por amor a Cristo? 

Pues sí, este es el mensaje de aquellos enviados por Cristo a visitar a los Nabales. Este es el planteamiento que nos hace Cristo en Su Evangelio, y a aquellos que lo aceptan les espera la gran bendición de Dios, que incluye la salvación de sus almas para vida eterna. Los que ya lo han recibido dan cada día testimonio de ello por el mundo.

12Y los jóvenes que había enviado David se volvieron por su camino, y vinieron y dijeron a David todas estas palabras. 13Entonces David dijo a sus hombres: Cíñase cada uno su espada. Y se ciñó cada uno su espada y también David se ciñó su espada; y subieron tras David como cuatrocientos hombres, y dejaron doscientos con el bagaje. 

En este momento se determina enviar a este Nabal, la otra cara de la Palabra de Dios, la espada del Espíritu, que puede traer el arado del alma, las maldiciones en la vida, pruebas y juicios para que esta persona se ablande y abra su corazón a Dios, con el propósito de que no pierda su alma en el infierno eterno, ya que Dios sí es consciente de lo terrible de esa situación y no escatimará nada por amor a nosotros, ya demostrado en la entrega de sí mismo en la cruz.

La reacción en la persona que ha sido predicada con la Palabra poderosa y viva que es Cristo, comienza a experimentar cómo penetra la mente como llama de fuego, trayendo al pensamiento la situación de muerte espiritual de la persona, derrumba todo el edificio de argumentos y de doctrinas y tradiciones que no se sostienen y dejan el espíritu sin soporte para que desee la presencia del Espíritu de Dios. 

El Nabal de cada historia desecha en un principio la propuesta de Dios, pero luego su alma, su tierra, la esposa, que está seca y que ha visto la semilla de la vida en la Palabra de Dios por su propio espíritu, comienza a buscar la Verdad, y la Verdad está en Cristo.

14Pero uno de los criados dio aviso a Abigail mujer de Nabal, diciendo: He aquí David envió mensajeros del desierto que saludasen a nuestro amo, y él los ha zaherido.  

Uno de los ángeles de Dios avisa al alma Abigail en el espíritu, (en sueños quizá como el ángel del Señor a José) para que recibiese la visita de parte de Dios, el mensaje de Cristo. La persona en cuestión ahora está preparada para recibir de nuevo la visita de un hermano en Cristo.

15Y aquellos hombres han sido muy buenos con nosotros, y nunca nos trataron mal, ni nos faltó nada en todo el tiempo que anduvimos con ellos, cuando estábamos en el campo. 16Muro fueron para nosotros de día y de noche, todos los días que hemos estado con ellos apacentando las ovejas.  

Los que son soldados de Cristo, buenos son con los hombres, tratan bien a su prójimo, son hospedadores, comparten, y muro en oración son para los demás. 

17Ahora, pues, reflexiona y ve lo que has de hacer, porque el mal está ya resuelto contra nuestro amo y contra toda su casa; pues él es un hombre tan perverso, que no hay quien pueda hablarle.

Ahora arrepiéntete y reflexiona, porque la ira de Dios está sobre los que aborrecen a Dios, y el corazón del hombre insensato no recibe la corrección.

18Entonces Abigail tomó luego doscientos panes, dos cueros de vino, cinco ovejas guisadas, cinco medidas de grano tostado, cien racimos de uvas pasas, y doscientos panes de higos secos, y lo cargó todo en asnos. 19Y dijo a sus criados: Id delante de mí, y yo os seguiré luego; y nada declaró a su marido Nabal. 20Y montando un asno, descendió por una parte secreta del monte; y he aquí David y sus hombres venían frente a ella, y ella les salió al encuentro.

La parte secreta del monte es la oración en la intimidad de la presencia de Dios buscada por las personas que abren el corazón ante Él. Ahora el alma está abierta y reconoce que lo que tiene es del Señor, da pues para la provisión de los enviados, o sea, les reconoce como que son enviados de Dios y que la Palabra que tienen es de Dios.

21Y David había dicho: Ciertamente en vano he guardado todo lo que éste tiene en el desierto, sin que nada le haya faltado de todo cuanto es suyo; y él me ha vuelto mal por bien. 22Así haga Dios a los enemigos de David y aun les añada, que de aquí a mañana, de todo lo que fuere suyo no he de dejar con vida ni un varón.

