TRINIDAD, DUALIDAD, UNICIDAD, E INFINIDAD DE DIOS
SEGUNDA PARTE
© Carlos Padilla
En la primera parte de este Estudio Bíblico sobre la Trinidad, Dualidad, Unicidad e Infinidad de Dios, vimos el génesis de la historia del dogma trinitario, y cómo fue la conclusión de varios concilios, además de las razones de este promulgamiento, que fue el resultado de una amalgama de conceptos que era necesario aclarar, y que poco a poco, durante varios siglos fue desarrollado, con mayor o menor acierto. Lo cierto es que quedó definida la Doctrina de la Trinidad. Muchos ven el concepto como un dogma de fe no explicable, que el hombre no puede entender, y que ni siquiera su propia iglesia puede explicar, aunque lo hacen. Sin embargo, el Señor, cuando estaba con los discípulos, les decía que, por parábolas les hablaba a los de afuera, pero a los de dentro todo se lo revelaría, del mismo modo que Dios Padre no encubría lo que iba a hacer a Abraham.
En esta segunda parte de este Estudio Bíblico, describiremos los términos Trinidad, Dualidad, Unicidad e Infinidad. Pero primero repasaremos, además de otros, conceptos como la persona jurídica, o el Logos. También veremos la similitud entre la composición del agua y la esencia de Dios, o el comportamiento del viento, la luz y el fuego, y la similitud y el uso de estos términos por el Señor para hablarnos del Espíritu, en toda la Biblia.
Si bien la primera parte ha sido un viaje a través del concepto trinitario que muchos aluden de origen pagano, pues otras culturas ya exponían en sus credos conceptos similares, veremos que existen distintos credos dentro del cristianismo, y que uno de ellos llamado de Atanasio, expone como oficial de la Iglesia Católica “universal”, la doctrina de la Trinidad, mientras que el otro, llamado, de los Apóstoles, donde no se habla de ello. Nos quedan viajes por estos y otros conceptos que abordaremos, como la Dualidad y la Unicidad, además de la Infinidad de nuestro Elohím.
El objetivo de esta segunda parte, de las tres que componen este Estudio Bíblico es concluir cómo es Dios, profundizar si la Trinidad es o no Bíblica, o si Dios, en realidad es diferente de los conceptos hasta ahora expuestos por las ramas de la cristiandad. No es, pues un simple viaje por los conceptos que es necesario contemplar para poder entender de qué hablamos. Esto deberíamos hacer con todos los temas que queremos comprender, pero veremos como la Palabra de Dios, al estar viva nos irá guiando a la verdad por la unción del Espíritu Santo. Comenzamos con el índice de conceptos que abordaremos.
ÍNDICE DE CONCEPTOS:
- PERSONA Y PERSONA JURÍDICA
- NOMBRE Y TÍTULO. INRI
- DIOS
- PADRE
- HIJO. HIJO DE DIOS, HIJO DEL HOMBRE. EL LOGOS, LA PALABRA, EL VERBO Y LA MENTE DE CRISTO
- ESPÍRITU, AGUA, SANGRE. LA LUZ, VIENTO Y FUEGO. LOS 7 ESPÍRITUS DE DIOS
- TRINIDAD. EL CREDO DE LOS APÓSTOLES
- DUALIDAD
- UNICIDAD. UNIDAD. EJAD
- INFINIDAD
PERSONA Y PERSONA JURÍDICA
PERSONA
Para determinar la persona de Dios, o las dos, o tres personas, de la Dualidad o Trinidad, o bien Infinidad, veamos este término. En hebreo Bíblico se usa mucho la palabra nephesh para “persona”, la misma que para alma. No obstante, el diccionario expresa como término “persona” al individuo de la especie humana. También a un supuesto inteligente. Además dice ser un accidente propio del verbo y de elementos pronominales, y cualquier participante implicado en el acto de comunicarse. En su etimología, se concluye que, “persona”, palabra que viene del latín, a su vez del etrusco phersu, es mascara de actor, personaje de obra teatral, de donde encontramos “prosopopeya” que viene del griego prosopa, palabra equivalente a persona o cara. El aspecto, y las características de un personaje, su atuendo y demás, por los que se le reconoce. ¿Con este aporte de conceptos, quedará identificada una persona como diferente alma, espíritu, mente, etc., o ¿puede un ser comunicarse como varias personas? Cada uno de nosotros, puede ser varias personas al mismo tiempo por ejemplo: un hombre es el marido de su esposa, el padre de sus hijos, el hijo de sus padres, el Sr. tal o cual para una empresa, para los amigos, su nombre de pila, etc., aunque es el mismo ser, es una persona distinta para cada uno de los interlocutores. Esto es también parte de lo que el concepto persona nos transmite. Esto no es ni mucho menos una conclusión de la persona de Dios, y de las personas que puede comprender. “…todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo…” 1 Tesalonicenses 5:23, esto es lo que la Biblia enseña como ser. ¿Tiene el Padre un espíritu, un alma y un cuerpo distinto que el Hijo, y que el Espíritu? ¿Tiene el Espíritu de Dios un espíritu? Serían preguntas lógicas.
PERSONA JURÍDICA
Ahora bien, si hemos visto que no es tan sencillo identificar el concepto persona, veremos otro, en la “persona jurídica” que es un término legal para identificar una empresa, o sociedad en el que, aunque hay desde uno, a dos, o más socios, ante la ley una sociedad anónima, limitada o de otra índole, se conoce como persona jurídica, una sola persona que puede tener muchos socios o personas; en esta asociación de personas, el espíritu es el mismo y el enfoque, como el propósito del proyecto está guiado por una misma mente a la que todos sus socios son fieles. Esta persona jurídica recibe todos los derechos que marca la ley, y se le atribuyen todas sus responsabilidades.
Podríamos exponer por lo tanto una parábola sobre La Persona, o Empresa Divina que es similar a lo que el dogma trinitario oficialmente expone. Podemos ver a Dios como una persona, una persona que jurídicamente es una sociedad que tiene atributos personales. Hipotéticamente la Sociedad Espiritual, S.E. podría constar de varias Personas que la compongan y dirijan. Estas Personas, al presentarse siempre lo hacen con el nombre de la empresa de la que son parte, a la que representan. Estas Personas tienen una sola mente, un sólo espíritu y un solo objetivo y en este caso, aunque hay un proyecto principal, pueden desarrollar varios proyectos que forman parte de la gran empresa de la creación de Dios. En el caso de la Deidad, Elohim, que es plural, encontramos que el Padre y el Hijo, ambos están en el trono de Apocalipsis 22:1. Ambos han hecho juntos la creación, y a nosotros, Génesis 1 y Juan 1.
NOMBRE Y TITULO
NOMBRE
“Nombre” es la palabra que designa o identifica seres animados o inanimados. En el pensamiento hebreo, cuando se pone un nombre a un niño, ese nombre representa las aspiraciones y deseos de la madre, que bien pueden ser influidos por profecía, por parte del Espíritu Santo, como a Jesús le fue puesto el nombre por el ángel. Dios ha cambiado el nombre a muchos de los personajes bíblicos, como Abram, Sarai, Jacob por los de Abraham, Sara, Israel. Otro ejemplo de nombre dado por Dios es, Isaac, que es risa, por dos motivos: uno porque Sara se rió cuando Dios le dijo a Abraham que ella, a su edad anciana, concebiría un hijo, Génesis 18:12, y que en él le sería llamada descendencia; y el otro motivo, porque era la alegría de ver la descendencia prometida durante tantos años, y que luego tuvo que ofrecer a Dios para ser probado. También Jesús nos promete un nombre nuevo en Apocalipsis que nos dará en una piedrecita blanca, y que sólo conoce aquél que lo recibe. El nombre, es, pues, de gran relevancia.
El nombre del Hijo de Dios, se nos avanza ya con todos sus atributos y cualidades siglos antes de Su nacimiento por un profeta:
…Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y llamárase su nombre: Admirable, Consejero, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de paz. Profecía de Isaías 9:6.
