LA TRANSFIGURACIÓN

¡A ÉL OÍD!

© Carlos Padilla – 1998

 

Aquel día cuando leía la segunda carta de nuestro hermano Pedro, el apóstol, capítulo 1, versículo 17, que tantas veces había leído antes y otras tantas en que había preguntado al Señor el propósito espiritual de su transfiguración, «del Griego metamorfosis» me preguntaba y Le preguntaba si sólo fue para mostrar a los apóstoles que era Dios, que vino en Hombre, o si fue para mostrarnos que Él es superior a Moisés y a Elías, así como que proceden de Él y están junto a Él la Ley y la profecía. 

En ese instante se abría ante mí una llamada hacia aquel momento en el que nuestro Señor y Maestro, Aquél que es la Palabra viva, el Verbo de Dios, nos revela Su esencia del cielo estando aquí en la Tierra, Se transforma de repente en cuerpo espiritual, dice la Escritura que blanco y resplandeciente, Su rostro como el sol, y esto ocurrió después de que fuese ya abiertamente rechazado por los Judíos y justo antes de Su última etapa en la que tendría que enfrentarse a Su propia muerte expiatoria por nuestros pecados, para ganar nuestras vidas para la eternidad.

Fue entonces cuando Le pregunté: ¡Señor!, ¿cómo es que Te nos mostraste así, y cómo es que aparecen a Tu lado Moisés y Elías, y la voz del Padre nos dice que solo Te oigamos a Ti, Su Hijo Amado?

El Espíritu Santo me iba llevando a comprender que la clave de este hecho, que tiene lugar ante los ojos perplejos de Pedro, Jacobo y Juan, está en que Jesús nos revela que junto a Él están, no solo la Ley y la profecía, representadas por Moisés y Elías, sino que en la dimensión espiritual significa que la Ley y la profecía están vivas hoy y siempre, como también lo dice la Escritura: “…pero más fácil es que pasen en cielo y la tierra, que se frustre una tilde de la ley…” Lucas 16:17 y  “…porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo…” 2 Pedro 1:21 pero hay un texto aún más relevante sobre el cumplimiento de las profecías: “…porque lo determinado se cumplirá…” Daniel 11:3. Ahora bien, la voz de lo Alto nos dice que a quien debemos oír es a Su Hijo amado en Quien tiene complacencia; este Hijo amado, Jesucristo, es uno de los tres personajes del evento de la transfiguración, y representa el amor, la mente de Cristo y Evangelio ya que Él es la vida y el protagonista del Evangelio, junto con el hombre, Él es el que nos da la vida, por Quien somos salvos, y Su obra es lo primero que necesitamos conocer para nacer de nuevo; este es el Evangelio de Cristo: Jesús aquí completa el Mensaje al hombre, por decirlo así, añadiendo el Evangelio a la Ley y a la profecía, y de esta forma y por la mente de Cristo, el amor de Dios. Pero hay más…

Si observamos al pueblo de Dios, sean de la procedencia religiosa y época que sean, aquellos que luchan junto a Él para seguir Su Camino, muchos se concentran primeramente en la Ley, en los Mandamientos, en los estatutos, otros viven solo pendientes de la profecía, siempre están pendientes de los acontecimientos y se pierden el presente con Cristo y con otros hermanos, y con los que llegan a conocer a Cristo cada día, y dedicarse a estas dos cosas no es malo en absoluto, pero a veces esto hace que seamos ricos y nos olvidemos de nuestro primer amor, el sencillo caminar en el amor de Cristo, de Su mano, y este es el centro del mensaje de la transfiguración: primero que oigamos a Cristo, que recibamos Su mente, y que la Ley y la profecía son santas y son de Dios, pero lo primero es el amor de Dios, que es Cristo, que se transmite en el Evangelio para todas las naciones, y que tenemos un guía espiritual, Jesucristo. La salvación de Cristo es lo principal. Él nos quiere enseñar a discernir en cada momento a lo que conviene dedicar nuestro tiempo espiritual, y también algo de vital importancia: cómo responder a las personas, si con la Ley y con las profecías, pero todo el conocimiento de Dios y de Su Palabra debe ir filtrado a través de la mente de Cristo en nosotros, y que pidamos un corazón nuevo como el de Cristo, y unos ojos nuevos como los de Cristo, y unos oídos nuevos como los de Cristo que escuchaba al Padre cuando se hizo humano, para que podamos tratar a otros con el amor de Cristo y decir que hagamos activo ese …a Él oíd…