El Señor enojado de que no se Le reconozca como Quien nos da las bendiciones, la protección, el conocimiento de Él y la prosperidad. Cuando la gente Le aborrece, solo tiene que dejar al soberbio en manos del mundo, y sin Su protección, poco dura la fuerza del hombre sin Dios en un mundo que era nuestro y que hemos entregado a la serpiente, a Satanás, el acusador de nuestras conciencias.

23Y cuando Abigail vio a David, se bajó prontamente del asno, y postrándose sobre su rostro delante de David, se inclinó a tierra; 24y se echó a sus pies, y dijo: Señor mío, sobre mí sea el pecado; mas te ruego que permitas que tu sierva hable a tus oídos, y escucha las palabras de tu sierva. 25No haga caso ahora mi señor de ese hombre perverso, de Nabal; porque conforme a su nombre, así es. El se llama Nabal, y la insensatez está con él; mas yo tu sierva no vi a los jóvenes que tú enviaste.

Cuando el alma del que ha sido predicado, siempre que reciba al Señor, ve venir a Jesús en los hermanos que le predicaron, que ahora vienen a traerle la noticia de que será entregado y estará bajo la ira de Dios, se postra, se humilla ante Cristo y Le pide que no tenga en cuenta a Nabal, su carne, su mente que ha sido del mundo y que no conocía de Dios nada. Reconoce esta persona que era insensata y se arrepiente.

26Ahora pues, señor mío, vive Yahweh, y vive tu alma, que Yahweh te ha impedido el venir a derramar sangre y vengarte por tu propia mano. Sean, pues, como Nabal tus enemigos, y todos los que procuran mal contra mi señor. 27Y ahora este presente que tu sierva ha traído a mi señor, sea dado a los hombres que siguen a mi señor.

Ahora, Señor quede patente que he reconocido a los que vienen de Tu parte y que han traído Tu Palabra para que yo reciba la Vida eterna por Tu obra, que vives para siempre.

28Y yo te ruego que perdones a tu sierva esta ofensa; pues Yahweh de cierto hará casa estable a mi señor, por cuanto mi señor pelea las batallas de Yahweh, y mal no se ha hallado en ti en tus días.

Perdona mis pecados por Tu sangre, y Tu harás casa estable en mi alma para habitar en ella como templo del Dios vivo que somos, porque Tú peleas las batallas de Yahweh sacando a todo demonio de mi alma porque Tu eres el Rey de reyes y el Señor de señores, por lo tanto, mi alma sea Tu casa en santidad.

29Aunque alguien se haya levantado para perseguirte y atentar contra tu vida, con todo, la vida de mi señor será ligada en el haz de los que viven delante de Yahweh tu Dios, y él arrojará la vida de tus enemigos como de en medio de la palma de una honda.

Aunque Satanás se levante para que Tu vida sea entregada en la cruz por mí, Tu vida estará delante de Yahweh, y la vida del que es la muerte será arrojada al infierno.

30Y acontecerá que cuando Yahweh haga con mi señor conforme a todo el bien que ha hablado de ti, y te establezca por príncipe sobre Israel,  

Cuando seas llevado al trono de la gloria, ya que así lo dice la profecía.

31entonces, señor mío, no tendrás motivo de pena ni remordimientos por haber derramado sangre sin causa, o por haberte vengado por ti mismo. Guárdese, pues, mi señor, y cuando Yahweh haga bien a mi señor, acuérdate de tu sierva.

Entonces estarás contento de ver el fruto de la aflicción de Tu alma por todos aquellos que se han salvado por Tu obra. No tendrás remordimientos y estarás en paz reinando eternamente.

32Y dijo David a Abigail: Bendito sea Yahweh Dios de Israel, que te envió para que hoy me encontrases. 33Y bendito sea tu razonamiento, y bendita tú, que me has estorbado hoy de ir a derramar sangre, y a vengarme por mi propia mano. 34Porque vive Yahweh Dios de Israel que me ha defendido de hacerte mal, que, si no te hubieras dado prisa en venir a mi encuentro, de aquí a mañana no le hubiera quedado con vida a Nabal ni un varón. 35Y recibió David de su mano lo que le había traído, y le dijo: Sube en paz a tu casa, y mira que he oído tu voz, y te he tenido respeto.

