JESUCRISTO   LA RESURRECCIÓN VIENE. HE AQUÍ QUE VIENE CON LAS NUBES Y TODO OJO LE VERÁ, Y LOS QUE LE TRASPASARON. Apocalipsis 1:7.

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MOISÉS

EL CUERPO DE LOS HIJOS DE LA LEY Y LA PERFECCIÓN DE CRISTO

Mosheh: Sacado de "las Aguas", también significa hijo, en su raíz egipcia "ms". Espiritualmente prefigura La Ley. La Ley no puede entrar en la tierra prometida porque allí es la presencia de Dios, y reina la libertad de Su Espíritu. En el cielo, con Dios, no hace falta La Ley. Tampoco debe hacer falta cuando se está con un hermano que ama a Cristo, si éste se ha -circuncidado- de corazón, espiritualmente, para amarme a mi, que soy su prójimo. Entonces no hay temor y no hace falta La Ley. Dios no necesita La Ley, la envió por un propósito. De aquí que Moisés no entrase en la Tierra Prometida, pero Dios le permitió verla. No podemos pues traerle La Ley a un hermano en cuya alma reina Cristo, pues es el alma, La Tierra Prometida de Dios. Desde luego que literalmente la Ley entra en Canaán por la sucesión de Josué, pero veremos más adelante que ninguno de los que salieron de Egipto vinieron a la Nueva tierra; es una prefiguración de que el hombre no es perfecto para cumplirla.

El cuerpo de Moisés son los hijos de la Ley y de la religión. Así como el cuerpo de Cristo son los hijos de los que se han situado bajo la Gracia, aquellos que han nacido de nuevo del Espíritu de Dios. Por el cuerpo de Moisés tuvo que luchar Dios para salvarlo, enviando al Arcángel Gabriel, quien lucho con Satanás para arrebatarle el cuerpo. Porque los que están bajo la Ley están bajo la condenación y la muerte, pues nadie puede cumplir la Ley, sólo El Mesías la cumple por nosotros, para que obtengamos esa Gracia de Dios. La Ley es buena y santa y hay que guardarla, sirve para que sepamos que el hombre no es perfecto para cumplirla, es la guía perfecta ante Dios, si es que queremos presentarnos ante Él con la moral. Estamos pues vencidos ante Dios antes de presentarnos a Él. 

Moisés consagra a Josué como su sucesor, esta sucesión es la que confirma con mayor claridad y esplendor que Josué o Jesúa o Yahshua que es Jesús el Cristo, sería el sucesor de la edificación personal de cada alma, que es la verdadera Tierra Prometida del Espíritu Santo, que este es el objetivo de Dios, y que cada uno de nosotros aceptemos primeramente la Ley de Dios, que nos condena por pecadores, y que arrepintiéndonos de serlo, aceptemos el sacrificio de Cristo como pago por nuestra enemistad natural y carnal contra Dios, para entrar a morar en la Tierra Prometida que es la Presencia de Dios, donde habita Dios, y donde se le dice a Josué nada mas entrar: quita el calzado de tus pies porque estás en tierra Santa. Descálzate de la Ley que estás ante Dios, igual que le dijo a Moisés cuando hablaba con Él en la Zarza.

Se dice de Moisés que muere en  Moab: Moab es el hijo de Lot y su hija primogénita, el hombre de religión por excelencia, y sus hijos son su descendencia espiritual de sus propias hijas o ideas religiosas, Moab es la primera idea de religión, hijo de su primogénita. Es enterrado por Dios en el valle de Moab, o lugar llano de la religión donde la vida es a priori fácil de andar por la llanura del terreno aunque también se está al descubierto para una lucha, mientras que Dios, se dice que vive en el monte de Sión, en oposición a valle; Aunque nadie conoce el lugar de su sepultura (De Moisés) hasta hoy (Deuteronomio 34:6 Judas 9).  Cuando muere Moisés en Moab dice la Escritura que no perdió su vigor, que vivió 120 años que es la plenitud de la vida de un hombre según Dios le dice a Adán, que representa que la vida de la Ley de Dios siempre será vigente mientras haya hombres sobre la tierra, porque Cristo dice que la Ley no pasará, y dice también la Escritura que sus ojos nunca se oscurecieron ya que la claridad y perfección de la Ley es debida a que proviene de Dios. Pero por esto precisamente Dios mismo la entierra en Moab, porque la Ley pertenece a la religión, pero en la tierra prometida no está la Ley, sino que está Cristo, La Gracia, el Rey de reyes.

Éxodo 2:8, Deuteronomio 32, Salmos 105:26, Lucas 16:31, Judas 9, Apocalipsis 15:3.

 

TEXTO BÍBLICO: ÉXODO CAPÍTULO 2

NACIMIENTO DE MOISÉS

1Un varón de la familia de Leví fue y tomó por mujer a una hija de Leví, 2La que concibió, y dio a luz un hijo; y viéndole que era hermoso, le tuvo escondido tres meses.

Los Padres de Moisés o de la Ley son hijos de Leví, o hijos del sacerdocio de Dios. No podía ser de otro modo.

3Pero no pudiendo ocultarle más tiempo, tomó una arquilla de juncos y la calafateó con asfalto y brea, y colocó en ella al niño y lo puso en un carrizal a la orilla del río. 4Y una hermana suya se puso a lo lejos, para ver lo que le acontecería. 5Y la hija de Faraón descendió a lavarse al río, y paseándose sus doncellas por la ribera del río, vio ella la arquilla en el carrizal, y envió una criada suya a que la tomase.

Moisés es sacado de las aguas porque las aguas son las doctrinas y La Ley es sacada por Dios de Su doctrina, aunque los pueblos tengan doctrinas, la sabiduría procede de Dios y por lo tanto de la raíz de la Doctrina de Dios es tomada esta Ley, que sirve para todos los pueblos y es la mejor moral posible ante Dios, aunque no es éste el objetivo de Dios para con los hombres, sino la amistad con Él (Pregúntame y Yo te enseñaré).

6Y cuando la abrió, vio al niño; y he aquí que el niño lloraba. Y teniendo compasión de él, dijo: De los niños de los hebreos es éste.

7Entonces su hermana dijo a la hija de Faraón: ¿Iré a llamarte una nodriza de las hebreas, para que te críe este niño? 8Y la hija de Faraón respondió: Ve. Entonces fue la doncella, y llamó a la madre del niño, 9A la cual dijo la hija de Faraón: Lleva a este niño y críamelo, y yo te lo pagaré. Y la mujer tomó al niño y lo crió.

Luego es adoptado por la hija de Faraón, que prefigura que el mundo representado por Egipto y su dirigente Faraón somos nosotros que reinamos en nosotros mismos y la hija es la descendencia de nuestra mente-alma, el proyecto de nuestra vida, que adopta a Moisés, o sea que adoptamos la Ley de Dios como la perfecta ley. Es entonces cuando en el pasaje de la Biblia se nos enseña que la  hija pide que le críen al niño y es traída nada mas y nada menos que la madre del niño, que en realidad es el pueblo hebreo, su madre, es hija de Leví y su padre también es hijo de Leví, la tribu de donde sale el sacerdocio de Israel establecido por Dios. Este pasaje nos enseña que el mundo adopta la Ley de Dios, pero es dada en manos de Israel para que sea custodiada. 

10Y cuando el niño creció, ella lo trajo a la hija de Faraón, la cual lo prohijó, y le puso por nombre Moisés, diciendo: Porque de las aguas lo saqué.

 

MOISÉS HUYE DE EGIPTO

11En aquellos días sucedió que crecido ya Moisés, salió a sus hermanos, y los vio en sus duras tareas, y observó a un egipcio que golpeaba a uno de los hebreos, sus hermanos. 12Entonces miró a todas partes, y viendo que no parecía nadie, mató al egipcio y lo escondió en la arena. 13Al día siguiente salió y vio a dos hebreos que reñían; entonces dijo al que maltrataba al otro: ¿Por qué golpeas a tu prójimo? 14Y él respondió: ¿Quién te ha puesto a ti por príncipe y juez sobre nosotros? ¿Piensas matarme como mataste al egipcio? Entonces Moisés tuvo miedo, y dijo: Ciertamente esto ha sido descubierto.

Moisés mata al egipcio, que prefigura a la Ley que condena a los hijos del mundo. Entonces un hermano de su pueblo, le dice ¿es que a mi también me matarás? Pues claro que la Ley mata por causa de que todos los hombres han pecado, por eso vino Cristo para que no muriésemos sino que si nos arrepentimos tenemos vida eterna.

15Oyendo Faraón acerca de este hecho, procuró matar a Moisés; pero Moisés huyó de delante de Faraón, y habitó en la tierra de Madián.

Ya que en tierra del mundo la Ley es rechazada, Moisés va a Madián que es tierra de Árabes, para traer también la Ley allí.

16Y estando sentado junto al pozo, siete hijas que tenía el sacerdote de Madián vinieron a sacar agua para llenar las pilas y dar de beber a las ovejas de su padre. 17Mas los pastores vinieron y las echaron de allí; entonces Moisés se levantó y las defendió, y dio de beber a sus ovejas. 18Y volviendo ellas a Reuel su padre, él les dijo: ¿Por qué habéis venido hoy tan pronto? 19Ellas respondieron: Un varón egipcio nos defendió de mano de los pastores, y también nos sacó el agua, y dio de beber a las ovejas.

Moisés se ve en la situación de defender a las hijas de su suegro Reuel que significa -Amigo de Dios- que son las doctrinas que Dios le ha dado a este hombre en su intimidad y amistad con Él, porque eran ellas molestadas por los pastores, representantes de las iglesias y religiones que siempre se oponen a la amistad personal con Dios sin pertenencia a institución humana.

20Y dijo a sus hijas: ¿Dónde está? ¿Por qué habéis dejado a ese hombre? Llamadle para que coma.

Automáticamente el amigo de Dios, hijo del amigo de Dios Abraham, pregunta por aquel que ha defendido su doctrina que Dios le ha dado, la fe en Él. Moisés, La Ley, defiende a los amigos personales de Dios.

21Y Moisés convino en morar con aquel varón; y él dio su hija Séfora por mujer a Moisés. 22Y ella le dio a luz un hijo; y él le puso por nombre Gersón, porque dijo: Forastero soy en tierra ajena.

La Ley o Moisés se siente forastero en tierra de amistad personal, pero es aceptado porque la Ley es Santa y un amigo de Dios, tiene la Ley grabada en su corazón, por amor a Dios.

23Aconteció que después de muchos días murió el rey de Egipto, y los hijos de Israel gemían a causa de la servidumbre, y clamaron; y subió a Dios el clamor de ellos con motivo de su servidumbre. 24Y oyó Dios el gemido de ellos, y se acordó de su pacto con Abraham, Isaac y Jacob. 25Y miró Dios a los hijos de Israel, y los reconoció Dios.

 

ÉXODO: CAPÍTULO 3

MOISÉS ES LLAMADO POR DIOS

1Apacentando Moisés las ovejas de Jetró su suegro, sacerdote de Madián, llevó las ovejas a través del desierto, y llegó hasta Horeb, monte de Dios.

Moisés que también es Cristo, para el pueblo de Dios, llamado el Libertador, según se venga a Dios se ve el árbol de la Vida o el árbol del conocimiento del bien y del mal. Así pues Cristo apacienta las ovejas de su suegro con la Ley y con la Gracia. El suegro es el padre de nuestra esposa-alma y el padre de nuestra alma es Dios. Estas ovejas son las que el Señor pone en las manos de aquellos que son sus amigos para que sean edificados como amigos Suyos.

2Y se le apareció el Ángel de Yahweh en una llama de fuego en medio de una zarza; y él miró, y vio que la zarza ardía en fuego, y la zarza no se consumía. 3Entonces Moisés dijo: Iré yo ahora y veré esta grande visión, por qué causa la zarza no se quema. 4Viendo Yahweh que él iba a ver, lo llamó Dios de en medio de la zarza, y dijo: ¡Moisés, Moisés! Y él respondió: Heme aquí. 5Y dijo: No te acerques; quita tu calzado de tus pies, porque el lugar en que tú estás, tierra santa es.

Cuando nos llama Dios, nos dice; quita tu calzado. El calzado aquí tiene dos significados: uno es: no vengas a Mi con la Ley, y el otro: tampoco con el Evangelio de Cristo, pues Yo mismo soy Dios, Jesucristo y te he limpiado con mi sangre. Ahora dejemos los rudimentos de la salvación y Yo te trataré como mi amigo personal e íntimo.

