BABILONIA

HISTORIA BÍBLICA Y TEOLÓGICA

 © Carlos Padilla – Marzo 2024

 

Babel y su famosa torre, un zigurat, una pirámide que llegase al cielo, o conectase a la generación post diluviana con el cielo, con la Divinidad, de algún modo. Una ciudad capital de un país y de un imperio. Los personajes relevantes de la historia de Babilonia son los profetas Isaías y Jeremías que profetizaron su caída, pero sobre todo el profeta Daniel quien gobernó Babilonia con sus amigos fieles a Yahweh, pasados por el horno de fuego y echados al foso de los leones, de donde el Señor les libró. Anterior a ellos fue Nimrod (rebelde), hijo de Cus, nieto de Noe, el vigoroso cazador de Génesis 10:8-10; Miqueas 5:6, y fundador de la ciudad. Y Nabucodonosor, el rey del Imperio de Babilonia en el año 605 a.C. (Contra Apión, 1:9 de Flavio Josefo). Pero es el sueño de Nabucodonosor, interpretado por el profeta Daniel, sobre la gran estatua de cuatro materiales distintos, derribada posteriormente por la piedra que se convierte en una gran montaña que llena toda la tierra, la que muestra que el imperio de Babilonia caería como castigo de Dios por haber destruido a Jerusalén y deportado al pueblo de Dios, siendo Babilonia sucedida por otros tres imperios, que representan en la historia universal al Imperio Media y de Persia, al Imperio de Grecia, y finalmente al Imperio Romano. Babilonia aparece en la historia universal de tres formas, a la que hemos de añadir una cuarta que aparece en la Biblia, en el libro de Apocalipsis. La ciudad que llegó a ser capital del país y del imperio. El país de Babilonia. El Imperio de Babilonia. La Babilonia mística, profética, espiritual.

 

BABILONIA – CIUDAD CAPITAL DEL PAÍS Y DEL IMPERIO

Babel, Bab-ilu en acadio, terminación griega on: “puerta de Dios” es el primer nombre de la ciudad de Babilonia. Diccionario Bíblico Ilustrado Vila-Escuain, pg. 96. Babel sólo aparece dos veces en la Biblia, en Génesis 10:10 y 11:9. La famosa historia de la Torre de Babel recibe su nombre por la ciudad, que fue el comienzo del reino de Nimrod. La raíz del nombre al referirse a la torre es balbel, de balal, que es “confundir” según los hebraístas Keil y Delitzsch en su Comentario del Antiguo Testamento. Aquella torre en forma de zigurat sería una más, como en toda ciudad de la época, pero más alta, desde la que querrían dar culto al cielo. Allí fue precisamente donde Dios dijo: “…descendamos y confundamos allí su lengua…” Génesis 11, como el juicio de Dios contra la confederación contra Dios planeada por Nimrod. A partir de ahí, y de forma repentina, dejaron de construir y se fue la población en todas direcciones, y dando origen a las distintas lenguas.

La ciudad llegó a ser la capital del país y del imperio de su mismo nombre con Hammurabi, y fue centro político y religioso. Pero sería con Nabucodonosor cuando llegaría a su máximo esplendor en el siglo IV a.C. quien desarrolló la ciudad hasta ser la más importante de su época. Los famosos jardines colgantes que Nabucodonosor mandó construir para su esposa son replicados hasta hoy en muchos lugares. Heródoto habla de unas dimensiones de 23 km de lado, con forma cuadrada por medio de la cual pasaba el río Éufrates, con grandes muelles a cada orilla. Palacios, templos y construcciones de ladrillo. Conforme a la profecía fue destruida. La arqueología es rica y abundante en la excavación de la llanura de Sinar, a la orilla del Éufrates, incluso hay relato de Heródoto sobre la torre de Babel, pero arqueología de su huella desde 1913 fue documentada. Además, los hallazgos arqueológicos demuestran el peor tipo de idolatría posible, con multitud de deidades, lo cual hace referencia a la esclavitud espiritual que hace que simbolice a una ramera religiosa que seduce a las almas a dar culto a distintos dioses, lo cual se ha replicado en la cultura griega y romana, siendo la influencia del santoral católico romano, un dios/a para cada problema, un santo o virgen para cada problema a quienes rezar o dar culto, promesas, esclavitud religiosa. El apóstol Pablo enseñaba contra esta desviación: “Por que hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, el cual se dio a sí mismo en rescate por todos”. (1 Timoteo 2:5-6).

