EL PODER DE LA ALABANZA
© Carlos Padilla
ALELU-YAH. Alabad a Yah. Yahweh y Yahshua, a Jesucristo.
La alabanza es la expresión de adoración de un alma que ama a Dios, en espíritu y en verdad, a nuestro Rey, nuestro Señor Jesucristo, con todo nuestro corazón, con toda nuestra alma, con toda nuestra mente y con todas nuestras fuerzas. ¡Adorémosle y alabémosle! Como le respondió el Señor a la samaritana, (cualquier alma que se aferra a su tradición): “…Ni en este monte, ni en Jerusalén adoraréis al Padre. …La hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores, adorarán al Padre en espíritu y en verdad…”, Juan 4:21. Podemos alabar al Señor en nuestro corazón, en soledad, o en congregación, con cánticos e himnos espirituales, pero aún quedan Cristianos que no han recibido este don de Dios.
Para cantar alabanza, ya sea en nuestra intimidad, incluso de corazón, sin emitir sonido alguno, o en medio de la congregación de Su pueblo, debemos mostrar la alegría de nuestros corazones. La Palabra de Dios nos enseña que, para cantar alabanzas en principio se ha de estar alegre. La alabanza individual ha de ser, al igual que en la Iglesia, uno de nuestros pilares espirituales. Además en la alabanza individual hay una herramienta de crecimiento espiritual, que si la desarrollamos, constituiremos una congregación a un nivel superior en el Espíritu, porque no traeremos a la Iglesia nuestras tristezas, y paso a explicar cómo.
Con el tiempo el Señor me ha hecho ver que cuando no se está alegre, pero se quiere alabar a Dios, porque estemos experimentando Su amor y bendiciones, pero al mismo tiempo estemos tristes por la persecución espiritual, bien personal o de la Iglesia en general, porque hallamos fallado al Señor, a los hermanos, o al prójimo, pero vemos que el Señor sigue a nuestro lado, perdonándonos para que nosotros también perdonemos, podemos seguir la recomendación de la Escritura, que luego explicaré a dónde nos llevará en nuestro ánimo y voluntad para con Dios: “…está alguno triste entre vosotros, haga oración, alguno alegre, cante alabanza…” Santiago 5:13.
Pero aunque uno no esté alegre, quiere alabar a Dios, y la opción que nos da la Biblia, además del sentimiento natural del alma, es que debemos orar. Quisiera compartir que he experimentado la gran bendición que supone la oración de alabanza, dando la gloria a Dios por Su misericordia, pues por ello viene la alegría del Señor para la alabanza en cánticos e himnos, con música y danza, porque aunque no estemos alegres en muchas fases de la vida, sabemos reconocer el amor de Dios, y Su misericordia, y nuestro corazón quiere alabar a Dios. La alabanza en la tristeza, la aparta de nosotros y deja lugar al gozo del Espíritu Santo.
Este es un tema para la experiencia personal, no para la congregación, ni para llevar a un hermano triste, por lo que es una virtud espiritual que se puede experimentar por la oración personal en intimidad con el Señor, y en la que debemos ejercitar nuestro espíritu, de la mano del Espíritu Santo, quien intercede por nosotros, como dice la Escritura: “…con gemidos indecibles…” porque no olvidemos que Quien sufre todas nuestras angustias y Quien se goza en nuestras alegrías es Dios, en Su Santo Espíritu, nuestro Consolador, el Espíritu Santo.
Ahora bien, cuando un hermano está triste, dice el proverbio 25 que no le cantemos canción, porque es como quitar la ropa cuando hace frío. Lo que debemos hacer en este caso, es ayudarle y confortarle acompañándolo, escuchándolo, y aconsejándolo con misericordia, pues de este modo podrá llegar a la alegría y la alabanza en su oración de alabanza interior, para luego manifestarla en la congregación.
La alabanza en la Iglesia. Si bien en la oración individual podemos alabar a al Señor en diferentes estados emocionales, en la Iglesia es necesario, sin embargo, que haya una unidad en gozo y entusiasmo por nuestro Dios. Con unos hermanos tristes y en baja forma espiritual, ya podemos imaginar que no se va a conseguir levantar un grupo de alabanza con coro y música. Ahora bien, como podemos deducir, cuando se trata de un coro y música, se sigue una obra escrita, o que se ha aprendido, lo cual sirve de guía en la adoración en la Iglesia, por lo que los hermanos que lo componen, no solo han de hacerlo de forma excelente por ser para Dios, sino que han de poner sus corazones y sus mentes en ello, para que además de llegar al Señor, arrastren a toda la congregación en el espíritu de alabanza y gozo de nuestro Señor.
