SAMUEL

EL PROFETA, EL HERMANO, CUALQUIERA DE NOSOTROS – EL PROTOTIPO DEL ALMA QUE AGRADA A DIOS

 © Carlos Padilla – Mayo 2000

 

Samuel fue al primer gran profeta después de Moisés y el último juez de Israel al mismo tiempo. Restaura a Israel sus costumbres religiosas. Dormía junto al arca del pacto en la presencia de Dios, así como debemos nosotros descansar en Cristo en nuestras vidas.

Puso a sus dos hijos como jueces sobre Israel, pero fueron indignos y el pueblo pidió rey, estos son sus ideas personales como proyectos que no son de Dios, aunque Samuel sea prototipo de alma que agrada a Dios, también debe aprender a limitar su propia opinión y seguir solo a Dios, así también nosotros.

Ungió pues a Saúl, y después a David. Saúl era fuerte a la vista, el más apto aparentemente y no obedeció al Señor, sin embargo, David, que era menos aparentemente, por ser muchacho, fue el rey fuerte, y le ungió el Señor y venció a Goliat con la piedra de su onda, simbólicamente con su fe en la frente-mente del enemigo, fe en Cristo que mató a su hombre viejo, al de cualquier no creyente cuando es ganado para Cristo.

Samuel: Hijo de Ana y del Levita Elcana. Ana era estéril, que representa también la esterilidad del alma, que no da hijos del Espíritu hasta que se obedece a Dios, y nuestro Padre es sacerdote o levita. Su nombre es «pedido a Dios» consagrado al Señor por su madre, Ana. Con el sacerdote Eli comienza a oír al Señor. 

 

NACIMIENTO DE SAMUEL

1 SAMUEL: CAPÍTULO 1

1Hubo un varón de Ramataim de Zofim, del monte de Efraín, que se llamaba Elcana hijo de Jeroham, hijo de Eliú, hijo de Tohu, hijo de Zuf, efrateo. 2Y tenía él dos mujeres; el nombre de una era Ana, y el de la otra, Penina. Y Penina tenía hijos, más Ana no los tenía. 

Comienza esta historia del nacimiento de Samuel con un paralelismo con la historia de sus padres con Abraham y Sara, que era estéril hasta que el Señor le concedió dar a luz al hijo de la promesa a Abraham: Isaac. Como Ana su madre, y como el caso de Raquel esposa de Jacob.

El hecho de que viniese al mundo Samuel ya es motivo de algo extraordinario, pues su madre, siendo estéril, lo pidió a Dios para dedicárselo a Él. Así, nosotros, cuando nos acercamos a Dios debemos pedir que nazcamos de nuevo para dedicarnos a Dios, para vivir de Su mano cada día, no solamente en lo espiritual, sino en las cosas del mundo. Nuestra alma es estéril inicialmente, espiritualmente hablando, y debemos por lo tanto orar para nuestro nacimiento del Espíritu de Dios, para que luego otros nazcan por Él tras recibir de nosotros el Evangelio de la Salvación de Cristo.

3Y todos los años aquel varón subía de su ciudad para adorar y para ofrecer sacrificios a Yahweh de los ejércitos en Silo, donde estaban dos hijos de Elí, Ofni y Finees, sacerdotes de Yahweh. 4Y cuando llegaba el día en que Elcana ofrecía sacrificio, daba a Penina su mujer, a todos sus hijos y a todas sus hijas, a cada uno su parte. 5Pero a Ana daba una parte escogida; porque amaba a Ana, aunque Yahweh no le había concedido tener hijos.

Las dos mujeres de Elcana son nuestras dos facetas. Penina es la visión de las cosas del mundo, el fruto de nuestros esfuerzos para las cosas terrenales, la visión de la mente en lo racional. Ana es nuestra visión espiritual, el fruto de nuestras oraciones y el resultado de la obra de Dios en nosotros y a través de nosotros. Por esto nuestra persona, representada por Elcana ama especialmente a Ana, a lo espiritual, pero por naturaleza es la carne la que da frutos que son los hijos de Penina. 

6Y su rival la irritaba, enojándola y entristeciéndola, porque Yahweh no le había concedido tener hijos. 7Así hacía cada año; cuando subía a la casa de Yahweh, la irritaba así; por lo cual Ana lloraba, y no comía. 8Y Elcana su marido le dijo: Ana, ¿por qué lloras? ¿por qué no comes? ¿y por qué está afligido tu corazón? ¿No te soy yo mejor que diez hijos?

Su rival es la razón que no entiende que nuestro espíritu pueda dar frutos y que confiemos en lo que no se ve, en Dios y sus obras. El hombre o mujer que espera ver resultado espiritual en su vida debe orar a Dios para que le dé el hijo prometido, a Cristo en nuestra alma. Y dice que Ana no quería comer, porque el alimento que se le ofrece no es la Palabra de Dios, sino el razonamiento puro. Y a Ana no le basta con Elcana ni vale más que diez hijos, porque si no nace de nuevo el Espíritu de Dios y nuestro espíritu no podrán llevarse nuestra alma a la eternidad y nos quedaremos en la soledad eterna, el infierno.

9Y se levantó Ana después que hubo comido y bebido en Silo; y mientras el sacerdote Elí estaba sentado en una silla junto a un pilar del templo de Yahweh, 10ella con amargura de alma oró a Yahweh, y lloró abundantemente.

El alma de aquellos que buscan al Señor, una vez comen de lo que tienen que es el fruto de sus vidas sin Dios, cosas que no les sacian el espíritu, claman a Dios orando y llorando por tener hijo, es decir, nacimiento del Espíritu Santo, conocer al Señor en Su presencia, y la Verdad.

11E hizo voto, diciendo: Yahweh de los ejércitos, si te dignares mirar a la aflicción de tu sierva, y te acordares de mí, y no te olvidares de tu sierva, sino que dieres a tu sierva un hijo varón, yo lo dedicaré a Yahweh todos los días de su vida, y no pasará navaja sobre su cabeza.

Nuestra alma pide a Cristo, y consagramos a Dios nuestras almas de por vida no pasando navaja por su cabeza, es decir, entendiendo que nuestra cabeza tiene cobertura, que es la cobertura de Cristo, nuestra cabeza espiritual.

12Mientras ella oraba largamente delante de Yahweh, Elí estaba observando la boca de ella. 13Pero Ana hablaba en su corazón, y solamente se movían sus labios, y su voz no se oía; y Elí la tuvo por ebria. 14Entonces le dijo Elí: ¿Hasta cuándo estarás ebria? Digiere tu vino. 15Y Ana le respondió diciendo: No, señor mío; yo soy una mujer atribulada de espíritu; no he bebido vino ni sidra, sino que he derramado mi alma delante de Yahweh. 16No tengas a tu sierva por una mujer impía; porque por la magnitud de mis congojas y de mi aflicción he hablado hasta ahora. 17Elí respondió y dijo: Ve en paz, y el Dios de Israel te otorgue la petición que le has hecho. 18Y ella dijo: Halle tu sierva gracia delante de tus ojos. Y se fue la mujer por su camino, y comió, y no estuvo más triste.

El alma clama a Dios por nacer de nuevo, y el Sacerdote, en la parte espiritual le otorga su petición. Ebria es en realidad el estado en el que se encuentran las almas al venir en busca del Señor al estar atribuladas por los pecados y no poder discernir bien las cosas del Espíritu. Pero Ana, esta alma, responde que no lo está, sino que está angustiada. El Señor concede que el alma nuestra conciba para dar a luz un hijo, Cristo.

