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LOS 12 APÓSTOLES
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Carlos Padilla, Febrero 2009
Jesucristo eligió a doce hombres que le
acompañarían en Su ministerio para llevar Su testimonio de
Salvación al mundo, los doce apóstoles. Antes de la elección
pasó una noche de oración con el Padre, ante tan importante
decisión. La palabra apóstol viene
del griego "apostolos" - enviados en nombre de - el
equivalente a embajador, lo que equivaldría a la palabra usada
en el Antiguo Testamento para un profeta, o emisario del Señor o
discípulo, en hebreo era "shelihim". Ninguno de ellos era sacerdote, ni
escriba o anciano de los fariseos o saduceos. Llama la atención que el Señor no eligiese a
ningún Judío vinculado al liderazgo religioso de Israel, aunque
Juan era conocido del sumo sacerdote, sería el más feroz
seguidor del Maestro y Mesías.
¿Por qué a 12? La respuesta es por las 12 tribus de Israel, las
cuales son las bases generacionales de los Judíos solamente, pero el ministerio
de Jesucristo era primeramente una vuelta de su pueblo a Dios,
para poder también llevar el verdadero mensaje a todas las naciones.
Sin este paso previo que bien podríamos considerar como reforma,
hubiera sido imposible.
En tiempos de Jesús, Israel estaba lejos del Señor y además
rechazaron al Mesías, y los Judíos sin el Mesías no pueden dar
testimonio a las demás naciones. Su separación del Mesías
Yahshua se refleja en la historia de las profecías sobre Israel. El Señor tenía que
comenzar una nueva etapa con 12 nuevos patriarcas espirituales,
como Abraham, basados en la fe.
Los doce apóstoles cumplirían el
propósito del Señor y en efecto llevarían el Evangelio del Reino
de Dios a todas las naciones, obra que perdura hasta hoy y que
sigue expandiéndose a todos los rincones de la tierra. La Biblia
está traducida ya a más de 200 idiomas,
y
cada año es el "best seller mundial".
Mientras los siglos han pasado y
la Iglesia en el mundo se ha ido dividiendo cada vez más en
distintas denominaciones, la fe una vez dada por el Señor sigue
vigente, Su Evangelio sigue transformado las vidas de los que Le
reciben y llenando de esperanza y de fe en la venida de Su
Reino, no solamente del eterno, sino del que hay entre hermanos
de un mismo sentir en la Iglesia en todo el mundo.
Los 12 apóstoles fueron un
ejemplo, con sus virtudes y defectos, del mismo modo que
nosotros hoy tenemos los nuestros, pero es en el carácter e
historia de ellos que centraré un acercamiento para aprender
espiritualmente el significado de unas vidas consagradas al Hijo
de Dios y, por ende, al Padre en el Espíritu Santo, que recibieron
en Pentecostés; la promesa del Padre, como dijo Jesucristo, unas
vidas elegidas por Dios mismo.
LA HISTORIA Y
EL CARÁCTER DE LOS 12 APÓSTOLES
Nosotros, como Cristianos que
leemos la Biblia durante nuestras vidas, por estar Ésta viva, y
por ser El Verbo de Dios, nuestra guía de conducta moral y la
base de nuestra relación personal con Dios a través de
Jesucristo, en Espíritu, y con nuestro prójimo, podemos ver en el carácter de los 12
apóstoles, mostrado en la Biblia, un ejemplo de vidas y compararlos con nuestras
reacciones y comportamientos, como lo hacemos con otros
personajes de la Biblia y la historia de la Iglesia. Veremos que
estos 12 hombres eran normales y corrientes, como cualquiera de
nosotros, pero creyeron al Señor y le siguieron durante sus
vidas.
