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LA HIJA DE JAIRO
"TALITA CUMI", ¡LEVANTATE ISRAEL! BARUJ HABA BESHEM ADONAI
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Carlos Padilla, Febrero 2010
La Palabra de Dios, como
siempre, guarda significados profundos y espirituales que el Maestro
acostumbraba a enseñar por parábolas, y que aun hoy, al ser Palabra viva, nos
es abierta por el Espíritu Santo para que comamos el
alimento sólido para
nuestro espíritu. Una vez más, vamos a adentrarnos en una historia que el
Evangelio nos relata, en la que veremos como un hecho histórico de relevancia se
convierte, además, en toda una lección para nuestro carácter, y nos abre a su vez
otra historia de distinto nivel hermenéutico y a la vez escatológico en la historia del
pueblo de Dios de los dos Testamentos, para Israel y para la Iglesia.
Veremos como el
Señor nos está mostrando la situación en la que se encontró a la nación de
Israel en su conjunto y al
pueblo religioso y a sus líderes espirituales en particular. Pero además nos sirve a nosotros
hoy como enseñanza para que no nos extrañe encontrar lo mismo que Jesús encontró,
en las naciones actuales y en las iglesias o religiones actuales, como lo han
ido encontrando los Cristianos a lo largo de la historia, acorde a la expresión
de esperanza del siguiente Texto: ...Pero cuando venga el Hijo del Hombre,
¿hallará fe en la tierra?... Lucas 18:8b.
En la visión espiritual de
esta historia conoceremos a tres personajes que se encuentran con Jesucristo:
a Jairo, a su hija y a la mujer enferma de flujo de sangre. Estos tres
personajes están relacionados entre si de tal manera que nos haremos preguntas
como esta: ¿Está relacionada
una niña de doce años, edad de hacerse mujer y comenzar su ciclo,
con la mujer enferma de flujo de sangre también durante doce años?, o ¿Qué
simboliza y qué nos quiere enseñar el Señor cuando vemos a Jairo, un jefe de la
sinagoga y a su hija, en la relación en la que se ve obligado a
experimentar Jairo en esta historia con una mujer enferma de flujo de sangre,
una mujer considerada inmunda, según Levítico 15:25, (pues lo era todo el tiempo
de la costumbre de las mujeres y, si tenía flujo por más tiempo, lo era todo ese
tiempo y ella lo fue doce años)?. Así era como se veía al pueblo desde la
posición de los líderes religiosos, como también lo confirma esta expresión de
los escribas: ...49Mas
esta gente que no sabe la ley, maldita es. Juan 7:48.
Jesús nos muestra la
verdadera forma de ver a las personas, mas allá de la Ley, a través de la
misericordia y del amor de Dios, lo cual Jairo pronto aprendería por experimentar
cómo el Mesías, el Hijo de Dios, no hacía acepción de personas siempre que
tuviesen fe, como fue el caso de la mujer que tocó el borde de su manto.
La mujer enferma es
símbolo del pueblo, de la nación que no se relaciona con la sinagoga, como puede
ser hoy con la iglesia, por estar estigmatizada por
ellos como si no tuviesen oportunidad de recibir la gracia de Dios.
La mujer es también cualquier alma enferma espiritualmente,
que en este Texto es comparada a una mujer que no
ovula bien, que no le es permitida la reproducción, dicho bajo la visión
espiritual podemos entender que no le es permitido el nacimiento
de nuevo de su espíritu, hasta que reciba la fe que cambia su mente y su corazón
que habían estado muertos al amor de
Dios en su vida, y que la fe y el arrepentimiento hacen que reciba de Jesús sanidad, atraída por Su
misericordia y verdad por haber oído a Jesús a quien recibe en su corazón.
