TEOLOGÍA PROPIA – ¿CÓMO ES DIOS PADRE?

© Carlos Padilla, Febrero 2020 

 

La teología fue calificada por Agustín de Hipona como “la reina de las ciencias” y no le faltaba razón, pues el Objeto de su estudio es el mayor que existe, el propio Dios. ¿Cómo se entiende la teología hoy en el mundo posmoderno y cómo hacerla relevante al no creyente y al creyente actual? Este Estudio Doctrinal de teología sistemática presenta la teología Bíblica que es fundamental para conocer a Dios y Su obra. Pero también haremos una parada en la Bibliología para probar si la Biblia es el libro profético de Dios al hombre. Conocer su estructura, temática, canon, composición, historia, doctrina, inspiración, profecías cumplidas y pendientes, espacio de tiempo que abarca, su precisión no tiene parangón en el mundo de la historia, la literatura o la filosofía, ni en religión, por ello no parece ser una obra humana. Es llamada la revelación especial de Dios, y junto a Su revelación general de Su creación, es donde las avanzadas ciencias de los modelos de los orígenes prueban que el universo emana diseño inteligente, lo cual prueba que una mente superior lo ha creado y sustenta. ¿Es esa misma mente la de Aquel que nos ama y que emana de la teología y la doctrina Bíblicas? La Teología Propia estudia a Dios Padre.

Teología Propia – Dios El Padre

Habiendo expuesto que la Teología Propia trata de Dios y en especial de la Persona de Dios Padre, encuentro una pregunta que plantea Ernesto Trenchard[1] en su pequeño, pero útil libro, que es ¿existe Dios?, seguida de otra ¿ha hablado Dios? Si respondemos a estas dos preguntas encontramos que Dios se ha revelado y que nos muestra cómo es Él. Dios es Espíritu (Jn. 4:24), respondió Jesús a la samaritana. También hallamos que Dios es Eterno “Yo soy el que soy” (Ex. 3:14). Dios es Amor (1 Jn. 4:8). Pero además, por el resto de Sus atributos, como veremos más adelante, Dios es omnisciente, omnipotente y omnipresente, que además de tratar con amor, lo hace con justicia, porque es el Creador del universo por la Palabra, y la sostiene por Su divina providencia, con un gran propósito. Si bien Dios es uno, también conoceremos que la Deidad está formada por las tres Personas de la Trinidad: Dios el Padre, Dios el Hijo y Dios el Espíritu Santo, algo que se ve reflejado en el nombre Elohim, en hebreo de (Gn. 1:1) es un sustantivo plural con el verbo en singular. Jesús por Su parte nos lleva a “ir al Padre” y “rogar al Padre” en (Jn. caps. 14 al 16). Felipe le preguntó que les mostrase al Padre, a lo cual respondió que el que le veía a Él había visto al Padre, una revelación de la eternidad del Hijo en el seno de la Trinidad (Jn. 1:1). El Padre es la Primera Persona de la Trinidad[2] lo cual es designado por la teología. Padre de la creación, Padre nuestro (Hch. 17:29) de Su linaje. Padre de Israel, de David y de todos los que le temen (Sal. 103) pero sobre todo Padre de nuestro Señor Jesucristo, la Segunda Persona de la Trinidad, Padre eterno del Hijo eterno, algo que nuestra mente finita no puede llegar a asimilar y es una relación de unidad en santidad, en contraste con la Encarnación. Estos importantes temas trajeron de cabeza a la cristiandad desde el siglo I, y en el Concilio de Nicea[3] (325 d.C.) se definió. Y el Padre de todos los que creen en Jesucristo por el nuevo nacimiento según Juan 3:3 para poder ver el reino de Dios, algo que ningún ser humano puede hacer y que solo Dios puede, que uno nazca de nuevo del Espíritu; dijo Jesús a Nicodemo.

La Existencia de Dios

La existencia de Dios es uno de los temas que estudia la Dogmática o Teología Sistemática, llamada Doctrina de Dios. Tenemos dos presuposiciones dentro de la fe cristiana: Dios existe, y se ha revelado en Su divina Palabra. El estudio de la Teología se ha visto modificado por las modas, y así con la influencia de Schleiermacher en el siglo XIX quien dejando la autorizada revelación de la Palabra de Dios, pasó a basar el estudio en la conciencia religiosa del hombre, sus emociones y temores,[4] pasando el hombre a dejar de ver el conocimiento de Dios como algo dado en la Escritura para creer que ahora es un investigador. Por mi parte creo que la Teología debe comenzar con la Doctrina de Dios, o Teología Propia porque Dios es el principio de todo, también de la Teología.

La prueba Bíblica de la existencia de Dios está más cerca de lo que es conocido como la gran presuposición del cristianismo: que Dios existe. Hebreos 11:6 muestra a Pablo inspiradamente revelando “…porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan”. A este respecto, argumenta el Dr. Kuyper que el intento de probar la existencia de Dios, puede, o bien ser inútil o bien innecesario. En el primer caso si el investigador cree que Dios es galardonador de los que Le buscan; y en el segundo se da en el caso de querer forzar a una persona que no tiene fe porque es por argumentos racionales que se trata de convencer usando la lógica.

Esas pruebas racionales de la existencia de Dios son más recientes en su uso aunque ya Platón y Aristóteles habían mencionado algunos de los cimientos de la filosofía de la religión. Cuatro de los argumentos son los que normalmente se utilizan y sobre los cuales incluimos las bases de sus principios.

Argumento Ontológico

El hombre tiene la idea de un ser absolutamente perfecto; que la existencia es un atributo de la perfección y que por tanto debe existir un ser absolutamente perfecto.[5] Esta es la forma más precisa del argumento desarrollado por Anselmo.[6] También Descartes, o Samuel Clarke y otros lo enseñaron. Si bien es evidente que no podemos inferir una existencia real de un pensamiento abstracto, no es una prueba concreta, ni demostración lógica como argumentó Kant, sin embargo Hegel lo vio como el argumento principal a favor de la existencia de Dios. También hoy hallamos que algunos, como Hocking llaman “El Informe de la Experiencia” desde su punto de vista idealista, por lo que expresan el argumento como “tengo una idea de Dios, por lo tanto, tengo una experiencia de Dios”. Sobre experiencia, debemos mencionar a Heidegger[7] ya que su pensamiento ontológico se basa en ella, pero (Lc. 11:28) nos habla de la bienaventuranza de los que reciben la Palabra de Dios, porque por las pruebas bibliológicas y por las profecías, sabemos que es más segura que la experiencia de cada persona, que es distinta, antes de conocer a Dios y recibir el Espíritu Santo.