6Y dijo: Yo soy el Dios de tu padre, Dios de Abraham, Dios de Isaac, y Dios de Jacob. Entonces Moisés cubrió su rostro, porque tuvo miedo de mirar a Dios. 7Dijo luego Yahweh: Bien he visto la aflicción de mi pueblo que está en Egipto, y he oído su clamor a causa de sus exactores; pues he conocido sus angustias, 8Y he descendido para librarlos de mano de los egipcios, y sacarlos de aquella tierra a una tierra buena y ancha, a tierra que fluye leche y miel, a los lugares del cananeo, del heteo, del amorreo, del ferezeo, del heveo y del jebuseo. 9El clamor, pues, de los hijos de Israel ha venido delante de mí, y también he visto la opresión con que los egipcios los oprimen. 10Ven, por tanto, ahora, y te enviaré a Faraón, para que saques de Egipto a mi pueblo, los hijos de Israel. 11Entonces Moisés respondió a Dios: ¿Quién soy yo para que vaya a Faraón, y saque de Egipto a los hijos de Israel? 12Y él respondió: Ve, porque yo estaré contigo; y esto te será por señal de que yo te he enviado: cuando hayas sacado de Egipto al pueblo, serviréis a Dios sobre este monte.  13Dijo Moisés a Dios: He aquí que llego yo a los hijos de Israel, y les digo: El Dios de vuestros padres me ha enviado a vosotros. Si ellos me preguntaren: ¿Cuál es su nombre?, ¿qué les responderé? 14Y respondió Dios a Moisés: YO SOY EL QUE SOY. Y dijo: Así dirás a los hijos de Israel: YO SOY me envió a vosotros.

YO ESTARÉ O YO SERÉ parece ser la verdadera traducción según los últimos estudios de los traductores Bíblicos. í dirás a los hijos de Israel: YO SOY me envió a vosotros. 15Además dijo Dios a Moisés: Así dirás a los hijos de Israel: Yahweh, el Dios de vuestros padres, el Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacob, me ha enviado a vosotros. Este es mi nombre para siempre; con él se me recordará por todos los siglos. 16Ve, y reúne a los ancianos de Israel, y diles: Yahweh, el Dios de vuestros padres, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, me apareció diciendo: En verdad os he visitado, y he visto lo que se os hace en Egipto; 17Y he dicho: Yo os sacaré de la aflicción de Egipto a la tierra del cananeo, del heteo, del amorreo, del ferezeo, del heveo y del jebuseo, a una tierra que fluye leche y miel. 18Y oirán tu voz; e irás tú, y los ancianos de Israel, al rey de Egipto, y le diréis: Yahweh el Dios de los hebreos nos ha encontrado; por tanto, nosotros iremos ahora camino de tres días por el desierto, para que ofrezcamos sacrificios a Yahweh nuestro Dios.

Moisés no se cree que Dios estará con él pero le dice: Yo estaré contigo cuando tu vayas, Yo Soy, y estaré contigo, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, y Dios es Dios de vivos y no de muertos. La descendencia de Israel está viva en el cielo. Dios promete a los que le amen que serán llevados a tierra que fluye leche y miel. La leche es la Palabra de Dios no adulterada y la miel es la dulzura del amor de Dios. Estos atributos se encuentran en la Tierra Prometida: en el alma de un hombre o mujer que se entregan a Dios y que como Jetro se hacen sus amigos como Abraham. Amigo de Dios en Cristo. Los ancianos te reconocerán si tu les hablas del Dios de los patriarcas.

19Mas yo sé que el rey de Egipto no os dejará ir sino por mano fuerte. 20Pero yo extenderé mi mano, y heriré a Egipto con todas mis maravillas que haré en él, y entonces os dejará ir. 21Y yo daré a este pueblo gracia en los ojos de los egipcios, para que cuando salgáis, no vayáis con las manos vacías;

El rey de Egipto, simbolizando el sistema del mundo, a  Satanás que se opondrá a cada uno que se entregue a Cristo con persecuciones, pero tened fe que Él promete estar con nosotros. Los egipcios, simbolizan la gente que sigue el sistema del mundo y no siguen a Dios, pero ven sin embargo a los de Dios con buenos ojos.

22Sino que pedirá cada mujer a su vecina y a su huéspeda alhajas de plata, alhajas de oro, y vestidos, los cuales pondréis sobre vuestros hijos y vuestras hijas; y despojaréis a Egipto.

ÉXODO: CAPÍTULO 4

1Entonces Moisés respondió diciendo: He aquí que ellos no me creerán, ni oirán mi voz; porque dirán: No te ha aparecido Yahweh.

No cree el hombre Ley, que le crean los demás, porque no tiene fe, porque la Ley no es de fe, sino que dice; el que la cumpla vivirá por ella. Cristo en la misericordia de Dios dice; el que crea en mi tiene vida eterna.

2Y Yahweh dijo: ¿Qué es eso que tienes en tu mano? Y él respondió: Una vara. 3El le dijo: Échala en tierra. Y él la echó en tierra, y se hizo una culebra; y Moisés huía de ella.

Dios le demuestra a Moisés que si lleva la Ley solamente y la trae a la Tierra, se vuelve en culebra que se retuerce hasta ahogar al hombre porque no puede cumplirla.

4Entonces dijo Yahweh a Moisés: Extiende tu mano, y tómala por la cola. Y él extendió su mano, y la tomó, y se volvió vara en su mano. Tómala por la cola, que es la debilidad y no por la cabeza que es su fuerza. O sea, usa la Ley para que tu prójimo vea su culpabilidad, pero no te quedes solo en la condenación por la Ley, dales también la esperanza de la salvación de Cristo.

5Por esto creerán que se te ha aparecido Yahweh, el Dios de tus padres, el Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacob. 6Le dijo además Yahweh: Mete ahora tu mano en tu seno. Y él metió la mano en su seno; y cuando la sacó, he aquí que su mano estaba leprosa como la nieve.

Cuando un hombre de Dios mete su mano que es su fuerza en su seno habiendo en él la Ley y no la Gracia lo que halla es la lepra del pecado porque sin misericordia no se puede andar con Dios, y aquí hablamos de Moisés el hombre Ley.

7Y dijo: Vuelve a meter tu mano en tu seno. Y él volvió a meter su mano en su seno; y al sacarla de nuevo del seno, he aquí que se había vuelto como la otra carne.

Al volver a meter la mano en su seno él mira en su interior como le sugiere el Señor y haya misericordia, es entonces cuando su carne su vuelve limpia; Cristo.

8Si aconteciere que no te creyeren ni obedecieren a la voz de la primera señal, creerán a la voz de la postrera. 9Y si aún no creyeren a estas dos señales, ni oyeren tu voz, tomarás de las aguas del río y las derramarás en tierra; y se cambiarán aquellas aguas que tomarás del río y se harán sangre en la tierra. 10Entonces dijo Moisés a Yahweh: ¡Ay, Señor! nunca he sido hombre de fácil palabra, ni antes, ni desde que tú hablas a tu siervo; porque soy tardo en el habla y torpe de lengua. 11Y Yahweh le respondió: ¿Quién dio la boca al hombre? ¿o quién hizo al mudo y al sordo, al que ve y al ciego? ¿No soy yo Yahweh? 12Ahora pues, ve, y yo estaré con tu boca, y te enseñaré lo que hayas de hablar.

Esta quiere el Señor que sea nuestra actitud cuando Él nos propone una persona a la que hablar de Su Palabra.

13Y él dijo: ¡Ay, Señor! envía, te ruego, por medio del que debes enviar. 14Entonces Yahweh se enojó contra Moisés, y dijo: ¿No conozco yo a tu hermano Aarón, levita, y que él habla bien? Y he aquí que él saldrá a recibirte, y al verte se alegrará en su corazón.

El Señor se ve en la obligación de tener que servirse de Aarón, el sacerdocio levítico para hablar Su Palabra, porque sabe que el cuerpo de Moisés no es capaz de luchar si no se arropa de la pompa del sacerdocio y de la Ley. Pero no sabe Moisés que al final Dios obtiene su objetivo, prefigurando a Cristo en Aarón por el sacerdocio de la expiación de los pecados.

15Tú hablarás a él, y pondrás en su boca las palabras, y yo estaré con tu boca y con la suya, y os enseñaré lo que hayáis de hacer. 16Y él hablará por ti al pueblo; él te será a ti en lugar de boca, y tú serás para él en lugar de Dios. 17Y tomarás en tu mano esta vara, con la cual harás las señales.

 

ÉXODO: CAPÍTULO 4

MOISÉS VUELVE A EGIPTO

18Así se fue Moisés, y volviendo a su suegro Jetro, le dijo: Iré ahora, y volveré a mis hermanos que están en Egipto, para ver si aún viven. Y Jetro dijo a Moisés: Ve en paz. 19Dijo también Yahweh a Moisés en Madián: Ve y vuélvete a Egipto, porque han muerto todos los que procuraban tu muerte. 20Entonces Moisés tomó su mujer y sus hijos, y los puso sobre un asno, y volvió a tierra de Egipto. Tomó también Moisés la vara de Dios en su mano. 21Y dijo Yahweh a Moisés: Cuando hayas vuelto a Egipto, mira que hagas delante de Faraón todas las maravillas que he puesto en tu mano; pero yo endureceré su corazón, de modo que no dejará ir al pueblo. 22Y dirás a Faraón: Yahweh ha dicho así: Israel es mi hijo, mi primogénito. 23Ya te he dicho que dejes ir a mi hijo, para que me sirva, mas no has querido dejarlo ir; he aquí yo voy a matar a tu hijo, tu primogénito. 24Y aconteció en el camino, que en una posada Yahweh le salió al encuentro, y quiso matarlo.

Impresionante revelación de Dios que llega al extremo de amenazar a Moisés con matar a su primogénito por no haberle circuncidado. Y es precisamente su esposa o alma la que al ver que no había obedecido a Dios, circuncida el prepucio de su hijo que es el prepucio de su corazón. Interpretado este párrafo nos enseña que Moisés el hombre de la Ley, debe circuncidar mediante su esposa-alma a su hijo que es su descendencia espiritual, es decir su nueva vida, su nueva mente que nace del Espíritu de Dios. Vemos que si se vive solo por la Ley, que es el ministerio de la condenación y de la muerte -armas de Satanás- quien se regocija en ser el acusador y fiscal del alma empleando la Ley de Dios, todo hombre queda vencido, porque todos pecaron. 

Bendito sea Jesucristo que nos ha librado de la muerte y de la condenación. Sí amigo lector, no se escandalice de ver que Dios nos ha provisto de una moral, la mejor de todas, pero resulta que esta moral es muerte, porque Dios nos ama en amistad personal, en la libertad y no bajo una ley. ¿Se imagina Ud. relacionándose con su ser querido, esposa o esposo o hijos, mediante el cumplimiento de unas normas? Dios merece amor y no Ley. Es difícil de asimilar pero es así. La Ley es santa para que comprendamos nuestro error de querer ser independientes de Dios mediante una ley que nos hacemos en nuestra mente, ese es el pecado del hombre. Sean ustedes amigos míos, amigos de Dios por la Sangre-Vida de Cristo, que nos reconcilia consigo mismo.¿Amén? Si aun duda, siga leyendo hasta llegar al versículo donde la vara o Ley se hace un serpiente, y mas adelante se le da al pueblo que mire a una serpiente de bronce. Qué pesado es el bronce, que pesado es el acusador cuando nos acusa con la Ley. Pero Cristo nos limpió de nuestras transgresiones si nos hemos arrepentido o cambiado nuestras mentes para ser amigos de Dios.

25Entonces Séfora tomó un pedernal afilado y cortó el prepucio de su hijo, y lo echó a sus pies, diciendo: A la verdad tú me eres un esposo de sangre. 26Así le dejó luego ir. Y ella dijo: Esposo de sangre, a causa de la circuncisión. 27Y Yahweh dijo a Aarón: Ve a recibir a Moisés al desierto. Y él fue, y lo encontró en el monte de Dios, y le besó. 28Entonces contó Moisés a Aarón todas las palabras de Yahweh que le enviaba, y todas las señales que le había dado. 29Y fueron Moisés y Aarón, y reunieron a todos los ancianos de los hijos de Israel. 30Y habló Aarón acerca de todas las cosas que Yahweh había dicho a Moisés, e hizo las señales delante de los ojos del pueblo. 31Y el pueblo creyó; y oyendo que Yahweh había visitado a los hijos de Israel, y que había visto su aflicción, se inclinaron y adoraron.

 

ÉXODO: CAPÍTULO 5

MOISÉS Y AARÓN SE PRESENTAN ANTE FARAÓN

1Después Moisés y Aarón entraron a la presencia de Faraón y le dijeron: Yahweh el Dios de Israel dice así: Deja ir a mi pueblo a celebrarme fiesta en el desierto.

Debemos ver este pasaje como la situación en la que se encuentra cualquier hombre de Dios que trata de traer la buena noticia del perdón de Cristo a una persona que está en el mundo. Por lo tanto cada vez que Faraón se opone a dejar al pueblo, simboliza que Satanás no quiere perder ningún alma. No tiene Dios más remedio que mandar a esta persona todas las persecuciones o plagas necesarias para que esta alma acepte a Cristo.

2Y Faraón respondió: ¿Quién es Yahweh, para que yo oiga su voz y deje ir a Israel? Yo no conozco a Yahweh, ni tampoco dejaré ir a Israel. 3Y ellos dijeron: El Dios de los hebreos nos ha encontrado; iremos, pues, ahora, camino de tres días por el desierto, y ofreceremos sacrificios a Yahweh nuestro Dios, para que no venga sobre nosotros con peste o con espada. 4Entonces el rey de Egipto les dijo: Moisés y Aarón, ¿por qué hacéis cesar al pueblo de su trabajo? Volved a vuestras tareas.