19Y levantándose de mañana, adoraron delante de Yahweh, y volvieron y fueron a su casa en Ramá. Y Elcana se llegó a Ana su mujer, y Yahweh se acordó de ella. 20Aconteció que al cumplirse el tiempo, después de haber concebido Ana, dio a luz un hijo, y le puso por nombre Samuel, diciendo: Por cuanto lo pedí a Yahweh.

Elcana se llega a Ana, el hombre entrega su alma al Señor y concibe del Espíritu Santo, resultado de su oración por la fe que ha recibido por la gracia de Dios. Hijo dado por el Señor es Samuel, juez y profeta, nos regirá y nos dirá las profecías, así es Cristo.

21Después subió el varón Elcana con toda su familia, para ofrecer a Yahweh el sacrificio acostumbrado y su voto. 22Pero Ana no subió, sino dijo a su marido: Yo no subiré hasta que el niño sea destetado, para que lo lleve y sea presentado delante de Yahweh, y se quede allá para siempre. 23Y Elcana su marido le respondió: Haz lo que bien te parezca; quédate hasta que lo destetes; solamente que cumpla Yahweh su palabra. Y se quedó la mujer, y crió a su hijo hasta que lo destetó.

Sabiduría de esta alma que aunque a su persona Elcana le agradaría dar a conocer en público la nueva fe en Cristo y en Su Palabra, no acepta la tentación de enseñar a los demás el camino hasta que la Palabra esté bien fundamentada como base del alma y como fuente de sabiduría que el Espíritu usará según la batalla espiritual que se le presenta, ya que todas las denominaciones, religiones, ramas e iglesias quieren a esa nueva y preciosa alma virgen en Cristo, que no acepta el chantaje de la pertenencia a ninguna de ellas, ya que su alma es solo de Cristo. 

24Después que lo hubo destetado, lo llevó consigo, con tres becerros, un efa de harina, y una vasija de vino, y lo trajo a la casa de Yahweh en Silo; y el niño era pequeño.

Una vez destetado el creyente, cuando ya ha bebido la leche espiritual no adulterada de la Palabra de Dios, traemos tres becerros. Estos representan la aceptación del perdón de Cristo por nosotros en el Padre, en el Hijo y en el Espíritu Santo, tres. Un efa de harina para hacer la torta sin levadura, la Palabra de Dios sin levadura de líderes religiosos, ese pan es el mismo cuerpo de Cristo para la Santa Cena, …el que no come mi carne y bebe mi sangre… y una vasija de vino, el alma de Cristo llena de Su preciosa Sangre para el perdón del pecado y es traído a la casa del Señor, es decir, recibido todo esto con fe en nuestra alma, el templo del Dios viviente. Y el niño era pequeño, pequeños somos los creyentes cuando comenzamos el Camino del Señor.

25Y matando el becerro, trajeron el niño a Elí.  

Al ser pequeños, como niños …haceos como niños para que entréis en el Reino de Dios… necesitamos de un Elí, un hermano sacerdote, que ofrezca su propia alma en sacrificio a Dios, que no dependa de la institución religiosa humana, que nos pueda enseñar la sana doctrina, para que luego, llegados a la estatura de ancianidad espiritual, podamos recibir la voz de Dios directamente, en base a Su Palabra, la Biblia, desde el prisma del Nuevo Testamento, esto para quien lo quiera recibir. Hay muchos que no quieren esto y prefieren que un hermano les lleve el alimento espiritual, pero les aseguro que el Señor tales adoradores busca, que Le sirvan en espíritu y en verdad.

26Y ella dijo: ¡Oh, señor mío! Vive tu alma, señor mío, yo soy aquella mujer que estuvo aquí junto a ti orando a Yahweh. 27Por este niño oraba, y Yahweh me dio lo que le pedí. 28Yo, pues, lo dedico también a Yahweh; todos los días que viva, será de Yahweh. Y adoró allí a Yahweh.

Adorar a Yahweh es lo que hace todo aquel que ha recibido al Señor, porque se lo ha pedido, porque no ha sido reacio a recibir el mensaje de Salvación cuando Dios se lo ha llevado.

 

SAMUEL ES LLAMADO PARA SERVIR A DIOS

1 SAMUEL: CAPÍTULO 3

1El joven Samuel ministraba a Yahweh en presencia de Elí; y la palabra de Yahweh escaseaba en aquellos días; no había visión con frecuencia. 

Samuel, el nuevo hombre, comienza su andadura de la mano de Dios, en el mundo y con la lectura de la Biblia, la oración y la fe. La Palabra de Dios escaseaba es que cuando uno ya conoce los llamados …rudimentos de la fe… y quiere crecer espiritualmente en Cristo, no se ve con frecuencia donde haya revelación del Señor y quien entienda los misterios espirituales, para que no seamos engañados por diferentes espíritus, y no hay visión con frecuencia, dice.

2Y aconteció un día, que estando Elí acostado en su aposento, cuando sus ojos comenzaban a oscurecerse de modo que no podía ver, 3Samuel estaba durmiendo en el templo de Yahweh, donde estaba el arca de Dios;

Los ojos de Elí comienzan a oscurecerse, es que el creyente ya no encuentra revelación del Señor en el hermano que le ha estado ayudando a crecer porque ya ha alcanzado la madurez, y ahora van a ser compartidores del yugo de Cristo a igualdad de carga y de conocimiento, más adelante veremos que el Señor confirma esto al llamar a Samuel para hablarle directamente ya a él. Es más, Samuel duerme en el templo donde estaba el arca de Dios, es decir que este es el momento en que el creyente descansa en la presencia de Dios.

y antes que la lámpara de Dios fuese apagada, 4Yahweh llamó a Samuel; y él respondió: Heme aquí. 5Y corriendo luego a Elí, dijo: Heme aquí; ¿para qué me llamaste? Y Elí le dijo: Yo no he llamado; vuelve y acuéstate. Y él se volvió y se acostó. 6Y Yahweh volvió a llamar otra vez a Samuel. Y levantándose Samuel, vino a Elí y dijo: Heme aquí; ¿para qué me has llamado? Y él dijo: Hijo mío, yo no he llamado; vuelve y acuéstate. 7Y Samuel no había conocido aún a Yahweh, ni la palabra de Yahweh le había sido revelada.

Ahora Yahweh se revela directamente a Samuel para darle a conocer lo que hará con él en su vida, para que comience su andadura en el Camino que es Cristo y no dependa de hombre, sino de Dios, aunque sea parte de la Iglesia de Cristo. No haber conocido a Yahweh y no haberle sido a uno revelada la palabra de Yahweh es que, aun habiendo ya recibido el Evangelio, el bautismo, la Santa Cena, el nuevo nacimiento, llega el momento en que Dios cambia la mente del hombre por la mente de Cristo, como dice la Escritura. Entonces Samuel comienza a conocer al Señor.

8Yahweh, pues, llamó la tercera vez a Samuel. Y él se levantó y vino a Elí, y dijo: Heme aquí; ¿para qué me has llamado? Entonces entendió Elí que Yahweh llamaba al joven. 9Y dijo Elí a Samuel: Ve y acuéstate; y si te llamare, dirás: Habla, Yahweh, porque tu siervo oye. Así se fue Samuel, y se acostó en su lugar. 10Y vino Yahweh y se paró, y llamó como las otras veces: ¡Samuel, Samuel! Entonces Samuel dijo: Habla, porque tu siervo oye. 11Y Yahweh dijo a Samuel: He aquí haré yo una cosa en Israel, que a quien la oyere, le retiñirán ambos oídos. 12Aquel día yo cumpliré contra Elí todas las cosas que he dicho sobre su casa, desde el principio hasta el fin. 13Y le mostraré que yo juzgaré su casa para siempre, por la iniquidad que él sabe; porque sus hijos han blasfemado a Dios, y él no los ha estorbado. 14Por tanto, yo he jurado a la casa de Elí que la iniquidad de la casa de Elí no será expiada jamás, ni con sacrificios ni con ofrendas. 15Y Samuel estuvo acostado hasta la mañana, y abrió las puertas de la casa de Yahweh. Y Samuel temía descubrir la visión a Elí. 16Llamando, pues, Elí a Samuel, le dijo: Hijo mío, Samuel. Y él respondió: Heme aquí. 17Y Elí dijo: ¿Qué es la palabra que te habló? Te ruego que no me la encubras; así te haga Dios y aun te añada, si me encubrieres palabra de todo lo que habló contigo. 18Y Samuel se lo manifestó todo, sin encubrirle nada. Entonces él dijo: Yahweh es; haga lo que bien le pareciere.

