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A
Alfa:
El Señor es el
principio y el fin. Alfa es la primera letra
del alfabeto Griego en el que está escrito
originalmente el Nuevo Testamento, por ello
aunque este diccionario no está en Griego,
he querido honrar las Palabras del Señor
haciendo que Él sea el principio y el fin
también aquí como lo es en el primer y en el
último capítulo de Su propia revelación o
Apocalipsis.
Apocalipsis 1:8
y 22:13.
Aarón:
Figura de Jesucristo. Primer
sacerdote del Señor, de donde podemos ver dos tipos de sacerdocio,
el de la religión y el de Cristo en alegoría. De los líderes de las
iglesias sale la voz de Jesucristo pero también la de los hombres,
de ahí que hiciera el ídolo que le pidió el pueblo, pero se
arrepintió. Figura del hombre o mujer de Dios que aun teniendo a
Cristo, cae y se arrepiente.
Éxodo 5:1, 8:25,
17:12, 28. Hebreos 9:4.
Abismo:
Gran espacio de lejanía que
existe entre la persona que no tiene a Dios y el Señor. Estar lejos
de Dios; en la eternidad aquellos que no le hayan recibido.
Éxodo 15:5, Job
28:14, Salmos 69:15, Proverbios 23:27, Romanos 10:7, Apocalipsis 9:1
20:3.
Abraham:
Cualquier persona que crea a
Dios y Le siga con fe. El lector cuando lee la historia de Abraham,
está leyendo la que debería ser la suya en su vida. Recibió de Dios
el siguiente mensaje, que es la condición para que Dios nos hable:
...Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a
la tierra que te mostraré....Génesis:12 También el pacto es con
Abraham: la circuncisión, que hace que estemos dispuestos a
circuncidar nuestra carne, que dejemos abierto nuestro corazón para
el amor de Dios, y que estemos dispuestos a cortarnos nuestra manera
de juzgar y de hacer, para hacer conforme a la de Dios, no es por lo
tanto Judío el que se circuncida el prepucio, sino el corazón en
espíritu.
Vemos en Abraham a Dios
Padre, que se ve en la situación de ofrecer a su Hijo unigénito en
sacrificio, al hijo de la promesa del Espíritu. ¿Cómo iba Dios a
permitir que Isaac muriese, si representaba la descendencia de la
fe? Sin embargo Nuestro Padre, si que ha ofrecido a Su Hijo
Unigénito Jesucristo por nosotros, el cual se entrega a si mismo
para volver a tomar la vida, una vez vencida la muerte y el maligno,
por nosotros.
Génesis 15:18, 18:1,
Mateo 3:9, Marcos 12:26, Lucas 16:22, Juan 8:39, Romanos,
2:29-4,11,4:16, 9:7, Gálatas 3:7, Colosenses, 2:11, Santiago 2:21.
Aceite:
La unción del Espíritu Santo que tenemos por la fe
en la salvación que trajo
el Señor y que sale de aplastar el alma de Cristo, como las olivas
en Getsemaní,
el monte de los
olivos, cuando aceptó beber la copa del
pecado de la humanidad. Por lo tanto en el nuevo
mandamiento de Cristo, que es el fin de la Ley
mosaica, y la cambia
por la Ley de Cristo en
Gálatas 2:6 donde podemos leer como se
nos invita a ...sobre llevar los unos las cargas de los otros..., a
poner nuestras vidas o almas por los demás hijos de Dios y compartir
así el yugo de Cristo, no por la salvación, que es exclusiva del
sacrificio de Cristo en la cruz, sino para traer Su presencia cada
día. Jesucristo nos invita a llevar Su yugo para tirar de esa carga,
la de liberar a los hermanos de sus cargas, por ello nuestras almas
son aplastadas para destilar aceite y para que tengamos aceite en
nuestras lámparas. Sí nuestras almas han de tener
aceite espiritual, que es el combustible
para prender la llama del Espíritu, por el
amor a Dios y al prójimo. ¿Y tu, traerás aceite por Jesús, y por los
hermanos, llenarás tu lámpara?
Génesis 28:18,
Levítico 8:12, 1Samuel 16:13, 1Reyes 17:12Job 29:6, Salmos 23:5,
Mateo 25:3, Santiago 5:14.