Benditos somos de parte de Cristo por haberle recibido porque de cierto el mal estaba determinado sobre la humanidad como en los días de Noe, donde Dios se arrepintió de haber creado al hombre a Su imagen, con una mente y un espíritu capaz de casarse con Él espiritualmente, porque el hombre lo ha utilizado para aumentar su carnalidad y su esclavitud a lo mortal y perecedero, a los placeres temporales.

36Y Abigail volvió a Nabal, y he aquí que él tenía banquete en su casa como banquete de rey; y el corazón de Nabal estaba alegre, y estaba completamente ebrio, por lo cual ella no le declaró cosa alguna hasta el día siguiente.

Nabal, la carne, la mente cegada (ebria) por lo mundano, está alegre en su necedad, pero al amanecer, al reflexionar, se encuentra reconociendo que ha vivido sin Dios y le duele, desfallece.

37Pero por la mañana, cuando ya a Nabal se le habían pasado los efectos del vino, le refirió su mujer estas cosas; y desmayó su corazón en él, y se quedó como una piedra. 38Y diez días después, Yahweh hirió a Nabal, y murió.

A los diez días muere el hombre viejo por el nuevo nacimiento del Espíritu de Dios en el ahora creyente. Aquellos que hemos vivido esto, o que hemos visto cambiar a otras personas, podemos dar testimonio de que la persona que recibe a Cristo ya no es como era antes, es una nueva criatura en Cristo. 2 Corintios 5:17.

39Luego que David oyó que Nabal había muerto, dijo: Bendito sea Yahweh, que juzgó la causa de mi afrenta recibida de mano de Nabal, y ha preservado del mal a su siervo; y Yahweh ha vuelto la maldad de Nabal sobre su propia cabeza. 

Su propia cabeza, porque ahora su cabeza es Cristo.

Después envió David a hablar con Abigail, para tomarla por su mujer.

Una vez que Cristo ve que hemos muerto a nuestro hombre viejo y lo confirmamos con el bautismo, nos toma por esposa para las bodas del Cordero. Todo el Antiguo Testamento lleva Yahweh llamándose esposo nuestro. Ver Estudio Bíblico ESPOSA en Alimento Sólido.

40Y los siervos de David vinieron a Abigail en Carmel, y hablaron con ella, diciendo: David nos ha enviado a ti, para tomarte por su mujer. 41Y ella se levantó e inclinó su rostro a tierra, diciendo: He aquí tu sierva, que será una sierva para lavar los pies de los siervos de mi señor.  42Y levantándose luego Abigail con cinco doncellas que le servían, montó en un asno y siguió a los mensajeros de David, y fue su mujer.  

Heme aquí, Señor, mi alma es tu esposa, me caso contigo, y también recibo como hermanos a tus siervos que traen Tu paz, y mi vida será Tu sierva para lavar los pies de los que son Tu pueblo por la Palabra y por la exhortación con amor a mis hermanos.

43También tomó David a Ahinoam de Jezreel, y ambas fueron sus mujeres. 44Porque Saúl había dado a su hija Mical mujer de David a Palti hijo de Lais, que era de Galim.

Así como Abigail representa la esposa salvada del pecado, Ahinoam es de Jezreel que significa «Dios siembra o esparce» nos lleva al llamado valle de Jezreel, nombre que en griego es Esdraleón, llanura de Meguidó, es decir Armagedón, o sea la victoria de Dios en la batalla final por la humanidad. Y sigue el Texto con que la hija de Saúl no le fue dada a David, la hija es el proyecto que tuvo Saúl de servir a Dios y lo abandonó, por esto David fue nombrado Rey de Judá y de Israel. Cristo Rey de reyes. El segundo Adán que no siguió los pasos del primer Adán.

 

CONCLUSIÓN

Querido hermano y lector, escucha al Espíritu de Dios, ora para que tus oídos estén sensibles a la Palabra de Dios, para que venga por el mensajero que venga, tu alma Abigail se case con el Mesías, el Rey eterno, que vendrá en una nube y todo ojo le verá, Apocalipsis 1.7. Amén.