Toda iglesia necesita de grupos de alabanza, así como de oración, organización, misión y liderazgo espiritual, pero desgraciadamente, y no es casualidad, el denominador común en las iglesias apagadas y tristes, y que pierden su primer amor, son aquellas que no se preocupan por la alabanza al Señor que nos ama. La alabanza expresa nuestros sentimientos hacia el Señor, los comparte, abre y propicia el afecto fraternal entre los hermanos, consigue aunar esfuerzos y hacer que todos sean de un corazón y de una mente como dice en 1 Corintios 1:10, y esto ayuda a las demás partes del ministerio, y Dios recibe de nosotros, como si fuésemos uno, al menos una parte de la labor de la iglesia en cuestión.
¡El Señor habita en medio de la alabanza de Israel! Salmo 22:3. Pero aunque este versículo lo conozcamos, no podemos imaginar la cantidad de bendiciones que Dios hace dentro de una congregación en medio de la alabanza, pero no allí donde hay alabanza fingida, sino donde hay una alabanza verdadera, de corazón y con pasión por Él. Dios se mueve haciendo coyunturas espirituales entre los hermanos, derribando barreras de incredulidad, dando fe, haciendo sanidades y milagros, rompiendo y borrando recelos, envidias, rencores, y por lo tanto purificando los corazones para que no seamos de doble ánimo, lo que redunda en personas que son constantes y firmes en Su Camino. Con estas almas de virtud se convive en iglesias fuertes y de bendición.
Si han notado que su iglesia no está alegre, no prospera, no hay unidad de proyectos del Señor, etc, Pregúntense por la alabanza dentro de su congregación, si existe, y si es de la excelencia espiritual digna del Señor nuestro Dios, como nos recuerda el Salmo 33. Así que, mis queridos hermanos, pastores, líderes o responsables de las iglesias y congregaciones, esta es una parte fundamental de su ministerio, de su demostración de amor a Dios, y de unidad del pueblo del Señor.
Sacrificio. La alabanza y la predicación son ambas una forma de confesar el Nombre de Dios, que debemos entender y experimentar como un sacrificio espiritual de amor a Dios, pues así nos lo muestra la Escritura: “…Así que, ofrezcamos siempre a Dios, por medio de Él, Sacrificio de Alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan Su Nombre”. Hebreos 13:15. Por lo tanto, ánimo, organicen su adoración y alabanza al Señor, además de la predicación, porque el Señor habita en medio de la alabanza de Su pueblo.
Quería compartir con la Iglesia a la que escribo, y también con la que me congrego, la reciente experiencia del derramamiento del Espíritu de Alabanza que cayó sobre mi mientras oraba buscando respuesta sobre la alabanza en la presencia del Señor. Estando en oración y en alabanza de madrugada del 20 al 21 de Julio, la presencia del Espíritu del Señor me inundó y no pude dejar de adorar, danzar y glorificar al Señor, a YHWH, al Padre, al Hijo, y al Espíritu Santo, durante más de una hora. Este avivamiento espiritual personal que me llenó de gozo y me ha fortalecido grandemente, al mismo tiempo he sentido un gran sentimiento de humildad, como si estuviera más cerca del Señor sin merecerlo.
Esta ha sido la respuesta de Dios a mi oración para escribir sobre la alabanza, como y si era ahora el tiempo para escribir sobre ello. Ahora más que nunca, en este tiempo en que oro por el avivamiento, la reforma y la edificación espiritual de la iglesia, especialmente por mi país de nacimiento, España, donde la iglesia evangélica está tan necesitada de fe y confianza en Dios, y de proyecto de avivamiento y fortalecimiento de las almas en crecimiento, y conocimiento del Señor, y donde la católica está seca y muerta. Para ello recomiendo el DICCIONARIO ESPIRITUAL, que de tanta bendición está siendo en los países de Hispano América y Estados Unidos.
Como ejemplos de alabanza y adoración, Israel siempre ha sido un pueblo de alabanza al Señor, de cánticos, danzas y música de adoración al Señor. El rey que unificó el reino de Israel y Judá en un solo reino, fue precisamente el mismo que más alabanza ha escrito en la Biblia; en efecto, el rey David. Consiguió la tierra, Jerusalén, la unificación el fortalecimiento del pueblo de Dios.
David danzó en agradecimiento de su corazón, y su mujer se rió de él, lo cual es un símbolo de su mente que al no entender la alabanza se ríe, pero la Palabra nos enseña a cantar con inteligencia, pero claro esta ha de ser espiritual, no carnal: “7Porque Dios es el Rey de toda la tierra; Cantad con inteligencia. 8Reinó Dios sobre las naciones; Se sentó Dios sobre su santo trono”. Salmo 47. Y como dice Santiago: Orad eficazmente. La alabanza sale del corazón en espíritu, del centro del alma, y a esto añadimos la mencionada «inteligencia».