Cristo sana a las dos
mujeres, una
recupera su salud reproductiva y la niña resucita por la fe y podrá tener hijos. En
los dos casos, y bajo la visión espiritual, para dar hijos del Espíritu. Las
dos son también la misma religión entendida desde dos puntos de vista, y también son la misma
alma de un pueblo muerto al Espíritu de Dios, endurecido en su tradición, como
tantos pueblos hoy, donde la mujer es el cuerpo, Israel o cualquier nación, la
hija es el alma de ese pueblo, su sinagoga, su Iglesia, y Jairo es la
doctrina y el espíritu que finalmente se rinde al Señor en Su venida, cayendo a
Sus pies y dejando la vieja levadura de la tradición. Como dice Jesús a los
fariseos y escribas: ...Les decía también: Bien invalidáis el mandamiento para
guardar vuestra tradición... Marcos 7:9.
Jairo es un
santo de los religiosos que representa al judaísmo y su religión,
la religión de Dios en el Antiguo Testamento, La Torá. La hija de Jairo es la
Ley de Moisés, su
proyecto de religión que muere en su tradición al llegar Jesucristo, porque quien salva es el
Mesías a través del nuevo pacto en Su Sangre. La niña, la hija de Jairo,
resucita cuando su padre reconoce
que Yahshua es el Mesías. Esto es una alegoría y un anticipo profético de lo que
ocurrirá al final de los tiempos, y que ya vemos, y que está profetizado en Romanos 11: Los Judíos son resucitados cuando su religión reconozca a Jesús como el
Mesías, llamándole para resucitar a su hija, muerta por 2000
años, resucitada cuando Jesús entra en la casa, en Jerusalén, en Sión, sólo
cuando sea el tiempo; tiempo en el que el corazón de la nación de Israel estará
ablandado para recibir al Mesías Yahshua, cuando sean rodeados de todas las
naciones, y clamen al Señor ante la inminencia de su destrucción en la batalla
de Armagedón, Apocalipsis 16:16.
También cuando vemos que su hija muere, simboliza la muerte de los
miembros reconocidos de una congregación, sea sinagoga o iglesia que sí se congregan para dar culto a Dios pero confían en las
tradiciones religiosas, en su pertenencia a la "verdadera congregación" que por
supuesto es la de ellos, (condenando a las demás que no los siguen a ellos) y
confiando en su propia justicia, por lo que mueren espiritualmente si no ponen a Jesús en
primer lugar. De este modo muchos líderes de la religión oficial, con su poder y
autoridad no pueden resucitar espiritualmente al pueblo de Dios ni sanar a la nación;
léase ...escribas y fariseos o papas, obispos y el clero de la "santa
inquisición", algunos líderes protestantes, y cualquier pastor radical
fundamentalista o cualquier sectario en las iglesias actuales y muchos que andan
solos en el camino de su propia mente, todos ellos comparten una misma
característica: que cauterizan la conciencia de los simples, condenando,
acusando y juzgando sin misericordia y poniendo sobre ellos cargas que ni ellos
mismo se atreven a tocar con el dedo.
1 Entonces se acercaron a Jesús ciertos
escribas y fariseos de Jerusalén, diciendo: 2¿Por
qué tus discípulos quebrantan la tradición de los ancianos?
Porque no se lavan las manos cuando comen pan. 3Respondiendo él, les
dijo: ¿Por qué también
vosotros quebrantáis el mandamiento de Dios por vuestra tradición?
4Porque Dios mandó diciendo: Honra a tu padre y a tu madre; y: El que
maldiga al padre o a la madre, muera irremisiblemente. 5Pero vosotros
decís: Cualquiera que diga a su padre o a su madre: Es mi ofrenda a Dios todo
aquello con que pudiera ayudarte, 6ya no ha de honrar a su padre o a
su madre. Así habéis invalidado el mandamiento de Dios
por vuestra tradición. 7Hipócritas, bien profetizó de
vosotros Isaías, cuando dijo: 8 Este pueblo
de labios me honra; Mas su corazón está lejos de mí. 9
Pues en vano me honran, Enseñando como doctrinas,
mandamientos de hombres. Mateo 15.