Ahora se cambia la situación, y el que era discípulo se convierte en profeta, en maestro de su hermano que le instruyó. Este, Elí, muchas veces pastores o líderes de iglesias, han descuidado a sus hijos, que son sus propios proyectos de cómo debe ser la iglesia perfecta y fracasan, ya que el cuerpo de Cristo solo lo organiza Cristo. Esta es la clave que todos debemos comprender y aceptar, que es obra del Espíritu Santo, no nuestra. Sea la iglesia local, sea el ministerio personal, sean las buenas obras, las misiones, nuestro grupo de hermanos con quienes servimos, toda la obra debe ser guiada por el Espíritu Santo.

19Y Samuel creció, y Yahweh estaba con él, y no dejó caer a tierra ninguna de sus palabras. 20Y todo Israel, desde Dan hasta Beerseba, conoció que Samuel era fiel profeta de Yahweh. 21Y Yahweh volvió a aparecer en Silo; porque Yahweh se manifestó a Samuel en Silo por la palabra de Yahweh.

Claramente nos dice la Palabra de Dios que Él se manifestó a Samuel por Su Palabra, y aquél que es la Palabra de Dios, el Verbo de Dios es Jesucristo. Samuel, o el creyente, crece espiritualmente gracias a la revelación de Jesucristo, de la Palabra de Dios, Palabra viva, por esto dice que las palabras de Samuel no fueron dejadas caer en tierra por el Señor.

 

SAMUEL ES PUESTO COMO JUEZ DE ISRAEL

1 SAMUEL: CAPÍTULO 7

3Habló Samuel a toda la casa de Israel, diciendo: Si de todo vuestro corazón os volvéis a Yahweh, quitad los dioses ajenos y a Astarot de entre vosotros, y preparad vuestro corazón a Yahweh, y sólo a él servid, y os librará de la mano de los filisteos. 4Entonces los hijos de Israel quitaron a los baales y a Astarot, y sirvieron sólo a Yahweh.

Cuando el creyente comienza a predicar la Palabra de Dios, advierte a su prójimo que no confíe en dioses hechos por mano de hombre o en espíritus mediadores, santos, vírgenes, muertos, budas, vacas, y un largo etc. …porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre el cual se dio a sí mismo en rescate por todos… 1 Timotio 2:5. Entonces seremos librados del enemigo, Satanás y sus ángeles.

5Y Samuel dijo: Reunid a todo Israel en Mizpa, y yo oraré por vosotros a Yahweh. 6Y se reunieron en Mizpa, y sacaron agua, y la derramaron delante de Yahweh, y ayunaron aquel día, y dijeron allí: Contra Yahweh hemos pecado. 

Precioso pasaje donde el alma que ha confiado en sus dioses o patrones, que son falsos, se arrepiente para confiar solo en el Señor Jesucristo, Yahshua, porque habían pecado contra Yahweh.

Y juzgó Samuel a los hijos de Israel en Mizpa. 7Cuando oyeron los filisteos que los hijos de Israel estaban reunidos en Mizpa, subieron los príncipes de los filisteos contra Israel; y al oír esto los hijos de Israel, tuvieron temor de los filisteos. 8Entonces dijeron los hijos de Israel a Samuel: No ceses de clamar por nosotros a Yahweh nuestro Dios, para que nos guarde de la mano de los filisteos. 9Y Samuel tomó un cordero de leche y lo sacrificó entero en holocausto a Yahweh; y clamó Samuel a Yahweh por Israel, y Yahweh le oyó.

Los enemigos del hombre, esos espíritus de muerte que buscan su alma, ven a los que están escuchando la Palabra de Dios reunidos y piensan que pueden ir contra ellos y vencer, ya que hasta ahora no se habían dignado a seguir la Palabra de Dios. Pero al no tener relación personal directa con Dios, no tienen fe para orar por ellos mismos pidiendo protección. Esto lleva a que pidan a Samuel, un hermano que lleva tiempo con Dios, que ore por ellos para que sean librados, entonces Samuel, cualquiera de nosotros, presenta a Dios el Cordero de leche, esto es a Jesucristo como Señor al que ellos ya están recibiendo en su leche, en su comienzo de la fe, y el Señor oye a Samuel y los libra. Ahora bien, si el hombre que acepta a Dios quiere, y el Samuel que le instruye quiere, deben ser edificados a la estatura de Cristo, una nación de sacerdotes santos, 1 Pedro. Así ya los filisteos, que aquí representan al enemigo, no tendrán poder contra la fe del hombre que edifica su casa sobre la roca, que es Cristo Jesús.

10Y aconteció que mientras Samuel sacrificaba el holocausto, los filisteos llegaron para pelear con los hijos de Israel. Mas Yahweh tronó aquel día con gran estruendo sobre los filisteos, y los atemorizó, y fueron vencidos delante de Israel. 11Y saliendo los hijos de Israel de Mizpa, siguieron a los filisteos, hiriéndolos hasta abajo de Bet-car.

Cuando Dios ve que los que son llevados en oración han recibido a su Hijo Jesucristo, como arcángel, como comandante en jefe de los ejércitos celestiales, dice que trona, da orden para que se aparten de Su pueblo, y estos diablos huyen, y el pueblo de Dios vence sobre ellos en Cristo.

12Tomó luego Samuel una piedra y la puso entre Mizpa y Sen, y le puso por nombre Eben-ezer, diciendo: Hasta aquí nos ayudó Yahweh. 13Así fueron sometidos los filisteos, y no volvieron más a entrar en el territorio de Israel; y la mano de Yahweh estuvo contra los filisteos todos los días de Samuel.

Samuel toma la fe en Cristo y la enseña como piedra de ayuda que es Eben-ezer, porque en Cristo tenemos la ayuda de Dios. Y mientras que uno siga y predique la doctrina de Cristo y viva como Samuel, la mano de Yahweh estará contra nuestros enemigos.

14Y fueron restituidas a los hijos de Israel las ciudades que los filisteos habían tomado a los israelitas, desde Ecrón hasta Gat; e Israel libró su territorio de mano de los filisteos. Y hubo paz entre Israel y el amorreo. 15Y juzgó Samuel a Israel todo el tiempo que vivió. 16Y todos los años iba y daba vuelta a Bet-el, a Gilgal y a Mizpa, y juzgaba a Israel en todos estos lugares. 17Después volvía a Ramá, porque allí estaba su casa, y allí juzgaba a Israel; y edificó allí un altar a Yahweh.

Samuel, otra vez, cualquiera que sigue a Cristo y predica el Evangelio y la revelación de Dios, juzga a Su pueblo y construye en su tierra un altar, siendo la tierra nuestra alma, donde debe estar el trono de Dios y el altar, si es que Le dejamos llevar las riendas de nuestras vidas para reconciliarnos con Él, rompiendo el pecado de Eva, nuestra alma que optó por comenzar un mundo sin Dios cuyo resultado ha sido el fracaso de la humanidad. 