Isaías 9:6, por lo tanto, implica que este Niño trae consigo la esencia de Su Padre, no solo el nombre como tal. Se llamaría como estos calificativos y cualidades del Padre. Este Texto puede interpretarse como la presentación de dos personas, una el Padre y sus calificativos y otra Su Hijo, a quien pone el nombre Suyo, algo parecido a como hoy nosotros recibimos el apellido de nuestro padre carnal. Pero en el caso de Dios, El Hijo se llama como Su Padre, Yahweh, y en el A.T. el pueblo de Dios ha tratado siempre con el Hijo al mismo tiempo que con el Padre; de esto hay un ejemplo en Isaías 44:6, donde Dios, se describe como Señor, y como el primero y el último, igual que Jesucristo en Apocalipsis 1:17, y cuando vino a la tierra no Le reconocieron. ¿Cuál es su nombre y el nombre de su hijo…? Proverbios 30:4. Ambos son Yahweh. Pero aun no podemos concluir nada, tenemos por delante mucha más información, y será el Espíritu de verdad quien nos llevará a la verdad.
En el nombre de Dios YHWH hay 2H. La H o Hed representa el Espíritu. En YHWH pues, donde la Y está una vez, y tras ella la H que se repite, y la W, hay pues dos H, pero solo una Y, y solo una W. Hay sólo tres letras, y una se repite. ¿Por qué se repite una letra, la H? ¿Simboliza el Espíritu que tienen tanto el Padre como el Hijo, y si son personas estos dos espíritus, mas el Padre y el Hijo, podríamos decir que hay en total cuatro personas? Al fin y al cabo el dogma trinitario atribuye personalidad al Espíritu, y este está con el Padre y también con el Hijo. Cuatro seres, aparecen varias veces con referencia al aspecto de la visión de Dios que han tenido varios profetas de la Biblia. Si tenemos dos H es porque están el Espíritu del Padre y el del Hijo, o puede ser porque el Espíritu está tanto con el Padre como con el Hijo. Si entendemos que el Espíritu del Padre se relaciona con nosotros, también puede hacerlo el Espíritu del Hijo mencionado en Romanos 8:9, o el mismo Espíritu, a través de cada Uno. Esto bien podría hacer referencia a los cuatro seres vivientes en la visión de Dios de Ezequiel 1:6. No obstante, solo hay tres letras YHW como Personas en la Trinidad, pero la H está dos veces. En el alfabeto de letras Hebreas, según el pensamiento de los maestros Judíos, el significado más relevante, en cuanto a lo espiritual de cada una de las tres letras del Tetragrámaton es:
Y, Yod es la primera letra, de derecha a izquierda, significa lo infinito, conciencia y proyectos personales que se transmiten al mundo físico, algo parecido al concepto del Logos griego, que veremos más adelante.
H, Heh representa conexión, une el proyecto interior con su creación. Se refiere a la unidad entre lo interior y lo exterior, la esencia de lo interior media, sana y restablece, une la mente y la materia, el recipiente, o vaso, y la llama del fuego. Estructura y marco de la ventana, la que se abre para mirar a Dios. Esta es la que aparece dos veces. Viento o espíritu.
W, Waw nos lleva a multiplicación, creación, sonido de viento vibrante como el que produce sonido de la flauta. Viento vivo, de creación viva que multiplica eternamente. Perfecto.
Las letras son Y infinito, W perfecto y H viento o Espíritu, que está dos veces, lo que nos da, de forma muy abreviada, claro está, algo así como: Infinito Espíritu Perfecto Espíritu.
Todos estos atributos vistos en las letras del nombre del Señor, y del Padre, son aplicables a los dos, en Espíritu.
Además hay otra curiosidad: en la fuente de la vida, el agua, hay dos H, H2O, lo desglosaremos en el apartado Agua.
TÍTULO
Aunque en Dios podemos ver muchos títulos, como Yahweh de Los Ejércitos, el Dios Altísimo, el Todopoderoso, título este aplicado al Padre, y al Hijo, de igual modo en su Hijo podemos ver otros tantos, y aún en el Espíritu Santo de Dios. Ejemplos como Dios fuerte, aplicable al Padre, y al Hijo, consejero, también aplicable a ambos. Padre eterno es una cualidad de Dios Padre, sin embargo en Isaías 9:6 lo vemos aplicado al Hijo. Príncipe de Paz es la antesala de Rey de Salem, Rey de Jerusalén, este es Melquisedec: “…sin padre, sin madre, sin genealogía; que ni tiene principio de días ni fin de vida…” Hebreos 7:3, el sacerdote eterno.
Admirable, es dado al hijo, y lo volvemos a encontrar en el Ángel de Yahweh, que habla con Manoa, el padre de Sansón y hace milagro ante él, y su esposa, subiendo en la llama del holocausto a Yahweh. La luz admirable de Yahweh, en 1 Pedro 2:9.
Y en Isaías 11 vemos al consejero aplicado al Hijo: “1Saldrá una vara del tronco de Isaí, y un vástago retoñará de sus raíces. 2Y reposará sobre él el Espíritu de Yahweh; espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de poder, espíritu de conocimiento y de temor de Yahweh. 3Y le hará entender diligente en el temor de Yahweh”.
Finalmente, en el título puesto por Pilato sobre la Cruz, encontramos una perla del Señor, que aunque amarga, era verdadera, porque Él era y es primeramente, además de Rey de los gentiles, Rey de los Judíos. El título famoso en latín era INRI, pero dice el Evangelio que primeramente estaba escrito en hebreo, y también en griego. Las tres lenguas son por el siguiente motivo: el hebreo era la lengua oficial del templo, el griego era la lengua cultural y comercial, y el latín era la lengua oficial del imperio romano. Estas iniciales eran de las palabras que informaban de la causa de la sentencia del crucificado, y en el caso del Señor como todos sabemos las latinas representaban «Iesus Nazarenvs Rex Ivdaeorvm.» El latín usa la letra «I» en vez de la «J», y la «V» en vez de la «U». La traducción al español es facil: «Jesús Nazareno, Rey de los Judíos». En griego encontramos INBI o INVI con V del griego antiguo: Iesous, Nazoraios, Vasileus, Ioudaion. Pero la perla es el propio Tetragráma, o nombre de Dios, que es abreviación como título Hebreo: YHWH «Yahshua HaNotzri W’Melej HaYehudim», que significa lo mismo que INVI y que INRI, Yahshua, o Yeshua, es Jesús, HaNotzri es De Nazaret, W’Melej o V’Mmelej con V o W, es Rey, y HaYehudim, es De Judíos. También existen escritos donde otras lenguas usaban IHVH para el Tetragrama. IHVH, INVI, INRI.
Debió ser por este motivo, que los principales sacerdotes de los Judíos, Juan 19:19- 22, inquirieron a Pilato para que modificase de la Cruz el título en hebreo que significaba que Jesús era rey de los Judíos. Pero la verdadera razón no era solo que ellos querían que se pusiera que fue el propio Jesús el que decía que era rey de los Judíos, sino que al estar la Cruz cerca de la ciudad, y al estar en el paso por donde todos iban a la Pascua, cuando se veía la Cruz con el título, lo que se leía en hebreo, era YHWH, el nombre de Dios clavado en la Cruz. Imagínemos el impacto que esto significaba en aquél Sábado de Gran Solemnidad, día de la Pascua, que en una Cruz romana estuviera clavado un hombre que se llamaba Yahweh y que había sido crucificado a petición de ellos mismos.
DIOS
El Altísimo. Dios es el Ser supremo, el que está por encima de uno mismo, y de todos; a quien se da culto y adoración. Hacedor del universo, en las religiones monoteístas. Ya hemos visto que es el Hijo, a través de quien el Padre hizo y mantiene la creación. Pero, también el Hijo de Dios, en varias ocasiones habla del Padre como de Su Dios, y de nuestro Dios: “…mas ve a mis hermanos, y diles: Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios…” Juan 20:17. Esto, en teoría, rompe con la igualdad de estatus enseñada en el dogma.
El ser eterno de amor que ha compartido Su vida con nosotros. No ha escatimado venir a nuestra terrenalidad para dar Su vida para demostrarnos Su amor. Misericordioso y nuestro verdadero Amigo, Padre, Hermano, Esposo del alma… No hay otro fuera de Él y siempre está con los que le aman. “…Yo estaré contigo…” nos dice el Señor si estamos con Él, como dijo a Moisés en Éxodo 3:6.