Argumento Cosmológico Kalam

Todo lo que existe tiene que tener una causa adecuada; también el universo, lo cual nos lleva a una causa infinitamente grande. Este inicial planteamiento de porqué existe algo en lugar de nada y en base al cosmos es lo que el término árabe “kalam” nos quiere aportar para argumentar desde una teología natural. Hay algunos detractores en Hume y Kant que argumentaban que si Dios era esa causa, también tenía que tener una causa. Pero, si tomamos la argumentación de Norman Geisler:[8] Algunos seres limitados cambiantes existen. Esto no se puede negar. La existencia presente de cada ser cambiante y limitado es causada por otro. La potencialidad para la existencia solamente puede ser realizada por una existencia más allá de ella. No puede existir un retroceso infinito de causas del ser. Por lo tanto, hay una primera Causa de la existencia presente de estos seres. Esta primera Causa tiene que ser infinita, necesaria, eterna, simple, inalterable y única. Al comparar el Ser que ésta línea de argumentación respalda, con el Dios de las Escrituras, llegamos a la conclusión de que son idénticos.

Si bien el argumento cosmológico ha ido evolucionando en sus argumentaciones hoy contamos además con una ciencia que aunque no es nueva, sí que cuenta con nuevos apoyos de resultados científicos que es el Diseño Inteligente en apoyo del Creacionismo. Desde estas disciplinas y con el modelo científico que aporta, es difícil que aquellos que lo estudian sin prejuicios no lo acepten como apoyo de la revelación general. Ejemplos como la imposibilidad de evolución del ojo humano.[9]

Argumento Teleológico

El mundo que nos rodea, la naturaleza y el cosmos emana un orden, armonía y un designio que incluyes leyes física y revela inteligencia. Este argumento es más poderoso, y completa al anterior. Ambos, a día de hoy se complementan, si bien éste es culminado con el Diseño Inteligente y el anterior con el Creacionismo, ambos se apoyan en uno al otro. Kant, en su tiempo decía que era mejor argumento que el anterior, pero todavía no probaba que era Dios el creador, pero sí una mente inteligente, un arquitecto quien ha diseñado todo. Hegel sí lo aceptaba como lo hacen hoy los nuevos Teístas.[10]

Argumento Ético o Moral

Todas las personas tienen una moral o un código de conducta, pero buscan la moral superior, en aras de la justicia. Al existir esa conciencia humana de una moral que nos dice cual es el bien y el mal, aunque haya diferencias por culturas y tradiciones, todos reconocen que debe haber un legislador; se argumenta que es Dios. El ateísmo no provee ninguna solución a la moral o la ética y se pierde hasta llegar al nihilismo. En un mundo posmoderno, el bien y el mal es algo relativo, ya no hay ni código ni moral universal establecida, sino que cada cual vive con sus reglas, como promulgó Nietzsche,[11] en su filosofía de la muerte de Dios, lo cual lleva a un desastre social que vivimos en la actualidad, pero también a la búsqueda innata de una moral, algo que el Creador parece haber puesto en el interior de cada persona por la conciencia.

Ateísmo y Argumentos Contra la Existencia de Dios

La oposición al cristianismo se basa en la negación de la existencia de Dios, o de un Dios creador y/o salvador. La negación de la necesidad de redención, la negación de que Cristo pudiera existir eternamente y encarnarse, morir y resucitar, y que su pasión fuera expiatoria. La negación de que la Biblia pueda ser Palabra de Dios. La negación del pecado, la creación, lo espiritual, los ángeles, la moral de Dios, sus Mandamientos.

Los argumentos bíblicos, racionales y empíricos del cristianismo son definitivos para aquel que escucha con corazón sincero. En metafísica, el naturalismo, materialismo, humanismo y ateísmo se oponen. El naturalismo ha permeado la sociedad hasta tal punto que el mundo emana sus conceptos en todos los medios afines. La educación de nuestros hijos está basada en el darwinismo, la evolución, el big-bang, etc. La política ha dejado de lado la moral de Dios y se ha corrompido y el entretenimiento se basa en los placeres temporales, eliminando las consecuencias del pecado, aquí y en la eternidad. La creación radia un diseño inteligente. Las entidades mentales argumentan que todas las personas buscan la felicidad, tienen sueños, ideas, sienten y necesitan amor, imaginan, proyectan, etc. Además podemos entender las leyes de la lógica, los números, la música,  para aportar argumentos a ateos y naturalistas, para defender lo abstracto como no físico. El dualismo enseña que hay dos realidades, una abstracta y otra física, una inmaterial y otra material, el Espíritu de Dios y la creación. El naturalismo por el contrario solo muestra una materia eterna del universo, de la que están formados los seres materiales. No hay espíritu ni alma ni abstracto, solo el universo y el cuerpo. Mientras el dualismo abarca todo lo abstracto como las ideas, lo espiritual y busca argumentación; el naturalismo no puede argumentar pensamientos, números, creencias, por lo tanto pierde la discusión.

En epistemología es el racionalismo, nuestro mayor enemigo. Los estoicos debían regirse por el intelecto, sin embargo su fe era panteísta, a algunos se dirigió Pablo en Atenas. Por ejemplo Escoto en su visión de fe y razón difiere en relación a Tomás de Aquino. Para Escoto, al contrario que para Tomás, la fe y la razón son opuestas porque no pueden conciliarse para explicar las mismas cuestiones. La razón ha de limitarse a lo demostrable, la teología a los dogmas de fe. Sin embargo la revelación es a la razón una nueva luz que cambia al ser humano y lo acerca a la relación con Dios, lo cual todos los cristianos experimentamos, lo cual no es rebatible, pues subjetivamente y empíricamente todos, durante siglos experimentamos lo que la Biblia expone, no solo racionalmente y moralmente sino sentimentalmente, por el Espíritu. A Jean Paul Sartre, su existencialismo le lleva al ateísmo; por lo general el existencialismo contiene el ateísmo. Sartre y Camus, reflejan de forma aproximada el parecer hermenéutico y filosófico de Gadamer y su maestro Martin Heidegger, al contrario que a Unamuno, pero su filosofía se centra en la negación de la existencia de Dios, porque el hombre no es un ser estable y perfecto. El hombre se descubre por lo que haya llegado a ser, no existía antes, surge. Nadie es bueno ni malo por naturaleza, moral relativista, no existe el pecado.