 

ISRAEL PIDE A SAMUEL UN REY 

1 SAMUEL: CAPÍTULO 8

No obstante, poco dura en el pueblo de Dios la fe para seguir edificándose como amigos de Dios, y pronto quieren un Rey como todos los demás pueblos, desechando a Cristo, el Rey de reyes.

1Aconteció que, habiendo Samuel envejecido, puso a sus hijos por jueces sobre Israel. 2Y el nombre de su hijo primogénito fue Joel, y el nombre del segundo, Abías; y eran jueces en Beerseba. 3Pero no anduvieron los hijos por los caminos de su padre, antes se volvieron tras la avaricia, dejándose sobornar y pervirtiendo el derecho.

Samuel, como hombre, comete aquí un error dejando a sus hijos el control del Israel; espiritualmente esto es que dejemos que por nuestra ancianidad espiritual, por llevar años con el Señor podamos caer en el error de dejar nuestros hijos que son nuestras ideas, proliferar sin que éstas sean de Dios.

Esta situación es típica en muchos líderes espirituales que anteponen su ancianidad espiritual, su edad y experiencia a la verdad del Espíritu que no depende de años del hombre, sino de fidelidad del corazón.

Ejemplos de este comportamiento fue Pedro apóstol cuando judaizaba y fue reprendido por Pablo. También el resultado de las iglesias, desde la de Roma a las protestantes, o en los pequeños grupos de creyentes, en las que vemos como sus líderes adulteran la Palabra de Dios e imponen sus propios mandamientos de hombre, obteniendo como resultado el fracaso de la fe de aquellos que miran al hombre, los verdaderos conocedores de Dios saldrán de allí para permanecer en la verdad. 

4Entonces todos los ancianos de Israel se juntaron, y vinieron a Ramá para ver a Samuel, 5y le dijeron: He aquí tú has envejecido, y tus hijos no andan en tus caminos; por tanto, constitúyenos ahora un rey que nos juzgue, como tienen todas las naciones. 6Pero no agradó a Samuel esta palabra que dijeron: Danos un rey que nos juzgue. Y Samuel oró a Yahweh. 7Y dijo Yahweh a Samuel: Oye la voz del pueblo en todo lo que te digan; porque no te han desechado a ti, sino a mí me han desechado, para que no reine sobre ellos.

No agrada a Dios que el pueblo pida hombre líder, en lugar de seguir a Dios solo a través de la palabra de aquél que habla profecía, o que sigue hoy la Biblia que es la Palabra de Dios. Dios se entristece, pero concede a Saúl, hombre que hará según le parezca y que guiará a los creyentes a desobedecer a Dios y a la perdición.

8Conforme a todas las obras que han hecho desde el día que los saqué de Egipto hasta hoy, dejándome a mí y sirviendo a dioses ajenos, así hacen también contigo. 9Ahora, pues, oye su voz; mas protesta solemnemente contra ellos, y muéstrales cómo les tratará el rey que reinará sobre ellos. 10Y refirió Samuel todas las palabras de Yahweh al pueblo que le había pedido rey. 11Dijo, pues: Así hará el rey que reinará sobre vosotros: tomará vuestros hijos, y los pondrá en sus carros y en su gente de a caballo, para que corran delante de su carro;

Pondrá a vuestros hijos; esto es a los que de vosotros que seáis de Dios os pondrá delante en la batalla para que las persecuciones os las llevéis vosotros por causa de la Palabra de Dios.

12y nombrará para sí jefes de miles y jefes de cincuentenas;

Nombrará jefes, esto es, no estará él para atenderos, sino que pondrá a muchos entre medio para que cumplan las órdenes que él dé, sin miramiento. La institución religiosa comienza a forjarse, igual que una iglesia, una secta o una religión de hoy.

los pondrá asimismo a que aren sus campos y sieguen sus mieses, y a que hagan sus armas de guerra y los pertrechos de sus carros.

Os enviarán a predicar la doctrina adulterada de ellos y a que recojáis a los que se incorporen a vosotros y haréis sus armas de guerra, sus oraciones para sus propios objetivos sin importar si es la voluntad de Dios, porque como ya sois ciegos y no queréis ver, sino que habéis pedido a hombre en lugar de a Dios, pues si os cambian la Biblia o la Ley, no lo cuestionaréis, sino que ciegamente lo haréis. …Ay de vosotros escribas y fariseos hipócritas, porque cerráis el reino de los cielos delante de los hombres; pues ni entráis vosotros, ni dejáis entrar a estos…guías ciegos… dijo Cristo. Mateo 23:13-16.

13Tomará también a vuestras hijas para que sean perfumadoras, cocineras y amasadoras.

Aquí vuestras hijas son vuestro fruto de vuestras almas, vuestras oraciones, vuestro conocimiento de la Palabra de Dios y amaséis la doctrina con la levadura de los que no han querido tener a Dios por rey.

14Asimismo tomará lo mejor de vuestras tierras, de vuestras viñas y de vuestros olivares, y los dará a sus siervos.

Tomará lo mejor de vuestras tierras-almas y de vuestras viñas, esto es la producción del vino que es la sangre y ésta es el espíritu, lo mejor de vuestro espíritu y vuestra unción que son los olivares y lo dará a sus siervos.

15Diezmará vuestro grano y vuestras viñas, para dar a sus oficiales y a sus siervos. 16Tomará vuestros siervos y vuestras siervas, vuestros mejores jóvenes, y vuestros asnos, y con ellos hará sus obras.

¡Qué pena! con vuestras fuerzas y con vuestras bendiciones espirituales que Dios os ha dado, estos se nutren para su propia obra y os dejan indefensos y débiles para traficar con vuestras almas. Como anuncia Apocalipsis que hace la Babilonia espiritual: Apocalipsis 18:13.

17Diezmará también vuestros rebaños, y seréis sus siervos. 18Y clamaréis aquel día a causa de vuestro rey que os habréis elegido, mas Yahweh no os responderá en aquel día. 

El Señor no os responderá cuando busquéis las bendiciones porque lo primero que había que hacer, que es oír Su voz y hacerla, no lo habéis hecho. Volved vuestros corazones a Él y mirar a Él para que Él se vuelva a vosotros y os restaure. Porque la Palabra dice: …maldito el varón que confíe en el hombre… Jeremías 17:5-10.

19Pero el pueblo no quiso oír la voz de Samuel, y dijo: No, sino que habrá rey sobre nosotros; 20y nosotros seremos también como todas las naciones, y nuestro rey nos gobernará, y saldrá delante de nosotros, y hará nuestras guerras.  

Seremos como todas las naciones, es abandonar la relación directa con Dios. El hombre, en este punto, escoge aborrecer el privilegio de que sea Dios quien le guíe, siendo además de nuestro interés, porque Él nos ama y no tiene interés en ganancia de la tierra, como los hombres. Dios nos deja a nuestro libre albedrío, pero cuando escogemos no oírle a Él, luego no sirve de nada pedir ligeramente Su perdón, sino que es necesario el arrepentimiento, que es el cambio total de la mente por la mente de Cristo. Dios no está para pedir bendiciones cuando las cosas vienen mal, eso ya lo otorga por añadidura, a Dios se le busca para compartir la vida con Él que la da.

21Y oyó Samuel todas las palabras del pueblo, y las refirió en oídos de Yahweh. 22Y Yahweh dijo a Samuel: Oye su voz, y pon rey sobre ellos. Entonces dijo Samuel a los varones de Israel: Idos cada uno a vuestra ciudad.