De estas enseñanzas y ejemplos que daban los
jefes o principales de la sinagoga surgían los comportamientos que nos muestra
este otro Texto:
...Cuando, pues, des limosna, no hagas tocar trompeta
delante de ti, como hacen los hipócritas en las
sinagogas y en las calles, para ser alabados por los hombres; de
cierto os digo que ya tienen su recompensa. 3Mas cuando tú des
limosna, no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha, 4para que sea
tu limosna en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en
público. Mateo 6. ¿Le suena?.
Otra confirmación en las Escrituras de que
nuestro Señor busca nuestro corazón más allá del cumplimiento de la Ley per se
como nuestra justificación, es el mismo Moisés a quien Dios no le permite la
entrada en la tierra prometida, Deuteronomio 34:4, solo le permite verla, lo
cual significa que la Ley de Dios queda cumplida cuando recibimos a
Jesucristo en espíritu y en verdad, porque Él es superior espiritualmente,
porque Él es la Tierra Prometida y el Reino de Dios en persona. Como también
Pablo lo confirma: ...¿Recibisteis el Espíritu por las obras de la Ley o por el
oír con fe? Gálatas 3:2b.
Los tres personajes de
este relato Bíblico reconocen al Señor Jesucristo quien le tiende la mano, quien abre Su corazón y no rechaza a aquellos que vienen a Él en
humildad, quien perdona al hombre y a la mujer pecadores que se arrepienten. El
Señor recibe a la nación enferma en la mujer con flujo de sangre. El Señor
recibe a Jairo, símbolo del líder religioso que ve cómo su tradición no tiene la
altura espiritual suficiente, la cual le impide alimentar espiritualmente a la
congregación, ni tampoco tiene el poder de Dios. Y el Señor recibe al pueblo de
Dios que muere porque no ha recibido la enseñanza de la salvación por la fe, sin
las obras de la Ley, en la hija de Jairo resucitándolo: "talita cumi" levantando
a la Iglesia hasta Su venida, al pueblo de Dios, de todo pueblo y nación que con
fe vienen al Señor, lo cual Israel recibirá al final de los tiempos.
TEXTO BÍBLICO
LUCAS 8:40, MATEO
9:18 y MARCOS 5:21
40 Cuando volvió Jesús, le recibió la multitud
con gozo; porque todos le esperaban. 41Entonces vino un varón llamado
Jairo, que era principal de la sinagoga, y
postrándose a los pies de Jesús, le rogaba
que entrase en su casa; 42porque tenía una
hija única, como de doce años, que se estaba muriendo.
La fe que vemos en Jairo es símbolo de la fe
que tiene todo aquél que cree en el Hijo de Dios, en su poder para sanar pero
también en que Él es el Mesías, aunque algunos puedan dudar de esto y pensar que
Jairo solo buscaba la sanidad de Jesucristo para su hija como la de cualquiera que pudiera
sanar. En el simbolismo del siguiente texto veremos cómo irrumpe la mujer con
flujo de sangre que representa también a este hombre. La carne de Jairo, el alma de Jairo y el
espíritu de Jairo. Un historia paralela a la de Lázaro, Marta y María.
Y mientras iba, la multitud le oprimía.43Pero
una mujer que padecía de flujo de sangre
desde hacía doce años, y que había gastado
en médicos todo cuanto tenía, y por ninguno había podido ser curada, 44se
le acercó por detrás y tocó el borde de su manto;
y al instante se detuvo el flujo de su sangre. 45Entonces Jesús dijo:
¿Quién es el que me ha tocado? Y negando todos, dijo Pedro y los que con él
estaban: Maestro, la multitud te aprieta y oprime, y dices: ¿Quién es el que me
ha tocado? 46Pero Jesús dijo: Alguien me ha tocado; porque yo he
conocido que ha salido poder de mí. 47Entonces,
cuando la mujer vio que no había quedado oculta, vino temblando, y postrándose a
sus pies, le declaró delante de todo el pueblo por qué causa le había tocado, y
cómo al instante había sido sanada. 48Y él le dijo: Hija, tu fe te ha
salvado; ve en paz.