Adán:
Todo hombre, cada ser humano y
Eva nuestra alma: he aquí nuestra historia con Dios. También es
Cristo, el postrer Adán: que por culpa de nuestro pecado acepta ser
destituido de la presencia de Dios ...Padre, porqué me has
abandonado... Por Eva, Adán peca. Por nosotros, Cristo lleva
nuestros pecados.
Romanos 5:14,
1Cor,15:22, 15:45.
Adonías:
Este es el diablo, hijo de Dios, como en la historia de David es
hijo de Éste y se subleva contra él para quitarle el reino de su
Hijo Salomón, como el diablo ha intentado quitar el reino a
Jesucristo.
Ver 1Reyes 1.
Adorar:
Mirar al Señor con ojos de
amor, cada día en cada momento de intimidad con Él y solo a Él, en
cualquier lugar porque el templo del Espíritu es nuestra alma.
Díselo con tu boca y con tu espíritu.
Génesis 22:5, Salmos
66:4, Mateo 2:2, Lucas 4:8, Juan 4:24, Hebreos 1:6, Apocalipsis
15:4.
Adulterar:
Cambiar la interpretación de la Escritura,
solo para mostrar un mensaje nuevo y liderar a los débiles en la fe,
para que sean seguidores de una doctrina y de un líder, en lugar de
llevarles al conocimiento personal de Dios. La levadura de los
fariseos. Que nuestra mente tenga relación con otro espíritu que no
sea el de Dios, que es el esposo, es decir el culto a dioses falsos,
a santos etc. con imágenes. Éxodo 20:3 y 4, 1Juan 5:21.
Oseas 2:2,
2Corintios 4:2, Santiago 4:4, Apocalipsis 2:22.
Afecto fraternal:
La relación de amor entre los
que son verdaderos amigos dentro del cuerpo de Cristo, aquellos que aman a Dios y le han recibido
como su salvador y libertador del miedo, del pecado y de la falta de
esperanza que hay en el mundo, cuando de verdad sale del corazón y se
pone la vida por ellos se agrada uno en la presencia de ellos. El
afecto fraternal es una consecuencia de
haber aplicado el don de la virtud, pedido a
Dios, para aplicarlo a esta y otras que
forman las siete herramientas del espíritu
del Cristiano de 2Pedro 1:5.
1Crónicas 29:3,
2Corintios 7:7, Filipenses 2:1.
Ver Estudio Bíblico en
Alimento Sólido:
LA VIRTUD como base del Afecto
Fraternal.
Agua:
La esencia
espiritual del hombre
que ha nacido de nuevo, El
Espíritu de Dios, que apaga la sed del alma. De lluvia cuando viene
directamente de Dios o de pozo cuando la traen otros.
...El que cree en mí, como
dice la Escritura, de su interior fluirán
ríos de agua viva...
Juan 7:38.
Génesis 1:2, 24:11,
Salmos 23:2, Isaías 43:20, 55:1, Zacarías 14:8, Mateo 3:11, Juan
4:10, 7:38, 19:34, 2Pedro 2:17, 3:5, 1Juan 5:6, Apcalipsis7:17,
21:6, 22:17.
Alabanza:
Canto del alma humana a Dios cuando se siente
el gozo de ser abrazado por Su Espíritu. Cuando uno se siente
salvado por Él y experimenta que Él es fiel y nunca se aparta de nosotros, entonces el
alma del hombre, agradecida en el espíritu, mira a Dios con amor en
cántico espiritual.
Salmos 50:14, 50:23,
95:2, 147:7, Isaías 38:19, Jonás 2:9, Sofonías 3:19, Mateo 21:16,
Hebreos 13:15, Santiago 5:13, Apocalipsis 5:13.
Alma:
Vaso o recipiente del
espíritu y de la mente o psique, cuerpo inmaterial dinámico. Cuerpo
inmortal del hombre y objetivo de la salvación de Cristo en la Cruz
del Calvario.