El relativismo ético llevó al ateísmo y al comunismo. Engels y Marx sintetizaron su materialismo dialéctico a partir de su demoledora crítica del materialismo mecánico de Ludwig Feuerbach y a la dialéctica idealista de Hegel. Al materialismo de Feuerbach lo consideraron como un materialismo influido por corrientes del pensamiento filosófico metafísico e idealista. Según Marx, en su ateísmo científico Dios no existe, la materia es eterna,[12] como realidad primera. La conciencia o el pensamiento son solo productos del órgano cerebral material del cuerpo. Dios, dice, no es necesario para crear la materia porque es eterna, por lo tanto no cree en Dios. Esto se llama ateísmo científico. Pero el problema es que la propia ciencia ha demostrado por el Big-Bang y por las leyes de la física cuántica que la materia tiene un origen y que no es eterna, por lo tanto se cae el argumento y nos lleva a un origen, a un creador, a Dios. La Biblia sí da una respuesta coherente y conforme a la ciencia. La filosofía de Nietzsche tanto en su lógica como en su metafísica le llevan al ateísmo anticristiano, psico-filosófico, de corte humanista del eterno retorno, la vida humana en el centro, la solución vitalista. Su epistemología recurre a un mito, al anillo de la existencia como solución para llenar el lugar de Dios. Su lógica es pues un fraude intelectual, pues reconociendo la existencia de lo transcendente, y postulando lo eterno, su ética contra el cristianismo es la transmutación de valores.[13] La última gran oposición al cristianismo es el relativismo ético que yerra en su versión subjetiva que es cada persona la que determina su moral siguiendo sus sentimientos.

Conocimiento de Dios

Al principio comentábamos la premisa de si es posible conocer a Dios, pero la expresión “Dios es incomprensible” se complementa con la evidencia “es conocible”.[14] En Job 11:7 e Isaías 40:18 lo primero, y en Juan 14:7 o 1 Juan 5:20 lo segundo. Existen características del conocimiento de Dios, su fuente, contenido, progreso y propósitos. Su fuente se ve en que toda la verdad es de Dios, pero durante el judaísmo era la religión verdadera, pero hoy lo es el cristianismo. Es el Espíritu Santo quien abre las Escrituras al creyente para conocer a Dios de forma más profunda. Su contenido es tan rico que Dios ha revelado tantos datos sobre Él que nos permite tener una relación íntima, inteligente y provechosa con Él. Con toda la experiencia al estudiar teología, nuestro deseo de conocer a Dios más profundamente se aumenta. Su progreso es que Sus obras y conocimiento nos son revelados de forma progresiva, como la Trinidad, la resurrección o la escatología. Sus propósitos son: llevarnos a la vida eterna (Jn. 17:2). Promover el crecimiento cristiano por teología y por forma de vida (Jn. 7:17; 2 P. 1:5). Advertir sobre el juicio divino (He. 10:26-27) y generar adoración verdadera (Ro. 11:33). Pero hay unos requisitos previos al conocimiento de Dios. Fue Dios quien inició la revelación hasta el punto en que la dio, no es un conocimiento que el hombre inicia. También proveyó el lenguaje para traer la comunicación y lo dio al primer hombre. Creó al hombre a Su imagen y semejanza, un ser racional y espiritual con quien relacionarse. Y finalmente nos dio Su Espíritu Santo para revelarnos las cosas de Dios (Jn. 16:15).

La negación de nuestro conocimiento de Dios por parte de los agnósticos se argumenta en que el hombre no tiene capacidad suficiente para conocer las cosas divinas por el intelecto. No niegan que exista Dios pero no creen que puedan llegar a conocer a ciencia cierta para demostrarlo. Tanto Huxley, quien acuñó el término, como Hume o Kant no creen que podamos conocer los atributos de Dios. Berkhof comenta que hay varias otras formas de agnosticismo: “El hombre conoce solo por analogías” sin embargo también aprendemos por contraste. “El hombre realmente conoce lo que puede abarcar en su totalidad” así el hombre no puede abarcar a Dios por ser infinito. Sin embargo aunque no sea exhaustivo, es muy real lo que podemos conocer de Dios. “Todas las afirmaciones que se hacen de Dios son negativas y por tanto no proporcionan un conocimiento que sea verdadero” sin embargo la negación aporta algunas ideas positivas como amor, santidad o espiritualidad. Finalmente “Todo nuestro conocimiento está relacionado con el sujeto investigador” sin embargo no solo conocemos a través de nuestros sentidos y facultades. La revelación de Dios Le muestra a nosotros como en acción, aunque sea Incomprensible es perfectamente conocible, como muestran las cuatro fuentes del conocimiento de Dios.

Intuición

La intuición es creencia o confianza que la mente desprende como función básica, lo que la mente asume que es verdad. La apreciación incluye el tiempo y la eternidad; el espacio, causa y efecto; el bien y el mal; demostración matemática; existencia propia o de la materia y de la Persona de Dios. La intuición nos provee de un campo de investigación interminable que nos sorprende por la cantidad de realidad que nos da. Sin embargo hay quienes se tratan de alejar de este estado de mentalidad normal en aras del agnosticismo, algo que la Biblia, en el Salmo 14:1 expresa: “Dijo el necio en su corazón, no hay Dios”. Pero en las personas regeneradas más que una mera intuición se halla un nuevo estado de profunda revelación y percepción. La intuición y el intelecto están ya en el nacimiento, según decía Descartes hasta que la mente despierta a la acción consciente. Por otro lado Calvino decía que los que juzgan correctamente están de acuerdo en que hay un sentido indeleble de la divinidad grabado en la mente[15] del hombre. Pero la naturaleza esencial de las verdades intuitivas, se deben probar por ciertos factores para ver si son universales, comunes a todos los hombres, necesarias para todos, y evidentes por sí solas.

Tradición

La tradición abarca dos conceptos; lo que proviene de las primeras impresiones de la raza desde la antigüedad, y lo que es actualmente enseñado a los niños. Adán recibió un testimonio de Dios de forma directa, y transmitido a las siguientes generaciones. A los niños, hoy se les enseña la fe –o ninguna– de sus padres y afecta a sucesivas generaciones el conocimiento de la salvación. Los padres y los maestros tienen la influencia de dar a conocer a Dios a los niños que reciben más fácilmente, por su pureza, mientras el adulto lucha con los prejuicios y sus propias limitaciones.