Hebreo: El, Elí, Elohim. Griego: Theos. Literalmente Elohim es plural.
Génesis 1:1, 17:1, Salmo 68:20, Isaías 44:8, Daniel 2:28, Mateo 1:23, 5:8, Marcos 12:30, Juan 1:1, 4:24, Gálatas 6:7, Efesios 1 Timoteo 2:5, Santiago 4:8, 1 Juan 4:8, Apocalipsis 23:1.
PADRE
Hebreo: Abba, como Jesús, Yahshua, o Yeshua, solía llamar a su Padre eterno.
Origen, principio. Autor de una obra de ingenio, inventor de otra cosa cualquiera. Esto es lo que nos enseña el diccionario.
Progenitor, Dios es nuestro Padre espiritual; Si no nacemos de Él, estamos muertos a la vida. Es por lo tanto nuestro Padre el que nos hace parte de Cristo, el unigénito del Padre, por lo tanto, no hay más hijos genéticos de la genética espiritual de Dios, sino solo uno, y todos las personas que Le reciben son hechas parte de ese Cuerpo de Cristo en las bodas del Cordero, para pasar a formar parte de ese Unigénito del Padre.
Es también nuestro padre carnal, un ser especial al que debemos honrar, cumpliendo el Mandamiento del Señor (Deuteronomio 5), y es de gran bendición oír y honrar a nuestros padres, siempre y cuando nos instruyan a amar a Dios.
Como descendencia espiritual, también entenderemos, que son nuestros padres Abraham, Isaac, y Jacob, así como a aquellos que nos han traído el mensaje de Dios, pero en nuestro conocimiento y reconocimiento, no en público: “No llamaréis padre vuestro a nadie en la tierra, porque un Padre tenéis en los cielos”. Dijo Cristo. Mateo 23:9.
Génesis 17:5, Éxodo 20:12, Levítico 20:9, 2 Samuel 7:14, 2 Reyes 2:12, Proverbios 13:1, Salmos 68:5, Isaías 63:16, Malaquías 2:10, Mateo 6:6, 7:21, 11:27, 24:36, 28:19, Marcos 14:36, Lucas 1:17, 2:49, Juan 3:35, 4:23, Capítulos 6 y 8, 10:30, 14:10, 16:23, 2 Corintios 1:3, Hebreos 7:3, 1 Pedro 1:17, 1 Juan 1:2, 5:7.
HIJO. HIJO DE DIOS, HIJO DEL HOMBRE. EL LOGOS, LA PALABRA, EL VERBO Y LA MENTE DE CRISTO
HIJO
Lo primero que encontramos en el diccionario, es que Hijo es la obra o producción del ingenio.
Hijos espirituales, son aquellos que se convierten del mundo a Dios, por la predicación del Evangelio de Cristo. También, una idea o, doctrina de cada uno para formar religión y secta, como veíamos en el caso de Lot. Hijo, es, también, nación, que sale de un padre, rama de un árbol. Normalmente, como Abraham, no se tienen hijos espirituales hasta la ancianidad espiritual de Sara, que representa su alma. Pero ojo, estos hijos son hijos de Dios, no nuestros, el Padre es Dios, solo somos educadores temporales, hasta que crezcan espiritualmente.
Génesis 15:2, 19:30, 22:2, Éxodo 4:22, 1 Reyes 3:19, Salmo 2:12, 128:3, Isaías 66:8, Malaquías 4:6, Romanos 8:14, 8:29, Apocalipsis 21:7.
EL HIJO DE DIOS, HIJO DEL HOMBRE
El concepto que encontramos al principio, en el diccionario es: obra o producción del ingenio, no es aplicable a Cristo como tal, pues Él mismo es quien hace la obra y produce de Su ingenio, en unidad con el Padre, no es el Hijo la obra de Su Padre en el caso de la deidad, pues ambos son eternos.
Hijo de Dios es el “unigénito”. Esta palabra, significa, el único de una genética. Espiritualmente hablando, la genética de Dios es única, pues nosotros como hijos, no lo somos por separado, sino que en Cristo somos llamados miembros del cuerpo de Cristo, la Iglesia es esto mismo, la esposa del Cordero.
Hijo de Hombre contiene dos connotaciones, una que Jesús era hijo de hombre, y otra que el proyecto del Hombre llamado «postrer Adán» es el mismo Cristo, como dice la Escritura. Por lo tanto el objetivo del concepto Hombre, es recibir la esencia de Dios y ser hecho como Él, en Cristo. Dios, es, pues, espiritualmente, el verdadero Hombre, no lo que nosotros conocemos como animal racional, sino como ser perfecto espiritual, y para ello hemos de nacer de nuevo.
Hijo del Espíritu es lo que Cristo es, pues cuando nació en carne, Su madre, Miriam virgen, recibió el anuncio del ángel, que le decía que sería engendrado en ella el Hijo del Altísimo, y el Espíritu Santo vino sobre ella, como narran los Evangelios: Mateo 1:18, Lucas 1:35 y como la profecía dice, por lo que Su Padre, era el Padre, Abba, del cielo, Dios mimo. Esto es confirmado cuando Jesús es bautizado, y al transfigurarse, por la voz que se oyó del cielo: “…este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia…” Ahora bien, si Su Padre era el Espíritu, cabe una pregunta para el creyente, ¿tenía acaso Jesús dos Padres, uno Dios Padre, y otro el Espíritu? La Palabra nos responde que Dios es Espíritu en Juan 4:24.
La Hipóstasis: dos naturalezas en Cristo
Hipóstasis se conoce como la unión de la naturaleza humana con el Verbo divino, en una sola persona. El Hijo de Dios no es dos personas, sino que, engloba dos naturalezas en una sola persona.
La carne y la sangre no heredarán el reino de los cielos, por lo tanto el hijo del hombre, una vez resucitado transforma el cuerpo que tenía en el cuerpo espiritual que tenía antes con el Padre: “…pero todos seremos transformados a la final trompeta…” 1 Corintios 15:51,52, “…hay cuerpo animal y hay cuerpo espiritual…” 1 Corintios 15:44. El Hijo Eterno ya existía antes de convertirse en Jesús de Nazaret, Juan 17:5 y estaba en Jesús de Nazaret en Espíritu, Espíritu del Padre, en el Espíritu de Cristo, Espíritu Santo. “…El Padre que está en mi, Él hace las obras…” Juan 14:10. Moisés vio a Dios cara a cara, pero no le vio como persona física, sino que estuvo delante del Espíritu, que no se ve, y oía la voz. La Biblia no muestra que Jesús es la imagen de Dios. Felipe recibió la respuesta; “…tanto tiempo estoy con vosotros y aún me pides que os muestra al Padre…” Juan 14:9.
HIJO ETERNO es un concepto que veremos con mejor visión a continuación, cuando veamos el Logos, y el Verbo.
EL LOGOS, LA PALABRA, EL VERBO Y LA MENTE DE CRISTO
EL LOGOS
El origen del concepto Logos que nos presenta la historia, halla su procedencia en la cultura y el pensamiento griego de la época helenística, que fue de gran influencia en todas las culturas posteriores, hasta hoy. Este concepto iría evolucionando dentro de la sucesión de pensadores judíos, griegos y cristianos que finalmente concluiría con el mayor desarrollo por parte de los estoicos. Comienza con Heráclito, que enseñaba que el Logos era identificable con el fuego y lo explicaba como el principio universal que gobierna y da vida al mundo.
Sin embargo sería el filósofo judío, Filón de Alejandría, que heredó el pensamiento helenístico de Heráclito, quien acercó un poco más el concepto a su realidad, enseñando que no era el Logos la materia, sino el pensamiento y la fuerza inmaterial de Dios. Este es un concepto racional que con la limitación de aquellos que no han conocido al Hijo de Dios vivo, física o espiritualmente, pues aunque llega a considerar al Logos como la persona más antigua, lo presenta como creado por el Padre, para evitar salirse de la unicidad del concepto del “Shemá” hebreo: Dios es uno, de Deuteronomio 6:4. Intentó unir la cultura griega con la ciudadanía romana, y el pensamiento hebreo, lo cual más tarde haría la iglesia cristiana con el suyo.