Para ver sus vidas, recordemos un momento los
nombres de los 12: Simón Pedro o Cefas y
Andrés su hermano, Juan y
Jacobo o Santiago, hijos de Zebedeo, llamados los Boanerges "hijos del
trueno", estos cuatro eran pescadores. Felipe y Bartolomé,
Mateo o Leví, Tomás, Jacobo o Santiago hijo de Alfeo, Simón
el Zelote o cananista, Judas Lebeo o Tadeo, hermano de Jacobo,
y Judas Iscariote. Mateo 10, Marcos 3 y Lucas 6. Estos fueron los primeros líderes de
la Iglesia, a quienes sucederían los primeros padres de la
Iglesia. Hay más apóstoles de entre los discípulos de Jesús pero
en principio veremos a los 12. Además para profundizar más sobre los primeros padres
de la Iglesia existen
varios trabajos sobre patrística.
De ellos, todos menos uno, vivían en Galilea de
los Gentiles, Mateo 4:15, la tierra que había pertenecido a la
tribu de Zabulón, "morada" y a la tierra de
Neftalí "mi combate",
...Camino del mar, al otro lado del Jordán..., y
solo uno, precisamente de la tierra de Judá, Judas Iscariote,
"de kiriot" cerca de Jerusalén fue quien le traicionó; un hecho que no podría ser más
significativo. Y esta profecía narrada en Mateo sobre la tierra
de Galilea está en Isaías 9:1-2, donde nos dice el Señor que
sería la tierra que tendría el gran privilegio de tener al
Mesías, pues era ...el pueblo asentado en tinieblas que vio gran
luz, y a los asentados en región de sombra de muerte, Luz les
resplandeció. Desde entonces comenzó Jesús a predicar y a decir:
Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado.
En Galilea estaban las
poblaciones de origen de los apóstoles como Capernaum, Corazín o Tiberias.
Luego la narración sigue mostrándonos cómo andando Jesús junto
al mar de Galilea, vio a dos hermanos:
Pedro y Andrés, dos hermanos, los
dos eran pescadores; a uno de ellos, el Padre le revela que
Jesús es el Cristo, el Hijo del Dios viviente, y por ello sería
llamado "Cefas o Petrus" piedra. Andrés, discípulo de Juan
Bautista recibió la
fe primero. Ellos son dos formas de ver a Cristo en un
pescador de hombres. Pedro estaba casado, sabemos de la sanidad
de su suegra, seguramente tendría hijos y llevaba una vida
normal y humilde. Andrés recibe la fe pero Pedro recibe
además la revelación.
La Piedra de la fe es Cristo, como nos enseña el propio Pedro, a
quien la iglesia de Roma convirtió en vicario o representante de
Cristo en la tierra. El cristiano ha de discernir esto
con claridad, pues como el propio Pedro explica en su epístola,
no es él la piedra de la fe. La Iglesia se edifica sobre la fe
en Cristo.
Pedro anda sobre el mar,
y aunque se hunde es valiente, pero el Señor le mostrará que su
fe es débil; sí, la fe de aquel que era el ejemplo de una fe
revelada se hundía, porque dudó. Tendría que ir con los demás hermanos en la
barca. Andrés también iba en la barca. Él estaba siempre
pendiente de los discípulos y de las profecías sobre la venida
del Señor; es quien le pregunta cuando sucederían, Su venida y
la destrucción del templo. Cuando Jesucristo se mostraba en
situaciones de mayor profundidad tenía a tres discípulos
escogidos: a Pedro, Jacobo y Juan; y
Andrés sería el que mantendría al Señor al corriente de la
congregación de los Apóstoles, como refleja Juan 12:22.
Andrés era discípulo de Juan Bautista,
representa la
experiencia espiritual, el conocimiento de las profecías, la ley y la
religión, aunque deja todo y sigue al Mesías, no lo hace del
modo que lo hace Juan.
Las tres veces que Pedro niega
a Jesús, Marcos 14:26, serían confrontadas por las tres veces que Jesús le
preguntaría: ...¿me amas más que éstos?... Juan 21. Su negación
tres veces, vista en nosotros, nos advierte de situaciones de
persecución, incluso de muerte en las que debemos ser valientes
y orar por ello, similares a la que se enfrentó Pedro cuando fue
reconocido como uno de los discípulos en el arresto del Señor.