Razón

Se suele usar el concepto “razón” para expresar la capacidad más elevada del hombre para adquirir conocimiento de Dios. La razón puede tener valor intrínseco o estar basada en lo ya realizado. En lo intrínseco ha de reconocerse que es una capacidad de las que Dios no ha dotado y que emanan de Él, por la cual observamos que el universo tiene un orden, sistema y propósito que refleja la perfección de Dios. Todos los razonamientos que podamos albergar. Algún ejemplo es las matemáticas que son universales, o la ley del amor en la ética. Pero en lo ya realizado el hombre no está a la altura del Creador y de la creación. Todas las limitaciones e imperfecciones humanas aparecen en el desarrollo de la razón. Pero el hombre ha dirigido esta capacidad a la búsqueda de la verdad sobre Dios sigue tres métodos; de negativa, para eliminar todas las imperfecciones; de eminencia que establece que todas las existencias humanas se atribuyen a Dios; y por último el método de deducción, cuyo proceso atribuye todas las perfecciones[16] a Dios.

Revelación

La revelación del conocimiento de Dios, lo comunica al hombre el mismo Dios. La Teología, pues, según Kuyper[17] es un conocimiento que difiere de cualquier otro conocimiento del hombre, en que el hombre se sitúa por encima del objeto de estudio, pero en el estudio de la Teología, el hombre está debajo del Objeto. Dios ha provisto dos vías de revelación de Sí mismo, la revelación general y la revelación especial. Toda persona puede recibir la revelación general de la creación,[18] algo que Pablo explica en Romanos 2:14-15. Pero algunas personas, las creyentes, pueden recibir la revelación especial por la Biblia, la cual da por sentada la existencia de Dios. Recordando las vías de la revelación general: Por medio de la creación, argumento cosmológico en afirmación, de que el universo es un efecto que tiene una causa. Presuposiciones de que cada efecto tiene una causa; el efecto depende de su existencia; la naturaleza no se puede crear a sí misma. Desarrollo es que lo que existe, el cosmos, o llegó a ser de la nada o surge de algo o alguien, un ser eterno. Dios es el Ser eterno. La Escritura muestra el Salmo 19:1-6 donde David dice que la naturaleza continua de la revelación por medio de la creación, y que el centro de la esfera de esta revelación es el universo. Por medio de la organización usamos el ejemplo de William Paley del reloj que sin el relojero no existiría, para asimilar el universo sincronizado por Dios. Este es el propósito del orden, la afirmación. El desarrollo implica la complejidad de las especies, los ciclos y las estaciones, lo cual nunca se habría producido por azar. La Escritura recuerda en Pablo que el orden de la naturaleza da testimonio del Dios viviente y verdadero. El hombre es en afirmación una prueba siendo moral, inteligente y viviente como lo es Dios. En su desarrollo vemos el argumento moral, la mente, la personalidad (el alma) y la conciencia religiosa. La evolución no puede producir el alma.[19] La Escritura dice que si el que formó el ojo no verá (Salmo 94:9). El ser y el argumento ontológico fue presentado por algunos  en varias formas como Anselmo, Descartes y algunos lo aceptaron, Hegel o rechazado como Kant. Afirmación es que tenemos una idea de un ser más perfecto, eso incluye la existencia, por lo cual el Ser Más Perfecto ha de existir. Discusión aunque es deductivo el argumento hay un aspecto inductivo. La revelación general tiene el siguiente contenido que refleja la Escritura: Su gloria, Su poder de obrar en la creación (Salmo 19); Su supremacía, Su naturaleza divina (Ro. 1:20); Su control providencial de la naturaleza (Hch. 14:17); Su bondad (Mt. 5:45); Su inteligencia y Su existencia viviente (Hch. 17:28 y 29). El valor de la revelación general está en exhibir la gracia de Dios, quien no cesará de comunicarse con la humanidad aunque se apartó de Él, lo cual es una gran maravilla. Da apoyo al concepto del teísmo en contra del ateísmo, el agnosticismo o la evolución. Y condenar justamente a los que la rechazan, lo cual no implica que recibirla aporta la salvación, que es sólo por gracia, la sola fe en el Evangelio, en la muerte redentora del Hijo de Dios. Pero Dios ha hablado al hombre de tres formas diferentes y complementarias. Las dos primeras ya las hemos estudiado, pero luego lo hace a través de la manifestación de Sí mismo en Su Hijo Jesucristo. Antes vimos que la intuición, la tradición y la razón son ayudas, pero es la revelación la que sobrepasa los pensamientos de los hombres. La revelación nos lleva a conocer a Dios y la existencia trinitaria, cada una de las Personas del Padre, Hijo y Espíritu Santo, como la Teología Propia, dentro de la Teología Sistemática. Pero la Teología Propia tiene una doble división: Teísmo y Trinitarismo.    

La Santa Trinidad

La doctrina de la Santa Trinidad de Dios es fundamental en el cristianismo. Si bien es una doctrina difícil de entender a nivel racional, la Biblia emana el conocimiento del Dios único el mismo que adora Israel en el Shema de (Dt. 6:5-4) como monoteísmo,[20] en las Tres Personas del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Podemos resaltar que todas las culturas de la historia han desarrollado la creencia de un ser divino que rige el mundo y al hombre de forma intuitiva y sin embargo la doctrina correcta, bíblicamente hablando, doctrina de la Trinidad es única del cristianismo. Aunque Dios no es visible la evidencia de Su existencia es tal que la mayoría de personas no necesitan pruebas. Sin embargo el tratar con las tres Personas, puede llegar a ser algo más complicado para nuestra mente limitada. Los antiguos filósofos griegos hicieron intentos de explicar la divinidad, pero ignoraron la revelación Bíblica. Por otra parte, por los distintos sistemas de pensamiento hallamos el politeísmo de varios dioses, el hilozoísmo como el principio de la vida de la creación como Dios, el materialismo, que da a la materia autosuficiencia por evolución, o el panteísmo, donde Dios es impersonal, es la propia naturaleza siendo inmanente y no transcendente. Sin embargo la revelación de Dios por los profetas nos muestra a Dios como tres Personas en unidad dentro de la divinidad. Algunos ven en Elohim, plural con adjetivo singular, una de las evidencias. En Isaías 9:6 encontramos que Dios se revela como el niño que nos es nacido con el principado sobre su hombre, que se llama Padre Eterno y Príncipe de Paz. Los cristianos bautizaron en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. En Juan 14:6 vemos la distinción de las Personas del Padre y el Espíritu Santo. Las tres Personas tienen iguales atributos, difieren sin embargo en ciertas propiedades. Pero la relación con nosotros en la doctrina de la procesión dice que el Hijo nunca envía al Padre, y el Espíritu Santo nunca envía al Hijo.

