LAS SEÑALES DE LOS TIEMPOS

© Carlos Padilla – Junio 2020

Ciertamente vivimos tiempos en los que la gente busca señales de Arriba que les guíen en medio de las tinieblas que ha generado la pestilencia –así llama la Biblia a los virus y las pandemias– del SARS Co-V2 o coronavirus Covid 19, del cual muchos expertos dicen que ha perdido su fuerza y que desaparece. El mundo siempre busca las señales de los tiempos cuando teme, a lo que Pablo decía: “Porque los judíos piden señales y los griegos buscan sabiduría, pero nosotros predicamos a Cristo crucificado, para los judíos ciertamente tropezadero, y para los gentiles locura; mas para los llamados, así judíos como griegos, Cristo poder de Dios, y sabiduría de Dios. (1 Co. 1:22). Jesús hacía grandes señales que nadie ha podido hacer y Su sabiduría es la mayor que se ha podido escuchar. Pero no todas las señales que proceden de la dimensión espiritual son de Dios, de lo cual somos advertidos en los Evangelios de Mateo, Marcos y Lucas o en el Apocalipsis de Juan. Cada uno de los cuatro evangelistas aporta lo que recibió en el plano escatológico, lo que a mi juicio es el mejor y más fiable fundamento de las verdaderas señales de los tiempos, especialmente de los últimos, la rama de la Teología que conocemos como Escatología. Y esta es la diferencia entre quien conoce a Dios y Su Palabra y el mundo. Los que creen en Cristo conocen las señales de los tiempos y no temen porque se saben salvos para vida eterna, pero el mundo no conoce la hoja de ruta del Creador. Pero para los que creen, y para los que buscan a Dios, un breve repaso a esas señales, las que son y las que no son, servirá a modo de señales de tráfico en el viaje por Su hoja de ruta para guiarnos por la agenda que viviremos de los eventos de los tiempos.

Estos son los más relevantes Textos Bíblicos de Escatología para las señales de los tiempos:

Mateo 24: Mateo es uno de los 12 apóstoles, llamado en origen Leví y recaudador de impuestos. El Señor le llamó a formar parte de los 12 y su Evangelio está enfocado a la mente judía.

Marcos 13: Marcos, llamado en origen Juan, es el escriba del apóstol Pedro, por lo que también algunos se refieren al Evangelio de Marcos como Evangelio de Pedro, el pescador de Galilea al que el Señor reveló que Jesús era el Hijo de Dios. Además las dos cartas de Pedro aportan más datos.

Lucas 21: Lucas, el médico amado, y el escriba del apóstol Pablo, fue quien cuidó de Pablo además de escribir, el que podríamos llamar Evangelio de Pablo, escribió uno de los libros más importantes del Nuevo Testamento y de la Biblia: Hechos de los Apóstoles.

Apocalipsis: Juan es uno de los 12 apóstoles, el joven adolescente, el discípulo amado, de educación culta y con mayor sensibilidad al Espíritu, el que iba siempre con el Señor, escribió el más espiritual y profundo de los Evangelios, pero no incluye una parte escatológica, como hicieron los otros tres evangelistas, pues el Señor tenía reservado para él un libro completo que le revelaría, al final de sus días, en su confinamiento en la isla-prisión llamada Patmos, del archipiélago del Dodecaneso de Grecia. Allí Juan recibió el conocido, controversial, y casi siempre mal usado y mal interpretado libro de la Revelación de Jesucristo, más conocido por su nombre griego Apocalipsis, libro que cierra y sella la Biblia y el canon de la revelación de Dios.

Todas estas señales nos dibujan un plano de acontecimientos, las señales de los tiempos, de las que algunas ya se han experimentado, otras que ahora estamos experimentando y las que se experimentarán en el futuro, sea el inmediato o el más lejano, hasta que venga el Día del Señor y se vea la última señal: “Entonces verán al Hijo del Hombre, que vendrá en las nubes con gran poder y gloria”. (Marcos 13:26).