Jericó cayó en medio de cánticos y trompetas.
Gedeón derrotó a los madianitas con trompetas.
Las siete trompetas de Apocalipsis traen el cumplimiento de las profecías.
Para bendecir y glorificar al Señor, disponemos de cánticos, himnos, Salmos, música y danza. El primer músico de la Biblia fue Jubal, antes de Noe, y los primeros instrumentos mencionados, el arpa y la flauta, Génesis 4:21. En el Nuevo Testamento tocan instrumentos en casa de Jairo, Mateo 9:23, y en casa del hijo pródigo, Lucas 15:25.
Si pueden, háganse de algunas de estas canciones de alabanza, himnos y Salmos, escúchenlos en sus congregaciones, y canten y dancen, lean las letras, les garantizo que su vida espiritual será transformada. Les recomiendo también música Judía de Pascua, Pentecostés y Yom Kippur, pero desde la perspectiva Mesiánica.
Del listado de compositores, entre muchos, tenemos a Bach, La Pasión según San Mateo, o El Mesías de Händel, donde en la última parte del «Hallelu-Yah» todos se ponen de pie, porque el rey, cuando se presentó la obra en público, fue conmovido de tal forma que se puso en pie, y desde entonces es una tradición.
El álbum de música de la famosa película «Los Diez Mandamientos» de Cecil B. DeMilles, con Charlton Heston interpretando a Moisés.
Los coros Gospel son de gran avivamiento espiritual para la Iglesia, además de agradar y alegrar a Dios, y los que participan, tanto en el coro, como en la música, como en la congregación en general. Si no ha tenido la oportunidad de acudir a una iglesia bautista evangélica y escuchar un coro Gospel, hágalo; nunca volverá a ver la alabanza como antes. Aunque la cuna del Gospel es Estados Unidos, que originó en la zona sureste, siendo el canto de los esclavos negros traídos de África, que alababan a Dios en sus vidas, aun siendo esclavos, siendo esta una situación en la que estos amados hermanos clamaban al Señor y se fortalecían para poder soportar tan grande prueba, como los Judíos suportaron en Egipto.
Ese tipo de alabanza viene pues de lo más profundo del corazón, y ahí es a donde quiero llegar, a un corazón que en la mayor de las desgracias, en un gran sufrimiento, desprecio y abuso por parte de otros, saca de dentro, de lo más profundo de su interior la alabanza por el Dios vivo, que lo ha creado, qua ha muerto en la Cruz, y que además nos hace parte de Su cuerpo, por ello cantaban juntos y se fortalecían, porque en su intimidad y su angustia, oraban y alababan al Señor Dios de los Ejércitos, al Juez justo que todo lo ve.
Como música Gospel les recomiendo:
When the Saints go marching in, de Louis Armstrong, con más de 140 versiones de otros autores, y hoy cantada en todo el mundo en alabanza. Cuando los santos marchen, yo quiero estar entre ellos.
Oh Nobody knows The Trouble I’ve Seen.
Amen, de Accor Singers.
Oh Happy Day, de The Edwin Hawdins Singers.
Let my people go.
Down the river side, de Soul Gospel.
Glory, Glory HalleluYah, de Jo Ann Pickens.
We Shall Overcome, de Bishop Paul S. Morton, SR & The Greater St. Stephen Mass Choir.
Y para terminar, Silent Night de Carle Frederiks.
Entre otros. Todos ellos en un CD llamado Planet Gospel, pero hay otras recopilaciones que pueden buscar, no es fácil de encontrar, pero merece la pena.
En música actual de Cristianos en Español podemos mencionar entre los muchos y muy buenos a Juan Luís Guerra, tras su conversión, con su álbum Para Ti.
ALABANZA EN TEXTOS BÍBLICOS PARA ADORACIÓN Y CANTITOS ESCOGIDOS
Éxodo 15:20-21: “Y María la profetisa, hermana de Aarón, tomó un pandero en su mano, y todas las mujeres salieron en pos de ella con panderos y danzas. Y María les respondía: Cantad a Yahweh o Jehová porque en extremo se ha engrandecido”.
Cuando Israel había salido de Egipto y habían experimentado como el Señor les había hecho cruzar el mar rojo, que, además de la historia real, puede simbolizar la imposibilidad de nuestras mentes ante los grandes retos, y así les había liberado de la persecución del faraón.
Deuteronomio 31:19: “Ahora pues, escribíos este cántico y enseñadlo a los hijos de Israel; ponlo en boca de ellos, para que este cántico me sea por testigo contra los hijos de Israel”.
