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RESUMEN 1 Y 2 TESALONICENSES

 © Carlos Padilla. Septiembre 2017

1 TESALONICENSES

TÍTULO. AUTOR y FECHA

El título “Tesalonicenses” deriva de la iglesia a la que va dirigida, en este caso 1 por ser la primera de dos cartas. La autoría es del apóstol Pablo aunque incluye a dos de sus colaboradores, Silvano (Silas) y Timoteo[1]. Internamente es prueba de ello su introducción 1:1 y 2:18[2] y en el carácter de Pablo. Externamente Policarpo, Ignacio y Justino, canon de Marción y Muratori dan testimonio. La fecha 50-51 d.C. desde Corinto en el segundo viaje (Hch. 17:1-9). No menciona la destrucción de Jerusalén ni del Templo, profecía de Jesucristo.

DESTINATARIOS Y MOTIVOS PARA SU ESCRITURA

Pablo escribe a la iglesia de los tesalonicenses, aunque como casi todas, es una carta de corte universal. Estaba formada por judíos convertidos[3] pero la mayoría eran gentiles. Pablo da gracias por el ejemplo de los tesalonicenses, por las noticias favorables que recibe de Timoteo sobre ellos. No obstante, la iglesia tiene que ser corregida en varias cuestiones sobre la muerte y la resurrección, además de enseñar la correcta doctrina escatológica de la segunda venida de Cristo.

CONTEXTO HISTÓRICO

Tesalónica fue capital de Macedonia, al norte del mar Egeo. Era ciudad libre gobernada por sus politarcas en tiempos del imperio Romano[4]. Al llegar Pablo sobre el 50 d.C. fue a la sinagoga, como era su costumbre, iniciando su evangelización partiendo desde el A.T. (Hch. 16, 18). La iglesia se formó a partir de judíos conversos, prosélitos griegos[5] y mujeres de alto estatus social; algunos son Jasón, Aristarco o Gayo (Hch. 17). Por causa del buen mensaje y la conversión de muchos, sufrieron persecución de los judíos y tuvieron que salir de la ciudad. La carta se escribe debido a la preocupación de Pablo por esta incipiente iglesia. Timoteo es enviado y trae buenas noticias con algunas no tan buenas, y persecuciones. Quiso ir, pero Satanás le estorbó 2:17. En la carta llama a apartarse de la inmoralidad de esa sociedad, se defiende de calumnias, enseña sobre la verdad en la muerte en Cristo,  pide respeto a sus pastores y enseña sobre el regreso de Cristo.

ENSEÑANZAS TEOLÓGICAS

Tesalonicenses expone la base de la cristología sobre el canto de Isaías 53, el Mesías anunciado y que era Jesús de Nazaret. Uno de los temas de esta carta es “acerca de los que duermen”[6] que serán resucitados porque murieron en Cristo. Pero, de todas las cuestiones era la segunda venida de Jesucristo[7] y su diferencia del arrebatamiento la que Pablo les enseña. Primero viene Cristo 4:13-18 y se lleva a los resucitados y los que están en Cristo. Luego se trataría la cuestión la segunda venida sobre el reino de Cristo. Pablo cierra la teología en referencia a una vida santa para con Dios, pues Su venida está cerca, pero hace énfasis en el trato fraternal, el respeto, el ósculo santo y el amor.

POSIBLES PROBLEMAS INTERPRETATIVOS

¿Estuvo Pablo solo tres sábados en Tesalónica? (Hch.17:2), la profundidad de la doctrina expuesta no es la de una congregación reciente. La escatología de la primera carta a los Tesalonicenses, si bien el clave en la teología, también ha sido mal usada por muchos, como la forma de ver el regreso de Cristo 4:15; 5:23, o como entender la ira venidera 1:10; 5:9; o el llamado “rapto de la Iglesia” el arrebatamiento 4:13-18, si será antes o después de la tribulación –la ira venidera– y cómo es el Día del Señor 5:1-11[8].

 

[1] Vila Ventura, Samuel. S. Escuain. Nuevo Diccionario Bíblico Ilustrado. (Terrasa. Barcelona. Editorial Clie, 1985). 1133.

[2] Santa Biblia. Versión Reina-Valera 1960. 1 Tesalonicenses.

[3] William, MacDonald. Comentario Bíblico. Antiguo y Nuevo Testamento. (Barcelona, España. Clie, 2004). 921.

[4] Justo L. González. Historia del Cristianismo. I. (Miami. EE.UU.: Unilit, 1994). 41.

[5] Cesar Vidal. Pablo, el judío de Tarso. (Madrid. Algaba, 2006). 176.

[6] Johnny, Sangoquiza. Panorama del Nuevo Testamento. (Bloomington, IN. EE.UU. WestBow Press, 2015). 245.

[7] William, MacDonald. Comentario Bíblico. Antiguo y Nuevo Testamento. (Barcelona, España. Clie, 2004). 921.