 

BABILONIA – PAÍS

La Biblia nos muestra también al país de Babilonia como Sinar (Génesis 10:10, Isaías 11:11) o como simplemente el país de los caldeos (Jeremías 24:5, Ezequiel 12:13). La zona de Mesopotamia, y el territorio de los ríos Tigris y Éufrates eran parte, y de ellos bebía la capital, además del país del Golfo Pérsico. Constaba de dos regiones políticas, Sumer y Acad siendo algunas fechas propuestas para su primera ocupación el 3.000 y el 2.500 a.C. y no hay mucha información anterior. Los sumerios conocían los sistemas sexagesimal y decimal, y fueron los inventores de la escritura cuneiforme. Los semitas gobernaron desde el 2.200 o 2.400 a.C.

Elamitas y Amorreos, pero Hammurabi, sexto rey de la primera dinastía reunió Sumer y Acad, adoptando ambos el nombre de Babilonia, conquistando toda Mesopotamia. Desarrolló y edificó grandes obras públicas además de compilar un código legislativo de 282 preceptos. Escrito en cuneiforme, existe una copia sobre basalto negro, una estela que se encuentra en el Museo del Louvre, conocido como Código de Hammurabi. Una legislación de clara inspiración pagana, duro con los pobres e impío con los esclavos, favorecedor de los favoritos, no se cuida de los más débiles, ni de los niños, ni ancianos, o extranjeros, y no habla de Dios. Según Courville es contemporáneo de la Ley de Moisés, la cuál está en otro nivel de piedad y santidad mucho más elevada, que denota su inspiración divina, con un claro enfoque en la justicia, en los débiles y necesitados. Los 10 Mandamientos son la antesala de los 613 preceptos de que está compuesta.

Cayó ante Asiria, ante los Arameos, con Elam por alianza del rey Merodac-baladán en el 721 a.C. siendo rey de Babilonia. Envió una embajada al rey Ezequías de Judá, y derrotado por Senaquerib.

Tras la caída de Jerusalén por Tito, general Romano, se fundaron en Babilonia escuelas de estudio de la Ley, la Torá, de donde saldría el Talmud Babilónico y el Texto Masorético del Antiguo Testamento, hasta que pudieron regresar a Jerusalén. Este Texto Masorético es, precisamente el que ha sido guardado como la compilación de los originales en hebreo y arameo de los 39 libros del canon Bíblico por los masoretas, un grupo de maestros de la traducción de la Tora, del Tanaj, eruditos judíos, que siguiendo los más estrictos métodos de copia (contaban cada manuscrito palabra por palabra para comprobar que eran exactos, entre otros métodos), fueron los usados en la traducción española de la Biblia, Versión Reina-Valera, así como la Biblia inglesa King James.

 

BABILONIA – IMPERIO BABILÓNICO

La historia del Imperio Babilónico aparece en dos épocas distintas: el imperio antiguo y el nuevo imperio. El primero se inicia en los siglos XIX al XVI a.C., y el nuevo hacia el 600 a.C. siendo este el que forma parte de la profecía de Daniel y siendo el que simboliza la cabeza de oro de la estatua del sueño de Nabucodonosor, el mismo imperio que cayó de forma demoledora a manos de Ciro rey de Persia en el 539 a.C., cumpliendo la profecía y siendo sucedido por el Imperio de Media y de Persia.

El imperio antiguo se extendió desde Elam a Asiria y hasta el Mediterráneo. Ur-Nammu, primer rey de la tercera dinastía de Ur, codificó las leyes sumerias hasta Susa. En el 625 a.C. Nebopolasar fundó el nuevo imperio, como rey de Babilonia, también conocido como Imperio Caldeo. Destruyó Nínive y su hijo Nabucodonosor II venció a Faraón Necao, y embelleció tanto Babilonia que se ha llegado a conocer como rey constructor, apoderándose dos veces de Jerusalén, y la arrasó en 585 a.C.