En realidad, lo que viene a decirnos este impresionante relato es que vivamos en la presencia de la gloria de Dios, como en la transfiguración, que nosotros mismos nos transfiguremos, nos hagamos santos para poder estar en el lugar donde está Cristo, que busquemos esa presencia o comunión con Él, para que la mente del Hijo amado se haga una con la nuestra, tanto la mente de los que aprenden, como la de los que enseñamos a otros a conocer a Dios.

Podemos decir que la transfiguración representa que cuando estamos en presencia de Dios, vemos la gloria de Dios, entonces podemos disfrutar del equilibrio perfecto entre la justicia, que es la Ley, el cumplimiento que es la profecía, y el amor de Cristo que es el sacerdocio de todo el que ama a Dios y a su prójimo. Esto es posible si recibimos la mente de Cristo. Esta mente es la que tenemos que oír, de ahí que se nos diga: “…a Él oíd…” Pídele a Dios en el nombre de Cristo Su mente, y Su Espíritu para discernir y obrar en el ejército de Jesucristo.

Si Le oímos a Él, o mejor aún, si siempre le preguntamos a Él, tenemos la guía del Espíritu y así como en Edén, al principio Adán caminaba con Dios y hablaba con Él, nosotros debemos caminar con Él, si es que hemos recibido la llamada del Reino de Dios en nuestros corazones. 

Y por último el Señor nos enseña que, así como Moisés, o podría decir la propia Ley, estuvo en la presencia de Dios en el monte Sinaí, es el mismo Dios Quien le entierra, es decir Dios entierra la Ley cuando ve que estamos preparados para entrar en la tierra prometida, Su presencia.

También Elías estuvo en la presencia de Dios y venció contra los falsos sacerdotes de la idolatría de Baal, y venció con la presencia de Dios, y fue arrebatado por Él. Y también es Juan bautista, el que viene con el poder de Elías para unir a los profetas con el Evangelio de Cristo, anunciando la venida del Mesías, por eso, cuando Cristo se bautiza cumpliendo toda justicia, la voz de lo alto dice la primera vez: “…este es mi Hijo amado en quien tengo complacencia…” Mateo 3:17.

Ahora bien, faltaba que del mismo modo Dios confirmase por una parte que los apóstoles y el Evangelio fuesen mostrados también en la presencia de Dios en la historia Bíblica, y por la otra parte vemos que no es hasta la 2ª carta de Pedro que se nos revela el por qué Cristo se transfigura ante los tres apóstoles, y esto es para que se confirme de parte de Dios que ellos son parte de la profecía, y que son los últimos en la cadena del orden espiritual, y los que tendrían que predicar el último mensaje de Dios a la humanidad. 

Ahora, en los últimos tiempos, tenemos el Evangelio de la mente de Cristo, que aquél que reciba Su mente por el Espíritu Santo, ya no andará más en las tinieblas del mundo de la codicia, alimentando los placeres de la carne y absorbidos y trabajando por y para el materialismo, sino que amará a su prójimo y le traerá la presencia de Dios. 

Dios nos da la vida eterna por el sacrificio de Su Hijo amado que resucita de los muertos, pues no puede morir eternamente porque Él mismo es la resurrección y la vida eterna. Gloria a Emanuel, que significa: «con nosotros Dios».