 

SAÚL REY DE ISRAEL 

1 SAMUEL: CAPÍTULO 9

1Había un varón de Benjamín, hombre valeroso, el cual se llamaba Cis, hijo de Abiel, hijo de Zeror, hijo de Becorat, hijo de Afía, hijo de un benjamita. 2Y tenía él un hijo que se llamaba Saúl, joven y hermoso. Entre los hijos de Israel no había otro más hermoso que él; de hombros arriba sobrepasaba a cualquiera del pueblo.

Características escogidas según la apariencia humana para que confíen en el que será puesto para liderar al pueblo.

15Y un día antes que Saúl viniese, Yahweh había revelado al oído de Samuel, diciendo: 16Mañana a esta misma hora yo enviaré a ti un varón de la tierra de Benjamín, al cual ungirás por príncipe sobre mi pueblo Israel, y salvará a mi pueblo de mano de los filisteos; porque yo he mirado a mi pueblo, por cuanto su clamor ha llegado hasta mí. 17Y luego que Samuel vio a Saúl, Yahweh le dijo: He aquí éste es el varón del cual te hablé; éste gobernará a mi pueblo. 18Acercándose, pues, Saúl a Samuel en medio de la puerta, le dijo: Te ruego que me enseñes dónde está la casa del vidente. 19Y Samuel respondió a Saúl, diciendo: Yo soy el vidente; sube delante de mí al lugar alto, y come hoy conmigo, y por la mañana te despacharé, y te descubriré todo lo que está en tu corazón. 20Y de las asnas que se te perdieron hace ya tres días, pierde cuidado de ellas, porque se han hallado. Mas ¿para quién es todo lo que hay de codiciable en Israel, sino para ti y para toda la casa de tu padre? 21Saúl respondió y dijo: ¿No soy yo hijo de Benjamín, de la más pequeña de las tribus de Israel? Y mi familia ¿no es la más pequeña de todas las familias de la tribu de Benjamín? ¿Por qué, pues, me has dicho cosa semejante?

El Señor se provee de hombre de la más pequeña de las tribus y de la familia más pequeña. Como siempre el Señor enaltece lo que menos destaca a nuestros ojos.

22Entonces Samuel tomó a Saúl y a su criado, los introdujo a la sala, y les dio lugar a la cabecera de los convidados, que eran unos treinta hombres. 23Y dijo Samuel al cocinero: Trae acá la porción que te di, la cual te dije que guardases aparte. 24Entonces alzó el cocinero una espaldilla, con lo que estaba sobre ella, y la puso delante de Saúl. Y Samuel dijo: He aquí lo que estaba reservado; ponlo delante de ti y come, porque para esta ocasión se te guardó, cuando dije: Yo he convidado al pueblo. Y Saúl comió aquel día con Samuel. 

Samuel instruye a Saúl con alimento sólido y especial para que pueda gobernar bien al Pueblo. La espaldilla, la espalda donde se soporta el peso del yugo de Cristo por la Iglesia, ese yugo al que nos ha invitado.

25Y cuando hubieron descendido del lugar alto a la ciudad, él habló con Saúl en el terrado. 26Al otro día madrugaron; y al despuntar el alba, Samuel llamó a Saúl, que estaba en el terrado, y dijo: Levántate, para que te despida. Luego se levantó Saúl, y salieron ambos, él y Samuel.27Y descendiendo ellos al extremo de la ciudad, dijo Samuel a Saúl: Di al criado que se adelante (y se adelantó el criado), mas espera tú un poco para que te declare la palabra de Dios. 

Samuel lleva a Saúl al lugar alto que simboliza la presencia de Dios, contrario al valle que simboliza el camino ancho de la humanidad.

 

1 SAMUEL: CAPÍTULO 10

1Tomando entonces Samuel una redoma de aceite, la derramó sobre su cabeza, y lo besó, y le dijo: ¿No te ha ungido Yahweh por príncipe sobre su pueblo Israel?

La unción del Espíritu es dada por Samuel a este nuevo creyente para que no emprenda su camino sin la ayuda del Señor, y le dijo que era ungido por el Señor por príncipe de su pueblo, y esto para el Señor es renuncia, adaptación de Él a nosotros sin tener por qué, pero por amor a nosotros lo hace.

2Hoy, después que te hayas apartado de mí, hallarás dos hombres junto al sepulcro de Raquel, en el territorio de Benjamín, en Selsa, los cuales te dirán: Las asnas que habías ido a buscar se han hallado; tu padre ha dejado ya de inquietarse por las asnas, y está afligido por vosotros, diciendo: ¿Qué haré acerca de mi hijo?

El padre terrenal representa la carne, nuestro linaje no espiritual, a no ser que sea como Abraham en la fe y represente nuestro linaje de fe. Este padre de Saúl, pues, es la preocupación de Saúl de regresar a su sistema de vida porque se siente inquieto viviendo la experiencia Espiritual. Las asnas han sido el pretexto para que Saúl saliera fuera de su entorno, y se encontrase con el profeta.

3Y luego que de allí sigas más adelante, y llegues a la encina de Tabor, te saldrán al encuentro tres hombres que suben a Dios en Bet-el, llevando uno tres cabritos, otro tres tortas de pan, y el tercero una vasija de vino;

Otra vez vemos que los hombres de Dios llevan un sacrificio que representa a Cristo aceptado, las tres tortas son el pan del cielo, la Palabra de Dios de la que comen, y el vino es la Sangre de Cristo. Los tres hombres son también las tres personas y manifestaciones de Dios, como Padre, Hijo y Espíritu Santo, pero sigue a continuación…

4los cuales, luego que te hayan saludado, te darán dos panes, los que tomarás de mano de ellos.

Dos panes, es que el nuevo creyente que está siendo instruido en el camino de Dios ya ha recibido a Cristo que es el primer pan, y está dispuesto a seguir al Espíritu es el segundo, el tercero lo veremos en el Cielo cuando lleguemos al Padre.

5Después de esto llegarás al collado de Dios donde está la guarnición de los filisteos; y cuando entres allá en la ciudad encontrarás una compañía de profetas que descienden del lugar alto, y delante de ellos salterio, pandero, flauta y arpa, y ellos profetizando.

Los profetas vienen del lugar alto, de donde se habla con Dios en la intimidad, de donde se reciben las profecías y las revelaciones de Dios, y aunque esté cerca de la guarnición de los filisteos, los enemigos, estos son limitados por el Creador. Y cómo no, alabanza al Señor.

6Entonces el Espíritu de Yahweh vendrá sobre ti con poder, y profetizarás con ellos, y serás mudado en otro hombre.

Cuando viene el Espíritu Santo sobre el hombre porque este se ha entregado a Dios, el hombre es mudado en otro por el nacimiento del Espíritu y el fuego purificador del Señor. Se recibe la nueva mente, ya no se ve más el mundo como se veía antes.

7Y cuando te hayan sucedido estas señales, haz lo que te viniere a la mano, porque Dios está contigo. 8Luego bajarás delante de mí a Gilgal; entonces descenderé yo a ti para ofrecer holocaustos y sacrificar ofrendas de paz. Espera siete días, hasta que yo venga a ti y te enseñe lo que has de hacer.

Siete días, es el periodo en que el nuevo hombre nacido del Espíritu tarda en asimilar y discernir las cosas de Dios. Aunque hemos visto que Saúl representa en nosotros el rechazo a tener a Dios como rey, y que no sea por la fe sino por los preceptos y sistemas esclavos de religión por los que se camine, no obstante Dios por amor a nosotros lo permite por un tiempo.