Textos de advertencia para no ser engañados:

El Señor, estando sentado en el monte de los Olivos, frente al templo dijo: “Mirad que nadie os engañe; porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo, y: El tiempo está cerca. Mas no vayáis en pos de ellos.” Y otro de los Textos dice: “…y engañarán a muchos”. Porque se levantarán falsos Cristos y falsos profetas y harán señales y prodigios, para engañar, si fuera posible, aun a los escogidos.” Y termina con una advertencia: “Mas vosotros mirad; os lo he dicho todo antes”. También dijo: “De la higuera aprended la parábola: Cuando ya su rama está tierna, y brotan las hojas, sabéis que el verano está cerca. Así también vosotros, cuando veáis que suceden estas cosas, conoced que está cerca, a las puertas. De cierto os digo, que no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca”. Esta generación es en referencia a dos; una la de los apóstoles, y otra la de los que vivan el último tiempo, ya que el mensaje profético contiene dos partes, una para cada una, aunque los preteristas solo ven la de los apóstoles, y los futuristas solo la del último tiempo, pero yo creo que el Señor habla de una forma más profunda que las mentes limitadas de los hombres que se ciñen un cinturón que ellos mismos se fabrican, pero para eso tenemos la hermenéutica. “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán”, algo muy relevante porque muchos apostatas niegan la palabra de Dios.

Jesús advirtió también en ese Texto: “El día y la hora nadie lo sabe, ni aun los ángeles que están en el cielo, ni el Hijo, sino el Padre. Mirad, velad y orad; porque no sabéis cuando será el tiempo. El Señor puede venir al anochecer de los tiempos, o a la medianoche, o al canto del gallo, o a la mañana, por lo que hemos de velar para que cuando venga no nos halle durmiendo espiritualmente”. “Porque como el relámpago que sale del oriente y se muestra hasta el occidente, así será también la venida del Hijo del Hombre. Porque donde quiera que estuviese el cuerpo muerto, allí se juntarán las águilas”.

La Apostasía es anunciada por los apóstoles Juan, en su primera carta 2:18-29, y Pablo en su segunda a los Tesalonicenses 2. El tiempo actual que estamos viviendo, antes de la pandemia, es el de mayor apostasía de la historia en referencia a la población que parecía conversa y por la oposición a todo lo que es de Dios y Sus Mandamientos. Juan nos dice que la fe en el Hijo es en el Padre, y los que niegan que Jesús es el Cristo son del anticristo, pero los que creen en Jesús como el Mesías, tienen vida eterna, vs. 25.

Armagedón. Siempre hemos oído de guerras y rumores de guerras, sobre todo tras las dos grandes guerras I y II Guerra Mundial. Hoy tenemos el rumor de la guerra fría, otra vez, pero ahora entre EE.UU. y China. “Más cuando oigáis de guerras y de rumores de guerras, no os turbéis, porque es necesario que suceda así; pero aun no es el fin”. Sabemos que Armagedón es la última guerra que habrá y que ocurrirá en el valle de Meguido, al norte de Jerusalén, cuando las naciones antisemitas se junten guiadas por la falsa trinidad de Satanás: el dragón, la bestia y el falso profeta (Ap. 16:16). Luego continua profetizando que se levantará nación contra nación y reino contra reino; habrá terremotos en muchos lugares, y habrá hambres y alborotos; y a esto llama “principio de dolores” y pide a los apóstoles que miren por ellos mismos porque serían entregados a los concilios y a las sinagogas para ser azotados (algo que nos recuerda a nuestros hermanos torturados por la Inquisición), algo que sufrieron los apóstoles, Pedro y Pablo en Roma fueron muertos por Nerón, y Jerusalén destruida en el 70 d.C. por las tropas romanas de Tito, cuyo arco se puede visitar en Roma hoy. Esta señal profética de los tiempos con referencia a la destrucción de Jerusalén puede tener dos eventos; uno el mencionado en el 70 d.C. y otro tras Armagedón, y son en referencia a las Palabras de Jesús: “Pero cuando viereis a Jerusalén rodeada de ejércitos, entonces sabed que su destrucción a llegado”. Todo esto, dice el Señor, sería por causa Suya y para testimonio a ellos. Y le pide que se preparen -¿o lo hace también para nosotros?- para dejar que sea el Espíritu Santo quien hable cuando fueran entregados.