Junto con el cuerpo, es templo del Espíritu de Dios, habitación de nuestro
espíritu y para el Espíritu de Dios. Donde se desarrollan nuestros
sentimientos y pensamientos y donde no hay engaño para Dios,
en nuestra
persona. La esposa de Cristo, y alegóricamente Eva. La huella de
nuestra personalidad que se desarrolla en nuestro
espíritu y en nuestra alma, no desaparece con la muerte porque queda
impresa en el Espíritu de Dios. En palabra de Dios: No temáis a
los que matan el cuerpo, mas el alma no pueden matar; Temed mas
bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno...
Mateo 10:28,
o ...En tus manos encomiendo mi espíritu...
Lucas 23:46.
En la actualidad la mente se usa
en lugar de alma dentro de la comunidad médica, científica,
filosófica e intelectual. En realidad la mente es lo
que hace que una persona pueda discernir, es decir la potencia
intelectual del alma, su pensamiento y capacidad
racional. Cuando somos salvos, lo somos en cuerpo, alma,
mente y espíritu, por
la fe en Cristo, y la
unción del Espíritu Santo
nos guarda para la
vida eterna. La mente del hombre debe dejar lugar al Espíritu en
cuanto a la inteligencia, pues el Espíritu de Dios es la fuente de
la inteligencia espiritual y superior
que debe dirigir nuestro espíritu ...o quien dio al espíritu
inteligencia... Job 38:36. La sabiduría de los hombres y mujeres
de Dios ha sido algo reflejado en la Biblia y en la historia. Es una
nueva inteligencia que nos es dada a todos los que nacemos de nuevo
del Espíritu de Dios. El alma es finalmente guiada,
en cuanto a modo de pensar, por la nueva
mente de Cristo en nosotros, la cual procede del
Espíritu de Dios, para que nuestro espíritu siempre esté a
su vez gobernado por el de Dios. La composición del hombre,
mientras está en la tierra, es en
dos naturalezas, la del espíritu y la de la
carne, que se componen a su vez de tres partes
que se asemejan y son símbolo unas de otras en la misma Biblia:
(espíritu, mente, alma),
y (corazón, cerebro, cuerpo)
pero es en la Biblia donde encontramos la composición completa y en
el orden de Dios ...todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo,
sea guardado irreprensible... 1Tesalonicenses 5:23. Cristo en
los Evangelios, Mateo 22:34, Marcos 12:30 al 33 nos enseña y añade
al Shemá de Deuteronomio 6:4 que amemos a Dios con todo nuestro
corazón, con toda nuestra alma, con todas nuestras fuerzas y con
toda nuestra mente.
Otras ref.: Job 12:10, 27:3, Salmos 16:10,
121:7, Proverbios 11:30, 19:16, Jeremías 31:12, Ezequiel 3:19, 18:4,
Mateo 10:28, Marcos 8:36, 12:30, 14:34, Lucas 12:20, 21:19,
1Tesalonicenses 5:23, Hebreos 4:12, Santiago 1:21, 1Pedro 1:9, 4:19,
Apocalipsis 20:4.
Altar:
El corazón de Dios, en Su
presencia, donde ofrecemos nuestra alma con la de Cristo para
interceder en espíritu por otros que Le aman.
Génesis 13:18, 22:9,
Salmos 43:4, Isaías 19:19, Mateo 5:23, Lucas 1:11, Hebreos 13:10.
Alfolí:
Es el granero de Dios, donde Él tiene guardado el Pan del cielo que
es Cristo. Espiritualmente hablando el hombre de
Dios no puede quedarse las revelaciones y
los dones de Dios, los debe traer a la
Iglesia, a su congregación, a la casa del
Señor para que haya alimento.
En La Palabra, Dios acusa al hombre de haberle robado a
Él, debido a que el hombre no considera de parte de Dios los
beneficios que obtiene de su trabajo. Es por ello que Dios nos pide
el diezmo de nuestras ganancias como reconocimiento de que es Él
quien nos provee de bendición en nuestro trabajo.
Desgraciadamente en
muchas sectas se pide el diezmo para usos viles, por ello en este
diccionario se desarrolla el tema del diezmo de manera que agrade a
Dios y que sepamos como emplearlo conforme a la Verdad, pagándolo a
Aquél que es superior a nosotros, esto es a nuestro Señor.
Lea sobre el
DIEZMO.
Malaquías 3:10,
Mateo 23:23.