El Logos, en el cristianismo, lo encontramos más adelante en la historia, como parte de las Escrituras, en las que se describe al Hijo de Dios como tal en Juan 1:1: “…En el principio era el Logos, y el Logos era con Dios, y el Logos era Dios…”.
Podemos concluir que el Logos, es la Palabra de Dios viva, la inteligencia y la sabiduría de Dios que crea de forma especial integrándose dentro de Su propia creación, dentro de la materia, porque al ser Espíritu no se limita a ella, a diferencia del un hombre que crea desde afuera de la materia, es comparado al fuego, al agua, al viento, a la luz, como veremos más adelante. Es la propia mente de Dios con Su propia Ley (para este propósito, distinta de la ley moral), sagrada, que conduce a la creación, a la meta prefijada por el propio plan divino, inevitable por el hombre, que está demostrado por el cumplimiento de las profecías, por una fuerza o poder irresistible y concluyente.
En las Escrituras, leemos: “…2en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo; 3el cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder…” Hebreos 1.
“…y les ha prefijado el orden de los tiempos, y los límites de su habitación; 27para que busquen a Dios, si en alguna manera, palpando, puedan hallarle, aunque ciertamente no está lejos de cada uno de nosotros. 28Porque en él vivimos, y nos movemos, y somos…” Hechos 17:26.
LA PALABRA
La Palabra, llamada “Memra”, ya en el concepto y en la fe de los rabinos hebreos, actúa como sanadora, habla, interviene, crea, etc., pero no aceptan la personificación de la misma, aunque en muchos Textos sea evidente. El pueblo judío, como dice la profecía, reconocerá que el Memra que ya reconocen como vivo, es eterno, es parte de Dios, está en el seno de Dios como mente activa y creadora de Dios, como Espíritu. Se hizo carne y habitó entre nosotros, murió y resucitó. La Palabra nos dice que tenemos la mente de Cristo, tenemos pues la Memra de Yahweh. La Palabra de Dios viene a Abraham y le habla, en Génesis 15:1. La Palabra de Dios viene a Isaías, en Isaías 38:4. La Palabra de Yahweh vino a mí. Jeremías 1:11.
LA MENTE DE CRISTO
La mente es la potencia intelectual del alma. Designio, pensamiento, propósito, voluntad. Conjunto de actividades y procesos psíquicos conscientes e inconscientes, especialmente de carácter cognitivo. Inteligencia. También está descrita en la Enciclopedia Británica como, el elemento, o conjunto de elementos en un individuo que siente, percibe, piensa, tiene voluntad, y especialmente razona.
El arrepentimiento es pues el cambio de mente, cambiar no solo de pensamiento, sino de sentimiento, de percepción, el nacer de nuevo a la mente de Cristo, que pensemos, entendamos, sintamos, y percibamos como lo hace el Hijo de Dios, dentro de la limitación de hombres que tenemos temporalmente, claro está, pues Dios Padre nos guarda muchos tesoros para la eternidad.
Psique. No es el cerebro, que tiene sus funciones determinadas por zonas y de las que dependen las funciones del cuerpo. La mente es al alma, lo que el cerebro al cuerpo, no se pueden separar, uno no vive plenamente sin el otro. La mente es la inteligencia del recipiente que tenemos para el Espíritu que es el cuerpo y el alma, no depende del cerebro, no es temporal, “…Mas nosotros tenemos la mente de Cristo…” 1 Corintios 2:16; significa, que aunque Dios nos ha permitido tener nuestra propia personalidad y pensamiento, desde antes del nacimiento, porque dice: “…a los que antes conoció, a estos también predestinó…” Romanos 8:29, por ello nosotros debemos no querer seguir siendo independientes del Señor, que es el pecado original, sino amarle a Él y ser un solo espíritu con Él. La boda entre la mente del hombre y el Espíritu de Dios, hace que recibamos la mente de Cristo, y hace que nuestro espíritu nazca de nuevo. Si la mente y el alma, ese recipiente hecho para ser el templo de Dios, no se llena de Él, otros espíritus lo llenan, los cuales son del diablo, los mismos reinos que le ofreció al Señor en el desierto y los rechazó, por lo que la persona, pasa a ser una marioneta de los deseos de la carne, y de los del maligno, para que odie el bien, y a su prójimo, y por supuesto a Dios. Pero el hombre es libre de elegir. La mente, y su pensamiento racional moral, o del mundo, sin ser dirigida por la inteligencia del Espíritu de Dios, está muerta al Espíritu Santo, y el alma que esté sin El Espíritu de Dios, no tiene vida eterna dentro de sí misma.
En la actualidad, mente se usa en lugar de alma, dentro de la comunidad médica, científica, filosófica, e intelectual. En realidad aunque la mente es lo que hace que una personan pueda discernir, es decir: la potencia intelectual del alma, según el Diccionario de la Real Academia Española (RAE.es) no se pueden confundir, ni separar al alma y la mente porque la mente es del alma, por lo que cuando somos salvos, lo somos en cuerpo, alma y mente, y espíritu, por la unción en del Espíritu Santo que nos da la fe en Cristo, para vida eterna. La mente del hombre debe dejar lugar al Espíritu de Dios en cuanto a la inteligencia, pues el Espíritu de Dios es la fuente de la inteligencia superior “…o quien dio al espíritu inteligencia…” Job 38:36. Debemos cambiar nuestra mente por la mente de Cristo, 1 Corintios 2:16. La sabiduría de los hombres y mujeres de Dios, ha sido algo reflejada en la Biblia, y en la historia. Es una nueva inteligencia que nos es dada a todos los que nacemos de nuevo del Espíritu de Dios. El alma, es finalmente guiada por la nueva mente, pues debe quedar absorbida por el espíritu, siempre que éste a su vez sea gobernado por el de Dios. La composición del hombre es en dos naturalezas, la del espíritu, y la de la carne, que se componen a su vez de tres partes que se asemejan y son símbolo unas de otras en la misma Biblia: (espíritu, mente, alma), y (corazón, cerebro, cuerpo) pero la Biblia pone el orden de composición completa, y en el orden de Dios “…todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible…” 1 Tesalonicenses 5:23. Cristo en los Evangelios, Mateo 22:34, Marcos 12:30 al 33 nos enseña y añade al Shemá de Deuteronomio 6:4 que amemos a Dios con todo nuestro corazón, con toda nuestra alma, con todas nuestras fuerzas, y con toda nuestra mente.
Jeremías 17:10, 31:33, Mateo 22.37, Romanos 1:28, 7:23, 14:5, Efesios 4:17, 4:23, Tito 1:15, Apocalipsis 2:23.
Además del concepto mente, tenemos “Inteligencia”, que en griego es Sofeeah, Sofía. Para “Entendimiento” tenemos Fronaysis, como conocimiento, y amor santo de la voluntad de Dios. Capacidad de entender, o comprender. Capacidad de resolver problemas. Conocimiento, comprensión, acto de entender. Habilidad, destreza, experiencia. Sustancia puramente espiritual, de nuevo: “…quien ha dado al espíritu inteligencia…” Job 38:36.
La mente de Cristo es, por lo tanto, la misma mente del Padre, pues ambos sienten, piensan, actúan, hacen las mismas obras, con el mismo propósito, y hemos visto que la mente en el hombre ha de ceder su función al espíritu, una vez éste se haya fundido con el Espíritu de Dios, y Dios es Espíritu. Las dos H del Tetragrama, el Espíritu del Padre y el Espíritu del Hijo tomen las riendas de nuestro espíritu, y de todo nuestro ser: …espíritu, alma y cuerpo…
ESPÍRITU, AGUA, SANGRE. LA LUZ, VIENTO Y FUEGO. LOS 7 ESPÍRITUS DE DIOS
ESPÍRITU
“…Porque tres son los que dan testimonio en el cielo, el Padre, el Verbo y el Espíritu Santo: y estos tres son uno. 8Y tres son los que dan testimonio en la tierra, el Espíritu, el agua y la sangre; y estos tres concuerdan…”, 1 Juan 5:7-8.