Al entrar en la tierra prometida:
1 Crónicas 16:7 al 43, léalo, forma parte de varios Salmos, como el 105, etc.
Nehemías 9:6: “…los ejércitos de los cielos te adoran”.
Salmo 29:2: “…adorad a Yahweh en la hermosura de la santidad”.
Salmo 33:3: “…Cantadle cántico nuevo; haciéndolo bien, tañendo con júbilo”.
Salmo 34:1: “…Bendeciré a Yahweh en todo tiempo; su alabanza estará de continuo en mi boca”.
Salmo 42:8: “…de noche su cántico estará conmigo…”.
Salmo 47:6: “…Cantad a Dios, cantad; cantad a nuestro Rey, cantad”.
Salmo 66:4: “…Toda la tierra te adorará y cantará a ti; Cantarán a tu nombre. Selah”.
Salmo 81:1: “…cantad con gozo a Dios, fortaleza nuestra; Al Dios de Jacob aclamad con júbilo”.
Salmo 95: “…Venid, aclamemos alegremente a Yahweh; cantemos con júbilo a la roca de nuestra salvación. 2 Lleguemos ante su presencia con alabanza; aclamémosle con cánticos”.
Salmo 98: 4-5: “…Cantad alegres a Yahweh, toda la tierra; levantad la voz y aplaudid, y cantad salmos a Yahweh con arpa; con arpa y voz de cántico”.
Salmo 149:1: “…Cantad a Yahweh cántico nuevo; Su alabanza sea en la congregación de los santos. Y: 5 “Su gloria y canten aun sobre sus camas”.
Salmo 150: “…todo lo que respira alabe a Yah”. AleluYah.
Isaías 5:1: “…Cantaré por mi amado el cantar de mi amado por su viña”.
Isaías 12:2: “…He aquí Dios es salvación mía («Yahshua»); me aseguraré y no temeré; porque mi fortaleza y mi canción es a Yah, Yahweh”.
Isaías 12:6: “…y canta, oh moradora de Sión; porque grande es en medio de ti el Santo de Israel”.
Isaías 26:1”: ¡Despertad y cantad, moradores del polvo…”.
Mateo 2:2: “…¿Dónde está el Rey de los Judíos, que ha nacido? porque Su estrella hemos visto en el oriente y venimos a adorarle”.
Mateo 28:17: “…Cuando le vieron, Le adoraron;…”.
Marcos 14:26: “…Cuando hubieron cantado el himno, subieron al monte de Los Olivos”.
Juan 4:24: “…Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren”.
Hechos 16:25: “…Pero a media noche orando Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios; y los presos los oían. Entonces sobrevino de repente un gran terremoto…”.
1 Corintios 14:15: “…cantaré con el espíritu… y cantaré también con el entendimiento”.
Efesios 5:19: “…hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones”.
Colosenses 3:16: “…cantando con gracia en vuestros corazones al Señor, con salmos e himnos y cánticos espirituales”.
Hebreos 1:6: “…adórenle todos los ángeles de Dios”.
Santiago 5:13 …¿Está alguno alegre? Cante alabanzas”.
Apocalipsis 5:9: “…Y cantaban un nuevo cántico diciendo: Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos; porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje lengua y pueblo y nación, y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra”.
Apocalipsis 15:3: “…Y cantaban el cántico de Moisés siervo de Dios y el cántico del Cordero diciendo: Grandes y maravillosas son tus obras, Señor Dios Todopoderoso; justos y verdaderos son tu caminos, Rey de los santos. ¿Quién no te temerá, oh Señor, y glorificará tu nombre? pues sólo tú eres santo; por lo cual todas las naciones vendrán y te adorarán, porque tus juicios se han manifestado”.
Si en su iglesia tienen músicos, bien pueden componer música para estas magníficas Letras.
CONCLUSIÓN
Así pues, habiendo hecho este recorrido por las grandes maravillas que nuestro Dios ha hecho, y hace cada día en medio de la alabanza de Su pueblo, cantemos y alabemos al Señor nuestro Dios, con todo nuestro corazón, con toda nuestra alma, con toda nuestra mente, y con todas nuestras fuerzas, porque Yahweh es bueno, siempre está con nosotros por Su Espíritu Santo y para siempre es Su misericordia y Su salvación, Yahshua, Jesucristo.
Salmo 113: “Alabad el Nombre de YHWH”
Alelu-Yah, Shema Yisrael, Adonai, Eloheinu, Adonai Ejad, El-Hai, Ruah Ha-Kodesh, El-Shaddai, El-Elión, Elohim, Adonai Wmelej Yahshua. Maranatha, Emanuel Jesucristo, ALELU-YAH, amén.