Terremotos grandes en diferentes lugares, “…angustia de las gentes por el bramido del mar y de las olas; desfalleciendo los hombres por el temor y la expectación de las cosas que sobrevendrán en la tierra; porque las potencias de los cielos serán conmovidas”. Entonces verán al Hijo del Hombre, que vendrá en una nube con poder y gran gloria. Cuando estas cosas comiencen a suceder, erguíos y levantad vuestras cabezas, porque vuestra redención está cerca ¿Arrebatamiento o Rapto? Y una advertencia para los que vivan en ese tiempo: “…que vuestros corazones no se carguen de los afanes de esta vida, y venga de repente sobre vosotros aquel día”. Seamos tomados por dignos de escapar de todas estas cosas que vendrán y de estar en pie delante del Hijo del Hombre, velemos y oremos. ¿Arrebatamiento pre-tribulacionista, mid-tribulacionista, o Dios guarda a sus escogidos durante la Gran Tribulación? Cada uno se afirme en lo que cree.

Pandemias de virus o pestes llamadas en la Biblia, pestilencias, lo cual estamos viviendo con el Covid 19. Y hambrunas a día de hoy, porque el hambre sigue ahí en el siglo XXI. Hoy por la crisis del Covid 19 volvemos a estar en los bancos de alimentos, unos aportando y otros recibiendo, en medio de la sociedad occidental que cree ser el primer mundo, pero que solo lo es para algunos ricos y gobernantes.

Pero el Señor enlaza esta primera advertencia con un tiempo que parece saltar al final de los tiempos: “Y es necesario que el Evangelio sea predicado antes a todas las naciones”. Ahora hay una señal importante: “Y el hermano entregará a la muerte al hermano, y el padre al hijo; y se levantarán los hijos contra los padres, y los matarán”. Esto es algo que ha crecido en los últimos tiempos, el parricidio y los falsos hermanos. Continúa advirtiendo que seríamos aborrecidos de todos por causa de Jesucristo, pero que perseverasen hasta el fin, y así se verá a los que son salvos.

La abominación desoladora de que habla el profeta Daniel (9:27) puesta donde no debe estar, se refiere a la descripción de ese Texto para la llamada “semana 70” tras la muerte del Mesías. Los preteristas creen que ya ocurrió con Antíoco Epífanes en el 167 a.C. al poner una imagen de Júpiter en el lugar del altar, donde las ruinas del templo de Zorobabel que reconstruyeron Esdras y Nehemías, y que culminó con la destrucción de Jerusalén en el 70 d.C. Pero este personaje no hizo un pacto con Israel por 7 años que incumplió a los 3.5 años como la Biblia muestra para ese tiempo (que puede ser lo que se conoce como mid-tribulacionismo) pues (Ap. 11) habla de que a la mitad, 42 meses o 3.5 años ocurrirá.

El fin del tiempo de los gentiles; los 2000 años que lleva la Iglesia, hasta que ese tiempo se cumpla (Lucas 21:24). Esto es una señal profética de los tiempos futuros, donde muchos esperan que se levante el anticristo (Ap. 13:14). Algunos esperan que ponga su imagen en el tercer templo de Jerusalén que será reconstruido. Aquí encontramos gran controversia, muchos esperan que se construya el templo de nuevo, y ya está todo preparado para ello. Pero hay un obstáculo, la Mezquita de Al-Aqsa y el Domo de la Roca en la Explanada de las Mezquitas, lo que para Israel y la Biblia es el Monte del Templo. ¿Habrá un terremoto y se caerá; o será destruida tras una última guerra en Palestina; o se derrumbará por las excavaciones arqueológicas; o será la mano de Dios? Pero, ¿realmente es esto lo que significa, o es un sueño milenario sionista y mesiánico de parte de una parte de los judíos y evangélicos?

El tercer templo. Allí se deberá hallar el Arca del Pacto o de la Alianza, que algunos creen que se encontró y está guardada en un lugar secreto para aquel día, para ponerla en el único lugar físico donde reina Dios (aunque hoy lo hace en el corazón de cada cristiano habitándolo por el Espíritu Santo); sin embargo lo que Apocalipsis (13:14) nos dice, es que hará una imagen para ser adorado y usará el templo para culto a él mismo, lo cual es una abominación. El Instituto del Templo es una institución que tiene ya todo preparado para la puesta en marcha y que no cree que deba ser la mano de Dios la que lo construya, como muchos otros judíos y cristianos creen, sino que ha de ser por la mano de los creyentes de la Torá. Tienen las vestimentas del sumo sacerdote, el pectoral, los utensilios de los sacrificios, que son joyas, preparativos para el altar, etc.

