JESÚS EL MAESTRO DE LA COMUNICACIÓN

© Carlos Padilla – Agosto 2020

En estos convulsos tiempos que corren este año 2020, en los que la comunicación se ha convertido en el caballo de batalla con el que se manipula a la sociedad, se engaña de continuo en las redes sociales y demás medios de comunicación, vemos que muchos usan la mentira, desde gobiernos, poderosos y público en general. Al mentir sirven al engañador y anticristo (2 Juan 7), el personaje Bíblico identificado como padre de mentira, el mismo que engañó a Adán y Eva desde el principio. Sí, queridos amigos, la guerra actual se está llevando a cabo en los medios de comunicación. Se influye para cambiar gobiernos, para manipular ideologías, para adoctrinan a nuestros hijos y para engañar a todos. Basta con repetir la mentira de continuo para que la gente la trague. Como vemos, la comunicación es el arma definitiva, la más poderosa e importante, y la comunicación que vende a todas es la Palabra de Dios, la cual es atacada por el mundo del último tiempo, antes de la segunda venida de Jesucristo para establecer Su reino.

¿Cómo comunicar el Evangelio según Jesús se merece, y también quienes lo oyen?

La comunicación camina sobre dos piernas: el comunicador y el mensaje. De la calidad y el contenido del mensaje depende que el receptor o la audiencia, se interesen por el tema. Pero también, la manera de comunicar es clave a la hora de presentar el mensaje. De nada sirve un mensaje pobre, por muy bueno que sea el comunicador, y de poco sirve el mejor mensaje mal comunicado.

Jesús es el Maestro de la comunicación. Su Mensaje es el Evangelio, el mayor Mensaje jamás comunicado a la humanidad. La manera asertiva, pedagógica, a la vez potente y humilde de Su personalidad magnética son la combinación infalible para comunicar el más importante de los mensajes que el hombre puede recibir, ese que transforma la vida para siempre, que nos da a conocer a Dios en persona por Su Hijo Jesucristo, y que si se recibe, nos da la vida eterna en Su paraíso.

La Biblia muestra que Jesús es el Maestro de la comunicación. Su estilo asertivo es honesto, sencillo, transparente y directo al corazón de todos. Destacan los siguientes elementos de Su estilo de comunicación: Elementos Paraverbales: El volumen de Su voz. Elementos Verbales: El contenido en primera persona, y Su atención personal. Elementos No Verbales: Su mirada y Sus gestos.

Pero ¿cómo es la comunicación? Hay tres estilos principales de comunicación: el asertivo, el agresivo y el pasivo. Jesús, como hemos venido diciendo, se comunica de forma asertiva. Sin embargo es posible que todos en algún momento usemos el estilo agresivo y el pasivo, pero no debe ser nuestra base de comunicación. Para ello sería necesario dominarse a uno mismo con dominio propio (2 Pedro 1) para hacer como Jesús cuando respondió a escribas y fariseos, o al entrar en el Templo cuando lo habían convertido en “cueva de ladrones”. O de forma pasiva cuando escribía en tierra cuando acusaban a la adultera, con una sola pregunta que hizo que todos dejaran la piedra: “el que esté libre de pecado, sea el primero en tirar la piedra contra ella” (Juan 8:7), la muer no fue apedreada, y Jesús le pidió que no pecase más y que fuera en paz.

El comunicador debe ser honesto en su mensaje, que lo que transmite sea veraz y para el beneficio de quienes le escuchan. Eso hacen los buenos maestros, los que se preocupan por sus alumnos, o por sus discípulos. Muchos, sobre todo en política, utilizan sus técnicas persuasivas de comunicación para manipular las mentes de la audiencia y conseguir el poder de naciones a través del populismo, usando la retórica y la desinformación. Ahí, la responsabilidad es del receptor del mensaje, que debe trabajar sus conocimientos e investigar la información que recibe.

Jesús es maestro en la forma pedagógica, también por preguntas y respuestas, contando historias, por conferencias al aire libre, las parábolas, y en el más famoso de los sermones: el Sermón del Monte. Culmina Su maestría de la comunicación en la Santa Cena, tras la resurrección, y por otra de las maravillas de Dios, el Espíritu Santo se comunica desde dentro del creyente como templo de Dios vivo, desde Pentecostés.

LAS TÉCNICAS DE LAS ENSEÑANZAS DE JESÚS

Talleres: el Señor enseñaba y administraba a Sus seguidores: Lucas 9:1-6; 10:1-16; 22:7-23.

Conferencias: el Señor enseñaba a las multitudes: Mateo 4:23-25; 13:1-17; Marcos 3:7-12.

Preguntas / Respuestas: el Señor dialoga con individuos: Marcos 10:17-31; Juan 3:1-15; 4:5-42.

Con estas técnicas de comunicación, Jesús se preocupaba de sus receptores, del tipo de público que Le oía, era el mejor conocedor del contexto, y por supuesto Quien ha hecho el mayor esfuerzo por comprender y adaptarse y ser parte de una cultura, pues vino desde el Cielo y se hizo hombre en aquel momento de la historia. Nosotros debemos también conocer, comprender y ser parte de la cultura en la que estamos comunicando el Evangelio, y conocer de primera mano a quienes nos escuchan, ven o leen.

 

LA COMUNICACIÓN DE JESÚS EN ELEMENTOS PARAVERBALES

Juan 10:27: “Mis ovejas oyen Mi voz, y Yo las conozco y Me siguen.

Juan 11:33-35: “Jesús entonces, al verla llorando, se estremeció en espíritu y se conmovió y preguntó: ¿Dónde lo pusisteis?… Jesús lloró”.