Se plantea aquí la situación de que un hombre quiere servir a Dios: iremos camino de tres días al desierto, esto es a adorar a Dios durante tres tiempos hasta que venga el Señor: al tercer día resucitaré. Lógicamente el diablo se opone a no dejar al hombre que se entregue a Dios. Que se ocupen de su trabajo dice el diablo, que ganen dinero y tengan afanes y ocupaciones para que no piensen en Dios.

5Dijo también Faraón: He aquí el pueblo de la tierra es ahora mucho, y vosotros les hacéis cesar de sus tareas. 6Y mandó Faraón aquel mismo día a los cuadrilleros del pueblo que lo tenían a su cargo, y a sus capataces, diciendo: 7De aquí en adelante no daréis paja al pueblo para hacer ladrillo, como hasta ahora; vayan ellos y recojan por sí mismos la paja. 8Y les impondréis la misma tarea de ladrillo que hacían antes, y no les disminuiréis nada; porque están ociosos, por eso levantan la voz diciendo: Vamos y ofrezcamos sacrificios a nuestro Dios. 9Agrávese la servidumbre sobre ellos, para que se ocupen en ella, y no atiendan a palabras mentirosas.

¿No es cierto que hoy en la civilización de occidente las personas viven en un estrés frenético y no tiene tiempo para nada?, pues aquí tenemos el porqué. Que fabriquen el mismo ladrillo pero no se les de la paja: con ladrillo de barro que son nuestros pecados y la paja que es la fragilidad de nuestros argumentos mundanos se fabrica el hombre su casa; Dios propone hacer Su templo con un cimiento que es La Palabra y edificar sobre la roca que es Cristo, y el templo con piedras sin trabajar que son aquellos que tienen el Evangelio en su corazón y no tratan de amoldarlo a su propio gusto.

10Y saliendo los cuadrilleros del pueblo y sus capataces, hablaron al pueblo, diciendo: Así ha dicho Faraón: Yo no os doy paja. 11Id vosotros y recoged la paja donde la halléis; pero nada se disminuirá de vuestra tarea.  12Entonces el pueblo se esparció por toda la tierra de Egipto para recoger rastrojo en lugar de paja. 13Y los cuadrilleros los apremiaban, diciendo: Acabad vuestra obra, la tarea de cada día en su día, como cuando se os daba paja. 14Y azotaban a los capataces de los hijos de Israel que los cuadrilleros de Faraón habían puesto sobre ellos, diciendo: ¿Por qué no habéis cumplido vuestra tarea de ladrillo ni ayer ni hoy, como antes? 15Y los capataces de los hijos de Israel vinieron a Faraón y se quejaron a él, diciendo: ¿Por qué lo haces así con tus siervos? 16No se da paja a tus siervos, y con todo nos dicen: Haced el ladrillo. Y he aquí tus siervos son azotados, y el pueblo tuyo es el culpable. 17Y él respondió: Estáis ociosos, sí, ociosos, y por eso decís: Vamos y ofrezcamos sacrificios a Yahweh. 18Id pues, ahora, y trabajad. No se os dará paja, y habéis de entregar la misma tarea de ladrillo. 19Entonces los capataces de los hijos de Israel se vieron en aflicción, al decírseles: No se disminuirá nada de vuestro ladrillo, de la tarea de cada día. 20Y encontrando a Moisés y a Aarón, que estaban a la vista de ellos cuando salían de la presencia de Faraón, 21les dijeron: Mire Yahweh sobre vosotros, y juzgue; pues nos habéis hecho abominables delante de Faraón y de sus siervos, poniéndoles la espada en la mano para que nos maten.

Impresionante párrafo donde se ve como el dios de este mundo, aumenta la carga de seguir ocupados construyendo nuestras vidas para que no pensemos en servir al Señor y Dios. Si los hombres tienen tiempo para estar con el Señor entonces peligra el dominio del diablo sobre ellos. De esto que la sociedad tenga cada vez mas fuerza y los hombres sean cada vez mas esclavos de la sociedad de consumo hoy, y de otras cosas antes en otras épocas. Cuanto mas nos acercamos al final, mas distracción tiene la sociedad para la mente humana, para apartarnos de Dios. Es la humanidad pues el pueblo de Dios esclavo en Egipto.

También vemos aquí como viene la persecución por causa de Dios sobre aquellos que se plantean cambiar sus vidas hacia Cristo. Cómo el enemigo agravará la persecución, para intentar algo que consigue la mayoría de las veces; apartar al hombre de buscar a Dios. Solo los valientes darán el paso aunque les cueste tener que luchar para estar con Dios. Pero tranquilos, cuando ya vuestro corazón está dispuesto para Cristo, el diablo huye.

 

ÉXODO: CAPÍTULO 5

MOISÉS Y AARÓN SON COMISIONADOS POR DIOS

22Entonces Moisés se volvió a Yahweh, y dijo: Señor, ¿por qué afliges a este pueblo? ¿Para qué me enviaste? 23Porque desde que yo vine a Faraón para hablarle en tu nombre, ha afligido a este pueblo; y tú no has librado a tu pueblo.

El enviado de Dios duda ante las circunstancias de los que reciben el mensaje, pero no debe hacerlo, porque tan solo los que se entreguen a Dios de verdad saldrán adelante. Esta es la manera de probar al hombre, para ver si está determinado hacia Dios o si tan solo le busca para algo y no por lo que Él es.

ÉXODO: CAPÍTULO 6

1Yahweh respondió a Moisés: Ahora verás lo que yo haré a Faraón; porque con mano fuerte los dejará ir, y con mano fuerte los echará de su tierra. 2Habló todavía Dios a Moisés, y le dijo: Yo soy YAHWEH. 3Y aparecí a Abraham, a Isaac y a Jacob como Dios Omnipotente, mas en mi nombre YAHWEH no me di a conocer a ellos. 4También establecí mi pacto con ellos, de darles la tierra de Canaán, la tierra en que fueron forasteros, y en la cual habitaron. 5Asimismo yo he oído el gemido de los hijos de Israel, a quienes hacen servir los egipcios, y me he acordado de mi pacto. 6Por tanto, dirás a los hijos de Israel: Yo soy YAHWEH; y yo os sacaré de debajo de las tareas pesadas de Egipto, y os libraré de su servidumbre, y os redimiré con brazo extendido, y con juicios grandes;

El Señor promete ya librar a su pueblo de la servidumbre del mundo. Aquellos que reciben al Mesías o Libertador del alma, ya no son esclavos, sino libres, por la fe.

7y os tomaré por mi pueblo y seré vuestro Dios; y vosotros sabréis que yo soy Yahweh vuestro Dios, que os sacó de debajo de las tareas pesadas de Egipto. 8Y os meteré en la tierra por la cual alcé mi mano jurando que la daría a Abraham, a Isaac y a Jacob; y yo os la daré por heredad. Yo YAHWEH. 9De esta manera habló Moisés a los hijos de Israel; pero ellos no escuchaban a Moisés a causa de la congoja de espíritu, y de la dura servidumbre. 10Y habló Yahweh a Moisés, diciendo: 11Entra y habla a Faraón rey de Egipto, que deje ir de su tierra a los hijos de Israel. 12Y respondió Moisés delante de Yahweh: He aquí, los hijos de Israel no me escuchan; ¿cómo, pues, me escuchará Faraón, siendo yo torpe de labios? 13Entonces Yahweh habló a Moisés y a Aarón y les dio mandamiento para los hijos de Israel, y para Faraón rey de Egipto, para que sacasen a los hijos de Israel de la tierra de Egipto. 14Estos son los jefes de las familias de sus padres: Los hijos de Rubén, el primogénito de Israel: Hanoc, Falú, Hezrón y Carmi; estas son las familias de Rubén. 15Los hijos de Simeón: Jemuel, Jamín, Ohad, Jaquín, Zohar, y Saúl hijo de una cananea. Estas son las familias de Simeón. 16Estos son los nombres de los hijos de Leví por sus linajes: Gersón, Coat y Merari. Y los años de la vida de Leví fueron ciento treinta y siete años. 17Los hijos de Gersón: Libni y Simei, por sus familias. 18Y los hijos de Coat: Amram, Izhar, Hebrón y Uziel. Y los años de la vida de Coat fueron ciento treinta y tres años. 19Y los hijos de Merari: Mahli y Musi. Estas son las familias de Leví por sus linajes. 20Y Amram tomó por mujer a Jocabed su tía, la cual dio a luz a Aarón y a Moisés. Y los años de la vida de Amram fueron ciento treinta y siete años. 21Los hijos de Izhar: Coré, Nefeg y Zicri. 22Y los hijos de Uziel: Misael, Elzafán y Sitri. 23Y tomó Aarón por mujer a Elisabet hija de Aminadab, hermana de Naasón; la cual dio a luz a Nadab, Abiú, Eleazar e Itamar. 24Los hijos de Coré: Asir, Elcana y Abiasaf. Estas son las familias de los coreítas.  25Y Eleazar hijo de Aarón tomó para sí mujer de las hijas de Futiel, la cual dio a luz a Finees. Y estos son los jefes de los padres de los levitas por sus familias.26Este es aquel Aarón y aquel Moisés, a los cuales Yahweh dijo: Sacad a los hijos de Israel de la tierra de Egipto por sus ejércitos. 27Estos son los que hablaron a Faraón rey de Egipto, para sacar de Egipto a los hijos de Israel. Moisés y Aarón fueron éstos. 28Cuando Yahweh habló a Moisés en la tierra de Egipto, 29entonces Yahweh habló a Moisés, diciendo: Yo soy YAHWEH; di a Faraón rey de Egipto todas las cosas que yo te digo a ti. 30Y Moisés respondió delante de Yahweh: He aquí, yo soy torpe de labios; ¿cómo, pues, me ha de oír Faraón?

ÉXODO: CAPÍTULO 7

1Yahweh dijo a Moisés: Mira, yo te he constituido dios para Faraón, y tu hermano Aarón será tu profeta.

El Señor hace que Moisés sea visto como el dios de Faraón o podríamos decir el representante de Dios para las gentes del mundo, y a Aarón como su profeta, que es la prefiguración de Cristo, pues Él es el sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec. Él intercede por nosotros siempre.

2Tú dirás todas las cosas que yo te mande, y Aarón tu hermano hablará a Faraón, para que deje ir de su tierra a los hijos de Israel. 3Y yo endureceré el corazón de Faraón, y multiplicaré en la tierra de Egipto mis señales y mis maravillas. 4Y Faraón no os oirá; mas yo pondré mi mano sobre Egipto, y sacaré a mis ejércitos, mi pueblo, los hijos de Israel, de la tierra de Egipto, con grandes juicios. 5Y sabrán los egipcios que yo soy Yahweh, cuando extienda mi mano sobre Egipto, y saque a los hijos de Israel de en medio de ellos.

Vayan preparándose aquellos que reciban a Dios en sus vidas, para ver en ellas las grandes maravillas que Dios hará con Uds. Es la experiencia de los que ya caminan con Él. 

6E hizo Moisés y Aarón como Yahweh les mandó; así lo hicieron. 7Era Moisés de edad de ochenta años, y Aarón de edad de ochenta y tres, cuando hablaron a Faraón.

 

ÉXODO: CAPÍTULO 7

LA VARA DE AARÓN

8Habló Yahweh a Moisés y a Aarón, diciendo: 9Si Faraón os respondiere diciendo: Mostrad milagro; dirás a Aarón: Toma tu vara, y échala delante de Faraón, para que se haga culebra. 10Vinieron, pues, Moisés y Aarón a Faraón, e hicieron como Yahweh lo había mandado. Y echó Aarón su vara delante de Faraón y de sus siervos, y se hizo culebra. 11Entonces llamó también Faraón sabios y hechiceros, e hicieron también lo mismo los hechiceros de Egipto con sus encantamientos; 12pues echó cada uno su vara, las cuales se volvieron culebras; mas la vara de Aarón devoró las varas de ellos.

Las varas son la moral que cada uno propone. Aarón la Ley de Dios, los encantadores de Egipto, son las morales de los pueblos o leyes que el hombre ha formado, las cuales son devoradas por la moral mayor de Dios. Son culebras porque la serpiente es el diablo y su poder está en utilizar la Ley de Dios o las leyes del hombre para hacerle esclavo de ellas y hundirlo. Dios sin embargo pretende que el hombre se de cuenta de su necesidad de Él y que no es perfecto, y que acuda a encontrarse con Él, porque para siempre es Su misericordia.

13Y el corazón de Faraón se endureció, y no los escuchó, como Yahweh lo había dicho.

 

ÉXODO CAPÍTULO 7:14

LAS PLAGAS

Las plagas de Egipto son las circunstancias por las que el hombre tiene que pasar en su vida, cuando éste está endurecido ante el llamamiento de Dios, a través de alguien que le habla de Dios o cualquier camino que Dios use.

 

ÉXODO CAPÍTULO 12

LA PASCUA

1Habló Yahweh a Moisés y a Aarón en la tierra de Egipto, diciendo:  2Este mes os será principio de los meses; para vosotros será éste el primero en los meses del año.  3Hablad a toda la congregación de Israel, diciendo: En el diez de este mes tómese cada uno un cordero según las familias de los padres, un cordero por familia.  4Mas si la familia fuere tan pequeña que no baste para comer el cordero, entonces él y su vecino inmediato a su casa tomarán uno según el número de las personas; conforme al comer de cada hombre, haréis la cuenta sobre el cordero.  5El animal será sin defecto, macho de un año; lo tomaréis de las ovejas o de las cabras.  6Y lo guardaréis hasta el día catorce de este mes, y lo inmolará toda la congregación del pueblo de Israel entre las dos tardes.  7Y tomarán de la sangre, y la pondrán en los dos postes y en el dintel de las casas en que lo han de comer.