 

CONCLUSIÓN

HISTORIA Y TEXTOS BÍBLICOS DE REFERENCIA

Moisés y Elías: Comentarios y un pequeño resumen de sus respectivas vidas en la Tierra, que también experimentaron la presencia de Dios, así como estos tres apóstoles, lo cual vemos a continuación en los Textos Bíblicos, y al final la transfiguración y el comentario de cierre:

ELÍAS – 1 REYES 19

… He sentido un vivo celo por Yahweh Dios de los ejércitos; porque los hijos de Israel han dejado tu pacto, han derribado tus altares, y han matado a espada a tus profetas; y sólo yo he quedado, y me buscan para quitarme la vida. 11El le dijo: Sal fuera, y ponte en el monte delante de Yahweh. Y he aquí Yahweh que pasaba, y un grande y poderoso viento que rompía los montes, y quebraba las peñas delante de Yahweh; pero Yahweh no estaba en el viento. Y tras el viento un terremoto; pero Yahweh no estaba en el terremoto. 12Y tras el terremoto un fuego; pero Yahweh no estaba en el fuego. Y tras el fuego un silbo apacible y delicado. 13Y cuando lo oyó Elías, cubrió su rostro con su manto, y salió, y se puso a la puerta de la cueva. Y he aquí vino a él una voz, diciendo: ¿Qué haces aquí, Elías? 14El respondió: He sentido un vivo celo por Yahweh Dios de los ejércitos; porque los hijos de Israel han dejado tu pacto, han derribado tus altares, y han matado a espada a tus profetas; y sólo yo he quedado, y me buscan para quitarme la vida. 15Y le dijo Yahweh: Ve, vuélvete por tu camino, por el desierto de Damasco; y llegarás, y ungirás a Hazael por rey de Siria. 16A Jehú hijo de Nimsi ungirás por rey sobre Israel; y a Eliseo hijo de Safat, de Abel-mehola, ungirás para que sea profeta en tu lugar. 17Y el que escapare de la espada de Hazael, Jehú lo matará; y el que escapare de la espada de Jehú, Eliseo lo matará. 18yo haré que queden en Israel siete mil, cuyas rodillas no se doblaron ante Baal, y cuyas bocas no lo besaron.

MALAQUÍAS 4

5He aquí, yo os envío el profeta Elías, antes que venga el día de Yahweh, grande y terrible. 6El hará volver el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres, no sea que yo venga y hiera la tierra con maldición.

LUCAS 1

16Y hará que muchos de los hijos de Israel se conviertan al Señor Dios de ellos. 17E irá delante de él con el espíritu y el poder de Elías, para hacer volver los corazones de los padres a los hijos, y de los rebeldes a la prudencia de los justos, para preparar al Señor un pueblo bien dispuesto.

SANTIAGO 5

17Elías era hombre sujeto a pasiones semejantes a las nuestras, y oró fervientemente para que no lloviese, y no llovió sobre la tierra por tres años y seis meses. 18Y otra vez oró, y el cielo dio lluvia, y la tierra produjo su fruto.

ROMANOS 11

¿O no sabéis qué dice de Elías la Escritura, cómo invoca a Dios contra Israel, diciendo: 3Señor, a tus profetas han dado muerte, y tus altares han derribado; y sólo yo he quedado, y procuran matarme? 4Pero ¿qué le dice la divina respuesta? Me he reservado siete mil hombres, que no han doblado la rodilla delante de Baal. 5Así también aun en este tiempo ha quedado un remanente escogido por gracia.

2 REYES 2

11Y aconteció que yendo ellos y hablando, he aquí un carro de fuego con caballos de fuego apartó a los dos; y Elías subió al cielo en un torbellino.

MOISÉS – ÉXODO 3

4Viendo Yahweh que él iba a ver, lo llamó Dios de en medio de la zarza, y dijo: ¡Moisés, Moisés! Y él respondió: Heme aquí. 5Y dijo: No te acerques; quita tu calzado de tus pies, porque el lugar en que tú estás, tierra santa es. 6Y dijo: Yo soy el Dios de tu padre, Dios de Abraham, Dios de Isaac, y Dios de Jacob. Entonces Moisés cubrió su rostro, porque tuvo miedo de mirar a Dios.