Las diferentes posiciones sobre la Santa Trinidad nos llevan en un viaje a los dos primeros siglos d.C. hasta los padres Hipólito y Tertuliano en su concepto “económico” de la Trinidad, donde hallan que las tres Personas son tres manifestaciones[21] del mismo Ser indivisible, pero no llegan a la claridad de división de Personas de los Credos. En los siguientes siglos, el concepto del “monarquismo dinámico” promulgado por Teodoto, donde a pesar de su ortodoxia veía a Jesús como un hombre normal antes de Su bautismo. Por su parte el “monarquismo modalista” veía a Jesús como Dios, pero no explicaba que había tres Personas distintas, sino una sola, y tres nombres, según la circunstancia. Pero la forma “ortodoxa” llegaría en el Concilio de Constantinopla (381 d.C.) tras la aportación de Atanasio. En ella, explica que la Deidad se manifiesta en tres “hipóstasis” o personas siendo que Dios es uno y tres a la vez, lo cual para la razón es incomprensible, pero es la verdad que hallamos tras el estudio de la Biblia. Se han intentado muchas analogías como que el Padre y el Hijo son como el sol y la luz que emana, pero ninguna es satisfactoria. Podríamos concluir que la obra “De Trinitate” de Agustín.

La Santa Trinidad en la iglesia postmoderna y transmoderna ha quedado tan lejos de la ortodoxia cristiana que podríamos decir que, o bien se ha vuelto al principio antes de los concilios, en línea con el modalismo, donde se entiende un Dios que se manifiesta de tres formas. La influencia actual de que no es posible el conocimiento absoluto y que no solo no apoya la infalibilidad de la Biblia, sino que deja de lado toda doctrina difícil o que choque contra la moda social de comportamiento o ética, deja a una iglesia que ya no lo es. La iglesia actual ha de sobrevivir y aferrarse una fe y teologías primitivas en una sociedad transmoderna, y ser fuerte en la exposición apologética.

Los Nombres de Dios

La palabra nos muestra Jehová o Yahweh como el nombre del verdadero Dios, que aparece ya en relación a la creación en (Gn. 2:4). Luego se define como “Yo soy el que soy” en (Ex. 3:13-14). En el Antiguo Testamento, el nombre más común es Elohim, y el tercer nombre que hallamos es Adonai, que es Señor.[22] Israel rendía una veneración especial al nombre de Dios (Dt. 5:11), hasta el conocido como ángel de Yahweh se decía que el nombre de Dios estaba en él.[23] El nombre Yahweh de los ejércitos se usaba mucho en el Antiguo Testamento para referirse a que Dios protegía a Israel en las batallas, pero esto ocurría cuando el pueblo era fiel a la Palabra, y era obediente a Dios.

Los Atributos de Dios

Las cualidades de Dios reciben el nombre de atributos, su conjunto e interrelación podrían proveernos la totalidad de cómo es Dios, pero no podríamos definirlo de una forma perfecta a Su altura. Dios es el ser supremos que muchos han definido como un ser autosuficiente, independiente, infinito, necesario, pero son argumentos racionales a priori no fruto de la revelación. Los teólogos han desarrollado dos grupos de atributos[24] para la definición de Dios, uno incluye los atributos que solo se encuentran en Dios, y otro los que se encuentran en ángeles y humanos. Los primeros son auto-suficiencia, simplicidad, infinidad, eternidad e inmutabilidad. Los comunicables son la sabiduría, benevolencia, santidad, justicia, compasión y verdad.

Personalidad

Se trata de la esencia propia del Ser de Dios que contiene sus partes componentes como inteligencia, sensibilidad y voluntad. La omnisciencia de Dios es el origen de nuestra inteligencia, pero con una diferencia obviamente vasta. En Dios incluye todas las cosas de Dios mismo y Sus obras. La mente finita del hombre no puede abarcar tanto como la de Dios. Y presciencia que se limita por lo que ha sido preordenado. Para Dios el pasado, el presente o el futuro ya son conocidos y llama a las cosas que son como si no fueses (Ro. 4:17). Conoce todas las acciones de todos los agentes morales.

Sensibilidad

La sensibilidad humana es solo un reflejo de la de Dios. Esta procede de una santidad activa y lo grandioso es que siendo Dios puramente santo y siguiendo Su camino de santidad, mantiene una relación con el hombre caído y pecador, estando cerca de Sus criaturas en lugar de lejos de ellas.[25] Su santidad es intrínseca, no creada y sin mancha. Pero aun en Su amor por nosotros Dios es santo en justicia para el castigo de los que se rebelan contra Él, y para aplicar la obra de Su Hijo Jesucristo en la cruz; Justifica al que cree en Cristo. Y el amor divino que excede todo conocimiento, porque Dios es Espíritu (Jn. 4:24), es Luz (1 Jn. 1:5) y Dios es amor (1 Jn. 4:8). Él es la fuente inagotable de todo amor, y el amor es el cumplimiento de la Ley por nuestra parte, ya por Jesucristo. La Bondad de Dios parte de Su santidad, es una bondad en justicia, pues Dios es rico en misericordia hacia aquellos que confían en Él, y se manifiesta en los que han creído en la entrega de Su Hijo Jesucristo para nuestra salvación. Verdad es parte del carácter de Dios, nos da la certeza en la vida de que existe, ya que el hombre por sí mismo no puede hallarla. En tercer lugar tenemos la voluntad de Dios que es esa cualidad que pone en acción todo lo que ha diseñado. La voluntad didáctica de Dios es la que manda pero no obliga. Omnipotente es el poder infinito de Dios empleado para ejecutar su voluntad.

Atributos Inherentes

Por otra parte tenemos los atributos inherentes de Dios que no se encuentran en los demás seres, como son: simplicidad, unidad, infinidad, eternidad, inmutabilidad, omnipresencia o inmensidad y soberanía.[26] Siete atributos que debemos conocer sobre nuestro Dios, no solo porque solo se encuentren en Él, sino porque precisamente por ello son de tanta relevancia para la Teología Propia y como prueba de la existencia de Dios.