Precioso como el Señor prefigura que la sangre de Cristo será la que estará cubriendo la puerta de nuestras casas, porque Aquel de cuya sangre hablamos, es el que dice: Yo soy la Puerta. La Puerta con la marca de la Sangre del Cordero Cristo.

8Y aquella noche comerán la carne asada al fuego, y panes sin levadura; con hierbas amargas lo comerán.  9Ninguna cosa comeréis de él cruda, ni cocida en agua, sino asada al fuego; su cabeza con sus pies y sus entrañas.  10Ninguna cosa dejaréis de él hasta la mañana; y lo que quedare hasta la mañana, lo quemaréis en el fuego.  11Y lo comeréis así: ceñidos vuestros lomos, vuestro calzado en vuestros pies, y vuestro bordón en vuestra mano; y lo comeréis apresuradamente; es la Pascua de Yahweh.

Pan sin levadura, la Palabra de Dios, la Santa Cena en el Pan que es el cuerpo de Cristo, ceñidos los lomos por llevar el yugo de Cristo, y el calzado en los pies que es el Evangelio, y vuestro bordón que es la vara de Aarón o la Ley de Cristo. 

12Pues yo pasaré aquella noche por la tierra de Egipto, y heriré a todo primogénito en la tierra de Egipto, así de los hombres como de las bestias; y ejecutaré mis juicios en todos los dioses de Egipto. Yo Yahweh.  13Y la sangre os será por señal en las casas donde vosotros estéis; y veré la sangre y pasaré de vosotros, y no habrá en vosotros plaga de mortandad cuando hiera la tierra de Egipto.

Oh hermanos en Cristo no dejéis de celebrar la muerte y resurrección de nuestro Señor, para la Gloria y para nuestra protección, sed pues santos en toda vuestra manera de vivir.

14Y este día os será en memoria, y lo celebraréis como fiesta solemne para Yahweh durante vuestras generaciones; por estatuto perpetuo lo celebraréis. 15Siete días comeréis panes sin levadura; y así el primer día haréis que no haya levadura en vuestras casas; porque cualquiera que comiere leudado desde el primer día hasta el séptimo, será cortado de Israel. 16El primer día habrá santa convocación, y asimismo en el séptimo día tendréis una santa convocación; ninguna obra se hará en ellos, excepto solamente que preparéis lo que cada cual haya de comer. 17Y guardaréis la fiesta de los panes sin levadura, porque en este mismo día saqué vuestras huestes de la tierra de Egipto; por tanto, guardaréis este mandamiento en vuestras generaciones por costumbre perpetua. 18En el mes primero comeréis los panes sin levadura, desde el día catorce del mes por la tarde hasta el veintiuno del mes por la tarde. 19Por siete días no se hallará levadura en vuestras casas; porque cualquiera que comiere leudado, así extranjero como natural del país, será cortado de la congregación de Israel. 20Ninguna cosa leudada comeréis; en todas vuestras habitaciones comeréis panes sin levadura. 21Y Moisés convocó a todos los ancianos de Israel, y les dijo: Sacad y tomaos corderos por vuestras familias, y sacrificad la pascua. 22Y tomad un manojo de hisopo, y mojadlo en la sangre que estará en un lebrillo, y untad el dintel y los dos postes con la sangre que estará en el lebrillo; y ninguno de vosotros salga de las puertas de su casa hasta la mañana. 23Porque Yahweh pasará hiriendo a los egipcios; y cuando vea la sangre en el dintel y en los dos postes, pasará Yahweh aquella puerta, y no dejará entrar al heridor en vuestras casas para herir. 24Guardaréis esto por estatuto para vosotros y para vuestros hijos para siempre. 25Y cuando entréis en la tierra que Yahweh os dará, como prometió, guardaréis este rito. 26Y cuando os dijeren vuestros hijos: ¿Qué es este rito vuestro?, 27vosotros responderéis: Es la víctima de la pascua de Yahweh, el cual pasó por encima de las casas de los hijos de Israel en Egipto, cuando hirió a los egipcios, y libró nuestras casas. Entonces el pueblo se inclinó y adoró. 28Y los hijos de Israel fueron e hicieron puntualmente así, como Yahweh había mandado a Moisés y a Aarón.

La pascua prefigura el sacrificio del Cordero de Dios que es Cristo, para pagar por el pecado de los hombres. ...Limpiaos, pues, de la vieja levadura, para que seáis nueva masa, sin levadura como sois; porque porque nuestra pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros. Así que celebremos la fiesta, no con la vieja levadura, ni con la levadura de malicia y de maldad, sino con panes sin levadura, de sinceridad y de verdad. 1Corintios 5:7 y 8.

 

ÉXODO CAPÍTULO 12:29

MUERTE DE LOS PRIMOGÉNITOS

29Y aconteció que a la medianoche Yahweh hirió a todo primogénito en la tierra de Egipto, desde el primogénito de Faraón que se sentaba sobre su trono hasta el primogénito del cautivo que estaba en la cárcel, y todo primogénito de los animales. 30Y se levantó aquella noche Faraón, él y todos sus siervos, y todos los egipcios; y hubo un gran clamor en Egipto, porque no había casa donde no hubiese un muerto. 31E hizo llamar a Moisés y a Aarón de noche, y les dijo: Salid de en medio de mi pueblo vosotros y los hijos de Israel, e id, servid a Yahweh, como habéis dicho. 32Tomad también vuestras ovejas y vuestras vacas, como habéis dicho, e idos; y bendecidme también a mí. 33Y los egipcios apremiaban al pueblo, dándose prisa a echarlos de la tierra; porque decían: Todos somos muertos. 34Y llevó el pueblo su masa antes que se leudase, sus masas envueltas en sus sábanas sobre sus hombros.  35E hicieron los hijos de Israel conforme al mandamiento de Moisés, pidiendo de los egipcios alhajas de plata, y de oro, y vestidos. 36Y Yahweh dio gracia al pueblo delante de los egipcios, y les dieron cuanto pedían; así despojaron a los egipcios.

Los primogénitos simbolizan la continuidad de alguien, la descendencia en la bendición, y por esto Dios corta la continuidad de aquellos que siguen sus propios caminos y no le oyen a Él.

 

ÉXODO CAPÍTULO 12:37

ISRAEL SALE DE EGIPTO

37Partieron los hijos de Israel de Ramesés a Sucot, como seiscientos mil hombres de a pie, sin contar los niños. 38También subió con ellos grande multitud de toda clase de gentes, y ovejas, y muchísimo ganado. 39Y cocieron tortas sin levadura de la masa que habían sacado de Egipto, pues no había leudado, porque al echarlos fuera los egipcios, no habían tenido tiempo ni para prepararse comida.40El tiempo que los hijos de Israel habitaron en Egipto fue cuatrocientos treinta años. 41Y pasados los cuatrocientos treinta años, en el mismo día todas las huestes de Yahweh salieron de la tierra de Egipto. 42Es noche de guardar para Yahweh, por haberlos sacado en ella de la tierra de Egipto. Esta noche deben guardarla para Yahweh todos los hijos de Israel en sus generaciones. 43Y Yahweh dijo a Moisés y a Aarón: Esta es la ordenanza de la pascua; ningún extraño comerá de ella.

Ninguno que no haya nacido de nuevo de lo alto tomará la Santa Cena. En Palabra de Dios: Porque el que come y bebe indignamente, sin discernir el cuerpo del Señor, juicio come y bebe para si. 1Corintios 11:29.

44Mas todo siervo humano comprado por dinero comerá de ella, después que lo hubieres circuncidado. 45El extranjero y el jornalero no comerán de ella.

Los que no hayan recibido a Cristo sean de la nación que sean no pueden participar del Cuerpo del Señor. 

46Se comerá en una casa, y no llevarás de aquella carne fuera de ella, ni quebraréis hueso suyo. 47Toda la congregación de Israel lo hará. 48Mas si algún extranjero morare contigo, y quisiere celebrar la pascua para Yahweh, séale circuncidado todo varón, y entonces la celebrará, y será como uno de vuestra nación; pero ningún incircunciso comerá de ella. 49La misma ley será para el natural, y para el extranjero que habitare entre vosotros. 50Así lo hicieron todos los hijos de Israel; como mandó Yahweh a Moisés y a Aarón, así lo hicieron. 51Y en aquel mismo día sacó Yahweh a los hijos de Israel de la tierra de Egipto por sus ejércitos.

Los que son pueblo de Dios salen de la esclavitud del mundo en sus mentes, y ya no están bajo al ansiedad de cumplir las normas de la sociedad y las obligaciones de la vida cotidiana, sino que descansan en la paz de Jesús para que sin dejar de hacer, se confíe en Él y que Él nos ayuda todos los días. 

 

ÉXODO CAPÍTULO 13

CONSAGRACIÓN DE LOS PRIMOGÉNITOS

1Yahweh habló a Moisés, diciendo: 2Conságrame todo primogénito. Cualquiera que abre matriz entre los hijos de Israel, así de los hombres como de los animales, mío es. 3Y Moisés dijo al pueblo: Tened memoria de este día, en el cual habéis salido de Egipto, de la casa de servidumbre, pues Yahweh os ha sacado de aquí con mano fuerte; por tanto, no comeréis leudado.

No comeréis leudado, o no aceptaréis doctrinas de religión que son contrarias a la Verdad de la Palabra de Dios. Me consagraréis todo primogénito que es tu continuidad, o mejor dicho tu vida y tu familia.

4Vosotros salís hoy en el mes de Abib. 5Y cuando Yahweh te hubiere metido en la tierra del cananeo, del heteo, del amorreo, del heveo y del jebuseo, la cual juró a tus padres que te daría, tierra que destila leche y miel, harás esta celebración en este mes. 6Siete días comerás pan sin leudar, y el séptimo día será fiesta para Yahweh. 7Por los siete días se comerán los panes sin levadura, y no se verá contigo nada leudado, ni levadura, en todo tu territorio. 8Y lo contarás en aquel día a tu hijo, diciendo: Se hace esto con motivo de lo que Yahweh hizo conmigo cuando me sacó de Egipto.

Y darás testimonio a los tuyos de lo que Dios ha hecho en tu vida.

9Y te será como una señal sobre tu mano, y como un memorial delante de tus ojos, para que la ley de Yahweh esté en tu boca; por cuanto con mano fuerte te sacó Yahweh de Egipto. 10Por tanto, tú guardarás este rito en su tiempo de año en año. 11Y cuando Yahweh te haya metido en la tierra del cananeo, como te ha jurado a ti y a tus padres, y cuando te la hubiere dado, 12dedicarás a Yahweh todo aquel que abriere matriz, y asimismo todo primer nacido de tus animales; los machos serán de Yahweh. 13Mas todo primogénito de asno redimirás con un cordero; y si no lo redimieres, quebrarás su cerviz. También redimirás al primogénito de tus hijos. 14Y cuando mañana te pregunte tu hijo, diciendo: ¿Qué es esto?, le dirás: Yahweh nos sacó con mano fuerte de Egipto, de casa de servidumbre; 15y endureciéndose Faraón para no dejarnos ir, Yahweh hizo morir en la tierra de Egipto a todo primogénito, desde el primogénito humano hasta el primogénito de la bestia; y por esta causa yo sacrifico para Yahweh todo primogénito macho, y redimo al primogénito de mis hijos. 16Te será, pues, como una señal sobre tu mano, y por un memorial delante de tus ojos, por cuanto Yahweh nos sacó de Egipto con mano fuerte.

Ya hemos visto que los primogénitos son la continuidad de una persona, pues bien, Dios quiere bendecirnos, pero quiere ver si le consagramos nuestras vidas a Él o no. Dios reclama el primer fruto que damos en todos los apartados de nuestra vida, en las cosas espirituales sobre todo. Al fin y al cabo todo es Suyo, por ello en nuestro reconocimiento está la bendición.

 

ÉXODO CAPÍTULO 13

LA COLUMNA DE NUBE Y FUEGO

17Y luego que Faraón dejó ir al pueblo, Dios no los llevó por el camino de la tierra de los filisteos, que estaba cerca; porque dijo Dios: Para que no se arrepienta el pueblo cuando vea la guerra, y se vuelva a Egipto. 18Mas hizo Dios que el pueblo rodease por el camino del desierto del Mar Rojo. Y subieron los hijos de Israel de Egipto armados. 19Tomó también consigo Moisés los huesos de José, el cual había juramentado a los hijos de Israel, diciendo: Dios ciertamente os visitará, y haréis subir mis huesos de aquí con vosotros. 20Y partieron de Sucot y acamparon en Etam, a la entrada del desierto. 21Y Yahweh iba delante de ellos de día en una columna de nube para guiarlos por el camino, y de noche en una columna de fuego para alumbrarles, a fin de que anduviesen de día y de noche. 22Nunca se apartó de delante del pueblo la columna de nube de día, ni de noche la columna de fuego.