Amigo:
Jesús, Dios es el amigo
verdadero en Quien
puedes confiar. Los esposos deben ser buenos amigos. Los hermanos de
fe en Cristo deben ser buenos amigos, donde no hay engaño.
Proverbios 17:17,
18:24, 27:10, Cantares 1:15, Isaías 41:8, Miqueas 7:5, Lucas 14:12,
16:9, Juan 3:29, 15:13 y 14, Santiago 2:23.
Amor:
La esencia de Dios. La entrega
de Él en la cruz por nosotros. No escatima el Señor nada por darnos
su misericordia, y su amor perdurará para siempre; todo lo demás
pasará. No se puede vivir sin Él. No hay mayor amor que este, que
uno ponga su vida por sus amigos. El amor de Dios es lo único que da
la verdadera felicidad. Vea un estudio
completo sobre los siete dones del Espíritu
en
VIRTUD que se culminan con el
Amor de Dios
amor y su relación con
otros.
Proverbios 7:18,
10:12, Cantares 8:6, Isaías 63:9, Jeremías 31:3, Juan 15:13, 17:16,
Romanos 5:5, 8:35, 1Corintios 13,13, Gálatas 5:6, 5:22, Efesios
3:19, Filipenses 2:2, Hebreos 13:1, 2Pedro 1:7, 1Juan 3:1, 3:16,
4:18.
Anciano:
Dios, el Padre de la creación y que habita en la eternidad, el
Sabio. Persona que por estar entregada a Dios ha recibido de Él el
conocimiento de Su Espíritu y tiene la sabiduría que es de parte de
Él. No depende de la edad, pero normalmente son aquellos que llevan
años andando son su Señor. Estos están encargados de enseñar a los
que comienzan la andadura de la Santidad para que crezcan rápido y
sean también ancianos y no se sometan a hombre sino a Dios. Su
responsabilidad es por tanto la de llevar una vida y un mensaje
transparente de Dios ante los hombres.
Éxodo 3:16, Job
12:12, 32:9, Salmos 105:22, Proverbios 20:29, 31:23, Daniel 7:9,
Joel 2:24, Mateo 26:59, Marcos 7:5, 1Timoteo 5:1, Tito 2:2, 1Pedro
5:5, Apocalipsis 4:4.
Ángel:
Ser espiritual
consiervo nuestro y criatura de Dios. Emisario de Dios para traer
mensajes suyos, ya sea un ser invisible o una persona
física de la
tierra. Si son de Dios son amigos. Nosotros somos ángeles cuando
somos enviados por Dios a otros.
Génesis 19:1, 28:12,
Éxodo 3:2, 23:20, Números 22:23, 2Samuel 19:27, Salmos 8:5, 34:7,
103:20, Daniel 3:28, Mateo 1:20, 4:11, 18:10, 24:36, 26:53, Lucas
16:22, Juan 5:4, 1Corintios 6:3, 2Corintios 11:14, Gálatas 1:8,
Colosenses 2:18, Hebreos 1:7, 13:2, 1Pedro 1:12, 3:22, 2Pedro 2:4,
Judas 6, Apocalipsis 1:20, 7:11, 12:7, 21:12, 22:8, 22:16.
Arar: Labranza de Dios a
nuestra alma para ablandarla, para que
reciba el agua de la lluvia y la semilla
entre en la profundidad. El corazón duro, de
piedra, del hombre ha de ser hecho de carne,
dispuesto a recibir el amor y la Palabra de
Dios y a darlos. Simbólicamente como en las
épocas de arado de la tierra, cuando no hay
fruto es cuando Dios ara, cuando escasean
los recursos, los del hombre, las
circunstancias adversas y sin provecho de
nuestras vidas. Pero el discípulo cuando
recibe arado y es consciente, lucha junto
con el Señor para crecer, porque el Señor
bendice al que se esfuerza. Cuando traemos
la Palabra viva de Dios a las almas, traemos
la semilla, pero si no es aceptada, comienza
Dios a arar. Cuando aramos con Dios, no
debemos emplear yugo desigual con buey y con
asno porque cada uno va a un paso distinto.