También se refleja su constante necesidad de confrontar tres
veces las cosas cuando es invitado por el Señor a comer animales
inmundos que él había santificado, en la visión del lienzo, en
referencia a Cornelio el centurión. Hechos 10:16. El Señor usa de paciencia con
Pedro, como un buen padre con un hijo a quien le cuesta cumplir
las cosas, y difícil de convencer, pero que una vez que lo ve claro, las
cumple y el resultado es firme y determinante. El Padre le dio la
revelación de que Jesús era el Cristo, el Hijo del Dios
viviente, y estas circunstancias y características suyas no lo
impidieron. Nosotros, del mismo modo somos bendecidos por Dios,
aun con nuestras limitaciones y defectos, y hacemos y haremos cosas grandes
de Dios, por nuestro corazón volcado hacia Dios, hacia la
Iglesia, hacia el prójimo y por nuestra
fe. Para profundizar más puede leer
Apacienta mis
ovejas.
Juan y Jacobo o Santiago, otros dos hermanos,
hijos de Zebedeo; otros dos pescadores de hombres. Llamados por Jesucristo los Boanerges, -hijos del trueno- seguramente por su carácter.
Curiosamente el carácter de estos dos hermanos en su fuerza se
convierte en el amor y en la piedad, las cuales han de ser en
nosotros dos truenos. Otras dos experiencias de una misma
procedencia, en nosotros mismos. Juan es el discípulo
amado, el que recibe la cercanía de la mayor revelación del
corazón de Cristo. Él estaba con Jesús cuando fue arrestado, no
se apartó de Él, fue el único que se mantuvo a su lado, aquí y
en la Cruz, y era conocido del sumo sacerdote, lo vemos en la
narración del interrogatorio en el patio de Anás, Juan 18:15.
Además era el más joven, el más niño, y por ello el que más recibe del Reino de
Dios. ¡Hagámonos como niños!. La madre quería
que estuviesen en eminencia Mateo 20:20-21,
y era parienta de María la madre de Jesús. No
debemos ponernos en primer lugar. Juan estaría junto al Señor ante la Cruz,
y cuidaría de María, y a ella le dejaría su hijo Jesús a Juan en
su lugar, para consolarla. Juan, el discípulo amado
tenía un corazón más dispuesto al Señor, y es por ello que
recibe las más increíbles y profundas revelaciones y enseñanzas
del Señor. Ningún otro autor inspirado por el Espíritu Santo
recibió tanto en dos campos tan distantes como el espiritual y
el profético. Su evangelio, el más profundo y directo al
corazón, y Apocalipsis, la mayor revelación profética, digna de
un hijo del trueno. Esta sea
nuestra actitud ante Dios. Seamos pues hijos del trueno y de la
alabanza, una alegoría del bautismo en Espíritu Santo y fuego,
Mateo 3:11.
Su hermano Santiago o Jacobo, es uno de los tres privilegiados
que estaban en los acontecimientos más relevantes del Señor.
Sufriría el martirio a espada por orden del rey Herodes. Hechos
12:2, fue así el primero de los apóstoles en sufrir el martirio.
Su carácter piadoso a la vez que impetuoso como su hermano Juan
les haría discípulos transformados por el Espíritu.
Felipe le pide a Jesús:
...muéstranos al Padre y nos basta, Juan 14:8... Aunque parezca
contradictorio y una muestra de impaciencia, Felipe en el
desconocimiento, falta de visión o revelación en el momento que
le pregunta a Jesús sobre el Padre, nos muestra su paciencia en
la profundización de la enseñanza de Jesús. Él espera a ser
enseñado, es paciente para con el Señor. Esta ha de ser una de
nuestras cualidades del carácter, la paciencia, aunque no
comprendamos muchas cosas, debemos esperar en el Señor a ser
enseñados por Él, el verdadero Maestro, a través del Espíritu
Santo.
Bartolomé es vinculado por muchas
fuentes con Natanael de quien el Señor dijo: ...he aquí un
verdadero israelita en quien no hay engaño... Si bien la capital
espiritual de Israel es Jerusalem, sabemos que salem es paz.