De algunos años antes de este terrible acontecimiento, fueron hallados pequeños rollos de plata con el Texto Bíblico más antiguo conocido del Antiguo Testamento, al sur de Jerusalén, debido a trabajos de excavación en las tumbas del valle de Ketef Hinnom, en 1979 por el profesor Barkay, datados entre los siglos VII y VI a.C. por estar junto a otros mil objetos, y por paleografía por el Dr. Mc Carter, especialista en escritura semítica antigua de la Universidad Johns Hopkins, que contenían la Bendición Sacerdotal de Números 6:22-26 y Deuteronomio 7. Coincide con el tiempo del profeta Jeremías, preceden a la invasión de Nabucodonosor y la destrucción de Jerusalén y del primer Templo. Pero, al poco tiempo Babilonia fue invadida por Darío, general de Ciro, rey de Persia, llegando a reinar sobre Babilonia entre 539 y 332 a.C. cuando Alejando Magno invadió, dominando hasta el 323, seguidos de los seléucidas, partos, hasta los árabes musulmanes, hasta la era actual.

 

BABILONIA MÍSTICA Y PROFÉTICA

En Apocalipsis hallamos a la Babilonia mística y profética, conocida como Babilonia la Grande, la madre de las rameras y de las abominaciones de la tierra. Se trata de un espíritu contrario a Dios que se manifiesta en imperios de la antigüedad, en gobiernos de la historia, y en la sociedad actual en general, seduciendo al creyente con una cultura contraria a la santidad, y usando el engaño y la falsa religión por parte del diablo para luchar contra Dios y contra Su pueblo, sea Israel, o sea la Iglesia. Sabemos por la historia que el imperio cayó, que los gobiernos anticristo han caído y caerán, que el sistema religioso herético caerá, y que la sociedad y la cultura contraria a Dios y que ofrece vivir en pecado, caerá. El Reino de Dios será instaurado por la eternidad y Jesucristo reinará sobre la Iglesia, todos los que aman a Dios y reciban a Su Hijo Jesucristo como Salvador.

Para profundizar más sobre la Babilonia profética de Apocalipsis en su sentido místico y espiritual puedes leer los Estudios Proféticos:

La Caída de Babilonia

Daniel. El hombre fiel a Dios

 

CONCLUSIÓN

Babilonia, en todas sus vertientes, tuvo sus inicios en la antigua Babel, con su famosa torre, aquel zigurat, una pirámide que llegase al cielo, donde tras el castigo de Dios se dio origen a las distintas lenguas que hay en el mundo. Vimos como aquella ciudad llegó a ser la capital de un país y de un imperio. Hemos recordado a dos líderes de aquella ciudad, a Nimrod, el rebelde contra Dios, y a Nabucodonosor, el rey del Imperio de Babilonia, otro personaje que se vio a sí mismo como poderoso, y a quien Dios también destruyó, no sin antes mostrárselo en el famoso sueño interpretado por el profeta Daniel, sobre la gran estatua de cuatro materiales distintos, que profetizaba los imperios que le sucederían.

Babilonia cayó por el castigo de Dios debido a su vida pagana y contraria a Dios, y también por haber destruido a Jerusalén y deportado al pueblo de Dios. Tres imperios de la historia la siguieron y también cayeron. El Imperio de Media y de Persia, el Imperio de Grecia, y el Imperio Romano.

Pero, además de ver cómo Babilonia concluye su historia, la cual aparece en la historia universal de tres formas, cómo es destruida por ser una sociedad rebelde contra Dios, lo cual no es otra cosa que un símbolo de lo que es la sociedad del mundo en todas sus épocas, como lo es ahora, precisamente siendo ese símbolo, siendo la representación del mundo del hombre sin Dios, también vemos cómo cae proféticamente como símbolo espiritual y místico en el último libro de la Biblia. Apocalipsis nos recuerda y profetiza la caída de esa Babilonia mística, profética, espiritual, esa que todavía está en el corazón de muchos que confían en sí mismos, o en el mundo, en la sociedad, en la religión, o en la iglesia sin Cristo, esa Babilonia caerá con gran ímpetu en los corazones de aquellos que no miran a Jesucristo y que todavía viven según su propia mente. El propio apóstol Pedro llamaba a Roma, Babilonia (1 Pedro 5:13). Cierro con la frase del libro de Apocalipsis tras la caída de Babilonia que comercia con almas de hombres (18:13): “… ¡Aleluya! Salvación y honra y gloria y poder son del Señor, Dios nuestro; porque Sus juicios son verdaderos y justos; pues ha juzgado a la gran ramera que ha corrompido a la tierra con su fornicación, y ha vengado la sangre de Sus siervos de la mano de ella…” (19:1-2). Amén.