Dios habita en una columna que es en realidad la imposibilidad que tenemos,  mientras estamos en la vida terrenal, de ver su apariencia,  pero significa que se acerca a los hombres.  El fuego es el Espíritu de Dios que nos guía en la noche como la Luz que podemos seguir por ver su resplandor y calor; el calor de sentir a cerca a Cristo y la Luz de Su Palabra.

 

CRUZANDO EL MAR ROJO

ÉXODO CAPÍTULO 14

1Habló Yahweh a Moisés, diciendo: 2Di a los hijos de Israel que den la vuelta y acampen delante de Pi-hahirot, entre Migdol y el mar hacia Baal-zefón; delante de él acamparéis junto al mar. 3Porque Faraón dirá de los hijos de Israel: Encerrados están en la tierra, el desierto los ha encerrado. 4Y yo endureceré el corazón de Faraón para que los siga; y seré glorificado en Faraón y en todo su ejército, y sabrán los egipcios que yo soy Yahweh. Y ellos lo hicieron así. 5Y fue dado aviso al rey de Egipto, que el pueblo huía; y el corazón de Faraón y de sus siervos se volvió contra el pueblo, y dijeron: ¿Cómo hemos hecho esto de haber dejado ir a Israel, para que no nos sirva? 6Y unció su carro, y tomó consigo su pueblo; 7y tomó seiscientos carros escogidos, y todos los carros de Egipto, y los capitanes sobre ellos. 8Y endureció Yahweh el corazón de Faraón rey de Egipto, y él siguió a los hijos de Israel; pero los hijos de Israel habían salido con mano poderosa. 9Siguiéndolos, pues, los egipcios, con toda la caballería y carros de Faraón, su gente de a caballo, y todo su ejército, los alcanzaron acampados junto al mar, al lado de Pi-hahirot, delante de Baal-zefón. 10Y cuando Faraón se hubo acercado, los hijos de Israel alzaron sus ojos, y he aquí que los egipcios venían tras ellos; por lo que los hijos de Israel temieron en gran manera, y clamaron a Yahweh. 11Y dijeron a Moisés: ¿No había sepulcros en Egipto, que nos has sacado para que muramos en el desierto? ¿Por qué has hecho así con nosotros, que nos has sacado de Egipto?

Los discípulos de Dios a veces pierden la fe y claman a los que les han predicado debido a que las señales de Dios en nuestra vida, no se manifiestan cuando nosotros queremos, sino cuando corresponde; y Dios si sabe cuando corresponden. A menudo en la vida creemos que Dios se olvida de nosotros, pero no es así, es nuestra impaciencia la que nos traiciona.

12¿No es esto lo que te hablamos en Egipto, diciendo: Déjanos servir a los egipcios? Porque mejor nos fuera servir a los egipcios, que morir nosotros en el desierto. 13Y Moisés dijo al pueblo: No temáis; Estad firmes, y ved la salvación que Yahweh hará hoy con vosotros; porque los egipcios que hoy habéis visto, nunca más para siempre los veréis. 14Yahweh peleará por vosotros, y vosotros estaréis tranquilos. 15Entonces Yahweh dijo a Moisés: ¿Por qué clamas a mí? Di a los hijos de Israel que marchen. 16Y tú alza tu vara, y extiende tu mano sobre el mar, y divídelo, y entren los hijos de Israel por en medio del mar, en seco. 17Y he aquí, yo endureceré el corazón de los egipcios para que los sigan; y yo me glorificaré en Faraón y en todo su ejército, en sus carros y en su caballería; 18y sabrán los egipcios que yo soy Yahweh, cuando me glorifique en Faraón, en sus carros y en su gente de a caballo. 19Y el ángel de Dios que iba delante del campamento de Israel, se apartó e iba en pos de ellos; y asimismo la columna de nube que iba delante de ellos se apartó y se puso a sus espaldas, 20e iba entre el campamento de los egipcios y el campamento de Israel; y era nube y tinieblas para aquellos, y alumbraba a Israel de noche, y en toda aquella noche nunca se acercaron los unos a los otros. 21Y extendió Moisés su mano sobre el mar, e hizo Yahweh que el mar se retirase por recio viento oriental toda aquella noche; y volvió el mar en seco, y las aguas quedaron divididas. 22Entonces los hijos de Israel entraron por en medio del mar, en seco, teniendo las aguas como muro a su derecha y a su izquierda. 23Y siguiéndolos los egipcios, entraron tras ellos hasta la mitad del mar, toda la caballería de Faraón, sus carros y su gente de a caballo. 24Aconteció a la vigilia de la mañana, que Yahweh miró el campamento de los egipcios desde la columna de fuego y nube, y trastornó el campamento de los egipcios, 25y quitó las ruedas de sus carros, y los trastornó gravemente. Entonces los egipcios dijeron: Huyamos de delante de Israel, porque Yahweh pelea por ellos contra los egipcios. 26Y Yahweh dijo a Moisés: Extiende tu mano sobre el mar, para que las aguas vuelvan sobre los egipcios, sobre sus carros, y sobre su caballería. 27Entonces Moisés extendió su mano sobre el mar, y cuando amanecía, el mar se volvió en toda su fuerza, y los egipcios al huir se encontraban con el mar; y Yahweh derribó a los egipcios en medio del mar. 28Y volvieron las aguas, y cubrieron los carros y la caballería, y todo el ejército de Faraón que había entrado tras ellos en el mar; no quedó de ellos ni uno. 29Y los hijos de Israel fueron por en medio del mar, en seco, teniendo las aguas por muro a su derecha y a su izquierda. 30Así salvó Yahweh aquel día a Israel de mano de los egipcios; e Israel vio a los egipcios muertos a la orilla del mar. 31Y vio Israel aquel grande hecho que Yahweh ejecutó contra los egipcios; y el pueblo temió a Yahweh, y creyeron a Yahweh y a Moisés su siervo.

El hombre debe cruzar el mar rojo como símbolo de su bautismo, siendo éste el arrepentimiento de una vida sin Dios a una nueva vida en el camino de Cristo, que por supuesto es Dios el que nos lo abre,  para atravesar las doctrinas humanas y seguir la Suya. Queda pues claro para los egipcios que representan en esta historia a los hombres del mundo, sin razón ante la verdad de Dios, y aquellos que siguen Su Palabra, son premiados con la fuerza para vivir.

 

CÁNTICO DE MOISÉS Y DE MARÍA

ÉXODO CAPÍTULO 15

1 Entonces cantó Moisés y los hijos de Israel este cántico a Yahweh, y dijeron: Cantaré yo a Yahweh, porque se ha magnificado grandemente; Ha echado en el mar al caballo y al jinete. 2 Yahweh es mi fortaleza y mi cántico, Y ha sido mi salvación. Este es mi Dios, y lo alabaré; Dios de mi padre, y lo enalteceré. 3 Yahweh es varón de guerra; Yahweh es su nombre.  4 Echó en el mar los carros de Faraón y su ejército; Y sus capitanes escogidos fueron hundidos en el Mar Rojo. 5 Los abismos los cubrieron; Descendieron a las profundidades como piedra. 6 Tu diestra, oh Yahweh, ha sido magnificada en poder; Tu diestra, oh Yahweh, ha quebrantado al enemigo. 7 Y con la grandeza de tu poder has derribado a los que se levantaron contra ti. Enviaste tu ira; los consumió como a hojarasca. 8 Al soplo de tu aliento se amontonaron las aguas; Se juntaron las corrientes como en un montón; Los abismos se cuajaron en medio del mar. 9 El enemigo dijo: Perseguiré, apresaré, repartiré despojos; Mi alma se saciará de ellos; Sacaré mi espada, los destruirá mi mano. 10 Soplaste con tu viento; los cubrió el mar; Se hundieron como plomo en las impetuosas aguas. 11 ¿Quién como tú, oh Yahweh, entre los dioses? ¿Quién como tú, magnífico en santidad, Terrible en maravillosas hazañas, hacedor de prodigios? 12 Extendiste tu diestra; La tierra los tragó. 13 Condujiste en tu misericordia a este pueblo que redimiste; Lo llevaste con tu poder a tu santa morada. 14 Lo oirán los pueblos, y temblarán; Se apoderará dolor de la tierra de los filisteos. 15 Entonces los caudillos de Edom se turbarán; A los valientes de Moab les sobrecogerá temblor; Se acobardarán todos los moradores de Canaán. 16 Caiga sobre ellos temblor y espanto; A la grandeza de tu brazo enmudezcan como una piedra; Hasta que haya pasado tu pueblo, oh Yahweh, Hasta que haya pasado este pueblo que tú rescataste. 17 Tú los introducirás y los plantarás en el monte de tu heredad, En el lugar de tu morada, que tú has preparado, oh Yahweh, En el santuario que tus manos, oh Yahweh, han afirmado. 18 Yahweh reinará eternamente y para siempre.  19Porque Faraón entró cabalgando con sus carros y su gente de a caballo en el mar, y Yahweh hizo volver las aguas del mar sobre ellos; mas los hijos de Israel pasaron en seco por en medio del mar. 20Y María la profetisa, hermana de Aarón, tomó un pandero en su mano, y todas las mujeres salieron en pos de ella con panderos y danzas. 21Y María les respondía: Cantad a Yahweh, porque en extremo se ha engrandecido; Ha echado en el mar al caballo y al jinete.

Tras pasar el mar rojo, tras definir su voluntad de seguir a Dios nuestro Rey, el pueblo Suyo canta en alabanza por la liberación que nos otorga El Señor, que nos libra de la esclavitud de Egipto, y esta esclavitud no es otra que la del pecado.

 

EL AGUA AMARGA DE MARA

ÉXODO CAPÍTULO 15:22

22E hizo Moisés que partiese Israel del Mar Rojo, y salieron al desierto de Shur; y anduvieron tres días por el desierto sin hallar agua. 23Y llegaron a Mara, y no pudieron beber las aguas de Mara, porque eran amargas; por eso le pusieron el nombre de Mara. 24Entonces el pueblo murmuró contra Moisés, y dijo: ¿Qué hemos de beber? 25Y Moisés clamó a Yahweh, y Yahweh le mostró un árbol; y lo echó en las aguas, y las aguas se endulzaron. Allí les dio estatutos y ordenanzas, y allí los probó; 26y dijo: Si oyeres atentamente la voz de Yahweh tu Dios, e hicieres lo recto delante de sus ojos, y dieres oído a sus mandamientos, y guardares todos sus estatutos, ninguna enfermedad de las que envié a los egipcios te enviaré a ti; porque yo soy Yahweh tu sanador. 27Y llegaron a Elim, donde había doce fuentes de aguas, y setenta palmeras; y acamparon allí junto a las aguas.

Cuando aquellos que son pueblo de Dios siguen el camino de Dios por el desierto, ese espacio que separa al recién convertido de la amistad personal con Dios, durante tres días que es su peregrinación posiblemente por la religión,  porque busca a Dios y cuando el pueblo de Dios clamaba a Moisés por ser amargas las aguas debemos entender que Moisés o La Ley no puede dar aguas dulces, pues la Ley no es la Tierra Prometida que fluye leche y miel, sino la amargura de las normas para el cumplimiento. 

La amistad personal con el Señor si trae agua dulce que es precisamente el árbol que Dios les muestra y que echa en las aguas y se vuelven dulces, ese árbol es Cristo, el árbol del cual sí había que comer, en contraposición al otro árbol de Edén, que es precisamente la moral para vivir por ella, el árbol del conocimiento del bien y del mal, llevado a la perfección es La Ley de Dios. Si, parece una contradicción que Dios de una ley de la que prohibió al hombre comer, pero es que Dios en su infinito amor por nosotros, quiere demostrarnos que por la practica de la moral como código no se es amigo suyo, y que además no se le consulta a él y que el hombre no es perfecto para cumplir la Ley, pues dice ...pues todos pecaron y son destituidos de la gloria de Dios....Romanos 3:23.

Finaliza este capítulo con las doce fuentes de aguas, y setenta palmeras; y acamparon allí junto a las aguas. Doce apóstoles, Doce tribus de Israel, Doce diademas, Setenta semanas: Daniel.