Salem es el nombre antiguo y lugar del encuentro entre Abraham y
Melquisedec "Cristo" Génesis 14:8. Un verdadero israelita es
portador de paz, carácter que nos muestra este apóstol.
Mateo o Leví, el publicano o
recaudador de impuestos de Roma, autor del evangelio que lleva
su nombre. Leví
deja su oficio en el acto y sigue al Maestro y le invita a su casa a comer.
Desde luego no se puede pedir mayor determinación a un hombre,
cambio y rapidez. La buena voluntad de Mateo procede de la
virtud, cualidad ésta que en nuestro carácter hará que nos
determinemos con firmeza en el Camino del Señor y en nuestra
función en Su Iglesia.
Tomás, o Dídimo, mellizo, famoso por su
incredulidad; las dudas del cristiano, la falta de fe en muchos
momentos de la vida. Pero sería su bondad la que haría que su
entrega a Jesús fuera definitiva. Estaba dispuesto a morir con
Jesús cuando el Señor quería regresar a Judea, Juan 11:7. La
bondad supera a la incredulidad, pues la fe es un don de Dios,
pero la bondad procede del corazón, y el corazón bueno gana la
bendición de Dios. Dios da fe a los de buen corazón, pues Él
pesa los corazones. Lo malo es aquel que es incrédulo y de
corazón malo, aquellos que maquinan el mal en su corazón, esos
son desechados por Dios. Su confesión al ver a Jesús resucitado
y poner su mano en su yaga y en sus manos, es famosa: ...Señor
mío y Dios mío... Juan 20:28.
Jacobo o Santiago hijo
de Alfeo llamado el menor, para diferenciarlo del hermano de Juan.
Alfeo en griego y una traducción del arameo Cleofás, Lucas
24:18, también posible padre de Mateo, Leví, Mateo 2:14, aunque
no se les menciona como hermanos a Mateo y Jacobo en los
Evangelios expresamente. Cleofás era esposo de María,
madre de Jacobo, además de José y Salomé, Marcos 15:40. No
sabemos con certeza sobre la obra de Santiago, pero la fuentes
indican que sería el que menciona Pablo como hermano del Señor,
Gálatas 1:19, sea hermano o primo, es desde luego una familia en
la que sin duda abunda la mansedumbre. La tradición le hace el
Santiago que escribiría la carta que lleva su nombre y el primer
anciano, obispo o patriarca de Jerusalén, aunque otros dicen que
no sería posible por oponerse a Jesús al principio y porque no
creyó en Él hasta Su resurrección. Santiago fue quien concluyó
con las normas morales para la gentilidad en el primer concilio
de Jerusalén, Hechos 15: 19. En dos ocasiones nos habla en su
carta de la mansedumbre, 1:21 y 3:13, y usa el método de
enseñanza de las bienaventuranzas de Jesús en 1:12 sobre. Sean
pues ...Bienaventurados los
mansos... Mansos como un cordero.
Simón el cananista o el zelote. Los zelotes son un
partido patriota que hoy podría identificarse con algún partido político
en defensa de la tierra prometida de Canaan por Dios al pueblo
de Israel. Siendo seguramente también de Caná, no es de extrañar
que pudiera ser de familia o influencia de los defensores Judíos en contra de la ocupación
romana, un movimiento prácticamente extinguido en tiempo de Jesús. Su
conversión sería para él una prueba de su cambio profundo de
pensamiento por el Espíritu. El dominio propio o templanza.
Judas Lebeo o Tadeo. Leb
es la raíz hebrea de corazón, seguramente por su buen corazón y
Tadeo es una derivación de todah, alabanza. Sin duda es
el gozo el carácter que vemos en este Judas.
Judas Iscariote, de Judá, el
traidor asociado a los miembros del sanedrín, y los sacerdotes
de la Ley. Judas Iscariote es la religión,
la tradición, la tribu de Judá la cual traiciona a su propio Mesías.