9Aconteció luego, que al volver él la espalda para apartarse de Samuel, le mudó Dios su corazón; y todas estas señales acontecieron en aquel día. 10Y cuando llegaron allá al collado, he aquí la compañía de los profetas que venía a encontrarse con él; y el Espíritu de Dios vino sobre él con poder, y profetizó entre ellos. 11Y aconteció que cuando todos los que le conocían antes vieron que profetizaba con los profetas, el pueblo decía el uno al otro: ¿Qué le ha sucedido al hijo de Cis? ¿Saúl también entre los profetas? 12Y alguno de allí respondió diciendo: ¿Y quién es el padre de ellos? Por esta causa se hizo proverbio: ¿También Saúl entre los profetas? 13Y cesó de profetizar, y llegó al lugar alto.

Cuando una persona nace de nuevo y Dios cambia su corazón, los que le conocían antes no le reconocen.

14Un tío de Saúl dijo a él y a su criado: ¿A dónde fuisteis? Y él respondió: A buscar las asnas; y como vimos que no parecían, fuimos a Samuel. 15Dijo el tío de Saúl: Yo te ruego me declares qué os dijo Samuel. 16Y Saúl respondió a su tío: Nos declaró expresamente que las asnas habían sido halladas. Mas del asunto del reino, de que Samuel le había hablado, no le descubrió nada.

Al principio, entre los conocidos no se predica a Cristo, por esto a su tío no le declaró nada del reino de Dios.

17Después Samuel convocó al pueblo delante de Yahweh en Mizpa, 18y dijo a los hijos de Israel: Así ha dicho Yahweh el Dios de Israel: Yo saqué a Israel de Egipto, y os libré de mano de los egipcios, y de mano de todos los reinos que os afligieron. 19Pero vosotros habéis desechado hoy a vuestro Dios, que os guarda de todas vuestras aflicciones y angustias, y habéis dicho: No, sino pon rey sobre nosotros. Ahora, pues, presentaos delante de Yahweh por vuestras tribus y por vuestros millares. 20Y haciendo Samuel que se acercasen todas las tribus de Israel, fue tomada la tribu de Benjamín. 21E hizo llegar la tribu de Benjamín por sus familias, y fue tomada la familia de Matri; y de ella fue tomado Saúl hijo de Cis. Y le buscaron, pero no fue hallado. 22Preguntaron, pues, otra vez a Yahweh si aún no había venido allí aquel varón. Y respondió Yahweh: He aquí que él está escondido entre el bagaje. 23Entonces corrieron y lo trajeron de allí; y puesto en medio del pueblo, desde los hombros arriba era más alto que todo el pueblo. 24Y Samuel dijo a todo el pueblo: ¿Habéis visto al que ha elegido Yahweh, que no hay semejante a él en todo el pueblo? Entonces el pueblo clamó con alegría, diciendo: ¡Viva el rey!

Samuel, con alegría, presenta al pueblo al nuevo rey Saul, diciendo que es el más alto de ellos, esto a la vista, pero esto no es lo que el Señor busca, sino al más alto en el espíritu, por esto se cumplió la profecía de Yahweh de que los trataría mal.

25Samuel recitó luego al pueblo las leyes del reino, y las escribió en un libro, el cual guardó delante de Yahweh. 26Y envió Samuel a todo el pueblo cada uno a su casa. Saúl también se fue a su casa en Gabaa, y fueron con él los hombres de guerra cuyos corazones Dios había tocado.

Los hombres de guerra son aquellos que también quieren batallar contra el enemigo, ahora que tienen líder que les diga lo que tienen que hacer, no quieren a Cristo como líder sino a un líder espiritual que mezcle las obras de Dios con las propias.

27Pero algunos perversos dijeron: ¿Cómo nos ha de salvar éste? Y le tuvieron en poco, y no le trajeron presente; más él disimuló.

Hubo entonces la primera batalla de Israel contra los amonitas y renovó el reino con ofrendas de paz Samuel en Gilgal, para que todos, incluso los que no creían en Saul celebrarán al Señor por el rey que les había dado.

 

SAMUEL HABLA AL PUEBLO

1 SAMUEL: CAPÍTULO 12

1Dijo Samuel a todo Israel: He aquí, yo he oído vuestra voz en todo cuanto me habéis dicho, y os he puesto rey. 2Ahora, pues, he aquí vuestro rey va delante de vosotros. Yo soy ya viejo y lleno de canas; pero mis hijos están con vosotros, y yo he andado delante de vosotros desde mi juventud hasta este día. 3Aquí estoy; atestiguad contra mí delante de Yahweh y delante de su ungido, si he tomado el buey de alguno, si he tomado el asno de alguno, si he calumniado a alguien, si he agraviado a alguno, o si de alguien he tomado cohecho para cegar mis ojos con él; y os lo restituiré.

Samuel, aquí cualquier hermano que nos ayuda en nuestro camino de Dios, ha de ser como él en su comportamiento, irreprensible, pues: …por sus frutos los conoceréis…

4Entonces dijeron: Nunca nos has calumniado ni agraviado, ni has tomado algo de mano de ningún hombre. 5Y él les dijo: Yahweh es testigo contra vosotros, y su ungido también es testigo en este día, que no habéis hallado cosa alguna en mi mano. Y ellos respondieron: Así es. 6Entonces Samuel dijo al pueblo: Yahweh que designó a Moisés y a Aarón, y sacó a vuestros padres de la tierra de Egipto, es testigo. 7Ahora, pues, aguardad, y contenderé con vosotros delante de Yahweh acerca de todos los hechos de salvación que Yahweh ha hecho con vosotros y con vuestros padres. 8Cuando Jacob hubo entrado en Egipto, y vuestros padres clamaron a Yahweh, Yahweh envió a Moisés y a Aarón, los cuales sacaron a vuestros padres de Egipto, y los hicieron habitar en este lugar. 

Samuel muestra que cuando uno clama a Dios de verdad, Dios responde y trae Salvación en Yahshua, Jesucristo. Esto suena a recordatorio para que cuando el líder hombre, Saúl, no haga la voluntad de Dios, ellos puedan saber qué hacer. 

9Y olvidaron a Yahweh su Dios, y él los vendió en mano de Sísara jefe del ejército de Hazor, y en mano de los filisteos, y en mano del rey de Moab, los cuales les hicieron guerra. 10Y ellos clamaron a Yahweh, y dijeron: Hemos pecado, porque hemos dejado a Yahweh y hemos servido a los baales y a Astarot; líbranos, pues, ahora de mano de nuestros enemigos, y te serviremos. 11Entonces Yahweh envió a Jerobaal, a Barac, a Jefté y a Samuel, y os libró de mano de vuestros enemigos en derredor, y habitasteis seguros.

Recuerda Samuel en este texto, o cualquiera que predique a aquellos que prefieren servir a líder visible, o a ellos mismos con su razonamiento antepuesto a la fe, que en el tiempo antiguo, seguían al profeta de Dios y se salvaban de las batallas siempre que oraban directamente a Dios.

12Y habiendo visto que Nahas rey de los hijos de Amón venía contra vosotros, me dijisteis: No, sino que ha de reinar sobre nosotros un rey; siendo así que Yahweh vuestro Dios era vuestro rey.

Samuel no comprende como el pueblo, teniendo a Yahweh como rey, busca a otro humano, peor, así es la obstinación del ser humano.

13Ahora, pues, he aquí el rey que habéis elegido, el cual pedisteis; ya veis que Yahweh ha puesto rey sobre vosotros. 14Si temiereis a Yahweh y le sirviereis, y oyereis su voz, y no fuereis rebeldes a la palabra de Yahweh, y si tanto vosotros como el rey que reina sobre vosotros servís a Yahweh vuestro Dios, haréis bien.

Instrucción de servir al Señor, vosotros y el que tengáis por vuestro rey, de modo que Yahweh os dé Su bendición, aunque Le habéis desechado.