 

DIOS DA EL MANÁ

ÉXODO CAPÍTULO 16

1Partió luego de Elim toda la congregación de los hijos de Israel, y vino al desierto de Sin, que está entre Elim y Sinaí, a los quince días del segundo mes después que salieron de la tierra de Egipto. 2Y toda la congregación de los hijos de Israel murmuró contra Moisés y Aarón en el desierto; 3y les decían los hijos de Israel: Ojalá hubiéramos muerto por mano de Yahweh en la tierra de Egipto, cuando nos sentábamos a las ollas de carne, cuando comíamos pan hasta saciarnos; pues nos habéis sacado a este desierto para matar de hambre a toda esta multitud. 4Y Yahweh dijo a Moisés: He aquí yo os haré llover pan del cielo; y el pueblo saldrá, y recogerá diariamente la porción de un día, para que yo lo pruebe si anda en mi ley, o no. 5Mas en el sexto día prepararán para guardar el doble de lo que suelen recoger cada día. 6Entonces dijeron Moisés y Aarón a todos los hijos de Israel: En la tarde sabréis que Yahweh os ha sacado de la tierra de Egipto, 7y a la mañana veréis la gloria de Yahweh; porque él ha oído vuestras murmuraciones contra Yahweh; porque nosotros, ¿qué somos, para que vosotros murmuréis contra nosotros? 8Dijo también Moisés: Yahweh os dará en la tarde carne para comer, y en la mañana pan hasta saciaros; porque Yahweh ha oído vuestras murmuraciones con que habéis murmurado contra él; porque nosotros, ¿qué somos? Vuestras murmuraciones no son contra nosotros, sino contra Yahweh. 9Y dijo Moisés a Aarón: Di a toda la congregación de los hijos de Israel: Acercaos a la presencia de Yahweh, porque él ha oído vuestras murmuraciones. 10Y hablando Aarón a toda la congregación de los hijos de Israel, miraron hacia el desierto, y he aquí la gloria de Yahweh apareció en la nube. 11Y Yahweh habló a Moisés, diciendo: 12Yo he oído las murmuraciones de los hijos de Israel; háblales, diciendo: Al caer la tarde comeréis carne, y por la mañana os saciaréis de pan, y sabréis que yo soy Yahweh vuestro Dios. 13Y venida la tarde, subieron codornices que cubrieron el campamento; y por la mañana descendió rocío en derredor del campamento. 14Y cuando el rocío cesó de descender, he aquí sobre la faz del desierto una cosa menuda, redonda, menuda como una escarcha sobre la tierra. 15Y viéndolo los hijos de Israel, se dijeron unos a otros: ¿Qué es esto? porque no sabían qué era. Entonces Moisés les dijo: Es el pan que Yahweh os da para comer. 16Esto es lo que Yahweh ha mandado: Recoged de él cada uno según lo que pudiere comer; un gomer por cabeza, conforme al número de vuestras personas, tomaréis cada uno para los que están en su tienda. 17Y los hijos de Israel lo hicieron así; y recogieron unos más, otros menos; 18y lo medían por gomer, y no sobró al que había recogido mucho, ni faltó al que había recogido poco; cada uno recogió conforme a lo que había de comer. 19Y les dijo Moisés: Ninguno deje nada de ello para mañana. 20Mas ellos no obedecieron a Moisés, sino que algunos dejaron de ello para otro día, y crió gusanos, y hedió; y se enojó contra ellos Moisés. 21Y lo recogían cada mañana, cada uno según lo que había de comer; y luego que el sol calentaba, se derretía. 22En el sexto día recogieron doble porción de comida, dos gomeres para cada uno; y todos los príncipes de la congregación vinieron y se lo hicieron saber a Moisés. 23Y él les dijo: Esto es lo que ha dicho Yahweh: Mañana es el santo día de reposo, el reposo consagrado a Yahweh; lo que habéis de cocer, cocedlo hoy, y lo que habéis de cocinar, cocinadlo; y todo lo que os sobrare, guardadlo para mañana.  24Y ellos lo guardaron hasta la mañana, según lo que Moisés había mandado, y no se agusanó, ni hedió. 25Y dijo Moisés: Comedlo hoy, porque hoy es día de reposo* para Yahweh; hoy no hallaréis en el campo. 26Seis días lo recogeréis; mas el séptimo día es día de reposo;  en él no se hallará. 27Y aconteció que algunos del pueblo salieron en el séptimo día a recoger, y no hallaron. 28Y Yahweh dijo a Moisés: ¿Hasta cuándo no querréis guardar mis mandamientos y mis leyes? 29Mirad que Yahweh os dio el día de reposo,  y por eso en el sexto día os da pan para dos días. Estése, pues, cada uno en su lugar, y nadie salga de él en el séptimo día. 30Así el pueblo reposó el séptimo día. 31Y la casa de Israel lo llamó Maná; y era como semilla de culantro, blanco, y su sabor como de hojuelas con miel. 32Y dijo Moisés: Esto es lo que Yahweh ha mandado: Llenad un gomer de él, y guardadlo para vuestros descendientes, a fin de que vean el pan que yo os di a comer en el desierto, cuando yo os saqué de la tierra de Egipto. 33Y dijo Moisés a Aarón: Toma una vasija y pon en ella un gomer de maná, y ponlo delante de Yahweh, para que sea guardado para vuestros descendientes. 34Y Aarón lo puso delante del Testimonio para guardarlo, como Yahweh lo mandó a Moisés. 35Así comieron los hijos de Israel maná cuarenta años, hasta que llegaron a tierra habitada; maná comieron hasta que llegaron a los límites de la tierra de Canaán. 36Y un gomer es la décima parte de un efa.

El pueblo de Dios recibe el Pan del Cielo que simboliza durante cuarenta años que Dios pacientemente se nos da a conocer viniendo en Cristo, revelándose en la Palabra sagrada, los cuarenta años son los días que está el creyente siendo probado hasta que alcanza la madurez y se determina en el camino de Dios. Cristo estuvo cuarenta días en el desierto y también Elías que es el espíritu de Dios que enseña al hombre la amistad con Dios, que venía en Juan Bautista, que habitaba en el desierto. El maná, una bendición de Dios, Quien alimenta nuestra alma.

 

AGUA DE LA ROCA

ÉXODO CAPÍTULO 17 Y NÚMEROS CAPÍTULO 20

1Toda la congregación de los hijos de Israel partió del desierto de Sin por sus jornadas, conforme al mandamiento de Yahweh, y acamparon en Refidim; y no había agua para que el pueblo bebiese. 2Y altercó el pueblo con Moisés, y dijeron: Danos agua para que bebamos. Y Moisés les dijo: ¿Por qué altercáis conmigo? ¿Por qué tentáis a Yahweh? 3Así que el pueblo tuvo allí sed, y murmuró contra Moisés, y dijo: ¿Por qué nos hiciste subir de Egipto para matarnos de sed a nosotros, a nuestros hijos y a nuestros ganados? 4Entonces clamó Moisés a Yahweh, diciendo: ¿Qué haré con este pueblo? De aquí a un poco me apedrearán. 5Y Yahweh dijo a Moisés: Pasa delante del pueblo, y toma contigo de los ancianos de Israel; y toma también en tu mano tu vara con que golpeaste el río, y ve. 6He aquí que yo estaré delante de ti allí sobre la peña en Horeb; y golpearás la peña, y saldrán de ella aguas, y beberá el pueblo. Y Moisés lo hizo así en presencia de los ancianos de Israel. 7Y llamó el nombre de aquel lugar Masah y Meriba, por la rencilla de los hijos de Israel, y porque tentaron a Yahweh, diciendo: ¿Está, pues, Yahweh entre nosotros, o no?

La Ley se ve incapacitada de dar el agua para apagar la sed que tenemos del Espíritu de Dios. La Roca es la fe en Cristo, y esta roca es golpeada como lo fue Cristo en Jerusalén por el cuerpo de la Ley que eran los sacerdotes Judíos. De aquí que Moisés mandado por Dios golpee la Roca, pero él lo hace dos veces y no una; pasa en su orden: Padre, porqué me has abandonado. Cristo decidió asumir nuestra culpa en la Cruz y ser golpeado en nuestro lugar para que tengamos el agua de la Vida.

 

ÉXODO CAPÍTULO 18

MOISÉS NOMBRA JUECES 

13Aconteció que al día siguiente se sentó Moisés a juzgar al pueblo; y el pueblo estuvo delante de Moisés desde la mañana hasta la tarde. 14Viendo el suegro de Moisés todo lo que él hacía con el pueblo, dijo: ¿Qué es esto que haces tú con el pueblo? ¿Por qué te sientas tú solo, y todo el pueblo está delante de ti desde la mañana hasta la tarde? 15Y Moisés respondió a su suegro: Porque el pueblo viene a mí para consultar a Dios. 16Cuando tienen asuntos, vienen a mí; y yo juzgo entre el uno y el otro, y declaro las ordenanzas de Dios y sus leyes. 17Entonces el suegro de Moisés le dijo: No está bien lo que haces. 18Desfallecerás del todo, tú, y también este pueblo que está contigo; porque el trabajo es demasiado pesado para ti; no podrás hacerlo tú solo. 19Oye ahora mi voz; yo te aconsejaré, y Dios estará contigo. Está tú por el pueblo delante de Dios, y somete tú los asuntos a Dios. 20Y enseña a ellos las ordenanzas y las leyes, y muéstrales el camino por donde deben andar, y lo que han de hacer.

Prefiguración de la enseñanza de andar con Dios sin depender de nadie, ni de mediador. Cristo es el Mediador, el Camino y la Verdad y la Vida. Dios Mismo, sin padre, sin madre, sin genealogía, que ni tiene principio de días ni fin de vida, sino hecho semejante al Hijo de Dios. Sacerdote para siempre. Hebreos 7:3, Isaías 9:6 y Juan 1:1.

21Además escoge tú de entre todo el pueblo varones de virtud, temerosos de Dios, varones de verdad, que aborrezcan la avaricia; y ponlos sobre el pueblo por jefes de millares, de centenas, de cincuenta y de diez. 22Ellos juzgarán al pueblo en todo tiempo; y todo asunto grave lo traerán a ti, y ellos juzgarán todo asunto pequeño. Así aliviarás la carga de sobre ti, y la llevarán ellos contigo. 23Si esto hicieres, y Dios te lo mandare, tú podrás sostenerte, y también todo este pueblo irá en paz a su lugar. 24Y oyó Moisés la voz de su suegro, e hizo todo lo que dijo. 25Escogió Moisés varones de virtud de entre todo Israel, y los puso por jefes sobre el pueblo, sobre mil, sobre ciento, sobre cincuenta, y sobre diez. 26Y juzgaban al pueblo en todo tiempo; el asunto difícil lo traían a Moisés, y ellos juzgaban todo asunto pequeño. 27Y despidió Moisés a su suegro, y éste se fue a su tierra.

Jetro es amigo de Dios, oye la historia de moisés y viene a bendecir al Señor que le ha prosperado, pero también a orientarle en las labores de llevar al pueblo, entonces nombran jueces para que el hombre Ley no lleve la carga del pueblo solo, y se desanimen los hombres y desfallezcan en la fe, debido a la debilidad que tiene Moisés de llevarla el solo, tal como dice este texto, ya que la ley no puede proveer de fe a las personas, ya que dice: ...el que cumpla todos los mandamientos será salvo... y no ...el que crea en Él será salvo...

Otra visión más profunda nos enseña que en Moisés tenemos representado al libertador, al Mesías, el cual nos enseña a ...sobrellevad los unos las cargas de los otros y cumplid así la ley de Cristo... a través del apóstol Pablo. Amarás a tu prójimo. Este es el sacerdocio que Cristo comparte con nosotros, el de llevar las cargas de la Iglesia con Él.

 

ISRAEL EN SINAÍ

ÉXODO CAPÍTULO 19

1En el mes tercero de la salida de los hijos de Israel de la tierra de Egipto, en el mismo día llegaron al desierto de Sinaí. 2Habían salido de Refidim, y llegaron al desierto de Sinaí, y acamparon en el desierto; y acampó allí Israel delante del monte. 3Y Moisés subió a Dios; y Yahweh lo llamó desde el monte, diciendo: Así dirás a la casa de Jacob, y anunciarás a los hijos de Israel: 4Vosotros visteis lo que hice a los egipcios, y cómo os tomé sobre alas de águilas, y os he traído a mí. 5Ahora, pues, si diereis oído a mi voz, y guardareis mi pacto, vosotros seréis mi especial tesoro sobre todos los pueblos; porque mía es toda la tierra. 6Y vosotros me seréis un reino de sacerdotes, y gente santa. Estas son las palabras que dirás a los hijos de Israel. 7Entonces vino Moisés, y llamó a los ancianos del pueblo, y expuso en presencia de ellos todas estas palabras que Yahweh le había mandado. 8Y todo el pueblo respondió a una, y dijeron: Todo lo que Yahweh ha dicho, haremos. Y Moisés refirió a Yahweh las palabras del pueblo. 9Entonces Yahweh dijo a Moisés: He aquí, yo vengo a ti en una nube espesa, para que el pueblo oiga mientras yo hablo contigo, y también para que te crean para siempre. Y Moisés refirió las palabras del pueblo a Yahweh. 10Y Yahweh dijo a Moisés: Ve al pueblo, y santifícalos hoy y mañana; y laven sus vestidos, 11y estén preparados para el día tercero, porque al tercer día Yahweh descenderá a ojos de todo el pueblo sobre el monte de Sinaí. 12Y señalarás término al pueblo en derredor, diciendo: Guardaos, no subáis al monte, ni toquéis sus límites; cualquiera que tocare el monte, de seguro morirá. 13No lo tocará mano, porque será apedreado o asaeteado; sea animal o sea hombre, no vivirá. Cuando suene largamente la bocina, subirán al monte. 14Y descendió Moisés del monte al pueblo, y santificó al pueblo; y lavaron sus vestidos. 15Y dijo al pueblo: Estad preparados para el tercer día; no toquéis mujer. 16Aconteció que al tercer día, cuando vino la mañana, vinieron truenos y relámpagos, y espesa nube sobre el monte, y sonido de bocina muy fuerte; y se estremeció todo el pueblo que estaba en el campamento. 17Y Moisés sacó del campamento al pueblo para recibir a Dios; y se detuvieron al pie del monte. 18Todo el monte Sinaí humeaba, porque Yahweh había descendido sobre él en fuego; y el humo subía como el humo de un horno, y todo el monte se estremecía en gran manera. 19El sonido de la bocina iba aumentando en extremo; Moisés hablaba, y Dios le respondía con voz tronante. 20Y descendió Yahweh sobre el monte Sinaí, sobre la cumbre del monte; y llamó Yahweh a Moisés a la cumbre del monte, y Moisés subió. 21Y Yahweh dijo a Moisés: Desciende, ordena al pueblo que no traspase los límites para ver a Yahweh, porque caerá multitud de ellos. 22Y también que se santifiquen los sacerdotes que se acercan a Yahweh, para que Yahweh no haga en ellos estrago. 23Moisés dijo a Yahweh: El pueblo no podrá subir al monte Sinaí, porque tú nos has mandado diciendo: Señala límites al monte, y santifícalo. 24Y Yahweh le dijo: Ve, desciende, y subirás tú, y Aarón contigo; mas los sacerdotes y el pueblo no traspasen el límite para subir a Yahweh, no sea que haga en ellos estrago. 25Entonces Moisés descendió y se lo dijo al pueblo.