En la Iglesia, los hermanos con diferentes
dones o de diferentes congregaciones, o
diferentes niveles de madurez espiritual o
conocimiento de Dios no pueden servir juntos
en la misma obra, tienen que ser del mismo
sentir, del mismo miembro del cuerpo de
Cristo, es el Espíritu Santo quien gobierna
la Iglesia y quien crea las coyunturas del
Cuerpo de Cristo. En Amos 9:13 nos dice que
el que ara alcanzará al segador. Con
esperanza debe arar el que ara.
Deuteronomio 22:10, Proverbio 20:4, Amos
9:13, 1Coríntios 9:10.
Árbol:
Cristo es el árbol de la vida.
Si venimos a Él y tomamos de su fruto, comemos vida y salvación. El
otro árbol, el prohibido, es
la ciencia del conocimiento
del bien y mal,
la moral y la religión, un binomio del que Dios nos advirtió y nos advierte, que,
de obedecer un código, aunque sea moral
o de
practicas de religión, solo viene el conocimiento de que somos
pecadores, y por lo tanto no
se obtiene ni el Espíritu ni la amistad con
Dios. Es más el hombre que sigue un código
en su mente muere al Espíritu, deja de
hablar con Dios y cree que se sigue a sí
mismo. El diablo nos tienta para que seamos como Dios,
pero solo en
cuanto al conocimiento del bien y del mal,
conocimiento que obtenemos
pero que para nosotros es muerte
espiritual, porque ya no compartimos nuestra vida ni le preguntamos al Señor y
nos cerramos la puerta con Dios; ya que al
intentar cumplir unas normas o ley determinada, ya no hay una
relación con Dios. De este modo Satanás se convierte
en el fiscal, el acusador, que uno de
los significados de su nombre, y a través de
la conciencia, acusarnos cada vez que no
cumplimos el código, incluido cuando no
seguimos nuestra propia moral. La serpiente
usa esta estrategia para que veamos el árbol del
centro del Edén, que es Cristo, solamente como
árbol de la Ley de
Dios, que es el ministerio de la condenación
y de la muerte, el código dado por Dios
cuando el hombre decidió, y decide seguir su
propia mente adulterada por el diablo. No es
evidente el resultado del mundo. Depende de
como veamos el árbol del centro del Edén
encontraremos uno u otro fruto: si con los
ojos de Dios veremos a Cristo en Espíritu, pero con los del diablo
solo vemos la Ley de los Mandamientos y las
ordenanzas racionalmente, situándonos bajo
la Ley, en el mejor de los casos, o bajo
nuestra moral modificable según las
circunstancias en el peor. Cristo es
misericordia, la Ley del bien y del mal es
la moral de Dios, pero Dios quiere que
andemos en la Ley de la libertad, la del
amor de Cristo de Gálatas 6:2. Ver Génesis 2:9, 3:6
y 2Corintios 3:7.
Árbol aplicado al hombre. Si un árbol
no da buen fruto es cortado. El hombre que habiendo conocido a Dios
no da fruto se corta. La semilla la pone Dios, el abono lo ponemos
nosotros con nuestros excrementos, los pecados, pero la lluvia la da
Dios, y el fruto es por Cristo que es la esencia del fruto de la
Vida. Tras la poda personal que viene por la circuncisión espiritual
de tener la mente dispuesta a quitarse todo aquello que traemos pero
no es de Dios, conseguimos que seamos un árbol derecho, y por
nuestro sacerdocio damos los frutos del espíritu, para alimentar a
otros, nunca los frutos son para uno mismo para salvarse puesto que
ya Cristo nos salvó.
Proverbios 11:30,
Isaías 61:3, Mateo 3:10, 12:33, Lucas 6:44, Marcos 8:24, Judas 12,
Apocalipsis 2:7, 22:14.
Arco Iris:
La semejanza de la gloria de Dios; Así describe Ezequiel el arco
iris, en Ezequiel 1:28. Es en realidad la descomposición de la Luz
en siete colores, que son los siete espíritus del Señor, siendo Él
la Luz. Es una marca que Él ha puesto de su propia limitación para
no destruirnos después del diluvio, porque vio que el hombre era en
gran manera opuesto a Él, pero ha querido venir a nuestra humanidad
en Jesucristo y dar su vida, y arrebatarle al diablo la potestad de
nuestra libertad y dejar la puerta abierta para que podamos, solo
por la fe, entrar a la vida eterna.