15Mas si no oyereis la voz de Yahweh, y si fuereis rebeldes a las palabras de Yahweh, la mano de Yahweh estará contra vosotros como estuvo contra vuestros padres. 16Esperad aún ahora, y mirad esta gran cosa que Yahweh hará delante de vuestros ojos. 17¿No es ahora la siega del trigo? Yo clamaré a Yahweh, y él dará truenos y lluvias, para que conozcáis y veáis que es grande vuestra maldad que habéis hecho ante los ojos de Yahweh, pidiendo para vosotros rey. 18Y Samuel clamó a Yahweh, y Yahweh dio truenos y lluvias en aquel día; y todo el pueblo tuvo gran temor de Yahweh y de Samuel.

Fijémonos que aunque por varias veces se le advierte al pueblo que no tenga rey más que al Señor, ellos, la persona, ama su propia vida y forma de pensar y hacer.

19Entonces dijo todo el pueblo a Samuel: Ruega por tus siervos a Yahweh tu Dios, para que no muramos; porque a todos nuestros pecados hemos añadido este mal de pedir rey para nosotros. 20Y Samuel respondió al pueblo: No temáis; vosotros habéis hecho todo este mal; pero con todo eso no os apartéis de en pos de Yahweh, sino servidle con todo vuestro corazón. 21No os apartéis en pos de vanidades que no aprovechan ni libran, porque son vanidades.

Aunque el hombre que ha pedido líder se da cuenta que al Señor no le agrada, ya que su hermano le instruye por amor a Él, no terminan de darse cuenta y piden incluso que sea Samuel.

22Pues Yahweh no desamparará a su pueblo, por su grande nombre; porque Yahweh ha querido haceros pueblo suyo. 23Así que, lejos sea de mí que peque yo contra Yahweh cesando de rogar por vosotros; antes os instruiré en el camino bueno y recto. 24Solamente temed a Yahweh y servidle de verdad con todo vuestro corazón, pues considerad cuán grandes cosas ha hecho por vosotros. 25Mas si perseverareis en hacer mal, vosotros y vuestro rey pereceréis.

 

 

SAÚL ES QUITADO DEL TRONO

1 SAMUEL: CAPÍTULO 15

1Después Samuel dijo a Saúl: Yahweh me envió a que te ungiese por rey sobre su pueblo Israel; ahora, pues, está atento a las palabras de Yahweh. 2Así ha dicho Yahweh de los ejércitos: Yo castigaré lo que hizo Amalec a Israel al oponérsele en el camino cuando subía de Egipto. 3Ve, pues, y hiere a Amalec, y destruye todo lo que tiene, y no te apiades de él; mata a hombres, mujeres, niños, y aun los de pecho, vacas, ovejas, camellos y asnos.

Prueba Dios a Saúl para ver si es capaz de obedecer y demostrar que no seguirá su propia justicia y sino la de Dios. No dejar nada de un pueblo es no aceptar ninguna religión de dioses falsos e idolatría como hay en todas las naciones. Hasta los niños de pecho son los que están empezando a escuchar la Palabra de Dios a los que no se les tolerará que guarden ninguna de sus tradiciones contrarias al Señor. 

Es muy fácil para el que enseña la Palabra de Dios caer en el error de tolerar falsas creencias de las personas por no enfrentarse a ellos, pero el Señor nos pide que no dejemos nada en pie que no sea de Él.

4Saúl, pues, convocó al pueblo y les pasó revista en Telaim, doscientos mil de a pie, y diez mil hombres de Judá. 5Y viniendo Saúl a la ciudad de Amalec, puso emboscada en el valle. 6Y dijo Saúl a los ceneos: Idos, apartaos y salid de entre los de Amalec, para que no os destruya juntamente con ellos; porque vosotros mostrasteis misericordia a todos los hijos de Israel, cuando subían de Egipto. Y se apartaron los ceneos de entre los hijos de Amalec. 7Y Saúl derrotó a los amalecitas desde Havila hasta llegar a Shur, que está al oriente de Egipto. 8Y tomó vivo a Agag rey de Amalec, pero a todo el pueblo mató a filo de espada. 9Y Saúl y el pueblo perdonaron a Agag, y a lo mejor de las ovejas y del ganado mayor, de los animales engordados, de los carneros y de todo lo bueno, y no lo quisieron destruir; mas todo lo que era vil y despreciable destruyeron.

Saúl nos lleva a ver dos cosas: a un hombre que una vez pedidos ejércitos de ángeles a Dios, va a predicar, y a un líder religioso que va con sus discípulos a predicar. En ambos casos vemos que al final perdonan al rey, es decir al hombre viejo de la persona o comunidad a la que se le predica, sus tradiciones y costumbres si son contrarias a Dios, y no obedece a Dios, es más trae con sigo los animales engordados, esto representan los sacrificios, es decir las oraciones a dioses falsos. Todo esto debe ser quitado ante Yahweh.

10Y vino palabra de Yahweh a Samuel, diciendo: 11Me pesa haber puesto por rey a Saúl, porque se ha vuelto de en pos de mí, y no ha cumplido mis palabras. Y se apesadumbró Samuel, y clamó a Yahweh toda aquella noche. 12Madrugó luego Samuel para ir a encontrar a Saúl por la mañana; y fue dado aviso a Samuel, diciendo: Saúl ha venido a Carmel, y he aquí se levantó un monumento, y dio la vuelta, y pasó adelante y descendió a Gilgal. 13Vino, pues, Samuel a Saúl, y Saúl le dijo: Bendito seas tú de Yahweh; yo he cumplido la palabra de Yahweh. 14Samuel entonces dijo: ¿Pues qué balido de ovejas y bramido de vacas es este que yo oigo con mis oídos? 15Y Saúl respondió: De Amalec los han traído; porque el pueblo perdonó lo mejor de las ovejas y de las vacas, para sacrificarlas a Yahweh tu Dios, pero lo demás lo destruimos. 16Entonces dijo Samuel a Saúl: Déjame declararte lo que Yahweh me ha dicho esta noche. Y él le respondió: Di.

Saúl no ve con ojos espirituales de Dios y peca, además se justifica y piensa que lo que hace es de Dios, cuando no lo es, confía en su propia justicia, no en la de Dios. Cuidado con estas actitudes, todos debemos orar a Dios para que, en Cristo, seamos libres de discernir cualquier engaño del diablo en nuestras mentes, a veces por una falsa misericordia o compasión de nuestra humanidad, de nuestra mente.

17Y dijo Samuel: Aunque eras pequeño en tus propios ojos, ¿no has sido hecho jefe de las tribus de Israel, y Yahweh te ha ungido por rey sobre Israel? 18Y Yahweh te envió en misión y dijo: Ve, destruye a los pecadores de Amalec, y hazles guerra hasta que los acabes. 19¿Por qué, pues, no has oído la voz de Yahweh, sino que vuelto al botín has hecho lo malo ante los ojos de Yahweh? 20Y Saúl respondió a Samuel: Antes bien he obedecido la voz de Yahweh, y fui a la misión que Yahweh me envió, y he traído a Agag rey de Amalec, y he destruido a los amalecitas. 21Mas el pueblo tomó del botín ovejas y vacas, las primicias del anatema, para ofrecer sacrificios a Yahweh tu Dios en Gilgal. 22Y Samuel dijo: ¿Se complace Yahweh tanto en los holocaustos y víctimas, como en que se obedezca a las palabras de Yahweh? Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención que la grosura de los carneros. 23Porque como pecado de adivinación es la rebelión, y como ídolos e idolatría la obstinación. Por cuanto tú desechaste la palabra de Jehová, él también te ha desechado para que no seas rey. 24Entonces Saúl dijo a Samuel: Yo he pecado; pues he quebrantado el mandamiento de Yahweh y tus palabras, porque temí al pueblo y consentí a la voz de ellos. Perdona, pues, ahora mi pecado, 25y vuelve conmigo para que adore a Yahweh.