La mujer arrebata la bendición de Dios, viene
a Cristo y obtiene la bendición antes que Jairo para su hija. Esta situación
debió ser una prueba de fe y paciencia para un hombre de Dios como Jairo que
veía cómo la vida de su hija, que dependía del Maestro, tenía que esperar por
una mujer del pueblo que era inmunda, que no era comparable a la hija de un principal de la
sinagoga. El Señor le estaba rompiendo a Jairo todos los esquemas, aunque ya
Jairo había venido a Jesús en humildad y postración, hubiera sido de esperar que
su hija, una niña, y además hija de un hombre rabino del pueblo hubiera tenido
prioridad. Sin embargo Jesús se para, se retrasa, se dedica a tratar a la mujer
con el tiempo y el afecto que merecía mostrando su compasión, piedad y
misericordia por ella a la que bendice con el amor de Dios y la salvación,
abierta a toda alma en todo tiempo, por la fe.
Una vez terminado el episodio de la mujer,
reemprenden el camino hasta la casa de Jairo, pero... 49Estaba
hablando aún, cuando vino uno de casa del principal de la sinagoga a decirle:
Tu hija ha muerto; no molestes más al Maestro.
Ahora sí que le daría un vuelco el corazón a
Jairo. Su hija podría haber sido sanada por Jesús si no hubiera sido por culpa
de esa mujer, y ahora su hija estaba muerta. 50Oyéndolo
Jesús, le respondió: No temas;
cree solamente, y será salva.
Rápidamente la misericordia de Jesús,
entendiendo el dolor que sentía Jairo, y sabiendo el Señor que la resucitaría,
cosa que para Jairo no era todavía algo plausible, le anima y le pide fe.
51Entrando en la casa, no dejó entrar a nadie
consigo, sino a Pedro, a Jacobo, a Juan, y al padre y a la madre de la niña.
52Y lloraban todos y hacían lamentación por ella. Pero él dijo: No
lloréis; no está muerta, sino que duerme. 53Y se burlaban de él,
sabiendo que estaba muerta. 54Mas él, tomándola de la mano, clamó
diciendo: "Talita cumi" Muchacha,
levántate. 55Entonces su espíritu volvió,
e inmediatamente se levantó; y él mandó que se le diese de comer. 56Y
sus padres estaban atónitos; pero Jesús les
mandó que a nadie dijesen lo que había sucedido.
Solo podemos imaginar el gozo de Jairo y su
mujer por volver a tener a su única hija viva, sana y salva. El Señor había
hecho realmente un milagro relevante que haría que su familia fuese recordada
durante la historia. Sin duda sería un hombre de fe, que el Señor había hecho
crecer en la fe a través del sufrimiento de la pérdida de su hija amada, de su
única hija, para
que comprendiera hasta qué punto el Señor ama a Su pueblo, y espera que nosotros
amemos a nuestros hermanos/as. Jairo, en su calidad de principal de la sinagoga,
ya nunca más trataría a su prójimo al nivel que lo hacía antes de esta
experiencia transformadora, sino que todos verían en él a un nuevo hombre, con
un corazón nuevo, lleno de misericordia y de piedad, a un verdadero rabino de
Israel que ha creído en Yahshua, el verdadero Mesías, el Hijo del Dios de Israel
y de la humanidad.
Israel es la niña de doce años, la única hija de
su padre, símbolo del Señor y la Iglesia, el Israel de Dios, el único pueblo que tiene Dios,
formado por Judíos y Gentiles nacidos de nuevo, el cual está
muerto si no tiene a Cristo. El pueblo de Dios, si no llega a
recibir la maduración espiritual que es Cristo no puede hacerse
una mujer, la esposa, la Iglesia que al madurar puede concebir
hijos de espíritu, lo cual la Iglesia si puede por el
Evangelio que es la semilla de Dios en nuestro corazón.