El Señor llama a Moisés para que venga a escuchar la Palabra que le dirá para darle ordenanzas al pueblo, pero como vienen a través de la ley, nadie puede venir a Dios ni tocar el monte,  porque si no Dios les mataría. Sin embargo le es permitido a Aarón subir a la presencia de Dios junto con Moisés. Aarón prefigura a Cristo ya que es el primer sacerdote de Dios y el primero de la tribu de Leví, que tendrá continuidad en la intercesión por el sacerdocio perfecto y eterno del Mesías, viniendo a ser Él mismo, el Cordero de Dios. Cuando cualquier persona se acerca a la presencia de Dios, tiene la única puerta abierta que es Cristo, si le ha recibido en su corazón como su Salvador personal y se ha arrepentido o cambiado su mente de pecador, viviendo sin Dios, a hijo de Dios por la fe.

 

LOS DIEZ MANDAMIENTOS

ÉXODO CAPÍTULO 20 Y DEUTERONOMIO CAPÍTULO 5 

NOTA: Los números de los mandamientos no corresponden con el versículo Bíblico, para hacer énfasis en el número de mandamiento.

1º.-No tendrás dioses ajenos delante de mí.

2º.-No te harás escultura o imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra.

No te inclinarás a ellas, ni las honrarás, porque yo soy El Señor tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, y hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos.

3º.- No tomarás el nombre de YHWH, tu Dios en vano; porque no dará por inocente El Señor al que tomare su nombre en vano. "YHWH" (Yo soy o estaré "contigo").

4º.- Acuérdate del día de reposo para santificarlo. Seis días trabajarás y harás toda tu obra, más el séptimo día es reposo para El Señor tu Dios. No hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas. Pues en seis días hizo El Señor el cielo y la tierra, el mar y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, El Señor bendijo el día de reposo y lo santificó.

5º.- Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que El Señor tu Dios te da.

6º.- No matarás.

7º.- No cometerás adulterio.

8º.- No robarás. (originalmente no robarás personas, no secuestrarás)

9º.- No hablarás contra tu prójimo falso testimonio.

10º.- No codiciarás la casa de tu prójimo, ni codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su criada, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prójimo.

Éxodo 20 y Deuteronomio 5. 

 

JESUCRISTO DICE DE LA LEY:

EVANGELIO DE MATEO CAPÍTULO 5

17No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar sino para cumplir.

18Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido. 

COLOSENSES CAPÍTULO 2

8Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo. 

9Porque en Él habita toda la plenitud de la Deidad, y vosotros estáis completos en Él, que es la cabeza de todo principado y potestad. 

 

LAS TRES FIESTAS ANUALES

ÉXODO  CAPÍTULO 23

14Tres veces en el año me celebraréis fiesta. 15La fiesta de los panes sin levadura guardarás. Siete días comerás los panes sin levadura, como yo te mandé, en el tiempo del mes de Abib, porque en él saliste de Egipto; y ninguno se presentará delante de mí con las manos vacías. 16También la fiesta de la siega, los primeros frutos de tus labores, que hubieres sembrado en el campo, y la fiesta de la cosecha a la salida del año, cuando hayas recogido los frutos de tus labores del campo. 17Tres veces en el año se presentará todo varón delante de Yahweh el Señor. 18No ofrecerás con pan leudo la sangre de mi sacrificio, ni la grosura de mi víctima quedará de la noche hasta la mañana. 19Las primicias de los primeros frutos de tu tierra traerás a la casa de Yahweh tu Dios. No guisarás el cabrito en la leche de su madre.

Las fiestas de los panes sin levadura, se celebra durante siete días, siendo siete el número que simboliza todo, la totalidad pues en siete días hizo Dios la Creación, es un tiempo simbólico, que representa todos. Es pues esta fiesta la Santa Cena que debemos celebrar todas las veces que la hiciereis como dijo Cristo, no hay tiempos ni días, sino todas las veces que la tomareis mi muerte anunciáis. En el mes de Abib es el tiempo de la liberación no el mes en si, por lo que Abib se convierte en toda la vida de un hijo de Dios porque ya anda en la libertad espiritual, fuera de Egipto, la esclavitud al sistema del mundo y religioso. No con las manos vacías, o sea, que le agradezcamos la prosperidad que nos da en la vida.

La fiesta de la siega, cuando se siembra la palabra de Dios y hay crecimiento y fe de los que han oído el mensaje y han creído, vendrás al Señor a darle gracias por la misericordia que ha tenido hacia otros y por habernos puesto en Su labor como embajadores Suyos.

Tres veces al año se presentará todo varón. No ofrecerás con pan leudo la sangre de mi sacrificio. Nos pide Dios que no se celebre al Santa Cena, la Sangre de Cristo, con pan o Palabra de Dios que haya sido leudada, que Dios quiere la sana doctrina y no las doctrinas de las religiones. Y cuidado con ofrecer el cabrito en la leche de su madre, o sea que cuando un nuevo hermano es presentado en esta tercera fiesta, como hijo de Dios, no se debe pedir que lleve la carga del sacerdocio hasta que haya salido de la etapa de crecimiento espiritual, que es la leche de su madre, la Iglesia, o grupo de hermanos que le enseñan. Una vez este ya halla crecido, también será incorporado a los que andan en amistad personal con Dios, y que ya no dependen de hombres sino solo de Dios, llevando como cabritos o corderos, el yugo del Cordero de Dios. ...llevad mi yugo sobre vosotros, porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga...Mateo 11:29,  porque es una carga por amor, que no se comprende hasta que se es adulto espiritualmente.

 

DIOS ENVÍA SU ÁNGEL PARA GUIAR A SU PUEBLO

ÉXODO CAPÍTULO 23

20He aquí yo envío mi Ángel delante de ti para que te guarde en el camino, y te introduzca en el lugar que yo he preparado. 21Guárdate delante de él, y oye su voz; no le seas rebelde; porque él no perdonará vuestra rebelión, porque mi nombre está en él. 22Pero si en verdad oyeres su voz e hicieres todo lo que yo te dijere, seré enemigo de tus enemigos, y afligiré a los que te afligieren. 23Porque mi Ángel irá delante de ti, y te llevará a la tierra del amorreo, del heteo, del ferezeo, del cananeo, del heveo y del jebuseo, a los cuales yo haré destruir. 24No te inclinarás a sus dioses, ni los servirás, ni harás como ellos hacen; antes los destruirás del todo, y quebrarás totalmente sus estatuas. 25Mas a Yahweh vuestro Dios serviréis, y él bendecirá tu pan y tus aguas; y yo quitaré toda enfermedad de en medio de ti.  26No habrá mujer que aborte, ni estéril en tu tierra; y yo completaré el número de tus días. 27Yo enviaré mi terror delante de ti, y consternaré a todo pueblo donde entres, y te daré la cerviz de todos tus enemigos. 28Enviaré delante de ti la avispa, que eche fuera al heveo, al cananeo y al heteo, de delante de ti. 29No los echaré de delante de ti en un año, para que no quede la tierra desierta, y se aumenten contra ti las fieras del campo. 30Poco a poco los echaré de delante de ti, hasta que te multipliques y tomes posesión de la tierra. 31Y fijaré tus límites desde el Mar Rojo hasta el mar de los filisteos, y desde el desierto hasta el Eufrates; porque pondré en tus manos a los moradores de la tierra, y tú los echarás de delante de ti. 32No harás alianza con ellos, ni con sus dioses. 33En tu tierra no habitarán, no sea que te hagan pecar contra mí sirviendo a sus dioses, porque te será tropiezo.

Que curioso que Dios envíe su Ángel para guiar al pueblo si ya está Moisés. Resulta que Dios ya empieza a ver cuando uno ya se determina por Él que queremos tener amistad personal y no dependencia de las normas, y es por ello que Dios nos acompaña para ir enseñándonos el Camino. Siempre se nos dan las dos alternativas, la Ley y la Gracia. 

De igual manera, cuando Jesús va a marchar con de nuevo al Cielo, nos promete enviarnos al Espíritu Santo, al Consolador para que nos lleve a toda verdad.

 

MOISÉS Y LOS ANCIANOS EN EL MONTE SINAÍ

ÉXODO CAPÍTULO 24

1Dijo Yahweh a Moisés: Sube ante Yahweh, tú, y Aarón, Nadab, y Abiú, y setenta de los ancianos de Israel; y os inclinaréis desde lejos. 2Pero Moisés solo se acercará a Yahweh; y ellos no se acerquen, ni suba el pueblo con él. 3Y Moisés vino y contó al pueblo todas las palabras de Yahweh, y todas las leyes; y todo el pueblo respondió a una voz, y dijo: Haremos todas las palabras que Yahweh ha dicho. 4Y Moisés escribió todas las palabras de Yahweh, y levantándose de mañana edificó un altar al pie del monte, y doce columnas, según las doce tribus de Israel. 5Y envió jóvenes de los hijos de Israel, los cuales ofrecieron holocaustos y becerros como sacrificios de paz a Yahweh. 6Y Moisés tomó la mitad de la sangre, y la puso en tazones, y esparció la otra mitad de la sangre sobre el altar. 7Y tomó el libro del pacto y lo leyó a oídos del pueblo, el cual dijo: Haremos todas las cosas que Yahweh ha dicho, y obedeceremos. 8Entonces Moisés tomó la sangre y roció sobre el pueblo, y dijo: He aquí la sangre del pacto que Yahweh ha hecho con vosotros sobre todas estas cosas. 9Y subieron Moisés y Aarón, Nadab y Abiú, y setenta de los ancianos de Israel; 10y vieron al Dios de Israel; y había debajo de sus pies como un embaldosado de zafiro, semejante al cielo cuando está sereno. 11Mas no extendió su mano sobre los príncipes de los hijos de Israel; y vieron a Dios, y comieron y bebieron.

12Entonces Yahweh dijo a Moisés: Sube a mí al monte, y espera allá, y te daré tablas de piedra, y la ley, y mandamientos que he escrito para enseñarles. 13Y se levantó Moisés con Josué su servidor, y Moisés subió al monte de Dios. 14Y dijo a los ancianos: Esperadnos aquí hasta que volvamos a vosotros; y he aquí Aarón y Hur están con vosotros; el que tuviere asuntos, acuda a ellos. 15Entonces Moisés subió al monte, y una nube cubrió el monte. 16Y la gloria de Yahweh reposó sobre el monte Sinaí, y la nube lo cubrió por seis días; y al séptimo día llamó a Moisés de en medio de la nube. 17Y la apariencia de la gloria de Yahweh era como un fuego abrasador en la cumbre del monte, a los ojos de los hijos de Israel. 18Y entró Moisés en medio de la nube, y subió al monte; y estuvo Moisés en el monte cuarenta días y cuarenta noches.

El Señor poco a poco va permitiendo que los ancianos del pueblo se acerquen a Él, y dice que setenta de los ancianos más Moisés, Aarón, Nadab y Abiú estaban viendo a Dios y el suelo en el que estaban era como de baldosado de Zafiro semejante al cielo; cuando uno está en la presencia de Dios está en el Cielo y el estrado de nuestros pies, o sea el fundamento sobre el que pisa nuestra fe es de zafiro, una joya para el Señor.

 

LA OFRENDA PARA EL TABERNÁCULO

ÉXODO CAPÍTULO 25

1Yahweh habló a Moisés, diciendo: 2Di a los hijos de Israel que tomen para mí ofrenda; de todo varón que la diere de su voluntad, de corazón, tomaréis mi ofrenda. 3Esta es la ofrenda que tomaréis de ellos: oro, plata, cobre, 4azul, púrpura, carmesí, lino fino, pelo de cabras, 5pieles de carneros teñidas de rojo, pieles de tejones, madera de acacia, 6aceite para el alumbrado, especias para el aceite de la unción y para el incienso aromático, 7piedras de ónice, y piedras de engaste para el efod y para el pectoral. 8Y harán un santuario para mí, y habitaré en medio de ellos. 9Conforme a todo lo que yo te muestre, el diseño del tabernáculo, y el diseño de todos sus utensilios, así lo haréis.

