¡ID Y HACED DISCÍPULOS…!

© Carlos Padilla – Febrero 2021

 

¿Qué es un discípulo? ¿Es cualquier creyente que se considera cristiano un discípulo? Jesús encomendó la llamada “Gran Comisión” (Mateo 28:16-20; Marcos 16:14-18; Lucas 24:36-49; Juan 20:19-23) a los apóstoles como una labor ha desarrollar a todas las naciones y en todo tiempo, partiendo de ellos como primicias y siendo continuada por aquellos que fueran hechos discípulos de Jesús llamados cristianos. Dependiendo de lo que creamos que es un discípulo y de qué características lo definen cumpliremos o no la Gran Comisión, la de hacer discípulos. Pero lo que no está claro para la mayoría, es que el discipulado o la Gran Comisión, no son un curso o un programa de un ministerio de una iglesia. La mayoría de creyentes que se consideran cristianos no saben que el discipulado es una forma de vida progresiva y que la mayor parte del trabajo la hace el Espíritu Santo en aquellos que han nacido de nuevo, una vez estos consienten en cooperar en Su obra de santificación. 

 

EL CRISTIANO ES UN DISCÍPULO

¿Es todo cristiano un discípulo de Cristo? La propia pregunta debería ser la respuesta. Sin embargo, muchos que se llaman a sí mismos cristianos, no reflejan el carácter, ni los frutos, ni las obras que según Jesucristo definen al discípulo que en verdad lo es. Jesús les decía a los apóstoles, en Mateo 16:24 que si alguno quería ser Su discípulo, se negase a sí mismo, tomara su cruz y Le siguiera. Por lo tanto, cualquiera que se considere cristiano, está llamado a mirarse en el espejo del Señor Jesucristo para comprobar dónde se encuentra en la medida de crecimiento como tal. Ahora bien, primero debemos saber qué es un discípulo para luego poder mirarnos a ese espejo.

La palabra discípulo en el Texto grieto del Nuevo Testamento es mathetes, un aprendiz de un importante maestro. Los creyentes, cristianos renacidos, santos, lo son, de Jesús. Una vida en continuo progreso de crecimiento espiritual, no la perfección. Los cristianos han nacido para ser discípulos. Cada uno sirve a Dios de una forma según los dones del Espíritu, pero todos han de madurar.

Hacer discípulos, matheteusate (Mateo 28:19), en 3 pasos: salvación, desarrollo y acción de la Gran Comisión. Salvación por la evangelización y “bautizándolos”, y que todos los cristianos busquen a quienes son de Cristo, no solo una élite preparada en la iglesia. Desarrollo del carácter y la capacidad “enseñándoles todas las cosas que os he mandado”. Acción, una vez preparado debe “id” a cumplir la misión donde vive o trabaja sabiendo que está rodeado de los perdidos.

Discipulado, es la vida progresiva del discípulo y la experiencia cristiana de seguir a Jesús. La formación espiritual incluye la santificación y transformación. El discipulado no es un mero programa, ni un curso necesario para graduarse tras aprender ciertos conocimientos, sino una forma de vida progresiva con Jesús. Tampoco es un ministerio más de la iglesia, sino que debe ser el núcleo de su ministerio, de toda la congregación.

A los discípulos se les llamó cristianos por primera vez en Antioquía de Siria, como podemos leer en Hechos 11:26:

“Ahora bien, los que habían sido esparcidos a causa de la persecución que hubo con motivo de Esteban, pasaron hasta Fenicia, Chipre y Antioquía, no hablando a nadie la palabra, sino sólo a los judíos. 20 Pero había entre ellos unos varones de Chipre y de Cirene, los cuales, cuando entraron en Antioquía, hablaron también a los griegos, anunciando el evangelio del Señor Jesús. 21 Y la mano del Señor estaba con ellos, y gran número creyó y se convirtió al Señor. 22 Llegó la noticia de estas cosas a oídos de la iglesia que estaba en Jerusalén; y enviaron a Bernabé que fuese hasta Antioquía. 23 Este, cuando llegó, y vio la gracia de Dios, se regocijó, y exhortó a todos a que con propósito de corazón permaneciesen fieles al Señor. 24 Porque era varón bueno, y lleno del Espíritu Santo y de fe. Y una gran multitud fue agregada al Señor. 25 Después fue Bernabé a Tarso para buscar a Saulo; y hallándole, le trajo a Antioquía. 26 Y se congregaron allí todo un año con la iglesia, y enseñaron a mucha gente; y a los discípulos se les llamó cristianos por primera vez en Antioquía.