El tesorero, que amaba el dinero y robaba de la bolsa del Señor
hasta tal punto llego su codicia que fue cegado por el diablo,
se enojó cuando María ungió al Señor con el perfume de gran
precio, hasta llegar a entregar al Señor por dinero. ...raíz de
todos los males es el amor al dinero... el cual codiciando
algunos se apartaron de la fe. 1Timoteo 6:10. Judas es de Judea,
de tierra de Judá, los demás son de Galilea. Jesús es de la tribu de
Judá. Al salir Judas del aposento alto quedan los verdaderos
discípulos apóstoles. No
tomaré de él ninguna cualidad de carácter como es lógico, pues
vivió en la avaricia, el robo y la traición. Su soberbia le
impidió pedir la misericordia divina.
Pablo no está en los 12 apóstoles del principio
que vivieron con Jesús Su ministerio, pero es el apóstol que
llamó directamente el Señor tras
Su ascensión. Sería un pilar clave en el proyecto del Señor para llevar
el Evangelio al mundo entero, y por lo tanto, y aunque Judas
es sustituido por Matías, sería Pablo el que tendría una
relevancia fundamental en las 12 columnas de la fe y el carácter
que el Señor imprimió en sus espíritus. Pablo sufre una radical
transformación de activo enemigo y perseguidor de la Iglesia,
por su celo de Dios y de la Ley, al más feroz predicador de
Cristo con riesgo de su vida en muchas ocasiones, dispuesto a
convertir al mundo, como así lo hizo en su tiempo y cuyo legado
hoy permanece tras 2000 años, como el de todo el Nuevo
Testamento del Señor Jesucristo. El Señor sabía muy bien a quien
escogía, como lo sabe hoy. Tomaremos pues a Pablo como el
apóstol número 12 para la lista de caracteres apostólicos que el
cristiano puede aprender para formar el suyo.
Pablo será el apóstol del conocimiento del
Señor, como queda patente en sus enseñanzas. Educado en la más
estricta cátedra de la Torá, en la escuela de Gamaliel,
prestigioso maestro y doctor de la Ley de Dios, de fe fariseo,
la que cree en la resurrección dentro del judaísmo. Todo este
conocimiento, sería a priori dejado de lado para predicar a los
gentiles que no saben nada de la Torá, viviendo Pablo entre
culturas helenísticas y otras diversas con deidades y costumbres
paganas. Pareciera que el Señor no hacía uso de su conocimiento,
pero sería en su enseñanza a los Judíos que crearía un vínculo
entre Judíos y Gentiles, al ser el que el Señor preparó para
enseñar en la misma línea del propio Jesucristo, que el
Evangelio no es solo para Judíos, sino para todas las naciones
de la tierra. Que la Palabra de Dios tiene un significado
espiritual transformador y que aquel que viene a la Biblia con
los ojos del Espíritu encuentra la Vida espiritual. Sería el
reformador de entre los apóstoles, como el propio Señor lo fue a
Su propio pueblo.
LOS 12
CARACTERES DEL ESPÍRITU DEL CRISTIANO
Tomando las dos listas, la de los frutos del
Espíritu y la de la naturaleza divina, y profundizando en el
significado de las palabras traducidas del Texto Griego en varias versiones, si unimos las dos
listas y restamos los que coinciden hallaremos los 12 caracteres
apostólicos que los dos
apóstoles Pedro y Pablo nos enseñan en nombre del Señor:
Gálatas 5:22 Los frutos del
Espíritu: Amor (de
Dios) o Caridad, Gozo, Paz,
Longanimidad o Paciencia,
Benignidad, Bondad, Fe, Mansedumbre, Templanza o
Dominio Propio.
2Pedro 1:5 La naturaleza Divina:
Fe, Virtud, Conocimiento,
Dominio Propio o
Templanza, Paciencia,
Piedad o
Benignidad, Afecto Fraternal o Fraternidad, Amor (de Dios)
o Caridad.