Sinagoga e Iglesia y nuestra
propia alma
La sinagoga es el equivalente a
la iglesia (el lugar) donde se congregan los hermanos. Sinagoga
es un término griego, que no hebreo, aunque así se traduzca en
el Antiguo Testamento en muchas Biblias es para hacer más comprensible la
lectura. En tiempos del Señor había sinagogas, o "Casas de
Reunión", no casas
particulares como hacían los primeros Cristianos y hasta hoy. Una vez
estudiamos la historia de la sinagoga vemos que su forma de
gobierno es bastante parecida, algunos dirán que idéntica, al
sistema congregacional. Se reunían en Sábado, y dos días entre
semana, el segundo y el quinto.
En una misma ciudad había muchas
congregaciones diferentes, distintas sinagogas, pero todas
compartían, al igual que hoy lo hacen las iglesias, el mismo
libro. Ellos la Torá, nosotros los Cristianos la Biblia, que
incluye la Torá. Las sinagogas eran gobernadas por un grupo de
ancianos, como las iglesias, los llamados principales, como
Jairo, y dependiendo del número de miembros tendrían uno o más
principales. Se consideraba una sinagoga, o congregación, cuando
había al menos diez varones en cada reunión. Jairo
equivale a un pastor o anciano de una iglesia. Los principales
de la sinagoga eran hermanos de la congregación, pero
habitualmente también habría entre sus miembros, sacerdotes
(aunque no era necesario que los hubiera), así como escribas y
fariseos.
Los principales como Jairo eran
responsables de organizar la lectura de la Palabra de Dios, de
la oración, la enseñaza de la Ley de Dios y la interpretación de la Torá.
Imponían los castigos sobre su incumplimiento, discutían los
asuntos de la comunidad, la política de su pueblo, aunque se
sometían a la legislación del país donde estuviesen. etc. Jairo, conociendo
en primera persona el poder y la autoridad de un principal del
pueblo de Dios, nos aporta un grandísimo valor apologético al
reconocer la superioridad de Jesús, Su poder y Sus señales, cómo sanaba por el poder de
Dios, y siendo Judío, (los cuales no buscan sabiduría "pues
tienen la de Dios en la Torá" sino señales de lo Alto), reconoce la
autoridad del Mesías como el Ungido de Dios porque ellos, los
principales, los rabinos de la sinagoga no tenían la autoridad
de las regiones celestes, esto es, de la región espiritual en la
que Jesucristo domina, y cae a los pies del Mesías clamando
misericordia y sanidad para su hija sabiendo que Él tiene
una autoridad superior a la suya e incluso a la del Sumo
Sacerdote.
El caso de Jairo y su sinagoga se repite en toda iglesia que piensa que
vive por
su ministerio congregacional, pero no, vive por el Espíritu de Cristo, con una relación
íntima con Jesús vivo. Somos, nuestra alma, la hija de todo hombre o mujer del Señor
que pertenecemos a Su Cuerpo en cada
ministerio, y el pueblo mismo del Señor en su conjunto como congregación, que le necesitamos a Él, quien nos dice
"talita cumi" Israel levántate y anda en el camino del Mesías
Jesucristo, Yahshua HaMashiaj del mismo modo que toda iglesia ha de
levantarse y caminar de la mano de Jesucristo para tocar el borde de Su manto
para que salga de Él el poder sobre nosotros.
En efecto cada uno de nosotros somos la niña,
nuestra alma, la cual sí vive por su propio juicio y su propia interpretación
particular de la Biblia y de la vida, muere, a la que Jesús dice "talita cumi" para que nos levantemos
de la oscuridad de nuestra mente individualista y nos
alumbre la luz del amor de Cristo como a Jairo, pues esto significa su
nombre (Jairo: Aquel a quien Dios
alumbra, o iluminado por Dios), pues somos templos del Espíritu Santo, cada uno
en particular, además de estando dos o tres reunidos en Su nombre o con toda la
congregación, iglesia o sinagoga mesiánica, o con todas las congregaciones en grandes eventos de adoración y
evangelismo, tanto Cristianos como Judíos Mesiánicos.
Quede pues en la memoria del famoso "talita
cumi" su consecuencia: ...Porque os digo que desde ahora no me veréis, hasta que
digáis: "Baruj Haba Beshem Adonai" Bendito el que viene en el nombre del Señor.