Lucas 8:8: “Hablando estas cosas, decía con fuerte voz: el que tiene oído para oír, oiga”.

Lucas 4:32: “Y se admiraban de Su enseñanza porque Su mensaje era con autoridad”.

 

LA COMUNICACIÓN DE JESÚS POR EL CONTENIDO EN PRIMERA PERSONA

Juan 5:30, 31: “No puedo yo hacer nada por mí mismo; según oigo, así juzgo; y mi juicio es justo, porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió, la del Padre. Si yo doy testimonio acerca de mí mismo, mi testimonio no es verdadero”.

Juan 6:51: “Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo”.

Lucas 21:15: “…porque yo os daré palabra y sabiduría, la cual no podrán resistir ni contradecir todos los que se opongan”.

 

LA COMUNICACIÓN DE JESÚS A TRAVÉS DE LA ATENCIÓN PERSONAL

Sana a un leproso (Mateo 8:1-4; Lucas 5:12-16): “Vino a él un leproso, rogándole; e hincada la rodilla, le dijo: Si quieres, puedes limpiarme. Y Jesús, teniendo misericordia de él, extendió la mano y le tocó, y le dijo: Quiero, sé limpio”.

Sana a un paralítico (Marcos. 2:1-12; Lucas 5:17-26): “Ten ánimo, hijo; tus pecados te son perdonados. Pues para que sepáis que el Hijo del Hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados (dice al paralítico): Levántate, toma tu cama, y vete a tu casa”.

Sana a un ciego (Juan 9:5): “Ve a lavarte en el estanque de Siloé (que traducido es, Enviado). Fue entonces, y se lavó, y regresó viendo”.

La mujer que tocó el manto de Jesús (Mateo 9:18-26; Lucas 8:40-56): “Y él le dijo: Hija, tu fe te ha hecho salva; ve en paz, y queda sana de tu azote…”.

 

LA COMUNICACIÓN DE JESÚS A TRAVÉS DE PREGUNTAS Y RESPUESTAS

Mateo 5:46-48: “Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tendréis? ¿No hacen también lo mismo los publicanos? Y si saludáis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen también así los gentiles? Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto.

Mateo 16:15-17: Él les dijo: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo? Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente. Entonces le respondió Jesús: Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos.

 

LA COMUNICACIÓN DE LA MIRADA Y DE LOS GESTOS DE JESÚS

Alimentación de los cinco mil: Mateo 14:19: “…; y tomando los cinco panes y los dos peces, y levantando Sus ojos al cielo, bendijo…”. Aquí, Jesús muestra cómo trataba a la gente en la conferencia pero con Su mirada al cielo lo decía todo, que lo que les daba venía de parte de Dios.

La hija de Jairo: Marcos 5:41: “…tomó la mano de la niña y le dijo –las famosas palabras–: “Talita  cumi… niña, a ti te digo levántate”. Aquí, Jesús nos enseña el grado de trato personal al que acostumbró a Sus seguidores, lo mismo que hoy hace.

Jesús aparece a sus discípulos: Juan 20:22: “Paz a vosotros… Y habiendo dicho esto, sopló, y les dijo: Recibid el Espíritu Santo…”. De nuevo Jesús da un trato personal profundo a los que Le aman.

La Santa Cena: Lucas 22:19-20: “…y tomó el pan y dio gracias, y lo partió y les dio, diciendo: Esto es mi cuerpo, que por vosotros es dado; haced esto en memoria de mí. De igual manera… tomó la copa, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre, que por vosotros es derramada”. La Santa Cena es el mayor de los gestos de Jesús, uno que transmite el paso del cautiverio de la muerte a la libertad de la vida, y un evento que hoy se repite cuando los cristianos tomamos la Santa Cena.

 

CONCLUSIÓN Y APLICACIÓN A LA VIDA Y AL MINISTERIO DE HOY

Jesús sigue siendo hoy el Maestro de la comunicación, a través del Espíritu Santo y de Su Palabra en la Biblia, con Su estilo asertivo y pedagógico, sea en conferencias, talleres o por preguntas y respuestas. Tanto en el ministerio de la Iglesia como en la vida cristiana.

Hemos visto que la comunicación es el arma definitiva, y que el mensaje de victoria es el Evangelio. Para comunicarlo debemos seguir a Jesús, el Maestro de la comunicación.

Nuestro volumen de voz ha de reflejar hoy Su autoridad, pero con el tono adecuado que refleje Su bondad, sinceridad y verdadero amor de Cristo hacia el prójimo.

Nuestra mirada ha de ser directa, pero humilde, una expresión sincera y un rostro relajado y afable. En la conferencia mirando a todos; en lo cercano, mirando a los ojos.

Nuestros gestos deben reflejar que de forma honesta nos preocupamos por los demás en buenas obras, en trato personal, dedicando tiempo a las relaciones, siendo amigo.

La Santa Cena sigue siendo el mayor gesto para gloria de Dios, hasta que vuelva Cristo.

Por lo tanto, nuestra comunicación en Cristo es para la gloria de Dios. Pero, el santo menaje del Evangelio es por amor al prójimo, a aquellos que son llamados al Reino de Dios que se ha acercado para llevarnos por la eternidad; ese santo mensaje que un día también nos cautivó a los que creemos y amamos a Jesucristo. ¡El que en Él cree, tiene vida eterna! Juan 3:16.

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Mi reconocimiento y agradecimiento a la colaboración, y autorización para esta publicación, de mis hermanos en Cristo: Galiya Nasirova y Cristian Olmo, con quienes compusimos una vídeo presentación para el Seminario, con la mayor parte del contenido de este estudio Bíblico: gracias querido hermanos, ¡que Dios os bendiga!