Cuando uno viene al Señor a ofrecerse, se trae, a ojos de Dios una actitud que para Dios es una larga lista de cosas preciosas y joyas. Dios quiere que conforme a nuestro corazón, nos dispongamos a compartir con Él aquello que nos da, y aquello que hemos conseguido, especialmente espiritual, como haber sembrado la Palabra en un hermano y que éste haya conocido y creído en Él. Estas son las joyas, así como haber ayudado a personas necesitadas, sin que nadie lo sepa y venir al Señor y darle gracias por habernos enviado en su ayuda. Que Dios quiere vivir con nosotros en nuestra alma, que es el Templo del Espíritu Santo. El Tabernáculo.

 

EL ARCA DEL TESTIMONIO

ÉXODO CAPÍTULO 25

10Harán también un arca de madera de acacia, cuya longitud será de dos codos y medio, su anchura de codo y medio, y su altura de codo y medio. 11Y la cubrirás de oro puro por dentro y por fuera, y harás sobre ella una cornisa de oro alrededor. 12Fundirás para ella cuatro anillos de oro, que pondrás en sus cuatro esquinas; dos anillos a un lado de ella, y dos anillos al otro lado. 13Harás unas varas de madera de acacia, las cuales cubrirás de oro. 14Y meterás las varas por los anillos a los lados del arca, para llevar el arca con ellas. 15Las varas quedarán en los anillos del arca; no se quitarán de ella. 16Y pondrás en el arca el testimonio que yo te daré. 

17Y harás un propiciatorio de oro fino, cuya longitud será de dos codos y medio, y su anchura de codo y medio. 18Harás también dos querubines de oro; labrados a martillo los harás en los dos extremos del propiciatorio. 19Harás, pues, un querubín en un extremo, y un querubín en el otro extremo; de una pieza con el propiciatorio harás los querubines en sus dos extremos. 20Y los querubines extenderán por encima las alas, cubriendo con sus alas el propiciatorio; sus rostros el uno enfrente del otro, mirando al propiciatorio los rostros de los querubines. 21Y pondrás el propiciatorio encima del arca, y en el arca pondrás el testimonio que yo te daré. 22Y de allí me declararé a ti, y hablaré contigo de sobre el propiciatorio, de entre los dos querubines que están sobre el arca del testimonio, todo lo que yo te mandare para los hijos de Israel.

Representa el Señor en un arca, su manera de venir a nosotros en la santidad y en presencia de sus querubines, que tantas veces están con nosotros, llevándonos y trayéndonos las cosas de Dios. Él dice que hablará en presencia de ellos. Allí dará su testimonio, cuando viene a nosotros o podemos decir cuando venimos a Él en oración.

 

LA MESA PARA EL PAN DE LA PROPOSICIÓN

ÉXODO CAPÍTULO 25

23Harás asimismo una mesa de madera de acacia; su longitud será de dos codos, y de un codo su anchura, y su altura de codo y medio. 24Y la cubrirás de oro puro, y le harás una cornisa de oro alrededor. 25Le harás también una moldura alrededor, de un palmo menor de anchura, y harás a la moldura una cornisa de oro alrededor. 26Y le harás cuatro anillos de oro, los cuales pondrás en las cuatro esquinas que corresponden a sus cuatro patas. 27Los anillos estarán debajo de la moldura, para lugares de las varas para llevar la mesa. 28Harás las varas de madera de acacia, y las cubrirás de oro, y con ellas será llevada la mesa. 29Harás también sus platos, sus cucharas, sus cubiertas y sus tazones, con que se libará; de oro fino los harás. 30Y pondrás sobre la mesa el pan de la proposición delante de mí continuamente.

Dios manda que la mesa donde se come el pan de la proposición sea de oro. Para nuestro tiempo representa que la mesa de nuestra casa donde se tome la Santa Cena debe estar limpia como el oro, que en nuestra casa no haya pecado y que habitemos en la sana y sencilla vida que agrada a Dios.

 

EL CANDELERO DE ORO

ÉXODO CAPÍTULO 25

31Harás además un candelero de oro puro; labrado a martillo se hará el candelero; su pie, su caña, sus copas, sus manzanas y sus flores, serán de lo mismo. 32Y saldrán seis brazos de sus lados; tres brazos del candelero a un lado, y tres brazos al otro lado. 33Tres copas en forma de flor de almendro en un brazo, una manzana y una flor; y tres copas en forma de flor de almendro en otro brazo, una manzana y una flor; así en los seis brazos que salen del candelero; 34y en la caña central del candelero cuatro copas en forma de flor de almendro, sus manzanas y sus flores. 

35Habrá una manzana debajo de dos brazos del mismo, otra manzana debajo de otros dos brazos del mismo, y otra manzana debajo de los otros dos brazos del mismo, así para los seis brazos que salen del candelero. 36Sus manzanas y sus brazos serán de una pieza, todo ello una pieza labrada a martillo, de oro puro. 37Y le harás siete lamparillas, las cuales encenderás para que alumbren hacia adelante. 38También sus despabiladeras y sus platillos, de oro puro. 39De un talento de oro fino lo harás, con todos estos utensilios. 40Mira y hazlos conforme al modelo que te ha sido mostrado en el monte.

El candelero representa la iluminación espiritual de los siete Espíritus de Dios, como en Apocalipsis, ellos están dando luz de Dios al mundo. La menora tiene siete lamparillas que dan luz en la presencia de Dios.

 

EL TABERNÁCULO

ÉXODO CAPÍTULO 26

1Harás el tabernáculo de diez cortinas de lino torcido, azul, púrpura y carmesí; y lo harás con querubines de obra primorosa. 2La longitud de una cortina de veintiocho codos, y la anchura de la misma cortina de cuatro codos; todas las cortinas tendrán una misma medida. 3Cinco cortinas estarán unidas una con la otra, y las otras cinco cortinas unidas una con la otra. 4Y harás lazadas de azul en la orilla de la última cortina de la primera unión; lo mismo harás en la orilla de la cortina de la segunda unión. 5Cincuenta lazadas harás en la primera cortina, y cincuenta lazadas harás en la orilla de la cortina que está en la segunda unión; las lazadas estarán contrapuestas la una a la otra. 6Harás también cincuenta corchetes de oro, con los cuales enlazarás las cortinas la una con la otra, y se formará un tabernáculo. 

7Harás asimismo cortinas de pelo de cabra para una cubierta sobre el tabernáculo; once cortinas harás. 8La longitud de cada cortina será de treinta codos, y la anchura de cada cortina de cuatro codos; una misma medida tendrán las once cortinas. 9Y unirás cinco cortinas aparte y las otras seis cortinas aparte; y doblarás la sexta cortina en el frente del tabernáculo. 10Y harás cincuenta lazadas en la orilla de la cortina, al borde en la unión, y cincuenta lazadas en la orilla de la cortina de la segunda unión.11Harás asimismo cincuenta corchetes de bronce, los cuales meterás por las lazadas; y enlazarás las uniones para que se haga una sola cubierta. 12Y la parte que sobra en las cortinas de la tienda, la mitad de la cortina que sobra, colgará a espaldas del tabernáculo. 13Y un codo de un lado, y otro codo del otro lado, que sobra a lo largo de las cortinas de la tienda, colgará sobre los lados del tabernáculo a un lado y al otro, para cubrirlo. 

14Harás también a la tienda una cubierta de pieles de carneros teñidas de rojo, y una cubierta de pieles de tejones encima.15Y harás para el tabernáculo tablas de madera de acacia, que estén derechas. 16La longitud de cada tabla será de diez codos, y de codo y medio la anchura. 17Dos espigas tendrá cada tabla, para unirlas una con otra; así harás todas las tablas del tabernáculo. 18Harás, pues, las tablas del tabernáculo; veinte tablas al lado del mediodía, al sur. 19Y harás cuarenta basas de plata debajo de las veinte tablas; dos basas debajo de una tabla para sus dos espigas, y dos basas debajo de otra tabla para sus dos espigas. 20Y al otro lado del tabernáculo, al lado del norte, veinte tablas; 21y sus cuarenta basas de plata; dos basas debajo de una tabla, y dos basas debajo de otra tabla. 22Y para el lado posterior del tabernáculo, al occidente, harás seis tablas. 23Harás además dos tablas para las esquinas del tabernáculo en los dos ángulos posteriores; 24las cuales se unirán desde abajo, y asimismo se juntarán por su alto con un gozne; así será con las otras dos; serán para las dos esquinas. 25De suerte que serán ocho tablas, con sus basas de plata, dieciséis basas; dos basas debajo de una tabla, y dos basas debajo de otra tabla. 

26Harás también cinco barras de madera de acacia, para las tablas de un lado del tabernáculo, 27y cinco barras para las tablas del otro lado del tabernáculo, y cinco barras para las tablas del lado posterior del tabernáculo, al occidente. 28Y la barra de en medio pasará por en medio de las tablas, de un extremo al otro. 29Y cubrirás de oro las tablas, y harás sus anillos de oro para meter por ellos las barras; también cubrirás de oro las barras. 

30Y alzarás el tabernáculo conforme al modelo que te fue mostrado en el monte.

31También harás un velo de azul, púrpura, carmesí y lino torcido; será hecho de obra primorosa, con querubines; 32y lo pondrás sobre cuatro columnas de madera de acacia cubiertas de oro; sus capiteles de oro, sobre basas de plata. 33Y pondrás el velo debajo de los corchetes, y meterás allí, del velo adentro, el arca del testimonio; y aquel velo os hará separación entre el lugar santo y el santísimo.

34Pondrás el propiciatorio sobre el arca del testimonio en el lugar santísimo. 

35Y pondrás la mesa fuera del velo, y el candelero enfrente de la mesa al lado sur del tabernáculo; y pondrás la mesa al lado del norte.

36Harás para la puerta del tabernáculo una cortina de azul, púrpura, carmesí y lino torcido, obra de recamador. 37Y harás para la cortina cinco columnas de madera de acacia, las cuales cubrirás de oro, con sus capiteles de oro; y fundirás cinco basas de bronce para ellas.

Este tabernáculo es en alma del hombre, que por haber venido Cristo a habitar en el, se edifica con cortinajes delicados, oro puro y metales preciosos y madera de acacia cubierta de oro. Cubrirás el tabernáculo con piel de carneros teñida de rojo: Los cortinajes son nuestra vestidura de que hemos de santificarnos; la madera es la cruz de Cristo que sostiene el tabernáculo y que es preciosa para nosotros por ellos se cubre de oro; el lugar santísimo es la presencia de Cristo en nuestra alma; las pieles de carnero teñida de rojo representan que nuestra alma está cubierta de la sangre de Cristo que nos hace santos para estar en la presencia del Padre. 

Especialmente resaltar que el tabernáculo está cerrado por once cortinas, según el Texto Sagrado y esto es porque la puerta o cortina de entrada es Cristo. Yo soy la puerta.

 

EL ALTAR DE BRONCE

ÉXODO CAPÍTULO 27

1Harás también un altar de madera de acacia de cinco codos de longitud, y de cinco codos de anchura; será cuadrado el altar, y su altura de tres codos. 2Y le harás cuernos en sus cuatro esquinas; los cuernos serán parte del mismo; y lo cubrirás de bronce. 3Harás también sus calderos para recoger la ceniza, y sus paletas, sus tazones, sus garfios y sus braseros; harás todos sus utensilios de bronce. 4Y le harás un enrejado de bronce de obra de rejilla, y sobre la rejilla harás cuatro anillos de bronce a sus cuatro esquinas. 5Y la pondrás dentro del cerco del altar abajo; y llegará la rejilla hasta la mitad del altar. 6Harás también varas para el altar, varas de madera de acacia, las cuales cubrirás de bronce. 7Y las varas se meterán por los anillos, y estarán aquellas varas a ambos lados del altar cuando sea llevado. 8Lo harás hueco, de tablas; de la manera que te fue mostrado en el monte, así lo harás.

Este es el lugar de nuestra alma donde nos vamos a ofrecer a Dios en sacrificio vivo, agradable a Él, para la intercesión con Cristo en el Sacerdocio según el orden de Melquisedec, para llevar nuestra propia cruz, no por la salvación -que es sacerdocio exclusivo del Cristo- sino por la edificación de los demás hermanos que empiezan en el Camino, para sobrellevar los unos las cargas de los otros, en el yugo de Cristo.

 

EL ATRIO DEL TABERNÁCULO

ÉXODO CAPÍTULO 27

9Asimismo harás el atrio del tabernáculo. Al lado meridional, al sur, tendrá el atrio cortinas de lino torcido, de cien codos de longitud para un lado. 10Sus veinte columnas y sus veinte basas serán de bronce; los capiteles de las columnas y sus molduras, de plata. 11De la misma manera al lado del norte habrá a lo largo cortinas de cien codos de longitud, y sus veinte columnas con sus veinte basas de bronce; los capiteles de sus columnas y sus molduras, de plata. 12El ancho del atrio, del lado occidental, tendrá cortinas de cincuenta codos; sus columnas diez, con sus diez basas. 13Y en el ancho del atrio por el lado del oriente, al este, habrá cincuenta codos. 14Las cortinas a un lado de la entrada serán de quince codos; sus columnas tres, con sus tres basas. 15Y al otro lado, quince codos de cortinas; sus columnas tres, con sus tres basas. 16Y para la puerta del atrio habrá una cortina de veinte codos, de azul, púrpura y carmesí, y lino torcido, de obra de recamador; sus columnas cuatro, con sus cuatro