Mateo 23:39.
Resultado de que Israel no
recibió al Señor es que fueron dispersados por el mundo y el evangelio fue
predicado a los Gentiles, como leemos en Romanos 10. Pero como enseña Pablo, que
era Judío, fariseo y enemigo a muerte de la Iglesia, como lo siguen siendo hoy
tantos de ellos, convertido por Dios a Cristo tirándolo al suelo del caballo en
visión y señal del Dios de Israel, dejándolo ciego tres días, lo cual también
hará Dios con los Judíos al final de los días, por lo que Pablo habiendo
recibido la vista, ahora no solamente física sino del Espíritu Santo nos
recuerda el amor que siente por su pueblo ciego y muerto al Espíritu Santo, pero
a través del cual el Señor nos ha dado por mano de los que se congregan como
sinagoga ...De los cuales son la adopción, la gloria, el
pacto, la promulgación de la ley, el culto y las promesas; 5de
quienes son los patriarcas, y de los cuales, según la carne, vino Cristo, el
cual es Dios sobre todas las cosas, bendito por los siglos. Amén. Romanos 9.
Por tanto oremos por la paz de Jerusalén y por la nación
de Israel en el nombre de Jesucristo, el Mesías Yahshua.
ALGUNOS LÍDERES DE
ISRAEL QUE RECIBIERON AL MESÍAS YAHSHUA
El sacerdote Zacarías, padre de Juan Bautista,
Lucas 1. Leví, recaudador de impuestos, llamado Mateo, de cuyo
nombre tenemos el primer Evangelio. Simón el fariseo al recibir
a Jesús en su casa, Lucas 7:36-50. Jairo el principal de la
sinagoga, que nos ocupa en este momento. Zaqueo, jefe de los
publicanos, Lucas 19. José de Arimatea, miembro noble del
concilio, varón bueno y justo, pidió el cuerpo de Jesús a Pilato
y lo quitó de la Cruz, lo envolvió en una sábana y sepultaría al
Señor en la cueva y haría rodar la gran piedra, Marcos 15:42. Nicodemo,
fariseo, un principal entre los Judíos, maestro de Israel de
cuya conversación con el Maestro tenemos la gran joya del
Evangelio en Juan 3:3: ...el que no naciere de nuevo, no puede
ver el Reino de Dios.
CONCLUSIÓN
A través de Jairo hemos podido
ver la importancia que ha tenido la existencia de la sinagoga en
la expansión del Cristianismo, pues en ellas enseñaron Jesús y
sus discípulos y desde ellas salieron las primeras
congregaciones Cristianas. Antioquia de Pisidia, Chipre,
Alejandría y por supuesto la primera en Jerusalén, Hechos 13.
Oremos
pues por nuestras naciones y por nuestros hermanos, pues Jesucristo ha heredado
las naciones, Apocalipsis 2:26-27, que son la descendencia de Abraham, Gálatas
3:8, de las cuales, las que hayan sido salvas, vendrán a adorar al
Señor en el Reino de Dios, para que estén incluidas en aquellas que han de ser
salvas por la fe en la obra en la Cruz, del Hijo de Dios. ¡Talita cumi, naciones
del mundo, levantaos porque os llama el Hijo de Dios ante Su venida!.
La despedida es de la carta de Saulo en Hebreos:
...Y el Dios de paz que resucitó de los muertos
a nuestro Señor Jesucristo, el gran pastor de las ovejas, por la
sangre del pacto eterno, 21os haga aptos en toda obra
buena para que hagáis su voluntad, haciendo él en vosotros lo
que es agradable delante de él por Jesucristo; al cual sea la
gloria por los siglos de los siglos. Amén. 22Os
ruego, hermanos, que soportéis la palabra de exhortación, pues
os he escrito brevemente. 23Sabed que está en
libertad nuestro hermano Timoteo, con el cual, si viniere
pronto, iré a veros. 24Saludad a todos vuestros
pastores, y a todos los santos. Los de Italia os saludan.
25La gracia sea con todos vosotros. Amén.
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