Simplicidad

La simplicidad de Dios significa que el Ser divino es simple, sin mezcla, puro e indivisible. Simplicidad en sentido de oposición a una composición material y también en lo metafísico. No es una contradicción a la Trinidad de Personas tal y como Dios existe y no son tres esencias, sino una sola que está en cada Persona. En comparación, el hombre es espíritu y materia. Los ángeles están más cerca de la simplicidad que nosotros, ahora.

Unidad

Dios es uno, y Su unidad es en referencia a Su esencia único, algo que hallamos en el trinitarismo y no en el triteísmo. “Yahweh, nuestro Dios, Yahweh uno es” (Dt. 6:4) y (32:39) “Ved hora que yo, soy yo, y no hay dioses conmigo”. También en el Credo Atanasio hallamos esta expresión de la trinidad en unidad, de una sola esencia en Dios, sin confundir las tres Personas.

Infinidad

Al expresar que Dios es infinito, decimos en sentido negativo que Dios no es finito. En la expresión “El Absoluto” encontramos un esfuerzo que expresa su existencia eterna sin causa externa y es la causa de todo lo que es.

Eternidad

La eternidad, en relación con la duración que Dios tiene con ella engloba todo el tiempo y Dios es el creador del mismo, por lo tanto no está sujeto al tiempo y está en todo tiempo, está antes, durante y después, no tiene principio ni fin. Por otra parte se usa el término como eternidad pasa y eternidad futura. Por ejemplo, la creación no tiene parte en la eternidad pasada. Otro ejemplo es que el universo es una revelación progresiva y nunca completada de Dios en la dimensión tiempo-espacio, según comenta Chafer sobre el trabajo del Dr. Harris[27] “Dios el Creador y el Señor de Todo”.

Inmutabilidad

La inmutabilidad es que no puede ni se puede cambiar, según el Diccionario de la Real Academia Española; y que no se siente ni manifiesta alteración de ánimo.[28] Desde luego Dios no cambia ni altera su ánimo, como dice en Malaquías 3:6: “Porque yo Yahweh no cambio; por esto hijos de Jacob, no habéis sido consumidos”. También vemos que los principios morales establecidos por Dios son inmutables. Sin embargo hay Textos que pueden ser usados como cambios en la actitud de Dios en el sentido de que dice que se arrepiente de volver a hacer mal al hombre tras el Arca, pero en realidad lo que está aquí ocurriendo es que Dios ha dado al hombre una oportunidad y ha respondido, o como en Jonás 3:4, 10 sobre juicio no cumplido, se explican por la naturaleza condicional, lo cual nos da como resultado la garantía de que el amor de Dios se adaptará en misericordia a las condiciones de Sus hijos para guiarlos al arrepentimiento.

Omnipresencia o Inmensidad

Ambos conceptos son en relación a Dios con el espacio y su presencia en todo lugar al mismo tiempo, así lo describen las Escrituras, por ejemplo en el Padre Nuestro al decir “que estás en los cielos” (Mt. 6:9).[29] También vemos que el espacio excede a todo lo que contiene, y Dios es la causa del espacio, así pues no está sujeto a él. Al estar en todo lo lugar en todo tiempo controla los impulsos a las malas acciones del hombre, pero al mismo tiempo todo lo ve en cuanto al buen hacer del justo, como dice el Salmo 139:7-12: “¿A dónde me iré de tu Espíritu?”           

Soberanía

La soberanía de Dios es el fundamento de la doctrina de los decretos divinos. Dios es el Creador y Su dominio es perfecto y final, puede disponer de Su creación a su antojo pero Su benevolencia Le guía en cómo dispone, pero toda majestad y toda la gloria son de Dios. Además la autoridad de Dios está establecida sobre los redimidos, especialmente sobre los que Le han entregado sus vidas como diría (1 S. 2:6-8). Sobre el decreto de Dios hallamos un área que provoca controversia por sus distintos enfoques porque es una cuestión difícil de conciliar para la mente humana que Dios origine y ejecute todo lo que sucede –como estableció la Confesión de Westminster–[30] y es que el plan que ahora está ocurriendo es el mejor de todos los posibles que Dios podría haber escogido para llevar a cabo. Hallamos dos problemas: el moral y el de la voluntad. El primero, para la mente no redimida es una contradicción que Dios permita el pecado siendo santo, pero el hombre natural no entiende que el plan de Dios es perfecto y debe permitir que el hombre peque y también que sea salvado por la obra redentora del propio Creador en el Hijo, y de este modo el hombre que es salvo valora la relación con Dios y para la eternidad. Por otra parte la voluntad ante el decreto de Dios; si Dios decreta lo que sucede, el hombre no tiene opción ni voluntad, diría el incrédulo que ve aquí quitado el libre albedrío. Pero no se tiene en cuenta que el decreto de Dios es extrínseco a la mente humana, pudiendo Él llevar a cabo Su propósito sin que las decisiones del hombre, aun en su libre albedrío afecten al macro proyecto de Dios. Del mismo modo la predestinación encuentra (Ef. 1:5) el problema de la elección: si Dios escoge o elige a unos y deja a otros ¿qué puede hacer el hombre? Pero Dios es soberano y aun ha dejado bajo pecado a todos para tener de todos misericordia aun en Su retribución. Uno de los temas más difíciles es el sufrimiento humano al enfrentarlo al decreto divino, pero puede ser un castigo a un enemigo de la fe o una disciplina para un creyente (1 P. 3:17). Las mayores manifestaciones del Decreto divino son la creación, el programa de las edades, la preservación, la providencia, la oración, los milagros y la gracia. Las obras de Dios son otra prueba de Su existencia.

En conclusión decir que los atributos de Dios forman un conjunto de verdades y fuerzas que son unas características entretejidas e interdependientes que emanan de la armonía de la Persona de Dios. La teología cristiana es la única que estudia de manera proporcionada el carácter de Dios como resultado de Sus atributos, pero el carácter no puede ser producto del poder. El carácter de Dios es el producto de todos Sus atributos en relación objetiva unos con otros, con lo cual Dios muestra Su propósito y amor eternos.

La Grandeza de Dios – Su Inmanencia y Transcendencia

La grandeza de Dios[31] debe estudiarse diferenciando con claridad los atributos de Dios de los actos de Dios. Además puede ayudar a su estudio el diferenciar la grandeza y la bondad de Dios y todo con el fin de no limitar a Dios a nuestra limitada perspectiva. Si nos centramos en la grandeza de Dios podemos estudiar su espiritualidad, personalidad, su vida, su infinidad y su constancia. Como vimos, la doctrina de Dios es el punto central de toda la teología, pero es necesario que la grandeza de Dios, así como su inmanencia y su transcendencia, siendo teología profunda, no se hagan un obstáculo a la hora de poder enseñar sobre Dios a nivel popular. Dios no es un policía ejecutor que está en el cielo para castigar a todos, ni es un bonachón que todo lo permite por Su amor. Para ello, tener una visión de Dios correcta nos ayudará, por la Biblia a mostrar a Dios como la Trinidad, un tema que es fruto de divisiones teológicas.