Cuando llueve, o sea,
cuando el Señor se manifiesta espiritualmente y deja caer el
agua de
la bendición de Su Espíritu en los hombres, sale el Arco Iris, para que
los siete ángeles o espíritus de Él, den memoria de que somos
hechura suya y salvos por su misericordia.
Génesis 9:13,
Ezequiel 1:28, Apocalipsis 4:3, 10:1.
Armadura de Dios:
Vestidura del que cree en
Cristo. La fe en la Sangre de Cristo es nuestra vestidura. Cada día hay que
hacer memoria de ella, de ir vestidos con la Sangre de Cristo, de
que el escudo de la fe sea grande, de oro, resplandeciente, los pies
calzados del evangelio de la paz, y la espada, la palabra de Dios,
de dos filos bien afilados. Y el yelmo de la cabeza es la mente de Cristo. No
debemos descuidar la vestidura de Dios para que los dardos del
diablo no nos toquen.
1Reyes 22:34,
Efesios 6:11.
Arrebatados:
Los que son llevados al cielo de Dios
sin ver muerte. Aquellos que estén vivos cuando venga el día grande,
serán llevados en el aire por Dios. Elías fue arrebatado.
2Reyes 2:11, Juan
10:28, 2Corintios 12.2, 1Tesalonicenses 4:17, Apocalipsis 12:5y6.
Arrepentimiento:
Cambio de la mente.
Entender que por naturaleza somos enemigos de Dios y que necesitamos
recibir ese querer cambiar para ser como Él. Nacer a la nueva
esencia: la mente de Cristo por el Espíritu. El programa original de
nuestra mente y no el programa del mundo, modificado según la época
o la nación donde se nazca. El programa de Dios para nosotros es el
mismo desde el principio y no cambia hasta el fin. Cuando uno ha
cambiado la mente, entonces es algo visible porque hace frutos
dignos de arrepentimiento.
Mateo 3:8, y 11,
Lucas 24:47, Romanos 2:4, 2Corintios 7:10, Hebreos 12:17, 2Pedro
3:9.
Asirio:
Hombre del mundo que no ama a
Dios, es vencido por la predicación y muerto, representando la
muerte del hombre carnal para dar paso al nuevo hombre del
Espíritu.
2Reyes 19:35, Isaías
37:36, Ezequiel 31:3.
Asno:
Espíritu de la ley o moral personal que hace que llevemos carga
durante la vida. Al ser uno asno, está mirando la vida bajo la carga
del árbol de la ciencia del bien y del mal. Cristo sin embargo,
viene montado sobre un pollino, un nuevo y pequeño animal de carga,
que en realidad es Su nuevo Espíritu del pacto de la libertad, que
nos libera de la carga de la Ley. Nadie se había montado en ese
pollino de asna, que representa la verdadera y nueva forma de mirar
la Ley de Dios en
Cristo, la de amarnos unos a otros reconociéndonos pecadores y
necesitados de la liberación de nuestra carga de pecado por medio de
Cristo, esta es la forma de ver estas cosas del Señor. La Palabra nos
enseña la diferencia entre asno y buey, al decirnos que no hagamos
yugo con buey y con asno, porque el Buey
representa el sacerdocio, y el espíritu de intercesión no puede ser
juntado en el mismo yugo que la Ley de las ordenanzas, porque la Ley
es el ministerio de la condenación y de la muerte, pero el
sacerdocio de la intercesión que pertenece al yugo de Cristo, es por
amor a los hijos de Dios.
Génesis 49: 14,
Números 22:23, Deuteronomio 22:10, Mateo 21:2, Juan 12:15,
2Corintios 3:7.
Ayuno:
Dejar de disfrutar de las
cosas de la carne para apartarse para Dios. Fortalece nuestro
espíritu porque nos debilita nuestro yo, y entonces Cristo en
nosotros puede hacer la obra espiritual.
Dejar de comer u otra actividad que nos guste para acercarnos a
Dios.
Nehemías 9:1, Salmos
35:13, 109:24, Daniel 9:3, Jonás 3:5, Mateo 17:21, 2Corintios 6:5.
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