Del hebreo ruach, y del griego pneuma, aliento, respiración, es la raíz de pneumonía. Vida del alma, aliento de vida, respiración, potencia, inteligencia superior que proviene de Dios. Es la esencia que define, y caracteriza, a cada ser humano, y lo hace único ante los hombres, y ante Dios. Es por lo tanto, esencia de la dimensión del Señor, que nos llena de vida. Voluntad del corazón. Dios es Espíritu, Él nos hace espíritu a nosotros si creemos en Su Hijo Jesucristo. Es como el viento; viene y va pero, es impredecible por el hombre. Tenemos que aprender a ser libres como Él, y con Él. La esencia del cuerpo eterno que nos da Dios. El que no naciere de nuevo, de lo alto, no puede ver el Reino de Dios, es nacimiento del Espíritu de Dios. En conclusión, es la esencia de la vida. Vuelve a Dios cuando morimos: “…Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu…” Lucas 23:46.
Génesis 6:3, 1 Samuel 16:15, Salmos 31:5, 140:30, Proverbios 1:23, 20:27, Isaías 32:15, Ezequiel 8:3, 11:19, 37:10, Zacarías 4:6, Mateo 4:1, 5:3, 10:1, 12:18, 12:31, 26:41, 27:50, Juan 3:5 y 6, 3:34, 4:23 y 24, 6:63, Romanos Capítulo 8, 1 Corintios 2:10, 15:45, Santiago 2:26, 1 Pedro 4:14, 1 Juan 3:24, 4:1, Apocalipsis Capítulo 1. Apocalipsis 2:7, 4:5, 22:17.
EL ESPÍRITU DE DIOS, DIOS ES ESPÍRITU
“…El Padre que está en mi, Él hace las obras…” Juan 14:10 esto solo es posible porque el Espíritu del Padre está en Cristo, lo cual explica que el Padre y el Hijo están comunicados, fusionados, unidos, por la esencia del Espíritu, por la materia espiritual del Espíritu; para que lo entendamos, no que el Espíritu sea material. “…yo en ti, y tú en mi…” Juan 17:21 esto no significa que haya dos seres distintos, en este caso de nuevo, sólo es posible porque son Espíritu, como dos porciones de la misma agua, cuando se separan son dos, pero si se unen son una sola porción, el agua de los dos tiene vida en sí misma, en el caso del Espíritu, los dos tienen inteligencia y vida en sí mismos, pues el Espíritu es inteligente por sí mismo, por lo que son un solo Espíritu, aunque estén en dos sitios distintos –omnipresencia– una sola mente, un solo propósito, piensan lo mismo, y se comunican igual, y nosotros debemos ser unánimes como lo son el Padre y el Hijo, sin embargo vemos que la iglesia discrepa en tantas cosas, por lo que tenemos que trabajar mucho.
El Espíritu es una materia invisible como la energía, como la electricidad, pero inteligente, por esto el que no naciere del Espíritu, de esta naturaleza de Espíritu de sentimiento e inteligente, nueva naturaleza para nosotros, no puede ver el Reino de Dios, porque no lo siente ni discierne, no es consciente de esta dimensión, no puede relacionarse con el Ser de esta dimensión, porque físicamente le es imposible. Es como el que habla un idioma diferente, no puede comprender, o al que se le habla sobre una ciencia en la que es indocto. No se puede ser uno con el Padre en el Hijo, fundirse con Él si no se nace de Su esencia, naturaleza y dimensión, Juan 17:22. La Iglesia solo podemos ser uno en Espíritu, nueva esencia si nos aplicamos Juan 17:23. ¿Lo ha leído?
Dios es Espíritu en acción: “…dándome mi conciencia testimonio en el Espíritu Santo. Romanos 9:1. “…no contristéis al Espíritu Santo de Dios”. Efesios 4:30. “…porque el Espíritu es la verdad”. 1 Juan 5:6. Coincide con Cristo cuando dice: “…yo soy la verdad y la vida”. Juan 14:6. Aquí encontramos que el Espíritu es la Verdad, y Cristo es la Verdad, y esto no significa en el contexto que haya dos verdades, sino que el Espíritu es el mismo, el Espíritu que trae Cristo, es el mismo del Padre, aunque en cada uno esté una porción del Espíritu, igualmente que hemos visto que agua del mismo manantial, puede estar en dos vasos siendo la misma agua.
AGUA
“…Porque tres son los que dan testimonio en el cielo, el Padre, el Verbo y el Espíritu: y estos tres son uno. 8Y tres son los que dan testimonio en la tierra, el Espíritu, el agua y la sangre; y estos tres concuerdan”. 1 Juan 5:7-8.
“Agua”, sustancia cuyas moléculas están formadas por la combinación de un átomo de oxígeno y dos de hidrógeno, líquida, inodora, insípida e incolora. Es el componente más abundante de la superficie terrestre y, más o menos puro, forma la lluvia, las fuentes, los ríos, y los mares; es parte constituyente de todos los organismos vivos y aparece en compuestos naturales. Se dice que donde hay agua hay vida. Es uno de los componentes que da testimonio en el cielo: “…porque tres son los que dan testimonio, el Espíritu, el agua y la sangre, y estos tres concuerdan…” Curiosamente en la fuente de la vida, el agua, hay dos H, H2O, del mismo modo que hemos visto en el nombre de Dios que hay dos H, que representan al Espíritu, al viento, y ahora vemos que también en las aguas vivas del Señor viene el Espíritu. Dios es Espíritu.
Jesús nos enseña que al creer en Él, de nuestro interior correrán ríos de agua viva. Juan 7:38 haciendo referencia a las aguas salutíferas de Ezequiel. El agua es la fuente de la vida. El Espíritu de Dios es como el agua. Cuando El Padre trata con nosotros, lo hace como Espíritu, de modo que al entrar en nuestra alma y llenarla de Su presencia, es como si llenásemos de agua un vaso; de hecho, en el Evangelio, vemos como somos comparados a vasos de barro, hechos por Dios. Si el agua, o Espíritu de Dios llena nuestra alma, no quiere decir que se haya limitado a uno de nosotros, pues tiene la capacidad de estar también, obviamente, en todos los hermanos a la vez, de estar en el manantial original, y de estar en Cristo, todo al mismo tiempo, y de igual forma que hemos visto con el viento, asemejado al Espíritu, que estaba con todos, y en todos, vemos lo mismo con el agua, asemejada al Espíritu. Sabemos que el agua contiene vida en sí misma.
Del mismo modo, el Espíritu es inteligencia, y es vida, como el agua contiene vida, también el Espíritu contiene, y es inteligencia viva de Dios, como el Logos. Por ello, al estar en nosotros intercede por nosotros, y desde nosotros se comunica con el Padre, y es Padre, del mismo modo que lo hacía en Cristo cuando estaba en la tierra en cuerpo humano. Como vemos, por esta esencia de ser como el agua, cada porción de Dios puede comunicarse con la otra, o con el origen, el manantial, el Padre. Si mezclamos la porción de agua, o Espíritu del Padre, con la porción que está en el Hijo, las dos dentro del manantial que es el Padre, nos sería imposible diferenciarlos. Esto mismo pasa con Dios en sus Personas y manifestaciones. Esto es lo que ocurre con las personas del Padre y del Hijo, y también cuando nos relacionamos con el Espíritu. Pero, aun más relevante para nosotros, es que, esa misma esencia que está en nosotros, y que procede de Dios, nos llevará impresos con nuestra esencia para hacernos uno con el Padre, tal y como pedía el Hijo, en Juan 17.
Es por lo tanto el agua espiritual, la esencia que necesita el hombre, El Espíritu de Dios, que apaga la sed del alma. De lluvia, cuando viene directamente de Dios, o de pozo cuando la traen otros. Oremos para que llueva mucha agua de Dios sobre los hombres.
Génesis 1:2, 24:11, Salmos 23:2, Isaías 43:20, 55:1, Zacarías 14:8, Mateo 3:11, Juan 4:10, 7:30, 19:34, 2 Pedro 2:17, 3:5, 1 Juan 5:6, Apocalipsis 7:17, 21:6, 22:17.