La inmanencia y transcendencia indican que si bien Dios es el Creador es superior a lo que ha creado pero está presente y activo, o si está ausente o alejado. Estos conceptos entran en el debate de la teología de la esperanza. Pero existen puntos de vista diferentes, como el de Karl Barth y el de Soren Kierkegaard, que veremos en adelante. De nuestra posición sobre inmanencia y trascendencia emanará nuestro comportamiento y estilo de vida cristiano así como nuestra forma de ministerio.[32] Textos Bíblicos como Jeremías 23:24 resaltan la presencia de Dios en el universo: “¿Se ocultará alguno, dice Yahweh, en escondrijos donde yo no lo vea?” También Pablo en el Areópago hablaba de que somos linaje de Dios (Hch. 17:27-28). Además Dios obra dentro de los hombres y por tanto en las instituciones y movimientos humanos. Esto está lejos de la visión panteísta que no cree que Dios haya creado porque no podía estar antes de la creación, lo cual podríamos ver como una  contradicción, y por otra parte está en contraste con la visión teísta. La inmanencia vista desde el liberalismo frente al fundamentalismo difiere en cosmovisión. El primero cree en una sola dimensión y el segundo en varias. Además el liberal no ve incompatible que Dios haya creado y que lo haya hecho por evolución. Si nos vamos al extremo hallamos a Schleiermacher quien piensa que la revelación es cualquier caso de percepción consciente, y así la Biblia es un libro más que aporta revelación como los de otras religiones, y todos los autores, sea Isaías o Platón, o Goethe; cualquier verdad es una verdad divina.[33] Otro error liberal es ver al hombre, no como caído en su naturaleza porque es intrínsecamente bueno, y solo necesitan inspiración para llegar a ser. También creen que el mundo entero se puede cristianizar por medio de las instituciones y por los movimientos de la sociedad, sean políticos o sean denominaciones cristianas. A Jesús lo entienden como de doble naturaleza, divina y humana que tenía más conocimiento de Dios, o en la persona donde Dios vivió más profundamente, hasta confundir del todo la inmanencia. Paul Tillich en su intento de un punto intermedio ve a Dios como un ser pero no el más grande, sin embargo es el fundamento del ser, osea que Dios no solo existe, si no que es, su punto no es panteísta sino panenteísta. Entiende que Dios está en otras personas cuando tenemos una relación o experiencia profunda, no una Persona. Si nos aferramos a la respuesta ortodoxa, veremos que Dios es el poder del ser a la vez que el ser, pero un ser supremo ilimitado, creador separado de todo lo que crea. Existe un tercer movimiento llamado “la teología de la muerte de Dios” en el siglo XX lo relacionaba con la inmanencia pero dice que en un tiempo existió y luego abandonó el estatus al separarse dentro de la naturaleza y la humanidad. Luego, al venir Jesús, trajo consigo una difusión de la naturaleza divina entendiendo que está a todos los hombres, y si hacemos algún bien a alguno, a Jesús lo hacemos (Mt. 25:31-40). Tradicionalmente se encontraba a Dios en las prácticas religiosas; alabanza, oración y meditación, ahora en movimientos civiles; esto es humanismo. La Biblia confirma la inmanencia de Dios, pero dentro de límites definidos. Al superar los límites vienen los problemas. Karl Barth observó que en la I Guerra Mundial, algunos alemanes creían que la guerra era de parte de Dios. La Escritura emana una inmanencia divina de grado limitado, la cual tiene algunas implicaciones: 1. Dios no está limitado para actuar de forma milagrosa o a través de medios o personas: un cristiano en crisis financiera que ora y recibe una donación anónima también puede hallar trabajo. 2. Dios puede usar no cristianos así como la iglesia cooperar con organizaciones no cristianas para cumplir parte del plan de Dios. 3. La naturaleza es de Dios, no está para ser saqueada sin consecuencias, el un tesoro que Dios no ha entregado (Mt. 25). 4. El comportamiento del universo nos da pistas de cómo es Dios, por el orden, las leyes y la maravilla de lo que ha hecho. 5. El Evangelio puede conectar con los no creyentes al observar su semejanza a Dios o por observar Su obra a nuestro alrededor y en la vida.

La trascendencia es hallada en la Biblia (Is. 55:8-9) donde los pensamientos de Dios transciendes los nuestros. Pero Dios dice que aunque Él habita en la altura y la santidad, también lo hace con el quebrantado y humilde de espíritu. Dios como un ser independiente y superior al universo es emanada por la Biblia. Pero se piensa que Dios está más alto que nada y lejos de nosotros, pero no es así, más Dios es Espíritu no objeto. Karl Barth veía una separación infinita y no está implicado ni condicionado por la naturaleza. Hoy en el siglo XXI debemos hacer que la doctrina esté en línea al modo de pensamiento actual, no que Dios esté arriba o abajo, sino en esencia, metafísicamente de forma diferente y actual. Sin embargo Soren Kierkegaard dice que a Dios no se le puede conocer por medio de los mejores medios de la humanidad ampliándolos, ni de modo intelectual, aunque a veces creamos haber llegado a lograrlo, sino que hay que cambiar de dimensión, de estado, la muerte.

El modelo histórico de la teología de la esperanza pero implica que Dios, que está fuera del tiempo, no puede actuar dentro del tiempo. La transcendencia tiene varias implicaciones: 1. El que Dios nos haya hecho a Su imagen y semejanza es lo que nos ha dado valor. 2. Nunca podemos capturar totalmente a Dios en nuestras doctrinas. 3. Lo que Dios espera de nosotros es gracias a Su revelación; y nuestra salvación es un logro Suyo, de igual modo lo es nuestra comunión con Él. 4. La salvación es que Dios nos devuelve a lo que Él quería que fuésemos, no el que nos eleve a lo que Él es. 5. Nuestra relación con Dios debe mantener la reverencia, no tratándole como a un igual. Aunque Dios Padre es nuestro “Abba” papaíto, es el Dios todopoderoso, aunque hay amor y confianza en Él. En Jesús hallamos el modelo de oración en que pide que se haga la voluntad del Padre. 6. No esperamos solo lo que Dios nos permite conseguir por medios naturales sino que oramos buscando Su guía y consejo. No buscaremos a Dios solo por lo religioso, sino en la vida diaria, por los medios o por milagros. Los atributos de Dios como la santidad, eternidad u omnipotencia expresan la transcendencia de Dios. Otros, como la omnipotencia expresan su carácter transcendente. Dios siempre está disponible para nosotros cuando volvemos a Él, aunque nunca está completamente a nuestro alcance en la totalidad de Su ser por nuestra limitación humana temporal, Su gran amor por nosotros está a nuestra plena disposición si abrimos nuestro corazón en Cristo, a nuestro creador, padre y buen Dios.