NOTA: No pretendo con esta lista de los
apóstoles y cualidades espirituales establecer un canon
histórico ni mucho menos; la historia no permite asegurar a
ciencia cierta toda la información del carácter y sus vidas. Es
mi objetivo sin embargo revelar que el Señor ha dotado a Su
Iglesia con estas 12 cualidades que el cristiano debe conocer y
profundizar en ellas para su crecimiento y vida espiritual. Esta
es la lista más próxima a la realidad que los datos nos permiten
elaborar. La inclusión de Pablo es evidente por dos razones:
como ya dije antes, por ser el apóstol que el Señor escogió
directamente y por ser claramente el que recibió el don del
mayor conocimiento en línea interpretativa con el propio Señor
Jesucristo, lo que completa la lista.
|
APÓSTOL |
CUALIDAD |
| |
|
|
PEDRO |
FE |
|
JUAN hijo de Zebedeo y
hermano de Jacobo |
AMOR O CARIDAD |
|
JACOBO O SANTIAGO hijo de
Zebedeo |
PIEDAD O BENIGNIDAD |
|
ANDRÉS |
AFECTO FRATERNAL |
|
FELIPE |
PACIENCIA |
|
BARTOLOMÉ O NATANAEL |
PAZ |
|
MATEO O LEVÍ |
VIRTUD |
|
TOMAS |
BONDAD |
|
JACOBO O SANTIAGO hijo
de Alfeo |
MANSEDUMBRE |
|
SIMÓN el zelote o cananista |
DOMINIO PROPIO O TEMPLANZA |
|
JUDAS lebeo o tadeo |
GOZO |
|
PABLO elegido directamente
por el Señor |
CONOCIMIENTO |
EVENTOS TRANSFORMADORES
PARA LA FE CRISTIANA DE LOS APÓSTOLES CON JESUCRISTO
Pedro, Jacobo y Juan son la fe, la piedad y el
amor de Dios. Estos son compañeros del Señor en la transfiguración,
la resurrección de la hija de
Jairo, y en la oración en Getsemaní.
Todos son vistos en la barca, y en la entrada
triunfal en Jerusalén.
Los 12 apóstoles estarían en la
última cena del Señor en la Pascua, Jesús lavaría a todos los
pies, pero todos menos Judas tomarían la Santa Cena.
A partir de aquí todos son los 11 no los 12 y
tomarían la Santa Cena y recibirían la enseñanza
íntima y profunda en la última Pascua, en Juan 13:31 hasta el capítulo 17
completo. Nada menos que el Nuevo Mandamiento, Jesús anuncia la
negación de Pedro; Jesús, el Camino al Padre; La promesa del
Espíritu Santo; Jesucristo, La Vid Verdadera; El mundo os
aborrecerá; La obra del Espíritu Santo; La tristeza se
convertirá en gozo; Yo he vencido al mundo, y la tremenda
oración de Jesús por sus discípulos, por todos los
Cristianos, de su tiempo y futuros, por nosotros, antes de ser
traicionado, arrestado, burlado, torturado, crucificado y
abandonado. Toda esta maravilla es dada entre sus íntimos
amigos, los 11, en la Santa Cena que con Jesús eran 12. Es pues cuando estamos con el Señor, cuando nos
sentimos cerca de Él, en la Santa Cena, entre hermanos que
conocemos bien, que el Señor nos revela Su corazón. Pero lo que brilla más del amor del Señor es Su Corazón y Su entereza
ante la situación que sabía que iba a vivir en unas horas más
tarde, y
la profundidad de enseñanza que da a los apóstoles justo antes.
Eso si que es tener el corazón puesto en una determinación, en
un proyecto de vida y salvación, en la misericordia, en la obra
de Dios y en el amor por nosotros. El Señor obtendría la
victoria sobre el pecado, sobre la muerte, resucitaría, se
manifestaría durante 40 días y sería llevado arriba al trono de
la Gloria. Bendito el Señor Jesucristo, nuestro Rey. Maranatha.
Pedro y Juan solos con el Señor los vemos en
varias ocasiones sin los demás discípulos, ni siquiera está
Jacobo, hermano de Juan. Estos eventos son la resurrección,
donde son Pedro y Juan
los que acuden tras las Marías en el sepulcro. Primero había
sido Magdalena, el alma llena de pecados que ha sido perdonada y
que ama al Señor, es la primera en verle resucitado. Pedro
recibe la exhortación de ¡apacienta mis ovejas! y Juan
el discípulo amado queda con ellos presenciando la conversación.