Una vez hemos determinado qué es un discípulo, y la diferencia entre el discípulo y el mero creyente, podemos también aprender de la Biblia, y del Señor Jesucristo, las etapas y los grados de crecimiento espiritual que son necesarias para llegar a la madurez, y poder vivir como discípulos el resto de nuestras vidas.

Algunos Textos Bíblicos que confirman que el cristiano no se puede quedar en un estado de infancia espiritual permanente, como dice Bill Hull en su libro sobre discipulado, sin madurar como persona, sin madurar espiritualmente son: Efesios 4:14-16 y 1 Pedro 2:2,3-9,10.

…para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error, 15 sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo, 16 de quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor. Efesios 4:14-16.

…desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación, si es que habéis gustado la benignidad del Señor… …Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable; 10 vosotros que en otro tiempo no erais pueblo, pero que ahora sois pueblo de Dios; que en otro tiempo no habíais alcanzado misericordia, pero ahora habéis alcanzado misericordia. 1 Pedro 2:2,3-9,10.

El objetivo o propósito es que el cristiano, el creyente, llegue a la “medida de la estatura de la plenitud de Cristo” Efesios 4:13, de manera que se convierta en un fiel representante del Señor en la tierra, un embajador de Cristo, un discípulo.

Pero hay una clave fundamental que todo cristiano debe comprender para andar el camino de Cristo a convertirse en Su discípulo, y es que, el discipulado no es una clase de teología, o una experiencia puntual. Tampoco es un grado que le haga a uno superior a los demás. El discipulado es el modo de vida desde el día en que uno nace de nuevo por la fe, hasta el día de su muerte, o de su arrebatamiento, si vive cuando regrese Jesucristo. Con esto en mente debemos contemplar varias características del discípulo.

Jesús nos dio ejemplo de humildad, siendo Dios, no tuvo en cuenta el ser como Dios, sino que Se hizo hombre, y en Sus propias palabras, no vino a ser servido, sino a servir (Mateo 20:28). Los discípulos debemos imitar a nuestro Maestro y hacer lo mismo.

También en su libro sobre discipulado, Bill Hull habla del valor de Martín Lutero, de las bases espirituales de Juan Calvino, de los devocionales para cada persona de Tomás Cranmer, de las disciplinas de la vida interior de Felipe Jacobo Spener, de hacer comunidad como el conde Nicolás Ludwig von Zinzendorf, del discipulado hecho correctamente por Juan Wesley, y de un Evangelio que adopta el discipulado de Dietrich Bonhoeffer.

 

HERRAMIENTAS DEL DISCÍPULO

Siendo conscientes de cuáles son las huellas del carácter del discípulo maduro espiritualmente que hemos ido entreviendo, y que se reflejan en los personajes históricos que hemos mencionado, es necesario también conocer con qué herramientas cuenta para vencer su carne, el mundo y al diablo, los tres obstáculos que siempre se enfrentan a la obra del discípulo.

El discípulo, realmente, solo tiene que imitar al Maestro Jesucristo. Si Jesús oraba, y oraba mucho, y en lugares apartados, el discípulo debe implementar una costumbre de pasar tiempo con Dios en oración. Jesús ayunó, buscó lugares de soledad y silencio; así nosotros debemos imitarle también. Los discípulos del Señor Jesucristo, los apóstoles, fueron entrenados en todas y cada una de las situaciones que un discípulo enfrenta en la vida, y sus vidas son para nosotros un fiel reflejo que podemos aprender cuando leemos el Nuevo Testamento. En el libro “El Entrenamiento de los Doce” de Alexander Bruce, encontramos la vida de Jesús como ejemplo a sus discípulos, como la vida de Pedro, que paso de pescador, a pescador de hombres, aquel que negó a Jesús pero que antes recibió del Padre por el Espíritu Santo la revelación de la famosa confesión: “Tu eres el Cristo, el Hijo del Dios vivo” Mateo 16:16, y también vio convertirse a tres mil por su predicación, una vez fue madurado por Jesús en su discipulado. A través de los milagros, la tempestad, la transfiguración, la limpieza del Templo o la crucifixión de Jesús, los discípulos vivieron un entrenamiento en primera persona de la mano del que también resucitaría y probaría la fe de ellos. El más joven de todos, el apóstol Juan llegó el primero a la tumba abierta, el mismo que fue el único que permaneció al pie de la cruz y a quien Jesús encomendó a Su madre para que la cuidase.