La Gran Tribulación sigue la hoja de ruta. Los que estuvieran en Judea huyeran a los montes porque aquellos días serán de tribulación, como nunca ha habido desde el principio de la creación que Dios creó, ni la habrá.

Asteroides que impactan la tierra: “…y las estrellas caerán del cielo”. La NASA tiene un programa de identificación de asteroides potencialmente peligrosos que podrían impactar la tierra. Entre ellos es conocido el programa Apophis 99942 (999 es 666 visto desde arriba y 42 son los meses de la mitad de la Gran Tribulación). Apophis es el nombre de la deidad griega del caos, y el asteroide mide como 3.5 campos de futbol americano. Según la NASA, ese es el asteroide que podría impactar la tierra en 2029, fecha ahora descartada y pasada a 2036 (tres años y medio después de 2000 aniversario de la muerte de Cristo), aunque en la web de la NASA van actualizando sus datos. Es de todos sabido que las autoridades van informando según les interesa. Si no hay una solución al impacto que destruirá a la humanidad ¿para qué informar? Si hay opciones, habrá una misión como la de la película Armagedón. El sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo, y las potencias que están en los cielos serán conmovidas. Esto, dice que pasará después de la Gran Tribulación. Y aquí acaba el relato de las señales previas a ver al Señor venir en las nubes del cielo, lo cual sigue en el siguiente orden:

Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con gran poder y gloria. (Mateo 24:30; Marcos 13:26; Lucas 21:27; Apocalipsis 1:7). Y entonces enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro. (Mateo 24:31; Marcos 13:27), la generación que vea esto, no pasará sin ver venir al Señor. Del mismo modo Pablo y expuso lo que le fue revelado en su primera carta a los Tesalonicenses (1 Ts. 4:13-17) el acontecimiento conocido como Arrebatamiento o Rapto de la Iglesia. Este evento puede ser entendido antes, a la mitad, o después, de la Gran Tribulación: pretribulacionismo, mid tribulacionismo (3.5 años), postribulacionismo.

De Abraham a Jesucristo: Otras grandes señales de los tiempos:

Abraham fue llamado por Dios desde Ur de Caldea, la señal de la elección de una estirpe de gente de la fe. Isaac y Jacob hasta llegar a Egipto, y fueron sacados poniendo la sangre en los dinteles y en el marco. La señal de la salida de la esclavitud hacia la Tierra Prometida y hasta David, los profetas, los cautiverios y dos templos, hasta que vino el Mesías prometido.

Jesucristo viene al mundo cumpliendo todas las profecías sobre Él, como que nacería de una virgen, en Belén, o de la tribu de Judá. Los magos encontrarían al niño en el pesebre como señal, siendo guiados por la señal de la estrella de Belén. Hizo milagros, sanidades, resurrecciones y señales que nadie puede hacer, como convertir el agua en vino, caminar sobre las aguas, alimentar a miles con cinco pan y dos peces, sanó a los enfermos, los ciegos ven, los cojos andan, los mancos y tullidos o leprosos son sanados y los muertos son resucitados. Jesucristo resucitó al tercer día, según las profecías tras una horrible muerte en la cruz y comió con ellos antes de ascender al cielo ante más de 500 hermanos. Transformó la mente de los sabios como Nicodemo al decirle que debía nacer de nuevo del Espíritu. Pero la más relevante fue Su muerte en la cruz y Su resurrección, lo cual es la señal de la salvación. Pero Juan el Bautista anunció de Jesús y el pueblo estaba en parte dormido y en parte expectante. Sobre las señales, el Señor respondió a los escribas y fariseos: “La generación mala y adúltera demanda señal; pero señal no le será dada, sino la señal del profeta Jonás. Porque como estuvo Jonás en el vientre del gran pez tres días y tres noches, así estará el Hijo del Hombre en el corazón de la tierra tres días y tres noches. Los hombres de Nínive se levantarán con esta generación, y la condenarán; porque ellos se arrepintieron a la predicación de Jonás, y he aquí más que Jonás en este lugar. La reina del Sur se levantará con esta generación, y la condenará; porque ella vino de los fines de la tierra para oír la sabiduría de Salomón, y he aquí más que Salomón en este lugar”. (Mateo 12:38-42). Pues ni con todas estas señales, las más importantes de los tiempos, recibían al Señor los muchos.