SANGRE
“…Porque tres son los que dan testimonio, el Espíritu, el agua y la sangre; y estos tres concuerdan”. 1 Juan 5:7-8.
“Sangre”, en hebreo es: Dam. El nombre que Dios escogió para el hombre genérico fue Adán, su origen es Adam. Donde “dam” es rojo, o sangre, y “adam” es teñido de rojo, teñido de sangre. El hombre visto por Dios, la generación de la humanidad, de hombres y mujeres de Génesis 5 es llamada Adam, no sólo el primer hombre hecho a la imagen y semejanza del Padre y del Hijo, cuando nos crearon. Adam es la antesala de un nuevo hombre teñido o cubierto con la Sangre de Cristo, la vida de Cristo, un símbolo del Espíritu de Cristo; salvados por Cristo, vistos como el Hijo de Dios, como que somos parte del Hijo de Dios. El postrer Adán, somos parte de Él, en Cristo.
Físicamente la sangre es la vida, y sin ella no podemos vivir. Transporta el oxígeno que es símbolo también del aliento de vida, transporta las vitaminas, los alimentos; la Palabra de Dios es transportada por el Espíritu. Transporta un caudal de esencia lleno de bendición para nuestro organismo, del mismo modo que lo hace el Espíritu.
La Sangre es también la vida, el sacrificio, de Cristo, el vino, con el pan es la santa Cena. Vida, alma, la Sangre de Cristo es nuestra vida. La Sangre espiritual es la esencia de la vida del Espíritu, la sangre física es para representación de la espiritual. Al dar Jesús Su sangre, nos está dando de Su vida, para que tengamos vida espiritual, por eso dice: “…el que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo le resucitaré en el día postrero…” Juan 6:54. La santa cena, en memoria de Él. ¡Tomad el pan y el vino en las casas los que habéis recibido a Cristo y lo sabéis en vuestras almas!
Génesis 9:4, Isaías 1:11, Zacarías 9:11, Mateo 26:28, Juan 1:13, 6:54, Hechos 20:28, Romanos 3:25, 5:9, 1 Corintios 10:16, Efesios 1:7, 6:12, Hebreos 9:12, 13:20, 1 Pedro 1:19, 1 Juan 1:7, 5:6, Apocalipsis 1:5, 5:9, 7:14, 12:11.
LA LUZ
El concepto “luz” está directamente relacionado con los siete espíritus de Dios, porque la luz se compone de siete colores, que unidos, como sabemos, forman un haz de luz blanca. El arco iris, los 7 espíritus de Dios (Apocalipsis 4:5). 7 espíritus de Dios: no que Dios sea siete, sino que envía siete mensajeros, embajadores, parte de Su esencia. Curiosamente Dios prometió no volver a inundar a toda la humanidad tras el diluvio, cuando Noé, y pondría Su arco para recordar aquello, Génesis 9:16.
“…Yo soy la luz del mundo…”, y nosotros que tenemos a Cristo, somos la luz del mundo. El es la luz, al contrario de la oscuridad, cuando se Le conoce a Él, ya no hay oscuridad en la vida.
Génesis 1:3, Ester 8:16, Job 37:3, Salmos 4:6, 27:1, 104:2, Isaías 2:5, 9:2, Mateo 4:16, 5:14 y 15, 6:22, 10:27, Lucas 2:32, Juan 3:19, 8:12, 12:46, Romanos 2:19, 13:12, 1 Juan 2:8 y 10.
Los 7 espíritus de Dios de Apocalipsis, la revelación de Cristo, que Dios le dio.
La luz en las tinieblas resplandece como nos dice la Escritura: “…2en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo; 3el cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas, 4hecho tanto superior a los ángeles, cuanto heredó más excelente nombre que ellos”. Hebreos 1.
VIENTO
Ruach, en hebreo, y Pneuma, en griego, equivalen a respiración, se usan en la Biblia para viento, pero su significado más importante es: espíritu.
Del mismo modo, el viento puede soplar de varios lugares, y lo abarca todo a su alrededor. Los que nacimos del Espíritu, somos comparados en el Evangelio al viento. El viento es como el Espíritu, que no se sabe de dónde viene, ni a donde va. El Espíritu Santo tiene la verdad y la inteligencia de Dios, y Él nos llevará a toda la verdad, Juan 16:13. También hay vientos, por supuesto, que no son espíritu de Dios, por lo que hay que conocer a Dios para que no seamos llevados de cualquier viento de doctrina que venga.
Es, por lo tanto, el viento de Dios, Su Espíritu, Su presencia apacible, Su comunicación con nosotros, con nuestro espíritu, nos unge, nos guía, nos aconseja, nos ama, nos habla, nos enseña todas las cosas de Dios, esto es, todas Sus propias cosas. El viento está en todas partes haciendo esto con todos, en todo el mundo al mismo tiempo, y todos podemos decir que estamos tratando con Dios, o con la Persona del Espíritu Santo.
1 Reyes 19:11, Salmos 104:4, Jeremías 5:13, Mateo 7:25, Marcos 6:48, Juan 3:8, Efesios 4:14.
FUEGO
“Dios es fuego consumidor”. El fuego es la señal de Dios a los que son Su pueblo. Dios se manifestó enviando fuego, y respondió a Elías cuando ofreció sacrificio a Dios como prueba de que los 450 profetas de Baal, eran idólatras. 1 Reyes 18:38.
La presencia de Dios mismo, como en la zarza, cuando se presenta a Moisés. Es purificador, es calor, es luz, es combustión, pero no se quema. Una barrera de fuego se interponía entre del pueblo de Dios, y Faraón, cuando empezaban a cruzar el Mar Rojo, abierto por Dios. Estar ante el fuego de Dios, es ser probado, como se prueba el oro, para que las impurezas, la escoria, sean derretidas, y quede lo santo de la persona. Es el bautismo final del hombre de Dios: “…Él os bautizará en Espíritu Santo y fuego…” dijo Juan Bautista, es por lo tanto el bautismo de fuego algo que procede de Jesús, pues es Él quien lo hace en nosotros, pero el Padre también se manifiesta como fuego en el Antiguo Testamento; o ¿pudiera ser que no era el Padre, sino el Hijo quien se manifestaba? ¿O, es que se trata del Espíritu Santo, que trae, y es fuego purificador, y está en el Padre y el Hijo?
Éxodo 13:21, Mateo 3:11.
LOS SIETE ESPÍRITUS DE DIOS. LA DIFERENCIA ENTRE EL ESPÍRITU SANTO Y LOS DEMÁS ESPÍRITUS DE DIOS
LOS SIETE ESPÍRITUS DE DIOS
Los 7 espíritus de Dios, han de ser entendidos, no desde el enfoque de que Dios tenga siete espíritus, sino de que de Él proceden siete seres enviados desde la esencia espiritual, pero no son Dios mismo, aunque en ellos y con ellos vaya el Espíritu de Dios, porque la obra es de Dios. Cuando Dios envía una parte de Sí, o bien un enviado, ángel o representante, embajador, lo dota de personalidad propia, por el carácter del ministerio, obra, o mensaje que lleva, es decir, cada mensaje de Dios tiene vida propia, del mismo modo que es dotado de inteligencia, porque la esencia espiritual es inteligente, el Espíritu es inteligencia viva y activa, esa es Su esencia.