Finalmente querría resaltar que el discipulado enfrenta al discípulo que enseña con la vida y los problemas del nuevo cristiano, muchas veces apelando a la caridad y ayudas en situaciones de conflictos y persecución, que el discípulo debe saber cómo enfrentar para ayudar al nuevo discípulo. Esto para aquellos que empiezan ahora a hacer discípulos, y sepan que esto será así siempre y hasta la venida del Señor.

Seis aspectos definen cómo nos conformamos a la imagen de Cristo: 1 una mente transformada: creer lo que creía Jesús, la mente de Cristo, no solo creer en Jesús, el Sermón del Monte, en cómo ama Jesús. 2 un carácter transformado: vivir como vivió Jesús, venciendo a las tentaciones en el desierto, tras ayunar cuarenta días y noches, y pasar tiempo con el Padre en el desierto. 3 nuestras relaciones transformadas: amar como amaba Jesús, la esencia del Mandamiento Nuevo para que todos sepan que somos Sus discípulos, con nuestros defectos. 4 nuestros hábitos transformados: capacitarnos como se capacitó Jesús, que el Espíritu Santo nos capacite cada día en el discipulado de la vida, y con las disciplinas espirituales cada vez que son necesarias: silencio, ayuno, recogimiento, frugalidad, oración, discreción, sumisión, humildad, obediencia, estudio y comprensión de las Escrituras, sacrificio, compañerismo, adoración y confesión. 5 un servicio transformado: ministrar como ministró Jesús, sirviendo a los demás, bebiendo de Su vaso; siervos de Cristo. 6 una influencia transformada: dirigir como dirigió Jesús, con humildad (Fil. 2:3) se hizo siervo; se hizo sumiso a Su misión aun siendo Dios, se retiraba a orar al Padre (Jn. 5:16-23); obediente hasta la muerte de cruz, tras Getsemaní; Sufrimiento como la pasión de Cristo; y ser exaltados por el Padre, como Cristo tras resucitar.

Si hemos hecho nuestras, y hemos trabajado en nosotros todas estas características poniéndolas en práctica, mostraremos madurez espiritual, porque una persona transformada en un discípulo puede cambiar el mundo cumpliendo la Gran Comisión.

 

CONCLUSIÓN

Las marcas distintivas del discipulado se basan en imitar a Cristo, y así daremos los frutos del Espíritu en Gálatas 5:22-23: amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y templanza. Pablo pidió imitarle a él, como él imitaba a Cristo, no porque fuera perfecto, sino por lo que un discípulo pueda emanar de Cristo, es una responsabilidad.

El discipulado, pues, no es solo para principiantes, dejando de lado a los más maduros como si ya no necesitaran seguir acercándose más cerca de Jesús, ni tampoco lo es solo para líderes, como si la preparación espiritual solo fuera para la élite, y los laicos estuvieran separados, como hace la iglesias episcopales. Para evitar estas divisiones: todo cristiano es un discípulo; la formación espiritual es un camino de vida, desde el inicio a la meta, ser más como Cristo; el crecimiento espiritual une discipulado y formación bajo la perspectiva novotestamentaria; ambos deben estar bíblicamente fundamentados.

Para continuar leyendo, recomiendo mi estudio anterior “Diferencia entre el Creyente y el Discípulo” https://www.jesucristo.net/diferenc.htm a modo de lista comparativa en base Bíblica. ¿Eres un creyente o un discípulo? ¡Imitemos a Nuestro Señor Jesucristo!