[8] Santa Biblia. Versión Reina-Valera 1960. 1 Tesalonicenses.

 


 

2 TESALONICENSES

TÍTULO. AUTOR y FECHA

El título “Tesalonicenses” deriva de la iglesia a la que va dirigida, en este caso 2 por ser la segunda de dos cartas. La autoría es del apóstol Pablo aunque incluye a dos de sus colaboradores, Silvano (Silas) y Timoteo[1] Internamente es prueba de ello su introducción 1:1 y 3:17 y en el carácter de Pablo. Externamente Ireneo, Clemente de Alejandría, Tertuliano y el canon Muratori dan testimonio. La fecha 51-52 d.C.[2]. desde Corinto en el segundo viaje (Hch. 17:1-9). No menciona la destrucción de Jerusalén o el Templo, profecía de Cristo.

DESTINATARIOS Y MOTIVOS PARA SU ESCRITURA

Pablo escribe a la iglesia de los tesalonicenses, aunque como casi todas, es una carta de corte universal. Estaba formada por judíos convertidos[3] pero la mayoría eran gentiles. En esta segunda carta, Pablo les advierte de que no se dejen engañar por falsas doctrinas escatológicas sobre de la segunda venida de Cristo, sobre el rumor de que ya había ocurrido, cuestión que algunos creían y que Pablo tuvo que combatir, enseñando que primero vendría el hombre de pecado y debía manifestarse la apostasía para que viniese Cristo; y así aprender a evitar a falsos maestros. También les exhorta a trabajar por el pan.

CONTEXTO HISTÓRICO

Tesalónica fue capital de Macedonia, al norte del mar Egeo. Era ciudad libre gobernada por sus politarcas en tiempos del imperio Romano[4]. Al llegar Pablo sobre el 50 d.C. fue a la sinagoga, como era su costumbre, iniciando su evangelización partiendo desde el A.T. (Hch. 16, 18). La iglesia se formó a partir de judíos conversos, prosélitos griegos[5] y mujeres de estatus social; algunos son Jasón, Aristarco, Gayo (Hch. 17). La segunda carta se escribe porque Pablo, aunque gozoso de que los tesalonicenses están perseverando en la fe, también reciben persecución. Pablo quiere animales en medio de esta experiencia y les advierte sobre los falsos maestros que están tratando de engañar a la iglesia. Era preocupante que muchos vivían desordenadamente, y sin trabajar, además de fomentarse que el Señor ya había venido, pero Pablo aporta las claves para la verdad.

ENSEÑANZAS TEOLÓGICAS

2 Tesalonicenses expone una teología centrada en la escatología debido al falso rumor que se había extendido entre los tesalonicenses de que Jesucristo ya había vuelto y que estaba entre ellos, y aunque se trata de una epístola pastoral, le es necesario a Pablo volver a instruir ante las falsas doctrinas[6]. Hay una exhortación muy clara al destino de aquellos que no conocen a Dios en 1:8-9 pero al mismo tiempo anima y los que sí están en Cristo en 1:7. Esta es de todas las cuestiones, la segunda venida de Jesucristo[7] y su diferencia del arrebatamiento la que Pablo les enseña para que tengan claro que Jesucristo no vendrá hasta que no se manifieste el hombre de pecado y venga la apostasía, cuestiones que todavía no se habían cumplido y por lo cual debían esperar.

POSIBLES PROBLEMAS INTERPRETATIVOS

Los versículos 1:5-12 en referencia a las recompensas y retribución en general se suele plantear como cuestión de duda sobre el cuándo. Es importante, a día de hoy, en este punto recordar sobre la cuestión de la persecución como natural en la vida cristiana, como Pablo enseña a los Tesalonicenses, que no es la ira de Dios ni el Gran día del Señor, Pero el principal asunto que suele prestar más dificultad interpretativa es el día del Señor, que podemos ver en 2:2. Con referencia a uno que impide 2:6-7 o 2:3-4, 8-10 sobre el inicuo también suele haber diferentes interpretaciones, pero claras en contexto.

[1] Santa Biblia. Versión Reina-Valera 1960. 2 Tesalonicenses.

[2] Vila Ventura, Samuel. S. Escuain. Nuevo Diccionario Bíblico Ilustrado. (Terrasa. Barcelona. Editorial Clie, 1985). 1133.

[3] William, MacDonald. Comentario Bíblico. Antiguo y Nuevo Testamento. (Barcelona, España. Clie, 2004). 921.

[4] Justo L. González. Historia del Cristianismo. I. (Miami. EE.UU.: Unilit, 1994). 41.

[5] Cesar Vidal. Pablo, el judío de Tarso. (Madrid. Algaba, 2006). 176.

[6] Johnny, Sangoquiza. Panorama del Nuevo Testamento. (Bloomington, IN. EE.UU. WestBow Press, 2015). 253.

[7] William, MacDonald. Comentario Bíblico. Antiguo y Nuevo Testamento. (Barcelona, España. Clie, 2004). 935.