 

Conclusión

La mejor conclusión no puede comenzar más que con un reconocimiento a cómo Dios Padre se nos ha dado a conocer, cómo ha compartido Su proyecto para con nosotros y cómo ha provisto todos los medios necesarios para que podamos conocerle. Solo la mente del hombre rebelde contra Dios busca argumentos necios para intentar engañarse a sí mismo y tratar de negar la existencia de Dios, pero esto es el fruto del pecado. Si bien hemos visto que Dios castiga a los impíos, también hemos visto que bendice a los que han dado sus vidas a Él en obediencia. Tanto la obra de la creación como los atributos de Dios prueban Su poder y magnificencia en el universo.

La doctrina y teología Bíblica y en particular el estudio de la persona de Dios y Su obra se ve reflejado en la Bibliología, probando que la Biblia es el libro profético de Dios al hombre, al conocer su estructura, temática, canon, composición, inspiración, historia, doctrina, profecías cumplidas y pendientes, espacio de tiempo que abarca, su precisión sin parangón en el mundo de la historia, la literatura o la filosofía, ni en religión, concluye que es una obra divina, llamada la revelación especial de Dios. Su revelación general de Su creación, bajo la lupa de las avanzadas ciencias de los modelos de los orígenes nos han probado que el universo emana diseño inteligente, lo cual prueba que una mente superior lo ha creado y sustenta, y la Biblia argumenta con gran fuerza que, en efecto, es la misma mente del Dios que nos ama en la Biblia. Escrita en un período de 1.600 años por más de 40 autores de todas las clases sociales, en 60 generaciones, durante períodos de guerra, paz, en prisión, en el desierto, en tres idiomas y abarcando todos los temas que atañen al hombre en su relación con Dios y con su propia existencia. Influye a toda la literatura universal y su mensaje cambia al hombre, al de toda época y condición que cree a Dios. De lo que creamos sobre la Biblia dependerá nuestra relación con Dios, nuestra Teología, nuestra seguridad doctrinal, sobre la Iglesia y su gobierno, las profecías y la revelación de Dios. El Espíritu Santo da al creyente en la Palabra de Dios, la mente de Cristo; con el Espíritu podemos comprender las cosas de Dios. La Teología Propia nos ha enseñado como es Dios Padre, Su amor por nosotros, relación con Su Hijo eterno y con el Espíritu Santo, en doctrinas fundamentales como la Trinidad de Dios.

Finalmente concluimos que el problema del mundo postmoderno es el nihilismo, además de la falta de predicación teológica clara, pero aquí hemos aportado y expresado términos y temas actuales para el conocimiento de Dios. Hemos usado los métodos del pensamiento crítico y de la razón sobre la verdad, además de los filosóficos. Aunque vivimos en ese mundo enfocado al egoísmo, al nihilismo y al ateísmo, queda patente que la gran cantidad de evidencia con la que contamos, tanto a nivel de la Biblia como revelación especial, a nivel de la creación y bajo la ciencia de los modelos científicos de los orígenes, como a nivel filosófico, la existencia de Dios está fuera de toda duda. Ya hemos mencionado que el hombre de esta época vive rodeado de una sociedad egoísta y perdida por su falta de fe, pero todo aquel que viene a Dios de forma humilde Le encuentra sin lugar a dudas, tras recibir a Su Hijo Jesucristo por la obra de la cruz y siendo habitado por el Espíritu Santo llega al conocimiento de Dios a mayor profundidad. Dios Padre ha demostrado por Su Hijo Jesucristo que nos ama hasta el punto de que ha permitido que Su Hijo muera por nosotros en la cruz del Calvario para nuestra salvación. La doctrina de la Biblia en el mundo actual puede seguir siendo llamada “reina de las ciencias” porque, como dijimos al principio, el Objeto de su estudio es el mayor que existe: Dios mismo, y conocer a Dios es el propósito de la Teología. Por lo tanto el hombre, a pesar de las excusas de la mente postmoderna –que cree que es muy moderna, a pesar de toda la batería de engaño en contra de Dios– cuando Le abre el corazón y la mente, cuenta con toda la evidencia necesaria para conocer a Dios.

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[1] Trenchard, Bosquejos de Doctrina Fundamental, 25.

[2] Chafer y Walvoord, Grandes Temas Bíblicos, 53.

[3] González, Historia del Cristianismo, I: 173.

[4] Berkhof, 20.

[5] Ibíd., 27.

[6] Ropero, 213.

[7] Ibid., 585.

[8] Ryrie, Teología Básica, 34.

[9] Modelos Científico de los Orígenes, acceso 30 septiembre 2019,

http://www.creacionismo.net/genesis/node/88

[10] Berkhof, 28.

[11] Ropero, 213.

[12] Ropero, 491.

[13] Ibid., 515.

[14] Ryrie, Teología Básica, 27.

[15] Chafer y Walvoord, Grandes Temas Bíblicos, 135.

[16] Chafer y Walvoord, Grandes Temas Bíblicos, 139.

[17] Berkhof, 37.

[18] Ryrie, Teología Básica, 31.

[19] Ibíd., 35.

[20] Erickson, 346.

[21] Ibíd., 356.

[22] Ryrie, Teología Básica, 48.

[23] Vila y Escuain, 269.

[24] Chafer, Teología Sistemática, I: 198.

[25] Ibíd., 210.

[26] Ibíd., 220

[27] Ibíd., 225

[28] Real Academia de la Lengua Española, RAE.es, acceso 30 septiembre 2019,

 https://dle.rae.es/?id=LgS5pgr

[29] La Santa Biblia, Mateo.

[30] Chafer, Teología Sistemática, 1: 233.

[31] Erickson, 287.

[32] Ibíd., 327.

[33] Ibíd., 329-330.