Este es el verdadero motivo del fracaso, temer a la gente más que a Dios, porque a Él no se le ve, pero al que se le instruye se le tiene delante. Y también el mayor pecado es adaptarse a los demás para hacerse amigos de ellos desobedeciendo al Señor. Samuel, sin embargo, como profeta, vive sólo, no tiene cuidado de la opinión de los que instruye en el Camino de Cristo, sino que habla Verdad para con su prójimo, porque la Verdad os hará libres…

26Y Samuel respondió a Saúl: No volveré contigo; porque desechaste la palabra de Yahweh, y Yahweh te ha desechado para que no seas rey sobre Israel. 27Y volviéndose Samuel para irse, él se asió de la punta de su manto, y éste se rasgó. 28Entonces Samuel le dijo: Yahweh ha rasgado hoy de ti el reino de Israel, y lo ha dado a un prójimo tuyo mejor que tú. 29Además, el que es la Gloria de Israel no mentirá, ni se arrepentirá, porque no es hombre para que se arrepienta. 30Y él dijo: Yo he pecado; pero te ruego que me honres delante de los ancianos de mi pueblo y delante de Israel, y vuelvas conmigo para que adore a Yahweh tu Dios. 31Y volvió Samuel tras Saúl, y adoró Saúl a Yahweh.

Este es el pecado, buscar la gloria delante del prójimo, antes que la de Dios.

32Después dijo Samuel: Traedme a Agag rey de Amalec. Y Agag vino a él alegremente. Y dijo Agag: Ciertamente ya pasó la amargura de la muerte. 33Y Samuel dijo: Como tu espada dejó a las mujeres sin hijos, así tu madre será sin hijo entre las mujeres. Entonces Samuel cortó en pedazos a Agag delante de Yahweh en Gilgal. 

Samuel no tolera al hombre viejo carnal y mundano de su prójimo, y lo mata con la espada de la Palabra de Dios, pues la maldición está sobre los que no aman a Dios.

34Se fue luego Samuel a Ramá, y Saúl subió a su casa en Gabaa de Saúl. 35Y nunca después vio Samuel a Saúl en toda su vida; y Samuel lloraba a Saúl; y Yahweh se arrepentía de haber puesto a Saúl por rey sobre Israel.

 

SAMUEL UNGE A DAVID

1 SAMUEL: CAPÍTULO 16

1Dijo Yahweh a Samuel: ¿Hasta cuándo llorarás a Saúl, habiéndolo yo desechado para que no reine sobre Israel? Llena tu cuerno de aceite, y ven, te enviaré a Isaí de Belén, porque de sus hijos me he provisto de rey.

El Señor no tarda en quitar Su unción al que no hace Su Palabra y la envía a través de otros que sí Le oyen y obedecen. No debemos insistir con aquellas personas que no anden limpiamente con el Señor, tras una y otra amonestación. Buscaremos a otras que sí Le obedezcan.

6Y aconteció que cuando ellos vinieron, él vio a Eliab, y dijo: De cierto delante de Yahweh está su ungido. 7Y Yahweh respondió a Samuel: No mires a su parecer, ni a lo grande de su estatura, porque yo lo desecho; porque Yahweh no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Yahweh mira el corazón. 8Entonces llamó Isaí a Abinadab, y lo hizo pasar delante de Samuel, el cual dijo: Tampoco a éste ha escogido Yahweh. 9Hizo luego pasar Isaí a Sama. Y él dijo: Tampoco a éste ha elegido Yahweh. 10E hizo pasar Isaí siete hijos suyos delante de Samuel; pero Samuel dijo a Isaí: Yahweh no ha elegido a éstos. 11Entonces dijo Samuel a Isaí: ¿Son éstos todos tus hijos? Y él respondió: Queda aún el menor, que apacienta las ovejas. Y dijo Samuel a Isaí: Envía por él, porque no nos sentaremos a la mesa hasta que él venga aquí.

Gran lección nos da el Señor para que no vayamos a los que a nuestro juicio nos parecen bien, sino que estemos atentos para traer el Evangelio a cualquier persona, porque el que tiene oídos para oír, oirá Su Palabra y Dios conoce los corazones. Por lo tanto, no podemos hacer acepción de personas. Esta es la gran carga que tenemos con nuestros seres queridos, si ellos no comparten el amor por Dios sufrimos y queremos que se enamoren de Él, y sean salvos del infierno, pero esto solo lo puede hacer Dios, dando el don de la fe, y para esto debemos orar por ellos y amarlos.

12Envió, pues, por él, y le hizo entrar; y era rubio, hermoso de ojos, y de buen parecer. Entonces Yahweh dijo: Levántate y úngelo, porque éste es. 13Y Samuel tomó el cuerno del aceite, y lo ungió en medio de sus hermanos; y desde aquel día en adelante el Espíritu de Yahweh vino sobre David. Se levantó luego Samuel, y se volvió a Ramá.

 

DAVID HUYE DE SAÚL PARA NO MATARLO

1 SAMUEL: CAPÍTULO 19

18Huyó, pues, David, y escapó, y vino a Samuel en Ramá, y le dijo todo lo que Saúl había hecho con él. 

David, como rey y persona sometida a Cristo viene a la compañía de Samuel, junto a la profecía, junto a aquellos que son fieles al Señor. 

Y él y Samuel se fueron y moraron en Naiot. 19Y fue dado aviso a Saúl, diciendo: He aquí que David está en Naiot en Ramá. 20Entonces Saúl envió mensajeros para que trajeran a David, los cuales vieron una compañía de profetas que profetizaban, y a Samuel que estaba allí y los presidía. Y vino el Espíritu de Dios sobre los mensajeros de Saúl, y ellos también profetizaron.

Intento del enemigo, que ha entrado en el alma de Saúl, de luchar contra aquellos que tienen al Espíritu Santo. El Señor convierte el espíritu de los ángeles del enemigo en ángeles del Señor, que a su presencia también profetizan, al obedecer al que automáticamente es superior a ellos.

21Cuando lo supo Saúl, envió otros mensajeros, los cuales también profetizaron. Y Saúl volvió a enviar mensajeros por tercera vez, y ellos también profetizaron. 22Entonces él mismo fue a Ramá; y llegando al gran pozo que está en Secú, preguntó diciendo: ¿Dónde están Samuel y David? Y uno respondió: He aquí están en Naiot en Ramá. 23Y fue a Naiot en Ramá; y también vino sobre él el Espíritu de Dios, y siguió andando y profetizando hasta que llegó a Naiot en Ramá. 24Y él también se despojó de sus vestidos, y profetizó igualmente delante de Samuel, y estuvo desnudo todo aquel día y toda aquella noche. De aquí se dijo: ¿También Saúl entre los profetas?

Victoria final del Espíritu Santo sobre aquellos que, aunque tienen espíritu malo del enemigo, ante la presencia de Dios son convertidos, al no poder resistirle ante la gracia y al amor de Dios en Jesucristo.

 

CONCLUSIÓN

Samuel, es, pues el prototipo de alma que pertenece a Dios y que recibe Su Espíritu para servirle, aquellos que, desde el vientre de sus madres, esto es, desde antes de venir a este mundo ya son elegidos conforme a la Palabra de Dios cuando dice que nos conoció antes de la fundación del mundo. Otros lo son durante sus vidas al recibir la fe en Cristo, pero unos y otros deberán demostrar por sus frutos, obediencia a Dios, y amor al prójimo que sirven al Dios vivo. Amén.