LA DIFERENCIA ENTRE EL ESPÍRITU SANTO Y LOS DEMÁS ESPÍRITUS DE DIOS
Jesús, antes de marcharse, pidió al Padre que se nos mandase otro “Parakletos”, abogado, consolador, maestro, que de Su parte nos llevase de la mano todo el tiempo. Siempre se ha identificado a Éste Espíritu con el Espíritu Santo. El Texto de la Biblia nos dice lo siguiente: “…Yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros. No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros”. Juan 14:16 al 18. Este es un Texto concluyente que nos da una verdadera clave de cómo es Dios, y cómo es Jesús, en relación con el Padre, y el Espíritu, pues lo primero que nos enseña es que al igual que en Isaías 9:6, al Hijo se le llama Padre, aquí, Cristo nos dice que no nos dejará huérfanos, esto es, sin Padre, lo cual ocurriría al ascender al cielo; si Él es nuestro Padre, ¿tenemos dos Padre, o tres Padres, cuando nacemos del Espíritu? Se refiera a Padre espiritual. El otro tema, aún más relevante, es que el Espíritu que será enviado para estar con nosotros, es llamado Espíritu Santo, y además Espíritu de verdad. Entonces o bien este Espíritu de verdad, que sin lugar a dudas procede de Jesucristo, es otro Espíritu de Dios, o es el Espíritu de Cristo que se manifiesta como: …Yo soy la Verdad y la Vida… o simplemente estamos aquí encontrando distintas cualidades del Espíritu Santo. Como en otro lugar de las Escrituras dice: “…1Saldrá una vara del tronco de Isaí, y un vástago retoñará de sus raíces. 2Y reposará sobre él el Espíritu de Yahweh; espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de poder, espíritu de conocimiento y de temor de Yahweh. 3Y le hará entender diligente en el temor de Yahweh”. Isaías 11. Si a estos seis le añadimos el Espíritu de verdad tenemos 7, que podrían ser los siete espíritus del Señor, y del Señor del Señor, o Padre.
TRINIDAD. EL CREDO DE LOS APÓSTOLES
En la primera parte de este estudio, vimos la historia del dogma de la Trinidad. Las distintas iglesias cristianas predican distintas trinidades, pero el dogma que se entiende como oficial, es el que desarrolló la iglesia de Roma tras más de cuatro siglos. Los anteriores Cristianos, y en especial los apóstoles no predicaban este dogma (que no quiere decir que no estuvieran de acuerdo en su contexto), por lo que expondremos dos textos, el Credo de Atanasio, y el Credo de los Apóstoles.
Trinidad, como palabra de la que entendamos el significado de su etimología, es básicamente la cualidad de ser tres, o de contener tres, según los diccionarios.
Si cuando leyó la primera parte de este estudio, no encontró la declaración oficial de la Trinidad, hágalo ahora a continuación:
LOS CREDOS
Hay tres Credos, que son una evolución del mismo por los sucesivos Concilios: el de los Apóstoles, el Niceno, y el Atanasio, los cuales son aceptados por la mayoría de la cristiandad, tanto Católicos, Ortodoxos, Protestantes, o Evangélicos:
El Credo de los Apóstoles 325 d.C.:
Creo en Dios Padre Todopoderoso, creador del cielo y de la tierra.
Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, Nació de María Virgen; padeció bajo el poder de Poncio Pilato: Fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos. Al tercer día resucitó de entre los muertos; ascendió a los cielos, y está sentado a la diestra de Dios Padre. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos.
Creo en el Espíritu Santo, la Santa Iglesia Católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne, y la vida eterna. Amén.
Credo Niceno-Constantinopolitano 381d.C.:
Creo en un solo Dios Padre Todopoderoso, Creador del Cielo y la tierra, de todo lo visible e invisible.
Creo en un solo Señor Jesucristo, Hijo unigénito de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, consubstancial con el Padre, por quien todas las cosas fueron hechas. El cual por nosotros los hombres, y para nuestra salvación bajó del cielo, y por obra del Espíritu Santo se encarnó en María la Virgen, y se hizo hombre; y por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilatos, padeció y fue sepultado, y resucitó al tercer día, según las Escrituras, y subió al Cielo, y está sentado a la derecha del Padre; y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su reino no tendrá fin.
Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre (y del Hijo “Cláusula Filioque”), que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria, y que habló por los profetas. Creo en la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica. Confieso que hay un solo bautismo para el perdón de los pecados. Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro. Amén.
El Credo Atanasio o Quicumque:
«Quienquiera salvarse debe ante todo permanecer en la Fe Católica. Aquel que no guarde la Fe Católica íntegra y pura, sin duda perecerá eternamente. Esta es la Fe Católica: que adoramos a un sólo Dios en Trinidad, y Trinidad en Unidad, sin confundir las Personas, ni separar las Sustancias; Porque una es la Persona del Padre, otra la del Hijo y otra la del Espíritu Santo; Mas la Divinidad del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo es toda una, igual en Gloria, coeterna en la Majestad. Así como es el Padre, así es el Hijo, y así es el Espíritu. Increado es el Padre, increado es el Hijo, increado el Espíritu Santo. Incomprensible es el Padre, incomprensible es el Hijo, incomprensible es el Espíritu Santo. Eterno es el Padre, eterno es el Hijo, eterno es el Espíritu Santo. Y, sin embargo, no son tres eternos, sino un solo eterno; Como también no son tres incomprensibles, ni tres increados, sino un sólo increado y un sólo omnipotente. Asimismo, el Padre es Dios, el Hijo es Dios, el Espíritu Santo es Dios. Y, sin embargo no son tres Dioses, sino un solo Dios. Así también, Señor es el Padre, Señor el Hijo, Señor el Espíritu Santo. Y, sin embargo no son tres Señores, sino un sólo Señor; Porque así como la verdad cristiana nos obliga a reconocer que cada una de las Personas de por sí es Dios y Señor. Así la Religión Católica nos prohíbe decir que hay tres Dioses o tres Señores. El Padre por nadie es hecho, ni creado, ni engendrado. El Hijo es sólo del Padre, no hecho, ni creado, sino engendrado. El Espíritu Santo es del Padre y del Hijo, no hecho, ni creado, ni engendrado, sino procedente. Hay, pues, un Padre, no tres Padres; un Hijo, no tres Hijos; un Espíritu Santo, no tres Espíritus Santos. Y en esta Trinidad nadie es primero ni postrero, nadie mayor ni menor; Sino que todas las tres Personas son coeternas juntamente y coliguales. De manera que en todo, como queda dicho, se ha de adorar la Unidad en Trinidad, y la Trinidad en Unidad. Por lo tanto, el que quiera salvarse debe pensar así de la Trinidad.
Al decir «y del Hijo», se añade lo que se denomina «Cláusula Filíoque» Filio es Hijo, que fue añadida posteriormente de forma unilateral por Roma al texto original y posteriormente prohibida por el papa León III. La discusión sobre lo que la Biblia dice sobre la procedencia de este término en el texto de Juan 15:26 sería la gota que colmaría el vaso de la separación de la iglesia Ortodoxa de la Romana. El actual papa envió cartas a los ortodoxos con un texto del Credo sin dicha cláusula para intentar aunar posiciones, seguramente con el fin de intentar una reunificación bajo su mandato.
Este Credo no es de uso cotidiano, debido a su exposición un tanto técnica, y de uso interior en el clero. Pero define con claridad todas las preguntas sobre la esencia de Dios en cuanto a sus tres Personas, desde una perspectiva de defensa de la Deidad, atributos, cualidades y eternidad, no solo de Dios Padre, sino del Hijo, y del Espíritu.
DUALIDAD
DUALIDAD PADRE, HIJO Y EL PADRE MAYOR ES QUE EL HIJO
Primeramente aclarar que no es lo mismo dualidad que dualismo, comúnmente referido al que explica que en Cristo había dos naturalezas, la divina y la humana, lo cual es a todas luces de la Biblia totalmente cierto en cuanto Él estuvo en la Tierra, pero estaba en el cielo antes. Tras Su resurrección y ascensión volvió a ser divino, y libre de la carnalidad que adquirió para morir en expiación por el pecado.
Dualidad es la cualidad de ser dos, o de contener dos.
El concepto de la Dualidad de Dios, no es un dogma establecido por una institución o iglesia como es el caso de la Trinidad, pero aquellas que defienden la Trinidad consideran como herejía cualquier otro planteamiento aunque fuese verdadero. Gracias a Dios, la autoridad de la Biblia es mayor que la de las iglesias, pues para ello tenemos las Escrituras, las que nos dan confianza cuando se nos quiere imponer alguna doctrina de hombres. Sin embargo, las dificultades y determinaciones sobre las Personas y esencia de Dios, son en la Dualidad igualmente comunes a la Trinidad. Pueden encontrarse tres exposiciones: la que considera la eternidad del Hijo, la que Lo considera un ser creado, y la que considera dos manifestaciones del mismo Dios. La larga oración contenida en Juan 17 no parece presentar a un Dios en tres personas sino a dos personas. Pero esta no es ninguna conclusión sobre este estudio, ni de como es Dios, pues aunque el Hijo orara al Padre, lo hace en el Espíritu, y ahí sí están la tres Personas.