DEUTERONOMIO 34

1Subió Moisés de los campos de Moab al monte Nebo, a la cumbre del Pisga, que está enfrente de Jericó; y le mostró Yahweh toda la tierra de Galaad hasta Dan, 2todo Neftalí, y la tierra de Efraín y de Manasés, toda la tierra de Judá hasta el mar occidental; 3el Neguev, y la llanura, la vega de Jericó, ciudad de las palmeras, hasta Zoar. 4Y le dijo Yahweh: Esta es la tierra de que juré a Abraham, a Isaac y a Jacob, diciendo: A tu descendencia la daré. Te he permitido verla con tus ojos, mas no pasarás allá. 5Y murió allí Moisés siervo de Yahweh, en la tierra de Moab, conforme al dicho de Yahweh. 6Y lo enterró en el valle, en la tierra de Moab, enfrente de Bet-peor; y ninguno conoce el lugar de su sepultura hasta hoy. 7Era Moisés de edad de ciento veinte años cuando murió; sus ojos nunca se oscurecieron, ni perdió su vigor.

La Ley nunca se oscurece ni pierde su vigor, hasta que el mismo Yahweh la entierra cuando ve que Su pueblo entra en la tierra prometida, que representa dos cosas: que aceptemos al Mesías en nuestra alma, la tierra prometida para Dios, y que luego nos dediquemos a conquistar el alma de otros con el Evangelio de Cristo, porque ellos serán nuestra tierra prometida, que fluye leche y miel, que de un hermano fluya la leche del Evangelio es decir que acepte la Salvación de Cristo y que ponga su vida por Cristo y por los hermanos, y la miel es la dulzura del amor de Cristo de un hermano hacia otro, u otros.

LA TRANSFIGURACIÓN

MATEO 17:1 – MARCOS 9:2 – LUCAS 9:28

28Aconteció como ocho días después de estas palabras, que tomó a Pedro, a Juan y a Jacobo, y subió al monte a orar. 29Y entre tanto que oraba, la apariencia de su rostro se hizo otra, y su vestido blanco y resplandeciente. 30Y he aquí dos varones que hablaban con él, los cuales eran Moisés y Elías; 31quienes aparecieron rodeados de gloria, y hablaban de su partida, que iba Jesús a cumplir en Jerusalén. 32Y Pedro y los que estaban con él estaban rendidos de sueño; más permaneciendo despiertos, vieron la gloria de Jesús, y a los dos varones que estaban con él. 33Y sucedió que apartándose ellos de él, Pedro dijo a Jesús: Maestro, bueno es para nosotros que estemos aquí; y hagamos tres enramadas, una para ti, una para Moisés, y una para Elías; no sabiendo lo que decía. 34Mientras él decía esto, vino una nube que los cubrió; y tuvieron temor al entrar en la nube. 35Y vino una voz desde la nube, que decía: Este es mi Hijo amado; a él oíd. 36Y cuando cesó la voz, Jesús fue hallado solo; y ellos callaron, y por aquellos días no dijeron nada a nadie de lo que habían visto.

Ellos no dijeron nada, mas hoy, sí podemos decir lo que Dios hizo: se encarnó en un Hombre para vencer a Satanás en su reino, para que nosotros tengamos acceso al Reino del amor de Yahweh, por la eternidad. He aquí una de las manifestaciones de Dios en Cristo y de como Dios trata personalmente con el hombre desde el primer día en que la generación de Adán recibe una mente capaz de sentir como la del mismo Dios para convertirse en Su novia y esposa, Dios está enamorado de nuestras almas y no podía dejar que nos perdiéramos, se involucró en nuestra existencia personalmente para que no dudemos de Su amor. 

El resumen de este mensaje también lo encontramos en la misma Palabra de Dios: “Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy”. 1 Corintios 13.2.

Aquellos que no han conocido este mensaje y murieron en una esperanza de que Dios no podría abandonarles, se encuentran con la obra redentora de este magnífico y único Dios en el último día donde se les abre la puerta al Reino Eterno, y esa Puerta es Cristo.

Que la presencia y la manifestación de Dios en Cristo te acompañen siempre. Amén.