La Iglesia en Pentecostés comienza su andadura con el mayor cúmulo de grandes señales que había hecho Dios por Jesucristo, y allí en el Aposento Alto recibieron las lenguas, y luego 3000 fueron convertidos, los gentiles eran llamados y seguían los milagros hasta llevar el Evangelio a todas las naciones haciendo discípulos hasta hoy, a pesar de la persecución, del circo romano, de la muerte mártir de los apóstoles, incluidos Pedro y Pablo, de la Inquisición contra la Reforma, y de la apostasía de los últimos tiempos, que incluye el aumento del egoísmo y la falta de misericordia y de amor al prójimo, el aumento del mal en sus últimos coletazos que llevó a aquellas dos grandes guerras I y II Guerra  Mundial, y al horror del Holocausto, un evento que parecía acabar las esperanzas de que la profecía sobre el regreso de Israel a Tierra Santa, pero como tantas otras grandes señales fue el precio para que el mundo les devolviera su tierra en 1948. Todas estas señales han servido de guía a todos los hijos de Dios.

Conclusión

Hemos visto que los tiempos llevan consigo señales que los identifican en el plano profético. Dios siempre nos habla a través de aquellos que son sus mensajeros para cada época, y del mismo modo que hemos visto una secuencia de algunos de los más relevantes tiempos con sus señales, también hemos repasado la secuencia de señales de los tiempos últimos que revelan los Textos de los Evangelios y que completa Apocalipsis, del cual hemos visto solo algunas pinceladas. Este resumen, un tanto esquemático de las señales que la Biblia revela puede ayudar a evitar los engaños de las falsas señales y a centrarse en las que sí son de esperar, sea mientras vivimos la pandemia o pestilencia del Covid 19, que bien puede ser una de las que incluyan estos Textos, o las siguientes señales que debemos esperar, tanto del cielo, en la Iglesia, en el gobierno del mundo, y en Jerusalén, que es el centro profético del mundo, de los acontecimientos más relevantes de parte de Dios para la historiad de la humanidad, y donde el mismo Jesús volverá a poner Su santo pie al final de los tiempos.

Pero ¿qué señales de los tiempos son más importantes, las que quedan por cumplirse en la Segunda Venida de Jesucristo y establecimiento de Su Reino, o las primeras que realizó en Su primera venida? Espero que les sirva de debate, pero creo que las primeras son las importantes, porque sin ellas, las segundas que están por venir al final de los tiempos no serían posibles. La victoria de Cristo sobre Satanás ya fue conquistada en la cruz del Calvario hace casi 2000 años, y mostrada al mundo al resucitar y ascender el Señor al cielo. Ahora sabemos lo que ha de venir y que aquellos que creen en Jesucristo tienen vida eterna en el Reino de Dios.

Cierro concluyendo que, entre tanto que esperamos las señales, más que señales, lo que el Señor espera de su Iglesia es que cuando Él venga nos halle viviendo una vida que emana los frutos del Espíritu, la verdad de Su Palabra, el amor de Dios y las buenas obras, lo mismo que concluyó Juan al escribir sobre las señales de los tiempos, fue ahí donde, en su primera carta, 2:7-17 incidió en el Nuevo Mandamiento, no que fuese nuevo, porque era antiguo, pero era nuevo porque las tinieblas van pasando, y la luz verdadera ya alumbra: “El que dice que está en la luz, y aborrece a su hermano, está todavía en tinieblas. El que ama a su hermano, permanece en la luz, y en él no hay tropiezo”. … “Todo aquel que confiese que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en él, y él en Dios”. …En esto se ha perfeccionado el amor en nosotros, para que tengamos confianza en el día del juicio; pues como Él es, así somos nosotros en este mundo. En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; …Nosotros Le amamos a Él, porque Él nos amó primero”.

Hoy, 31 de mayo de 2020, todavía bajo las limitaciones de la pandemia del Covid 19, celebramos Pentecostés para la gloria de Dios y esperamos con paciencia, congregados desde las casas, por Internet, orando y velando, alabando y glorificando a Dios, y ayudando a nuestro prójimo como cada uno pueda, hasta la venida de nuestro Señor y Salvador Jesucristo, Rey de reyes y Señor de señores. ¡Amén!