Algunos textos sobre la Dualidad del Padre y del Hijo:
“1Después me mostró un río limpio de agua de vida, resplandeciente como cristal, que salía del trono de Dios y del Cordero”. Apocalipsis 22:1.
El Padre y el Hijo se nos muestran como dos Personas (habiendo visto el término persona) en: “…Padre con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese…” Juan 17. o en “…hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza…” Génesis 1:26, que aquí, también podrían estar los Tres. Sin embargo en: “…Él que es la imagen del Dios invisible…” Colosenses 1:15, esto parece sugerir una sola persona.
“…la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios. 5Porque no nos predicamos a nosotros mismos, sino a Jesucristo como Señor…”, 2 Corintios 4:4.
“15El es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación. 16Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él. 17Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten; 18y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, él que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia; 19por cuanto agradó al Padre que en él habitase toda plenitud, 20y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz…” Colosenses 1:15.
“…por quien asimismo hizo el universo; 3el cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder…”, Hebreos 1:1.
“24Luego el fin, cuando entregue el reino al Dios y Padre, cuando haya suprimido todo dominio, toda autoridad y potencia. 25Porque preciso es que él reine hasta que haya puesto a todos sus enemigos debajo de sus pies. 26Y el postrer enemigo que será destruido es la muerte. 27Porque todas las cosas las sujetó debajo de sus pies. Y cuando dice que todas las cosas han sido sujetadas a él, claramente se exceptúa aquel que sujetó a él todas las cosas. 28Pero luego que todas las cosas le estén sujetas, entonces también el Hijo mismo se sujetará al que le sujetó a él todas las cosas, para que Dios sea todo en todos”. 1 Corintios 15:24.
Este Texto deja bien claro que el Padre es mayor que el Hijo, como también lo dice el Hijo mismo. Luego ¿quiere decir que el dogma trinitario no es correcto en cuanto a que dice que el Hijo es igual que el Padre en todo y que es consustancial a Él?, sin embargo la Palabra dice lo que hemos leído. Ahora bien, ¿significa lo mismo sujetarse a modo de honra que ser inferior?, claramente no, por lo que el argumento no anula la igualdad ni la conustancialidad del Padre y del Hijo.
“…glorifiquéis al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo…”, Romanos 15:4
“…3Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación…”, 2 Corintios 1:3.
“…Gracia y paz sean a vosotros, de Dios el Padre y de nuestro Señor Jesucristo, 4el cual se dio a sí mismo por nuestros pecados para librarnos del presente siglo malo, conforme a la voluntad de nuestro Dios y Padre, 5a quien sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén”. Gálatas 1:3.
“…3Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo…”, Efesios 1:3.
“…27La religión pura y sin mácula delante de Dios el Padre…” Santiago 1:27.
“…2elegidos según la presciencia de Dios Padre en santificación del Espíritu, para obedecer y ser rociados con la sangre de Jesucristo: Gracia y paz os sean multiplicadas”. 1 Pedro 1:2.
“…17Pues cuando él recibió de Dios Padre honra y gloria, le fue enviada desde la magnífica gloria una voz que decía: Este es mi Hijo amado, en el cual tengo complacencia. 18Y nosotros oímos esta voz enviada del cielo, cuando estábamos con él en el monte santo”. 2 Pedro 1:17.
Este Texto recuerda que este hecho se produjo dos veces, una cuando nuestro Señor Jesús ascendió del agua de Su bautismo, y otra cuando se transfiguró.
“…3Sea con vosotros gracia, misericordia y paz, de Dios Padre y del Señor Jesucristo, Hijo del Padre, en verdad y en amor”. 2 Juan 1:3.
1Judas, siervo de Jesucristo, y hermano de Jacobo, a los llamados, santificados en Dios Padre, y guardados en Jesucristo: 2Misericordia y paz y amor os sean multiplicados. Judas 1:1.
UNICIDAD, UNIDAD, EJAD
Según el diccionario, la Unicidad es la cualidad de ser único. El hebreo en el Shemá usa la palabra “Ejad” que significa uno solo, no unidad. La unidad a la que Cristo se refiere con el Padre es, a su vez la propiedad de todo ser, en virtud de la cual no puede dividirse sin que su esencia se destruya o altere. También es unión o conformidad. Y por último el concepto de “uno” es aquél que no está dividido en sí mismo.
Actualmente, muchos de los líderes de iglesias, mayormente de congregaciones mesiánicas, y algunas pentecostales, predican la doctrina de la Unicidad, la cual como ya hemos visto en el diccionario es la cualidad de ser único. Esta cualidad la aplican a Dios en cuanto a que Él es una sola persona en la que se producen varias manifestaciones, en lugar de personas, entre las cuales se haya el Hijo de Dios, que es el Padre venido a la Tierra, o la relación con el Espíritu como lo que es, Espíritu pero nunca una persona distinta del Padre.
Esta doctrina tiene un problema en cuanto a explicar la relación entre el Padre y el Hijo, antes y después de Su encarnación. ¿Cómo se explica la relación entre un mismo ser cuando el Padre está en el cielo y el Hijo que está en la tierra ora con él, si al mismo tiempo decimos que ese que está en la tierra es Dios Padre que ha descendido? Pues esto es lo que predica la Unicidad.
No obstante dependiendo del prisma con el que enfoquemos el tema podemos ver al Padre en el Hijo, por que los dos son Espíritu, y argumentar que el Verbo, el Logos lleva estando en el seno del Padre toda la eternidad, y son un solo Dios, y una sola persona.
INFINIDAD
Cualidad de infinito, que no tiene fin. De igual modo Trinidad es cualidad de ser tres, Dualidad, dos, Unicidad uno. Espiritualmente, sin embargo, la cualidad de la infinidad está estrechamente ligada a la omnipresencia. Dios siempre envía mensajeros, ángeles, embajadores, hermanos, etc. El Espíritu que traen, o que llevamos, y la Palabra que es traída de parte de Dios, es Espíritu Santo, venga por el medio que venga, Dios se comunica con nosotros. Esta es la infinidad de Dios, la capacidad omnipresente de hacerse persona en toda la iglesia a la vez. ¿Cuántas personas son; millones? ¿Debemos llamar al Señor una unidad de millones de personas, las cuales en Espíritu se visitan y son enviados entre los miembros de la iglesia, y los que aún no lo son? Puede parecer un planteamiento incongruente, pero ¿lo hemos considerado? Hasta ahora se ha planteado que Dios es tres personas a la vez, pero es que Dios es Espíritu, y como vemos, puede estar con todos nosotros a la vez, y Le percibimos personalmente, cada uno de los hermanos, y todos a la vez.
El Espíritu, como hemos visto, al igual que el viento, puede estar en todas partes a la vez. Como la Biblia dice, estamos en Él. Podemos asemejarlo a la atmósfera que está en todo el planeta, y ésta se comunica con todo ser vivo al mismo tiempo, pero no se puede ignorar que el Espíritu Santo es una Persona que no enseña, siente, nos cuida, etc.
Sin embargo y aunque el Espíritu venga sólo, o a través de mensajeros de distintas naturalezas, su procedencia es el mismo Dios, que es Espíritu. ¿Será por lo tanto Dios, más que una Unicidad, Dualidad o Trinidad de personas? Tema para meditación. En la tercera parte intentaremos concluir todos estos conceptos sobre la esencia de Dios a la luz de Su Palabra.
CONCLUSIÓN DE LA SEGUNDA PARTE
Habiendo despertado vuestro espíritu, y vuestra mente en el anhelo del conocimiento del Señor, sea de bendición a todos los hermanos el estudio de las maravillas del Señor, y que entre todos haya respeto, amor, y afecto fraternal, cuando os halléis estudiando la Palabra de Dios, sobre todo que oréis antes, y después, y os despidáis, y os recibáis con ósculo santo. El que os saluda también lo hará. En el conocimiento, amor y amistad personal del Hijo de nuestro Dios y Padre, y en el anhelo ardiente de la presencia de Su Espíritu siempre, hasta la venida de Su reino eterno. Amén.
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