Y es que son la fe y el amor del Espíritu los dones necesarios para creer en los milagros del Señor.
Jesús aparece a 7 de sus
discípulos cuando Pedro no pescó nada en toda la noche; Juan 21.
Simón, Tomás, Natanael, Juan y Santiago, y otros dos. Faltaba el
poder de Jesús para que los pescadores pudieran pescar. Del
mismo modo hoy, la Iglesia no pesca si no tiene todos sus
dones en funcionamiento y el poder y la voluntad del Señor. Una
iglesia viva tiene que tener el
Evangelio puro del Señor Jesucristo, la exaltación de Cristo
como Rey en medio de la congregación, una sana doctrina,
alabanza y un corazón de afecto fraternal y amor por los
hermanos y a los necesitados.
Todos, los 11, estarían en la aparición de Jesús
resucitado, donde vemos saciada la incredulidad de Tomás. Y
también todos estarían en la Gran Comisión y todos en la ascensión.
INFLUENCIA DE
LOS 12 APÓSTOLES EN LA HISTORIA DE LA IGLESIA
El legado de la fe de los apóstoles se
resume en el famoso Credo de los Apóstoles, base de declaración
de fe de toda la cristiandad que podría transmitirse de la
siguiente forma:
Creemos
en
YHWH, Yahweh, Dios Padre Todopoderoso, creador del cielo y de la tierra. Creemos
en
Jesucristo, Hijo unigénito de Dios, Nuestro Señor, quien fue concebido por el
poder del Espíritu Santo, nació de María virgen. Sufrió bajo Poncio Pilato,
fue crucificado, murió y fue sepultado. Descendió a los infiernos. Al tercer día
resucitó. Ascendió al cielo y está sentado a la diestra de Dios Padre,
Todopoderoso. Regresará para juzgar a vivos y muertos. Creemos en el Espíritu
Santo, la santa iglesia universal, la comunión de los santos, el perdón de los
pecados, la resurrección del cuerpo, y la vida eterna. Amén.
CONCLUSIÓN
Los doce hombres que hemos visto eran hombres normales y
corrientes, como cualquiera de nosotros, no superhéroes, pero
bendecidos y escogidos, lo cual nos muestra lo que Dios puede
hacer a través de la entrega a Él, pues es Él quien nos hace
especiales, no nosotros por nuestras fuerzas o recursos propios,
sino por Su Espíritu en nosotros.
En una segunda parte sobre los Apóstoles trataré
la sucesión apostólica, tomando como base histórica de los
comienzos del Cristianismo, la Biblia. Además abordaré la
historia de la patrística y la controversia sobre los apóstoles
hoy, no solo en el seno de las iglesias que se adjudican la
sucesión, sino en las de nuevo corte neo pentecostal.
Mientras tanto y como el Espíritu Santo escoge a
aquellos que están dispuestos a servirle, sin necesidad de
autorización humana, jerárquica o de concilios, como demuestra
la propia Biblia en Hechos de los Apóstoles, en la narración del
comienzo de la iglesia en Antioquia por mano de apóstoles
anónimos para nosotros, aunque no para Dios; Hechos 11:19 al 30,
seamos embajadores de Cristo allí donde vayamos, en el día a
día, con la gente a la que hablamos en la vida diaria, pues este
es el verdadero apostolado, vivo. Si el Señor Jesucristo ha
comprado con su Sangre una nación de reyes y sacerdotes, ¿cómo
no irán éstos en Su nombre?, me refiero a todo Cristiano que en
verdad lo sea.
Además del apostolado del cristiano, tengamos en
mente la despedida de Santiago: ...Hermanos, si alguno de
entre vosotros se ha extraviado de la verdad, y alguno le hace
volver, sepa que el que haga volver al pecador del error de su
camino, salvará de muerte un alma, y cubrirá multitud de
pecados...
¿Eres embajador de Jesucristo? es tu
responsabilidad como rey y sacerdote, en el nombre de
Jesucristo. Amén.
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